lunes, 23 de marzo de 2009

ÉTICA DE LA LIBERACIÓN

ÉTICA DE LA LIBERACIÓN
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

La ética de la liberación es propia de los países que sufrieron la dominación y la dependencia, aunque esta ética es válida para todo lugar y situación donde haya opresión del hombre por el hombre y opresión del hombre por el Estado.
Para el filósofo Leopoldo Zea, la dependencia se ha producido cuando nuestros pueblos pretendieron imitar modelos de sociedad (llámense liberalismo, positivismo, socialismo, etc.) sin asimilar, sin reconocer plenamente su pasado histórico, cayéndose así a nuevas dependencias.
“El aceptar un modelo, decía Zea, es ya aceptar una subordinación. Lo que se debe es reconocer la libertad en los otros y hacer que esta libertad sea reconocida por los otros.
Ningún hombre, ningún pueblo puede ser modelo de libertad de los otros, por distintos o semejantes que éstos parezcan. Son los modelos los que crean los paternalismos, las dictaduras para la libertad y en nombre de la libertad. Una libertad que se niega a si misma al no reconocer en otro hombre su posibilidad”.
Antecedentes de la ética de la liberación los vamos a encontrar en aquellos pensadores que en su tiempo criticaron o se rebelaron contra las injusticias originadas por las guerras de conquista, contra el colonialismo, el imperialismo o toda suerte de servidumbres, hombres como Fray Bartolomé de las Casas, Simón Bolívar, Carlos Marx, Lenin, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Martí y Paulo Freire, entre otros.
En la concepción ética de Enrique Dussell, la filosofía de la liberación es un discurso filosófico y ético, es un “saber científico-dialéctico que da prioridad temática a la praxis de liberación del oprimido histórico-social como clase, geopolíticamente como nación, sexualmente como oprimido por la ideología y prácticas machistas, pedagógicamente alienado y todo encerrado en un fetichismo idolátrico”.
La ética de la liberación es una praxis porque constituye arma de liberación de los oprimidos, marginados y clases dominadas, de los que Franz Fanon diría los “condenados de la tierra”.
En el aspecto erótico (relación amorosa) la ética de la liberación se opone al “machismo”, al sometimiento de la mujer, a la concepción de la mujer como mero objeto sexual.
Dentro del ámbito erótico, Dussell plantea problemas cruciales como el del aborto y la homosexualidad. Respecto al aborto, manifiesta que “la separación del feto del útero materno es un acto ético cuya responsabilidad es atribución del sujeto humano mujer, cuyo cuerpo propio es su ser”.
En relación al problema del homosexualismo Dussell piensa que “la ética erótica debe sobrepasar el sexo para llegar a la persona misma del otro…. Una relación sexual es justa si se respeta, en justicia, la persona del otro y en la relación no es imposible un tal respeto”.