jueves, 12 de marzo de 2009

HOMO CIBERNETICUS

HOMO CIBERNETICUS

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


Nos encontramos en una nueva fase de la evolución humana, caracterizada por la aparición del homo ciberneticus, el cyborg que sucederá al homo sapiens y que hace no mucho parecía de ciencia-ficción.

Ernesto Grün, ex presidente de la Asociación Argentina de Teoría General de Sistemas y Cibernética (GESI) ha escrito la obra “Homo Ciberneticus”, en la que manifiesta que Joel de Rosnay habla del cybionte, una entidad cyborg formada por nuestras neuronas y las redes de circulación de información digital.

Grün manifiesta que el cybionte es, para Rosnay un organismo, una forma emergente de simbiosis entre la cibernética y lo biológico, un cerebro planetario formado por el cerebro humano, computadoras y redes.

Según Rosnay el cybionte es un organismo planetario único, la forma más evolucionada de un cerebro global en curso de conformación. El hombre simbiótico o redcyborg (netcyborg) sería aquel conectado biológicamente al cerebro planetario del cybionte.

El hombre –afirma- tendrá el mismo lugar en el seno del cybionte que el que ocupan las células en un organismo humano. Vivirá en simbiosis, asociación de dos células, realizándose en beneficio mutuo. Según él, Internet es un lugar espontáneo, emergente, en co-evolución acelerada con su entorno humano. Es caótico, anárquico y totalmente descentralizado, una comunidad que se desarrolla espontáneamente en la persecución del interés colectivo.

Más adelante expresa Grün que ahora nos encontramos con el fenómeno de la formación de un nuevo tipo de cerebro, combinación de lo orgánico con lo inorgánico, un cerebro “colectivo”, que el sistemista español, Rafael Rodríguez Delgado, define sistémicamente como “una estructura supraindividual cibernética constituida por sistemas humanos, mecánicos y electrónicos organizados en subsistemas receptores de información, un dispositivo elaborador central, una o más memorias masivas y uno o más efectores productores de información favorable a la conservación, al desarrollo o a la transformación del organismo social de que forma parte.

Por su parte, Francis Heylighen, uno de los principales propulsores de la idea del cerebro global piensa que la Red es el instrumento que nos llevará de la humanidad al superorganismo meta-humano.

En un documento presentado en el Instituto Santa Fé de California, S. Rasmussen y N.L. Jonson dicen que se piensa que la inteligencia simbiótica es capaz de operar a un nivel más alto de funcionalidad, tanto en lo que hace al número de individuos como a la complejidad de la capacidad, por lo que las ideas que se han desarrollado acerca de esta simbiosis tienen un enorme alcance para la futura dinámica de organizaciones, la sociedad y la economía.

Y basta observar el explosivo desarrollo del comercio electrónico en los últimos tiempos, para otorgar credibilidad a estas ideas. Piensan que con el creciente uso de la red en nuestra economía y sociedad muchos problemas que han retado a las formas tradicionales de managment y a los gobiernos podrán encontrar las soluciones respectivas.

Surge a partir de esta idea una serie interminable de temores que en definitiva nos conduzca a una sumisión a los artefactos cibernéticos.

En este sentido es interesante el desarrollo que hace George Stock en su libro “Metaman: la convergencia de humanos y máquinas en un superorganismo global”, en el que argumenta que la profundización entre seres humanos y la tecnología es simbiótica por naturaleza, de manera que la vieja cuestión de quién será el amo y quién el esclavo es inaplicable. Pues tanto los humanos como las computadoras, elegirán vivir juntos y en una relación cooperativa, ayudándose unos a otros a vivir y progresar.