miércoles, 11 de marzo de 2009

EL HOMBRE ES UN SER QUE ESTÁ EN EL MUNDO

EL HOMBRE ES UN SER QUE ESTÁ EN EL MUNDO
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


El hombre no es un ser intra-mundano o extra-mundano, es un ser que está en el mundo mismo, un ser que forma parte del mundo, que vive en un determinado espacio del mundo.
El hombre es un ser-ahí y un ser—en-el-mundo, que interroga sobre su esencia y existencia, sobre razón vital de ser-en-el-mundo, desde el mundo mismo.
Se pregunta por el destino, la orientación, la proyección, el valer y el destino de su ser, desde su propio e intransferible espacio y tiempo histórico que elige y dispone para vivir en el mundo. Pero vivir libre de presiones, exento de prejuicios, de mitos, de pasiones, de dogmas o de intereses creados, a fin de conservar el espacio y el tiempo necesario en el cual pueda seguir viviendo, como conditio sine qua non para continuar desarrollando una vida con dignidad, libertad, responsabilidad y justicia.
El preguntar sobre el valer de su ser y estar ahí-en-el mundo o de dejar-de-ser-en-el-mundo, o de dejar-que-otro-sea-en-el-mundo, o de dejar-que otro-no-sea-en-el-mundo, tiene un carácter radical e irrenunciable.
Y al estar-en-el-mundo el hombre define el rumbo de su existencia, distinguiendo claramente la tripartición leibniziana de los tipos de mal: mal metafísico, mal físico y mal moral. Leibniz explica al respecto que «El mal metafísico consiste en la simple imperfección, el mal físico, en el sufrimiento, y el mal moral, en el pecado». Liberarse de estos tipos de males podría ser su consigna de vida en-el-mundo.