viernes, 13 de marzo de 2009

“UNIDOS, TODO LO PODEMOS; DESUNIDOS, NADA SOMOS”.

Frente a la crisis mundial:

“UNIDOS, TODO LO PODEMOS; DESUNIDOS, NADA SOMOS”.

Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


Históricamente y en épocas de adversidad, los peruanos siempre dimos muestras de ser un país unido.

Pertenecemos a un país en pleno crecimiento social y económico, las cifras en términos de producción e inversión confirman lo dicho.

El Perú creció 9.8 por ciento en el año 2009, inclusive más que China, que sólo llegó a 9.1 por ciento.

Y esto nos debe llenar de sumo orgullo a todos los peruanos de buena voluntad y fe en un futuro diferente, porque es el resultado del esfuerzo de todos los empresarios, trabajadores manuales e intelectuales, profesionales, educadores, estudiantes, padres de familia, campesinos y ciudadanía en general.

El crecimiento sostenido de la economía peruana se debe, fundamentalmente, al buen manejo de la política económica, a las medidas oportunas que se vienen tomando para superar cualquier `posible crisis de crecimiento, a la estabilidad política, a la seguridad jurídica y al clima favorable a la inversión extranjera desarrollado por el gobierno del presidente Alan García Pérez, discípulo predilecto del jefe y fundador del aprismo, Víctor Raúl Haya de la Torre.

No en vano el presidente García, en reiteradas oportunidades aseguró no temerle a la crisis, invocó a los empresarios y agentes económicos actuar con decisión y optimismo, con mucha fe en el futuro y les solicitó acelerar el desarrollo de sus proyectos empresariales e industriales, a fin de crear mayores fuentes de trabajo para mejorar el nivel de vida de los peruanos.

La lucha por el desarrollo y la justicia social es una lucha, no de clases ni de razas, sino de pueblos. Es una lucha que compromete a todas las personas, más allá de las naturales posiciones políticas, porque el derecho a la justicia social es un derecho consubstancial a toda naturaleza humana.

Este compromiso, que de por sí ya es histórico y trascendente, desde los inicios del Tercer Milenio, -como tan histórico fue el compromiso de la Alianza Popular Revolucionaria Americana desde 1924 en su lucha persistente por la gran transformación nacional e indoamericana-, conlleva a sembrar ideas positivas, hablar bien de nuestro país y de sus recursos y potencialidades, desarrollar en equipo las buenas iniciativas y la creatividad para vencer el subdesarrollo en todas sus formas y expresiones.

Ser peruano en el siglo XXI no es una simple denominación. Significa ser inteligente, audaz, emprendedor, competitivo, solidario y decidido a superar años de explotación, de miseria y de injusticia.

Ser peruano significa amar al Perú por sobre todas las cosas, con todo el corazón, con el pensamiento puesto en acción y la voluntad para hacer bien las cosas desde el principio hasta el fin.

Ser peruano es no dejarse engañar por los cantos de sirena de politiqueros demagogos que sólo aprendieron el lenguaje del dicterio, del insulto, de la calumnia, del engaño y de la mentira, que tratan de aprovecharse de la ignorancia de algunos cientos de ciudadanos para infundirles el resentimiento y el odio a países hermanos con el objetivo de lograr algunos votos en las elecciones del dos mil once.

Para alegría de millones de peruanos, lo positivo es que el Perú ya exhibe un nuevo rostro ante el mundo, el país es visto con admiración y respeto por los más expertos economistas y políticos.

Lo negativo y censurable es que aún haya mentalidades coloniales en algunos “partidos políticos” recién llegados, que se esmeran por negar la verdad atacando el Tratado de Libre Comercio con Chile, asumiendo posiciones antichilenas y antiperuanas. Pero el electorado nacional muy pronto los juzgará con el knock down político que se merecen.

Los grandes postulados del aprismo enunciados desde 1931 siguen en pie firme, y las palabras de su fundador Haya de la Torre, son ahora voceadas más que nunca: Frente a la crisis mundial, “Unidos, todo lo podemos; desunidos, nada somos” (http://eudoroterrones.blogspot.com).