miércoles, 11 de marzo de 2009

TEORÍA HISTORICISTA ACERCA DEL HOMBRE

TEORÍA HISTORICISTA ACERCA DEL HOMBRE
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

De acuerdo con esta dirección filosófica no existe la naturaleza humana. El hombre es un ser relativo que es juzgado sobre la base de la época histórica en que vive.
Dilthey, el filósofo más importante del movimiento historicista, refiere que el hombre está condicionado históricamente por el tiempo y por el pasado, por tanto «sólo la historia puede decirnos qué es el hombre». La realidad y la vida humana son un complejo de relaciones histórico-vitales: «Cuanto el hombre es, lo experimenta sólo a través de la historia». «Cada miembro de la familia tiene un puesto determinado en su vida, y todo lo que lo rodea es entendido por él como vida y espíritu que se ha objetivado allí...»
Precisa Dilthey que no es posible comprender al hombre considerándolo sólo como objeto natural (biológico y psíquico) porque su naturaleza biológica y psíquica es la misma de los demás eres. Lo que le diferencia es su vida espiritual; y ésta no es biológica ni psíquica, sino esencialmente histórica: la historicidad es la nota constitutiva del espíritu.
Las ciencias que estudian la existencia humana se denomina «Ciencias del Espíritu». la vida humana es una estructura cuya sustancia es el tiempo histórico. «Estructura», «evolución» e «historicidad» son las categorías con las que operan la gnoseología de las Ciencias del Espíritu.
El método de las Ciencias del Espíritu es la comprensión histórica de la vida humana actual o pretérita, a este método Dilthey lo denomina «método hermenéutico». La vida humana tiene un fin, no es un agregado de solo causa y efecto. Y, comprender, es «revivir» (volver a vivir) las vivencias de un espíritu o alma individual.
Entender un hecho espiritual por los motivos, propósitos y objetivos que lo determinaron, es reconstruir un acontecimiento peculiar y único; significa hacer la historia del hecho, si entendemos por historia el revivir y explicar el pasado tomando en cuenta el sentido, valor e importancia de los acontecimientos.
Justamente, porque estamos condicionados históricamente por el tiempo y por el pasado «sólo la historia puede decirnos qué es el hombre», la historia que vive en nosotros «como la melodía de nuestra vida».