miércoles, 11 de marzo de 2009

EL HOMBRE ES UN SER TÉCNICO

EL HOMBRE ES UN SER TÉCNICO
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


El hombre es un ser dotado no sólo de razón sino también de capacidad técnica, de imaginación, inteligencia y fibra creativa que le lleva a inventar o crear los instrumentos, equipos, utensilios, etc. Fundamentales para lograr satisfacer sus necesidades básicas y hacer la vida más llevadera, digna y feliz o para enfrentar los problemas que le depara la vida o para transformar la naturaleza en condiciones más provechosas y ventajosas para el hombre.
«Un hombre sin técnica, es decir, sin reacción contra el medio, no es un hombre... No hay hombre sin técnica.» refiere el filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955), en su obra Meditación de la Técnica.
Ortega enfatiza que «El hombre, quiera o no, tiene que hacerse a sí mismo, autofabricarse. Esta última expresión no es del todo inoportuna. Ella subraya que el hombre, en la raíz misma de su esencia, se encuentra, antes que en ninguna otra, en la situación del técnico. Para el hombre vivir es, desde luego y antes que otra cosa, esforzarse en que haya lo que aún no hay; a saber, él, él mismo, aprovechando para ello lo que hay; en suma, es producción...» .
Pero también, el hombre, en virtud de su don técnico, «hace que se encuentre siempre en su derredor lo que ha menester – crea, pues una circunstancia nueva más favorable, segrega, por decirlo así, una sobrenaturaleza adaptando la naturaleza a sus necesidades... La técnica es la reforma de la naturaleza, es la adaptación del medio al sujeto» .
El hombre, a decir de Ortega y Gasset, es un hombre que realiza actos técnicos. Y entiende por actos técnicos «no aquellos actos en que hacemos esfuerzos para satisfacer directamente nuestras necesidades, sean estas elementales o francamente superfluas, sino aquellos en que dedicamos el esfuerzo, primero, a inventar y luego a ejecutar un plan de actividad que nos permita: 1º. Asegurar la satisfacción de las necesidades, por lo pronto, elementales; 2ª. Lograr esa satisfacción con el mínimo esfuerzo; 3ª. Crearnos posibilidades completamente nuevas produciendo objetos que no hay en la naturaleza del hombre. Así, el navegar, el volar, el hablar con el antípoda mediante el telégrafo o la radiocomunicación.
Ortega y Gasset manifiesta que «Quien quiera entender el hombre, que es una realidad in vía, un ser sustancialmente peregrino, tiene que echar por la borda todos los conceptos quietos y aprender a pensar con nociones en marcha incesante».(obra «Apuntes sobre el pensamiento»).