domingo, 14 de diciembre de 2008

TELETÓN 2008: Una mano que ayuda al hermano

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


El presidente de la República , Alan García Pérez, en declaraciones a los medios de comunicación, confirmó la iniciativa de realizar una gran teletón para que el Hogar Clínica San Juan de Dios continúe prestando sus servicios de salud para sus miles de pacientes con amenazas de discapacidad.

El Hogar Clínica San Juan de Dios, que acaba de cumplir 56 años de exitosa labor social, es una institución particular sin fines de lucro, se financia con recursos propios y con las donaciones que recibe. La teletón, es una forma de proveerse de recursos para su normal funcionamiento, evitando con ello el anunciado despido del 50 por ciento de sus trabajadores y especialistas.

El evento se desarrollará el domingo 21 de diciembre de 2008, desde Palacio de Gobierno, y será trasmitido por los canales de televisión del Estado y privados, en un gesto de solidaridad social. Su meta es recaudar tres millones de soles, aunque “el cielo es el límite” expresó el presidente García.

Para el efecto, comprometieron su participación destacados artistas nacionales y extranjeros, grupos musicales juveniles, animadores y periodistas de trayectoria, etc., que prometen hacer una teletón fuera de serie.

Las puertas de Palacio de Gobierno, permanecerán abiertas para recibir a los empresarios e industriales de éxito, al hombre común y corriente que llegan portando sus óbolos o donaciones para el Hogar Clínica San Juan de Dios.

Para este fin, en los bancos privados se abrieron cuentas de ahorro especiales cuyo número se difunde en las pantallas de televisión o puede ser solicitado por los interesados.

La Madre Teresa de Calcuta nos recuerda que “Dios siempre cuida de sus criaturas, pero lo hace a través de los hombres”. San Agustín decía: “Sin caridad, todo rico es pobre”. Y Frederic Newton solía expresar: “Cuando salimos en auxilio de alguien, Dios sale en el nuestro”.

Saber compartir lo poco o mucho que uno tiene en bienes materiales, espirituales o en recursos económicos con quienes más lo necesitan, en momentos apremiantes en que sus vidas se hallan en peligro, es el noble deber de todo buen cristiano aquí en la tierra.

Algún pensador dijo en cierta oportunidad que la vida se mide según la felicidad, o la tristeza que proporcionamos a los demás, según lo que se da a quienes enfrentan imperfecciones, enfermedades, sufrimientos, penurias y sinsabores. Y la vida adquiere sentido y trascendencia sólo a través de la práctica de la caridad, la solidaridad y la sensibilidad social.

Pensemos siquiera un minuto acerca de lo que significa vivir sin posibilidades de ver, oír, hablar, cantar, jugar, caminar, abrazar y sonreír óptimamente, y llegaremos a la conclusión que así la vida humana no es vida, es simple martirio, sufrimiento, dolor, angustia y desesperación.

Vivir sólo para sí, olvidándonos de los demás, es puro egoísmo, fuente de desigualdad, discriminación e injusticia social. Es hora de revertir esta situación, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

Y cuando demos nuestra ayuda, en dinero o en especie, hagámoslo con mucha alegría, cantando himnos de optimismo y de esperanza en tiempos mejores. ¡Teletón 2008: Una mano que ayuda al hermano!