domingo, 8 de marzo de 2009

ENFOQUE AMBIVALENTE DE LA GLOBALIZACIÓN

ENFOQUE AMBIVALENTE DE LA GLOBALIZACIÓN
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete



La globalización tiene una valencia positiva y una valencia negativa; produce ventajas, pero también desventajas. Nosotros enfocaremos la globalización en su forma ambivalente.

VALENCIA POSITIVA

El fenómeno de la globalización produce una serie de ventajas para el crecimiento y desarrollo de los pueblos, países y naciones, como las siguientes:
Origina un cambio integral en la vida económica, política, social, educativa y cultural de los pueblos a través de la práctica del mercado global libérrimo.
Facilita la comunicación con cualquier persona y lugar del mundo.
Acerca a las culturas nacionales.
Genera mayor eficiencia, eficacia y efectividad a través de la mayor especialización entre los países.
Transforma las relaciones internacionales.
Coadyuva al logro del bienestar progresivo de las personas en el mundo.
Incrementa el movimiento de productos y de servicios vía el comercio y la inversión de capitales extranjeros.
Facilita el acceso de las personas en tiempo real a la base de datos informáticos de las computadoras para posibilitar la toma oportuna de decisiones estratégicas en las políticas comerciales, industriales, empresariales y gubernamentales.
Desarrolla la competencia internacional de acceso a mercados como factor de crecimiento, desarrollo y progreso.
Crea oportunidades para un desarrollo auto-sustentable de la sociedad.
Desarrolla la denominada globalización de la demanda, a través de posibles compradores situados en diversos lugares del mundo.
Contribuye a desmantelar el modelo de sociedad totalitaria.
Mundializa los deberes y los derechos humanos.
Lo exótico ya no está distante y lo distante es cada día más familiar a las personas.
Aplica y desarrolla una serie de principios éticos, por ejemplo: solidaridad, cooperación, honestidad, fraternidad, tolerancia, respeto a la dignidad, responsabilidad individual y colectiva, independencia de criterio y sentido social.
«Analógicamente, una bien orquestada presión forzó a la comunidad internacional a condonar la deuda de algunos de los países más pobres. Incluso aunque la globalización presente facetas negativas, a menudo ofrece beneficios; la apertura del mercado lácteo de Jamaica a las importaciones desde EE.UU. en 1992 pudo perjudicar a los productores locales pero también significó que los niños pobres pudieran consumir leche más barata. Las nuevas empresas extranjeras pueden dañar a las empresas públicas protegidas, pero también fomentan la introducción de nuevas tecnología, el acceso a nuevos mercados y la creación de nuevas industrias» señala Joseph Stiglitz en su obra «El malestar en la globalización» (Madrid, 2002). Y agrega el autor: «La ayuda exterior, otro aspecto del mundo globalizado, aunque padece muchos defectos, a pesar de todo ha beneficiado a millones de personas, con frecuencia por vías que no han sido noticia: la guerrilla en Filipinas, cuando dejó las armas, tuvo puestos de trabajo gracias a proyectos financiados por el Banco Mundial: los proyectos de riego duplicaron sobradamente las rentas de los agricultores que accedieron así al agua; los proyectos educativos expandieron la alfabetización a las áreas rurales; en un puñado de países los proyectos contra el sida han contenido la expansión de esa letal enfermedad» (Op.cit.).

VALENCIA NEGATIVA

El fenómeno de la globalización tiene las desventajas siguientes:
La sustitución del homo sapiens y del homo faber por el homo consumuns y el homo interneticus.
La generación de competencia desigual entre las naciones.
La extorsión financiera.
La privatización de la educación, con el consiguiente encarecimiento relativo y alza permanente de las pensiones de enseñanza, costo de libros, entre otros.
La conversión del sistema financiero en una especie de «casino global» donde se origina las mega-crisis financieras como la ocurrida en el Asia
Las exportaciones de productos primarios y poco transformados de los países emergentes tienen bajos precios y poca demanda en el mercado global, toda vez que se requieren de productos manufacturados de alta tecnología, de servicios sofisticados y menos productos primarios.
Oswaldo de Rivero en su obra «El mito del desarrollo» expresa: «Las materias primas van teniendo cada vez menos demanda y sus precios son siempre inestables y poco remunerativos porque las nuevas tecnología utilizan cada vez menos materia prima y combustible por unidad de manufactura producida. Hoy la demanda mundial de productos con alta tecnología y servicios aumenta 15 % anual, mientras que la de las materias primas no llega al 3 % y la de los productos poco transformados no pasa el 4 % anual».
Algunos autores comienzan a intuirlo – señala el ex presidente de la República de Perú, Dr. Alan Gabriel García Pérez, en su obra Modernidad y Política en el Siglo XXI (Lima, 2003)- al comprender que la energía del sistema ya no puede confundirse con los combustibles materiales. Por ejemplo, Jeremy Rifkin en su libro «La Economía del Hidrógeno» (Paidos, 2002) anuncia que en el futuro el combustible fósil en vías de agotamiento será sustituido por el hidrógeno inagotable.
La extracción del mercado de su condición de instrumento para elevarlo al estatus de religión.
El sistema de información resulta de acceso difícil y oneroso para las personas con escasos recursos económicos.
Se origina la racionalidad instrumental, por el cual se impone el fin sobre los medios.
Utilización de la información y de los medios de comunicación masiva para construir «Una sola voz y mundos múltiples», en lugar de «Un solo mundo y voces múltiples».
Ruptura de las identidades culturales y nacionales de los países emergentes.
Pérdida del derecho de soberanía popular en relación al control sobre el patrimonio cultural de los países (bienes, recursos materiales, territorios, lengua, creencias, conocimientos, etc.).
Desestructuración, disgregación, exclusión y polarización social.
Vulnerabilidad política y económica de los Estados-nación (pérdida de poder).
La apertura comercial inicialmente sólo beneficia a los que están en capacidad económica y financiera de competir y de exportar.
Los flujos de capital a largo plazo son superados por el corto plazo (hora de capitales especulativos y no productivos).
Las decisiones fuera de los territorios nacionales determinan el comportamiento de las tasas de interés, del déficit fiscal, del valor de la moneda, del precio de los productos primarios, de la deslocalización de industrias, entre otros.
La generalización de políticas de desempleo dirigido o de cultura antilaboral: Violación sistemática de derechos sindicales; despido laboral sin preaviso; prohibición relativa de crear organizaciones sindicales; generalización de contratos temporales o a tiempo parcial.
La proliferación de asociaciones patronales «independientes».
La crisis de representatividad de los partidos políticos.
La incapacidad del Estado para generar seguridad social y solucionar los problemas.
La pérdida de poder de los ciudadanos.
Los trabajadores y la tecnología no tienen permiso para circular globalmente, al hallarse regulados por severas leyes de inmigración y de protección a la propiedad intelectual.
La casi desaparición de las actividades reservadas como estratégicas de los Estados, con la privatización indiscriminada de las empresas y la consiguiente desnacionalización de las empresas del Estado.
La diseminación cultural a través de una televisión global, que si bien pone en contacto a las más diversas nacionalidades y culturas, sin embargo no está logrando la diseminación global de los valores democráticos y el respeto de los derechos humanos.
La economía de la democracia empieza a erosionarse en tanto sus ciudadanos no intervienen en la marcha de la economía de sus propios países y no se sienten realmente representados por sus gobiernos.