lunes, 23 de marzo de 2009

ÉTICA ANARQUISTA

ÉTICA ANARQUISTA
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

Anarquismo, etimológicamente significa “ausencia de gobierno”.
Para la ética anarquista, todo lo proveniente del orden moral, todo lo que ostenta carácter legal y normativo se reduce a un conjunto de convencionalismos establecidos artificiosamente por la sociedad. El estado es el peor enemigo del hombre. Elimínese el Estado y desaparecerán los males de la vida humana.
Positivamente, el anarquismo recomienda una vida sencilla, una vida de actividad no artificiosa y de placeres no complicados.
Los anarquistas declaran la guerra a las normas morales, al derecho, a la religión, al Estado, a la familia. Sólo reconocen una norma: la norma que proviene de la naturaleza.
Representantes del anarquismo son Max Stirner (alemán), William Godwin (inglés) y Miguel Bakunín (ruso).
La idea de Juan Jacobo Rousseau que dice “El hombre nació libre y está dondequiera encadenado”, se convierte en uno de los principios básicos del anarquismo, el cual intenta romper las cadenas mediante la reorganización de la economía y la política para liberar al hombre de la opresión del Estado.
William Godwin (1756-1836), asignaba prioridad al influjo que sobre el hombre ejercen la moral colectiva y el medio social. Veía como ideal la sociedad de pequeños productores independientes organizados en pequeñas comunidades.

El filósofo alemán, Max Stirner (1806-1856), desarrolla el sistema del anarquismo en su libro “El único y su propiedad”.
Para Stirner la única realidad es el “Yo”, y todo el mundo es su propiedad. El ideal social se cifra en la “unión de los egoístas”, en la cual cada uno ve en otro tan sólo un medio para alcanzar sus objetivos.
Miguel Bakunin (1814-1876), por su parte, en su obra “Catecismo revolucionario” pide la abolición de la sociedad burguesa. Expresa que “El revolucionario desprecia la moral, la religión, el derecho. Entre él y la sociedad hay una lucha a muerte, un odio irreconciliable”.
La religión “es una locura colectiva”; la Iglesia es “una especie de taberna celestial” y el Estado es el “principal opresor de la humanidad”.
En el aspecto ético, Bakunin piensa que “La moral no tiene otro origen, otro estímulo, otra causa, otro objeto que la libertad. La moral misma no es otra cosa que la libertad”.
Por eso, todas las restricciones que se le han hecho a la libertad con el fin de proteger a la moral siempre han resultado en detrimento de ésta.
El ideal ético se encuentra en la libertad individual y para ello es necesaria la destrucción de todo sistema normativo que la impida.