sábado, 7 de marzo de 2009

LA FILOSOFÍA COMO SABER TOTAL

LA FILOSOFÍA COMO SABER TOTAL
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete
Se dice que la filosofía tiene el carácter de universalidad, generalidad, unicidad o totalidad porque abarca la totalidad de los entes, porque considera los aspectos más simples y complejos de las cosas, sus razones más profundas y universales y el sentido profundo y general de la realidad.

Las ideas filosóficas tienen la pretensión de validez en todo momento y lugar, en todo tiempo y en toda circunstancia. El filósofo trata de encontrar los fundamentos o principios válidos y explicativos sobre la esencia de las cosas sin excepción, los elementos comunes a todos los hombres, a los animales, a las piedras y a las plantas y las reglas generales del actuar del hombre.

La Filosofía es una aspiración al saber total posible y concreto y que no excluye nada, pues todo lo incluye; la Filosofía circunscribe su estudio sobre la totalidad de sentido -no de partes- de lo que hay en el Universo o en la realidad natural y realidad social.

La filosofía abarca la totalidad de lo existente, desde lo inmediato y cercano hasta lo trascendente. La filosofía permite analizar los problemas generales sobre la realidad y la relación del hombre con el mundo. La filosofía se ocupa de las cuestiones y problemas generales y no de una esfera particular de la realidad.

Por ejemplo, desde el punto de vista científico el hombre es estudiado como ser físico, ser biológico, ser psicológico o ser social, desde el punto de vista filosófico se reflexiona sobre el hombre y se trata de describirlo y explicarlo como ser unitario o ser total, es decir como una unidad biopsiosocial.

Para la filosofía el todo es más importante que la parte; el todo es ilimitado en extensión, no tiene confines, es ilimitado en “intensidad problemática”, el todo es un problema absoluto y como tal hay la posibilidad de que sea incognoscible.

La filosofía busca los fundamentos, los principios y las primeras causas de todo cuanto hay en el universo, hasta lograr captar la esencia de la cosas y profundizar la aprehensión de las cosas. La extrañeza de la filosofía es radical en cuanto se extraña de todo.

La filosofía por mucho tiempo abarcó todos los conocimientos humanos, comprendía a todas las ciencias, era entonces denominada ciencia universal.

Simmel, Dilthey, Maritain y Ortega y Gasset nos ilustrarán en líneas siguientes con sus reflexiones sobre el carácter de universalidad de la filosofía.

Viene al caso la expresión feliz de J. Simmel, cuando dice que “el filósofo es aquel que tiene un órgano de reacción para la totalidad del ser”.

Wilhelm Dilthey, manifiesta que la filosofía se caracteriza por su universalidad por cuanto tiende a “relacionar lo aislado, a establecer conexiones y extenderse sin considerar los límites de las ciencias particulares y a alcanzar la última fundamentación de la ciencia”.

Para Jacques Maritain la filosofía “es el instrumento más perfecto, a nuestra disposición, para una mirada de conjunto sobre la totalidad del ser”. En fin, la filosofía persigue la raíz de todo fundamento. Con las palabras del filósofo español, José Ortega y Gasset, diríamos: “el afán intelectual, hacia el todo, lo que yo llamo pantonomía”.