sábado, 7 de marzo de 2009

LA FILOSOFÍA COMO PROBLEMA

LA FILOSOFÍA COMO PROBLEMA
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


La filosofía a lo largo del tiempo no es un cuerpo de conocimientos de simples fenómenos naturales y sociales; no es un manojo de ideas inconexas, incoherentes, caprichosas o absurdas; no es un conjunto de verdades establecidas sobre el cual todos los filósofos se hayan puesto de acuerdo; no es la pura descripción y explicación de cualquier cosa; no es un millón de proposiciones incoherentes, insustanciales y desligadas unas de otras; ni un manojo de respuestas aceptados por todos; no es un conjunto de cavilaciones sobre objetos sin sentido que poco o nada importa La filosofía es un conjunto de problemas filosóficos de orden natural o sobrenatural, sobre las que debe meditarse de manera raigal, seria, crítica, responsable y cuidadosamente para no caer en el escepticismo ni en la frustración filosófica.

Y este carácter problemático de la filosofía según Edmundo Husserl se explica porque “En ella todo es controvertido, cuestión de “convicción individual, concepción de escuela, punto de vista” (“La filosofía como ciencia rigurosa”).

En la filosofía todo es problema. La filosofía siempre ha sido problemático y no menos polémico en cuanto a su propio significado, a su origen, a su objeto de estudio y a sus métodos de investigación y el mismo hecho de establecer los períodos y el tiempo de duración de la historia de la filosofía; y el hombre, en sus dimensiones de ser racional, biológico, psicológico, social, histórico, político, económico, educativo-cultural, ecológico y técnico, constituye también un serio problema para la filosofía. Los problemas de la filosofía son de orden cognoscitivo, lingüístico, epistemológico, ético, estético, axiológico, antropológico y metafísico.

La filosofía es problematización del conocimiento, del hombre, del mundo, de Dios y de las cosas. En la filosofía todo se problematiza progresivamente, todo de convierte en problema. Toda respuesta que da el filósofo se convierte en una nueva pregunta, pero también procura en su quehacer intelectual desproblematizarlo todo. Cuando el filósofo, por ejemplo, aborda los diversos tipos de problemas: gnoseológico, epistemológico, ético, axiológico, estético, metafísico y antropológico, asume el compromiso ipso facto de encontrar las posibles respuestas verdaderas.

“No se hace filosofía simplemente por cuestionar y convertir en problema una situación objetiva, ni por buscar explicaciones de los hechos a través de la duda y la escrupulosa depuración de criterios y pruebas, o por limitar al mínimo posible la carga de convicciones emocionales que puede haber en el discurso persuasivo. Se hace filosofía cuando se plantea problemas filosóficos, cuando se problematiza filosóficamente. Lo mismo ocurre en la enseñanza. La problematización didáctica es filosófica cuando reúne los caracteres de la filosofía y sólo en ese caso” escribe el filósofo peruano Augusto Salazar Bondy en su obra “Didáctica de la filosofía”.