jueves, 12 de marzo de 2009

PROHIBICIONES AL PERIODISTA DIGITAL

PROHIBICIONES AL PERIODISTA DIGITAL
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

El periodista digital, en el cumplimiento de sus tareas y funciones cotidianas está prohibido de una serie de hechos, acciones y situaciones que se expresan en los siguientes puntos:
Presentar como personalmente visto lo que solamente fue oído.
Omitir voluntariamente algún hecho esencial o deformarlo deliberadamente.
Usar un lenguaje indecente, inmoral o de doble sentido, aun cuando el lenguaje solamente pueda ser comprendido por una parte minoritaria de la audiencia.
Cometer delitos de prensa: injuria, calumnia o difamación.
Atentar contra la reputación de las personas e instituciones.
Manipular la información y el comentario por presión social, política, económica, sindical o religiosa.
Deformar la verdad por omisión, error o falso énfasis.
Nominar en sus informaciones a los familiares y amigos de personas acusadas o condenadas por un delito, salvo que su mención resulte necesaria para que la información sea completa y equitativa.
Difundir seudo-ciencias, tales como: ocultismo, astrología o cartomancia, quiromancia, numerología y grafología.
Delatar, murmurar y adular.
Pasar por alto algún indicio o pista de investigación, venga de donde viniere, que permitan sacar a luz actos y hechos ocultos.
Utilizar en beneficio propio las informaciones privilegiadas de las que tiene conocimiento.
Utilizar en su propio beneficio económico datos financieros de los que tenga conocimiento antes de su difusión general, ni podrá transmitir dichos datos a terceros.
Escribir sobre acciones o valores en los que tenga interés financiero propio o de sus familiares.
Negociar acciones o valores, sobre los que tenga intención de escribir en un futuro próximo.
Frustrar la manifestación de opiniones divergentes o impedir el libre debate de las ideas en el medio donde labora o en otros medios.
Prestar su nombre para amparar publicaciones o programas radiales y televisivos donde no tenga participación efectiva.
Atenerse a la máxima de Walter Williams: «Ninguno debe escribir como periodista aquello que no podría decir como caballero».