martes, 6 de enero de 2009

EL APRA: PARTIDO HISTÓRICO

EL APRA: PARTIDO HISTORICO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Para el fundador del aprismo, Haya de la Torre: “La historia no es sólo la memoria del mundo, sino algo más; es su propia conciencia. No es sólo el recuerdo acucioso y detallado, catalogal e inerte, sino, expresión inteligente y creadora, plasma vital de nuevos organismos sociales…” “Por eso la historia es inseparable de la Política”, y “Por eso también la historia es inseparable de su Espacio y de su Tiempo. Y ellos –inseparables entre sí- completan la concepción relativista que añade una nueva y esclarecedora categoría dimensional a la moderna exégesis dialéctica de los fenómenos históricos…”

Como pocos partidos de izquierda democrática, el APRA ha demostrado, a propios y extraños, ser la única gran fuerza política que se mantiene unida y disciplinada a través del tiempo, desde su fundación el 7 de mayo de 1924, en México, y desde el 20 de septiembre de 1930, en el Perú como Partido Aprista Peruano.

El aprismo constituye un gran movimiento con historia, doctrina, ideología, filosofía y programa de gobierno propio, sin ser calco ni copia de otras realidades, sino “creación heroica” desde la intransferible realidad peruana e indoamericana.

Nadie podrá quitar al aprismo el extraordinario e indiscutible mérito de ser creador de historia, forjador de generaciones de líderes con convicción, fe y mística por la justicia y libertad de los países de Perú e Indoamérica. El Apra tiene una trayectoria de lucha sufrida, expuesta a los mayores peligros, a las mayores adversidades y confrontaciones con las clases oligárquicas y plutocráticas.

El Apra es un partido que transforma la historia política y social de Perú y de América Latina con una pléyade de líderes de primer nivel en calidad moral, calidad profesional y experiencia política. Por mucho tiempo, sus militantes y dirigentes experimentaron en carne propia las más brutales persecuciones e injusticias, precisamente por mantenerse leales al partido y a la causa del pueblo que exigía solución a sus problemas. Su gran legión de mártires nos releva de mayores pruebas.

Como partido histórico el aprismo ha recibido la influencia y el enriquecimiento de sus tesis políticas y programas sociales procedente de diversas fuentes: Reforma Universitaria de Córdova (Argentina), Revolución Mexicana, Francisco González Vigil, Manuel Gonzáles Prada, de Simón Bolívar Palacios en cuanto a su visión de la unión continental de nuestros pueblos indoamericanos y que debería culminar con la integración de los Estados Desunidos del Sur.

A lo largo de sus ochenta y cuatro años de existencia (1824-2008) los apristas supieron mantenerse en pie de lucha contra la injusticia social, la ignorancia y los problemas sociales y económicos, No traicionaron a sus principios, no se desviaron de su primigenia orientación y singular derrotero, no se vendieron a ideologías de otros continentes, no adularon ni engañaron al pueblo con falsas promesas. Supieron preparar sus cuadros juveniles para continuar la magna obra, como principales protagonistas en la historia política y social de Perú y de Indoamérica.

Algo más. Supieron morir de aprismo, con mucha autoridad moral, para exigir a quienes vengan después, muestras de consecuencia, transparencia política, voluntad de sacrificio, desinterés a toda prueba, mística y fe en la causa del pueblo, capacidad de respuesta al adversario, denuncia a los traidores y tránsfugas y compromiso responsable con el interés de la inmensa mayoría nacional e indoamericana.

Y en este punto vale la pena recordar las expresiones de Haya: “Los muertos, nuestros maestros, levantaron a nuestro partido a los planos de las obras inmortales. Y nosotros les debemos a ellos eso: que nuestro partido sea, como fuerza histórica, algo eterno” (Obras completas).