miércoles, 11 de marzo de 2009

LOS DISCÍPULOS DE SÓCRATES

LOS DISCÍPULOS DE SÓCRATES
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


Los discípulos de Sócrates pertenecen a diferentes líneas de pensamiento: son conservadores, aristócratas, demócratas, historiadores, filósofos, etc., y también a todas las clases sociales: zapateros, curtidores, artistas, poetas, políticos, músicos y pequeños comerciantes.

Entre los que figuran podemos mencionar a Simón, Critias, Alcibíades. Esquines, Euclides de Megara, Aristipo, Antístenes, Diógenes, Eurípides, Jenofonte y Platón Finalmente los hijos de Critón: Critóbulo, Hermógenes, Epigenes y Ctesipo.

Arístipo de Cirene (435-360 a.C.), es el representante del hedonismo, el fundador de la escuela cirenaica en el siglo V a.C. y el primero que enseña la filosofía por estipendio, y esta sea la razón por lo que algunos autores califican a Arístipo de “indigno discípulo de Sócrates”, puesto que Sócrates jamás percibió remuneración alguna por sus enseñanzas.

Después de la muerte de Sócrates, enseñó en varias ciudades de Grecia y en Siracusa. Sostuvo que el criterio de verdad es la sensación y que ésta es siempre verdadera, pero no precisó cuál era la naturaleza del objeto que produce la sensación. Precisó que la sensación es la base de los estados emotivos del hombre: el dolor, el placer y el estado intermedio, por el cual no se siente ni placer ni dolor. Decía que el bien consiste en una sensación placentera y el fin del hombre es el placer, no la felicidad. Aconsejaba a propios y extraños que debería pensarse sólo en el hoy, porque “sólo el presente es nuestro, no el momento pasado ni el que esperamos, puesto que el uno está ya destruido y del otro no sabemos si existía” (Eliano, Var. Hist, XIV,6).

Alguna vez preguntado qué era lo que había sacado de la Filosofía, contestó sin pelos en la lengua: “El poder conversar con todos sin miedo”.

Diógenes Laercio refiere que en cierta oportunidad cuando cierto orador lo defendió en un pleito, y se lo ganó; y como le dijese: “¿De que te ha servido Sócrates, oh Arístipo?”, respondió: “De que todo cuanto tú has dicho en abono mío sea verdadero” (Vidas de los más ilustres filósofos griegos I).

Antístenes de Atenas (450-370 a.C.), se solía llamar Aplocuón (o perro manso), pues empezó a enseñar en un lugar llamado Cinosargos, o templo del Perro Blanco.

Antístenes es el fundador de la escuela cínica. Condujo a Diógenes a su tranquilidad de ánimo, a Zenón a su paciencia y a Cratos a su continencia. Después de la muerte de Sócrates enseñó en el Gimnasio Cinosargos. El mote de perro indicaba su ideal de vida que llevaba conforme a la sencillez y la desfachatez de la vida animal. Platón en el Sofista incluye con menosprecio a Antístenes entre “los viejos que empezaron tarde a aprender”. Caracterizó la definición como expresión de la esencia de una cosa: “La definición es lo que expresa lo que es o era”. Contra la religión tradicional, Antístenes afirmó categóricamente: “según la ley, los dioses son muchos, pero según la naturaleza sólo hay un dios” (Cicerón, De nat.deor., I, 13,32).Escribió varios tratados de física y dialéctica.

“Sócrates había establecido que el bien supremo es la virtud, y que a ésta debe posponerse todo refiere Jaime Luciano Balmes-; pero su discípulo Antístenes exageró o, más bien, adulteró esta verdad, diciendo que el hombre sólo debe cuidar de la virtud, despreciando todo lo demás, inclusas las consideraciones de buena crianza. Empezó, pues, por vestirse pobremente, se dejó crecer la barba, y armándose de cayado y zurrón, emprendió la vida filosófica. Su discípulo Diógenes vive en un tonel, y allí recibe a Alejandro. “¿Qué quieres de mí?”, le dice el conquistador. “Nada: sólo que te apartes, pues me quitas el sol” (Historia de la filosofía).

Critón. Muy amigo y discípulo de Sócrates, a quien le cuidó para que nada le faltase durante su existencia. Autor del libro que contiene diecisiete diálogos respecto a El político, De lo honesto, De la ley, De lo divino, De las artes, Qué cosa es ser rico, etc.

Diógenes de Síncope (413-327 a.C.), filósofo cínico griego, apodado “El Perro” y a cuyos seguidores se les denominó “perrunos”. Discípulo de Antístenes, defendió el ascetismo, abogó por la libertad individual y la autosuficiencia del hombre, vivió de acuerdo con la naturaleza sin la convención social, despreció las costumbres sociales de la época y las diferencias de rango. Caminaba descalzo durante todas las estaciones del año y dormía en el pórtico de los templos cubierto de una capa. Se afirma que andaba de día con una lámpara encendida buscando un hombre honrado. Cuando Alejandro Magno le preguntó cierta vez qué quería, le contestó: “Que te muevas un poco, para que me pueda dar el sol”.

Esquines de Atenas, discípulo que nunca se apartó de Sócrates. Idomeneo dice que Esquines fue, y no Critón, quien exhortó a Sócrates huyese de la cárcel, en contraposición a Platón que atribuye a Critón aquellas palabras. Menedemo Eretraite le acusó de haberse apropiado de algunos Diálogos de Sócrates que le dio Jantipa. En Atenas abrió una escuela privada para poder supervivir dado a la situación de pobreza en que se encontraba. Hombre muy hábil en la oratoria, con gran fuerza persuasiva en sus escritos y palabras.

Euclides de Megara (450-380 a.C.), es el fundador de la escuela de Megara durante el siglo IV a.C. Desarrolló la doctrina eleática del Ser: único, perfecto, inamovible, conocedor de sí mismo, al que denominaba Dios, Inteligencia Suprema. Fuera de él todo es ilusión. Después de la muerte de Sócrates retornó a su ciudad natal y se dedicó a la enseñanza de la obra de su maestro. Euclides enseñó que uno solo es el Bien, aun cuando se lo denomine con varios nombres: Sabiduría, Dios, Entendimiento, Inteligencia, etc. Y admitió que no hay más que una virtud: el bien.

Jenofonte de Erquía, fue el primer pensador que escribió Historia y el primero que publicó en forma de Comentarios lo que antes sólo se referían de palabra. Entendido en asuntos militares y económicos, dirigió con éxito la retirada de los diez mil griegos que participaron en la expedición de Ciro contra su hermano Artajerjes para la conquista del trono de Persia. Escribió: Los dichos memorables de Sócrates; Apología de Sócrates; La Economía y la Ciropedia, Gerón o sobre la tiranía; Las helénicas; Banquete; Anábasis o expedición de los diez mil. Fue desterrado por los atenienses y sufrido la confiscación de sus bienes.

Diógenes Laercio, nos recuerda cómo es que Jenofonte se hizo discípulo de Sócrates: “Dicen que habiéndolo encontrado Sócrates en una callejuela, atravesó el báculo y lo detuvo. Preguntóle dónde se vendían las cosas comestibles, y habiéndoselo dicho, le preguntó de nuevo: “¿Dónde se forman los hombres buenos y virtuosos?”. A lo cual, como Jenofonte no satisficiese de pronto, añadió Sócrates: “Sígueme y lo sabrás”. Desde entonces fue discípulo de Sócrates” (Vidas de los más ilustres filósofos griegos I).

Platón de Atenas, vulgarizó el pensamiento de su maestro Sócrates en los siguientes Diálogos: Apología de Sócrates, Fedón o De la inmortalidad del alma; Critón o De los deberes del ciudadano; Laques o De la fortaleza; Cármides o De la templanza; Eutifrón o De la piedad; Lisis o De la amistad; Hipias el Menor o De la mentira; Ion o De la poesía; Hipias el Mayor o De la belleza; etc.

Platón, a la edad de veinte años y durante ocho años fue el discípulo principal y más querido de Sócrates, que no se apartará sino después de su muerte. Perfeccionó el método socrático y extendió su aplicación a los problemas metafísicos. Después de la muerte de su maestro, se trasladó a Megara y de allí viajó por Egipto. Regresa a Atenas y funda una escuela científico-religiosa, denominada Academus o Academia, y se llamó así, porque era jardín de un ciudadano llamado Academus. La Academia fue cerrada por Justiniano en el 529.

Se dice que tan grande fue la impresión que a Platón le había causado Sócrates, que llegó a quemar sus manuscritos dramáticos y dedicarse de lleno a la filosofía de su maestro, habiendo tomado de Sócrates sus teorías políticas y el concepto de “logos”.

La teoría de las Ideas de Platón tiene su punto de partida en los conceptos universales de Sócrates. Pues sólo lo universal es lo verdadero, lo inmutable, lo eterno, lo espiritual, lo real, el objeto de la ciencia. La siguiente oración es de Platón: “Doy gracias a Dios por haberme hecho griego y no bárbaro, libre y no esclavo, hombre y no mujer, pero sobre todo por haberme hecho nacer en el tiempo de Sócrates”.

Simón de Atenas, es el primero que vulgarizó la doctrina de Sócrates mediante sus discursos. No se cansaba de apuntar todo cuando decía Sócrates cuando concurría a su oficina, y por eso una de sus obras se llama Correaj, pero son treinta y tres diálogos unidos en un libro, entre los que cabe mencionar algunos de ellos: De los dioses, De lo bueno, De lo honesto, De lo justo, De la ley, De la fortaleza, Del honor, Del amor, De la Filosofía, De la Ciencia, De la enseñanza, etc.