viernes, 20 de febrero de 2009

MENSAJE DE VÍCTOR RAÚL A LA CONCIENCIA DE LOS PERUANOS




MENSAJE DE VÍCTOR RAÚL
A LA CONCIENCIA DE LOS PERUANOS


Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


Movidos por el espíritu revolucionario de una causa noble, justa y humana, el pueblo aprista del Perú celebra con singular regocijo, respeto y admiración, en sus locales partidarios y en multitudinarias manifestaciones públicas, el 114 cumpleaños de Víctor Raúl Haya de la Torre, el más grande patricio y pensador indoamericano, el padre rector del pensamiento democrático continental y el abanderado de la justicia social con Pan y Libertad.

En la fecha del natalicio de Víctor Raúl, los apristas honran a sus mártires caídos en la lucha; con el brazo izquierdo en alto ratifican el juramento de luchar sin vacilaciones por el bienestar de la patria; rinden su homenaje al guía y gran conductor de la revolución peruana e indoamericana.

A continuación presentamos algunos pasajes importantes y trascendentes de los discursos y escritos de Víctor Raúl, extraído de las obras “Política Aprista” y “Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas”, y que constituyen guiones de orientación para las jornadas de lucha por un futuro diferente para todos los peruanos.

SIGNIFICADO DEL APRISMO

“En este país de vicios, corrupción y peculados; en este país de crímenes y de vergüenza ha aparecido una fuerza empujada por el pueblo, que es todo pureza, todo espíritu de justicia, todo sentido de realidad. Los miopes no supieron comprenderla. Esto ha pasado siempre en la Historia… ¿Y por qué no pueden comprendernos? Porque no saben sentirnos…”

“El aprismo, pues, no es sólo una bandera política; el aprismo, todos lo sentimos, es una fuerza que responde a un anhelo nacional. Es una fuerza que responde a un viejo dolor del Perú. El aprismo significa el Perú nuevo que insurge, que quiere tomar su puesto, que quiere peruanizarse, según reza nuestro apotegma”

“El aprismo significa la movilización de todos aquellos que permanecieron a espaldas de los asuntos del Estado y que hoy quieren exigir su derecho y quieren que su derecho se respete”.

“Nosotros no somos una fuerza política para repartir puestos públicos”.

“Nosotros no somos una fuerza política que haga falsas promesas; nosotros estamos lejos de la demagogia”.

“La misión del aprismo es llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio. Y a la conciencia del pueblo no se llega ni con oro ni con fusiles. A la conciencia del pueblo se llega, como hemos llegado nosotros, con la luz de una doctrina, con el profundo amor de una causa de justicia, con el ejemplo glorioso del sacrificio. ¡Sólo cuando se llega al pueblo se gobierna: desde abajo o desde arriba! Y el aprismo ha arraigado en la conciencia del pueblo”.

“Nosotros queremos ciudadanos en afán constante de superación. No queremos ni aventureros, ni oportunistas, ni claudicantes, ni cobardes. No queremos tampoco la demagogia fácil que, como siempre, perturba la razón y la dirección realista de los pueblos. Queremos, compañeros, “revolucionar” en un sentido científico, en un sentido elevado, en un sentido integral, la vida del Estado peruano”.

“Somos el Partido del Pueblo y la causa del pueblo vencerá…Porque el aprismo, que es justicia, que es redención, que es pureza y es sacrificio, rechaza a los claudicantes y a los oportunistas, a los que en las horas de buena expectativa nos brindaron su ayuda para abandonarnos después. Ahora más que nunca defendamos la unidad del Partido y ahora más que nunca seamos severos con nosotros mismos”.

FE, UNIÓN, DISCIPLINA Y ACCIÓN

“Mientras nuestro Partido sepa mantener vigente su Fe, su Unión, su Disciplina y su Tenacidad para el trabajo, el Aprismo no hará sino crecer e imponerse. Por eso, cada aprista debe ser un sostenedor infatigable de esas cuatro columnas morales que amparan nuestra fortaleza política”.

“El Aprismo necesita de muchos hombres fuertes, libres de vicios, libres de ignorancia, libres de egoísmos, que se entreguen totalmente a la obra de redimir y de salvar a sus hermanos”.

DEL MILITANTE Y DIRIGENTE

“En nuestras filas cada militante, cada dirigente, cada aprista debe asumir sin vacilaciones su responsabilidad de luchar por la justicia y de saber valerse de su libertad”.

“Lo que sí el aprismo exige de sus miembros es honestidad, sinceridad y firme propósito de sacrificio”.

“Compañeros apristas: La unión es necesaria. La unión es el secreto de nuestro gran Partido. La unión no pudo ser rota por la tiranía que empujó contra nosotros toda su saña. La unión ha sido nuestra salvación. La unión ha sido la mejor fuerza del partido y ha de ser la mejor garantía del Perú. Nosotros salvaremos al Perú, manteniendo un Partido un partido unido, haciéndolo así invencible. Por eso, la unión, la organización y la disciplina son las consignas que los apristas deben mantener en todo momento”.

“La virtud fundamental de todo aprista es la de saber persistir. Los obstáculos, los fracasos, los largos periodos de espera, deben ser siempre mirados con optimismo. El Aprismo es una Escuela de educación de la voluntad y un gran corrector para los versátiles”.

“Nuestra tenacidad, nuestra firmeza ha desconcertado a nuestros adversarios. Todos hemos cooperado a ello. Por eso, ahora, hasta los más encarnizados enemigos del Aprismo tienen una actitud de respeto, si no de temor, ante la imponente unidad, disciplina, decisión, y fervor de nuestras masas”.

“Debemos aprovechar nuestros sufrimientos y no amargarnos jamás; debemos fortalecernos espiritualmente, tanto, que alcancemos el frío y sereno dominio de las más difíciles situaciones. No debemos olvidar que el Aprista debe sufrir para ser fuerte”.

“Tengan al libro útil como el mejor compañero, y al Aprismo santo y mártir como el supremo ideal de vida”.

“Nosotros, los apristas, debemos seguir en esta dura empresa de ofrecer al Perú y a Indoamérica una lección varonil de entereza y lealtad. Este es el mejor y más alto heroísmo. Porque no consiste la grandeza y el valor de la lucha en las precarias explosiones entusiastas. Lo verdaderamente egregio y superior en una guerra como la nuestra está en persistir, en no acobardarse, en no amilanarse ni amargarse, en mantener siempre en planos superiores por la serenidad enérgica y por la persistencia indeclinable”.

“Nuestro deber y nuestro orgullo aprista nos imponen hacernos respetables dondequiera que estemos. Ninguna debilidad, ninguna desesperanza, ninguna flaqueza debe doblegarnos. En un país donde el valor y la tenacidad no son frecuentes, los apristas debemos mantener y demostrar una entereza indeclinable”.

“Pero nosotros los apristas debemos convertir en tribuna, trinchera y crisol cada circunstancia y cada lugar en que nos hallemos. La soledad de un refugio, la cima de una montaña, el exilio, el trabajo, la vida toda y la muerte misma deben ser para nosotros sitios y momentos de ejemplarización, de autoeducación y de fortalecimiento”.

“Piensen que el Aprismo necesita de muchos hombres cultos, capaces, instruidos, preparados. El Aprismo es el partido del Pueblo y el Aprismo anhela que el pueblo alcance su máxima dignidad por la justicia, por la cultura, por la disciplina y por la fe. Yo fundé el Aprismo para redimir a mi pueblo. Pero, yo deseo que cada hijo del pueblo se prepare bien para que haga buen uso de su vida redimida”.

“Cada aprista debe ser un infatigable propagador de nuestros ideales y un tenaz organizador de nuestras filas, dondequiera que se halle y dondequiera que tenga frente a sí una conciencia por conquistar o un adversario por desarmar”.
“Nuestro Partido no excluye de sus rangos a nadie que esté listo al servicio sacrificado y altruista del país. Sólo no caben en él los egoísmos y los traficantes, los fariseos de la democracia y los sórdidos servidores del despotismo y la injusticia”.

SÍ ES POSIBLE SALVAR A NUESTRA PATRIA

“Juré dedicar mi vida al servicio de mi pueblo, y lo estoy cumpliendo. Juré ser leal, ser puro, ser siempre un desinteresado defensor de lo que yo creo que son los ideales salvadores del Perú y he cumplido. Ningún halago, ninguna promesa, ninguna amenaza me ha doblegado. Mi lucha es y ha sido dura porque soy pobre y he mantenido limpia la dignidad de mi pobreza. Mi única aspiración, desinteresada y legítima, ha sido y es demostrar al Pueblo y a la juventud peruanos que SÍ es posible salvar a nuestra patria por un camino de auténtica renovación moral, en el más elevado y constructivo sentido del concepto”.
Lima, 20 de febrero de 2009.