lunes, 8 de septiembre de 2008

El nuevo rostro del Perú

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El gran filósofo griego, Aristóteles, tuvo razón al manifestar que “El Estado fue formado para hacer la vida posible y sólo puede existir para hacer la vida buena”.

Para que la vida en el Perú sea posible y buena el gobierno aprista está desarrollando una política responsable, realista y perfectible, para cumplir al 2011 sus metas trazadas, es decir, disminuir sustantivamente los índices de pobreza, de desnutrición infantil, de subempleo y desempleo, de contaminación ambiental y de corrupción. Pero también erradicar el analfabetismo, combatir el narcotráfico, generar más puestos de trabajo, incrementar el poder adquisitivo per cápita, mejorar la calidad de la educación y el nivel de vida de la población.

El presidente Alan García y su equipo técnico de gobierno están realizando todos los esfuerzos posibles para impulsar la descentralización del Estado, universalizar la seguridad social y el servicio de agua potable, construir más viviendas populares; mejorar y ampliar las vías de comunicación nacional; desarrollar la agricultura y la agroindustria, superar los problemas de contaminación ambiental, garantizar la seguridad ciudadana y controlar la inflación.

El Perú continúa en crecimiento económico récord y es uno de los países preferidos por los inversionistas extranjeros. Esta preferencia singular está siendo bien recibida. En su tratamiento a la inversión extranjera el gobierno está garantizando reglas claras, seguridad jurídica y estabilidad política para que continúen invirtiendo, en el entendido que ellos necesitan tanto de nosotros como nosotros de ellos.

Y este relativo éxito en la política económica y social que viene alcanzando el gobierno, en sus dos primeros años, está quitándole el sueño a más de un dirigente político o líder sindical extremista.

Que hay mucho por hacer, corregir o perfeccionar en materia de políticas sectoriales, nadie lo duda, pero no hay que perder la paciencia. Seamos conscientes que el nuevo rostro del Perú que todos anhelamos va más allá de posiciones recalcitrantes, irresponsables y orfandades electorales que exhiben algunos grupos políticos divididos por dentro por su precariedad de liderazgo y ambición desmedida de poder.

El país requiere del concurso de sus mejores profesionales y técnicos, con propuestas realistas y viables, que contribuyan a solucionar los problemas estructurales e históricos.

El nuevo rostro del Perú, debe ser el resultado de una mayor acción e inversión social del Estado, de una Reforma integral del Estado, de una permanente disciplina en la política fiscal, de una permanente calidad en el uso de los recursos, de una rigurosa evaluación de las partidas presupuestales de los sectores públicos, de una descentralización y regionalización efectiva y de la solución oportuna a los conflictos laborales (eudoro.terrones@yahoo.com;www.eudoroterrones.com)