sábado, 7 de marzo de 2009

LA FILOSOFÍA Y SU OBJETO PROPIO DE ESTUDIO

LA FILOSOFÍA Y SU OBJETO PROPIO DE ESTUDIO
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete
El objeto que se asigna a la filosofía nunca fue el mismo a lo largo de las etapas de la historia de la filosofía. Las diversas corrientes filosóficas han generado toda una discusión interminable sobre el objeto de la filosofía. Según la corriente filosófica que profesa el filósofo tal es el tipo de objeto que asigna a la filosofía.

Dichos objetos de estudio de la filosofía pueden ser de diversas clases: objetos reales, objetos ideales, objetos metafísicos, objetos cuy ser consiste en el valor. Todo lo que existe, todo lo que no existe realmente y todo lo que puede existir es objeto de la filosofía.

La filosofía tiene su objeto propio de análisis y estudio: el hombre, Dios, el alma, el mundo, el espacio, el tiempo, el conocimiento, el pensamiento, la conducta moral del hombre, los valores, la estética, la vida, la muerte, el Ser, el universo, la realidad, los hechos científicos, etc.

La filosofía estudia su objeto por las razones últimas o más generales. El objeto de la Filosofía no es dado, es más bien descubierto. Entre los objetos de la Filosofía se consideran los siguientes: objetos reales o propiamente dichos (Ontología), objetos suprasensibles (Metafísica). En opinión de Marco Tulio Cicerón la filosofía tiene por objeto “la enseñanza de la virtud, el deber y la vida recta”. El objeto de la filosofía no es algo sensible o empírico, sino suprasensible o metaempírico.

La relación de filósofos y estudiosos de la filosofía resultaría interminable si quisiéramos mencionar a todos aquellos que se preocuparon por explicar el objeto de la filosofía. Cabe mencionar a algunos de los filósofos que abordaron el objeto de la filosofía Aristóteles, Fingermann, Locke, Hegel, Ingenieros, Zubiri, Kant, Bergson, Comte, Dilthey, Husserl y Heidegger.

Gregorio Fingermann: “Debemos declarar que es muy difícil determinar el objeto de la filosofía, porque cualquier objeto puede servir para la reflexión filosófica. Así, al lado de la historia, como ciencia particular, tenemos la filosofía de la historia; al lado de las ciencias naturales está la filosofía de la naturaleza; al lado de las matemáticas tenemos la filosofía de las matemáticas, etcétera” (“Lecciones de Psicología”).

El fundador de la doctrina liberal del Estado y del empirismo inglés, de los siglos XVII y XVIII, John Locke, en su obra “Ensayo sobre el entendimiento humano”, limita el objeto de la filosofía a “Estudiar el origen, la certeza y el alcance del conocimiento humano; hacer ver por qué medios llega nuestro entendimiento a formarse las ideas que tiene de las cosas: determinar los límites de la certidumbre, definir lo que separa la opinión del conocimiento; examinar qué reglas es preciso observar para determinar exactamente los grados de nuestra persuasión con respecto de las cosas de que no tenemos conocimiento cierto”.

Según Hegel “La filosofía tiene por objeto la esencia de las cosas, no los fenómenos, la cosa en sí, como existe en la representación. La filosofía no considera esta representación, sino la esencia del objeto, y esta esencia es el pensamiento. La filosofía tiene por objeto también el pensamiento mismo. Pero la esencia es lo eterno, lo general, lo que siempre es así. Así la esencia de la Naturaleza son las leyes de la misma. En el pensar tenemos que ver sólo con lo universal, puesto que esto lo general existe en lo interior de cada ser mezclado con lo particular, con lo sensible. Lo universal es el producto del pensar”.

José Ingenieros, en su obra “Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía” manifiesta que “el verdadero objeto de la filosofía es formular hipótesis legítimas acerca de los problemas que exceden la experiencia”.

Xavier Zubiri, nos presenta un resumen sobre el objeto de la filosofía en la historia de la filosofía al afirmar lo siguiente: “Primero, para Aristóteles el saber filosófico es el saber que recae sobre el ente. Segundo, en Kant recae sobre algo más circunscrito, sobre el objeto. Tercero, en Augusto Comte la filosofía recae sobre algo más circunscrito aún: sobre los hechos científicos. Cuarto, en Bergson se trata de hechos, pero los hechos inmediatos de una conciencia. Quinto, para Dilthey el objeto del saber filosófico es la vida. Sexto, para Husserl el objeto de la filosofía es la vida entera y sus objetos reducidos a esencia fenomenológica. Séptimo, finalmente, Heidegger piensa que el objeto de la filosofía es el ser puro. En cada pensador el objeto que ha asignado a la filosofía ha configurado de distinta manera su mente” (“Cinco lecciones de filosofía”, 1980). Para Zubiri la “filosofía tiene como objeto propio el ente en cuanto ente” (“Cinco lecciones de filosofía”, 1980).

Ludwig Wittgenstein (1889-1951) (“Tractatus Logico-Philosophicus”) considera que el objeto de la filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos o el esclarecimiento lógico de las ideas; la filosofía por ser una actividad humana y una obra filosófica consta de aclaraciones y deberá clarificar y delimitar las ideas. La filosofía sigue valiendo, pero tiene por objeto único y exclusivo la crítica teórica: crítica de los valores morales (Nietzsche) o culturales (Escuela de Frankfurt).