sábado, 7 de marzo de 2009

LA IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA SEGÚN LOS FILÓSOFOS

LA IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA SEGÚN LOS FILÓSOFOS
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


Ilustres pensadores, como Epicuro, Arístipo, Platón, Séneca, Epícteto, Apuleyo, F. Bacon, Descartes, Voltaire, Helvecio, Goldsmith, Dilthey, James, Simmel, Husserl, Russell, Maritain, Sartre, Savater, Camilo José de Cela, C. Lahr y Bochenski, entre otros, destacan la importancia de la filosofía en los términos que siguen:

Epicuro (341-270 a.C.). Este filósofo griego destaca la importancia de la filosofía cuando manifiesta que “No hay cosa más noble, que aplicarse a la Filosofía”. “Ni el joven dilate de filosofar, ni el viejo de filosofar se fastidie; pues a nadie es intempestivo ni por muy joven ni por muy viejo, solicitar la salud del alma. Y quién dice que no ha llegado el tiempo de filosofar, o que ya se ha pasado, es semejante a quien dice que no ha llegado el tiempo de buscar la felicidad o que ya se ha pasado”.

Arístipo (435-366 a.C.): “Lo que he ganado de la filosofía es cierta aptitud para sentirme a mis anchas en medio de la sociedad”.

Platón (427-347), fue un distinguido discípulo de Sócrates, vio en la filosofía la panacea contra todos los males, debilidades, enigmas y vicios de la sociedad y del individuo, y que tan sólo la ignorancia hace a los hombres viciosos. Platón consideró a la filosofía como el único instrumento efectivo, eficaz y eficiente para realizar una comunidad humana libre, pacífica, digna y justa. En su obra “República” expresó de manera categórica y enfática que “A menos que los filósofos lleguen a ser reyes, o los reyes filósofos, no habrá modo de terminar con la intranquilidad y desasosiego de los Estados”. O algo más: “Mientras los filósofos no se enseñoreen de las ciudades o los que ahora se llaman reyes y soberanos no practiquen la filosofía con suficiente autenticidad, de tal modo que vengan a ser una misma cosa el poder político y la filosofía, y mientras no sean recusadas por la fuerza las muchas naturalezas que hoy marchan separadamente hacia uno de estos fines, no habrá reposo, querido Glaucón, para los males de la ciudad, ni siquiera, al parecer, para los del linaje humano”.

Lucio Anneo Séneca (4-65 a. C): “La filosofía forma y modela el alma, ordena la vida, regula las acciones, muestra lo que se debe hacer y lo que se debe evitar, empuña el timón y dirige la nave en las pasos peligrosos Sin ella, nadie puede vivir exento de temores; nadie puede vivir con seguridad; a cada hora acaecen accidentes innumerables que reclaman un consejo que sólo a ella debe pedirse… la filosofía debe ser nuestra defensa. Ella nos exhortará a obedecer a Dios de buen grado y a resistir a la fortuna, con una férrea obstinación; ella te enseñará a que consigas a Dios, a que soportes el hado”.

De acuerdo con el pensamiento del filósofo romano Séneca, quien fue maestro de Nerón y defensor del estoicismo, la filosofía “atiende primeramente a formar el sentido común y a regular los deberes de la vida y de la sociedad, y de esta profesión nos separamos si vivimos de ora manera que los demás”. “La filosofía perfecta hace dichosa la vida, y ésta se dulcifica cuando se empieza por el estudio de aquella… La filosofía atiende primeramente a formar el sentido común y a regular los deberes de la vida y de la sociedad, y de esta profesión nos separamos si vivimos de otra manera que los demás”. “El vivir es un don de los dioses inmortales, y el vivir bien es un fruto de la filosofía” (“Cartas a Lucilio”).

Epícteto (55-135 d.C.), filósofo griego y uno de los representantes máximos del estoicismo, considera que “La filosofía es alimento de los espíritus fuertes” y que”. “El verdadero filósofo domina la vida, en lugar de que la vida lo domine a él”. Según este pensador que gustaba renunciar a sus propios intereses y promover el bien común de la humanidad “La filosofía nos enseña de dónde venimos, quién nos ha creado, y a permanecer firmes en el lugar donde nos han puesto los dioses

Lucio Apuleyo (siglo II), naturalista y escritor satírico latino, en su obra “Sentencias” revela que “La filosofía no sólo me ha enseñado a amar a quien me hace bien, sino también a quien me causa un mal; a compartir los bienes, más que a conservarlos para mí solo; a desear mejor lo que es útil a todos que aquello que puede serme útil a mí únicamente”.

Francis Bacon (1561-1626): “Sin la filosofía nada me importaría la vida” y que “La historia hace a los hombres sabios; la poesía, ingeniosos; las matemáticas, sutiles; la filosofía natural, profundos; la moral, graves; la lógica y la retórica, hábiles para la lucha”.

Renato Descartes (1596-1650): “Creo que la filosofía debe abrir a cada uno el camino por el que pueda encontrar en sí mismo, y sin tomarlo de otro, todo el conocimiento que le es esencial para la dirección de su vida”. “La filosofía es la que nos distingue de los salvajes y bárbaros; las naciones son tanto más civilizadas y cultas cuanto mejor filosofan sus hombres”.

Voltaire (1694-1778): “Esta vida es una lucha permanente, y la filosofía es el único emplasto que podemos aplicar a las heridas que de todas partes recibimos”.

Claudio Adriano Helvecio (1715-1771): “Los filósofos han conducido a las sociedades desde el estado salvaje al grado de perfección en que ahora se hallan”.

Oliver Goldsmith (1730-1774): “La filosofía no puede contribuir a nuestra felicidad más que disminuyendo nuestras miserias”.

Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831): “La filosofía es la ciencia objetiva de la verdad, un conocimiento comprensivo; no opinión ni urdimbre de opiniones”.

Wilhelm Dilthey (1833-1911): “La filosofía es más que pensamiento: es el principio de la formación autónoma de la persona y de la sociedad”.

William James (1842-1910): “Un hombre que no tenga ninguna filosofía es el menos propicio e inaprovechable de todos los prójimos posibles”.

Georg Simmel (1858-1918): “Sólo en la filosofía es donde cada pensador, cuando es original, determina no únicamente lo que quiere responder, sino lo que quiere preguntar para responder al concepto de filosofía”.

Edmundo Husserl (1859-1938): “Con nuestra actividad filosófica, nosotros somos los funcionarios de la humanidad”.

Bertrand Russell (1872-1970): “La filosofía puede proporcionar el hábito del pensamiento exacto y cuidadoso, no sólo en matemáticas y ciencia, sino en cuestiones de gran importancia práctica. Puede dar un alcance impersonal al concepto de los fines de la vida. Puede dar al individuo una justa medida de sí, con relación a la sociedad, del hombre del presente, al hombre del pasado y el futuro, y de toda la historia del hombre con relación al cosmos astronómico. Al ensanchar los objetos de sus pensamientos, proporciona un antídoto contra las ansiedades y angustias del presente, y hace posible el mayor acercamiento a la serenidad, que puede tener una mente sensible en nuestro torturado e incierto mundo”. “El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu; y sólo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar o hacer filosofía no es perder el tiempo. El valor de la filosofía reside, en realidad, en su misma incertidumbre. El hombre que carece de filosofía va por la vida preso en los prejuicios derivados del sentido común, de las creencias habituales de su tiempo o de su nación, y de las convicciones nacidas en su mente sin consentimiento ni cooperación de su razón deliberada. Para tal hombre, el mundo es definido, finito, obvio; los objetos comunes no despiertan preguntas y las posibilidades no familiares se rechazan desdeñosamente. Por el contrario, en cuanto se comienza a filosofar, hallamos que incluso las cosas más vulgares conducen a problemas a los cuales sólo se pueden dar respuestas muy incompletas”.

Jacques Maritain (1882-1973 “La filosofía es el instrumento más perfecto, a nuestra disposición, para una mirada de conjunto sobre la totalidad del ser”.

Jean-Paul Sartre (1905-1980): “Una filosofía se constituye para dar su expresión al movimiento general de la sociedad; y mientras vive, ella es la que sirve de medio cultural a los contemporáneos”.

Fernando Savater (1947-): “La filosofía es para las personas, que no es simplemente un juguete, cuyo monopolio tengamos los profesores, los especialistas, sino que es un instrumento para ayudar a vivir a la gente o para suscitar inquietudes entre la gente”.

Camilo José de Cela, Premio Nóbel de Literatura 1989, llegó a decir que “La filosofía enseña a discurrir”, y discurrir significa pensar, meditar, razonar, imaginar, inferir, conjeturar.

C. Lahr: “También la filosofía es la antorcha de la historia. Si se quiere comprender la civilización de un pueblo o de una época, examínese cómo ese pueblo y esa época han comprendido el derecho, la libertad, la autoridad, etc.”

Pero hay filósofos también que no comparten la idea sobre la utilidad para la vida de la filosofía, como es el caso del filósofo y escritor español Fernando Savater (1947) cuando expresa que “Todavía hay quien, de vez en cuando, expresa su añoranza por una filosofía “útil para la vida”; esta postura me parece que encierra un malentendido: la sabiduría en lo que tiene de lucidez y crítica va siempre contra la vida; vivimos a pesar de lo que sabemos, no gracias a ello. No concibo que el pensamiento facilite la vida; la arriesga, la compromete, la zapa en la mayoría de los casos; quizás por eso sea la forma más alta de la vida humana que conocemos, porque es la más antiviral, la que nos pone al borde de perderlo todo sin ofrecer nada a cambio, salvo horror, soledad o locura” (“Apología el Sofista”), aunque para el ideólogo del anticomunismo Iosef Bochenski “Nada es más desatinado que negar el valor de la filosofía para la vida”.

Los hindúes expresaron, muy convencidos, que la filosofía es el remedio para todos los sufrimientos de la existencia humana.

Nadie podrá contradecir que la filosofía responde a una necesidad consubstancial del hombre de formarse una concepción unitaria, coherente y total acerca de sí mismo, del universo, de la vida y de la muerte, de Dios, la sociedad. “El que no pone un poco de filosofía en medio de las miserias de este mundo, es un hombre que camina con la cabeza descubierta en medio de un aguacero. En cambio, el filósofo dispone de un buen paraguas que le protege del temporal” puntualiza C. Tillier.