martes, 18 de mayo de 2010

Filósofo del personalismo comunitario


CARLOS DÍAZ HERNÁNDEZ,
EL FILÓSOFO DEL PERSONALISMO COMUNITARIO (*)


Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete



Con motivo de su llegada a Perú y de la sustentación de sendas conferencias magistrales en varias universidades de la capital de la República, en especial en la Escuela profesional de Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza, fluye nuestra pluma con algunas ideas sobre el filósofo español, Carlos Díaz Hernández.

El doctor Carlos Díaz Hernández es el principal investigador y difusor del pensamiento personalista comunitario en lengua española. Es profesor titular en la Universidad Complutense de Madrid, profesor visitante permanente de la Universidad Pontificia de México, fundador del Instituto Mounier de España, México, Argentina y Paraguay, actual Presidente de la Fundación Emmanuel Mounier, miembro del Consejo de Redacción de la revista “Acontecimiento” y de la Colección “Persona”.

Este influyente filósofo en la juventud, el más productivo de estos tiempos, es un conferencista polémico que ha vertido sus ideas en universidades de América latina, Europa, África, entre oros. Defiende por doquier el personalismo comunitario de Emmanuel Mounier y el anarquismo cristiano.

Ha puntualizado, en diferentes escenarios, las reservas que tiene sobre el marxismo ortodoxo, corriente filosófica al que considera autoritario, totalitario y ateísta.

OBRAS SON AMORES…

Mostrando una extraordinaria vitalidad intelectual, Díaz Hernández ( Cuenca, 1 de noviembre de 1944), a sus 65 años de edad es autor de más de 200 libros, los mismos que fueron traducidos a varios idiomas.

Cabe referir los libros que destacan: Memoria y deseo (1983); Personalismo obrero: presencia viva de Mounier (1969); Hombre y dialéctica en el marxismo-leninismo (1970); Del anarquismo como fenómeno político-moral (1975); Pro y contra Stirner (1975); Julián Besteiro o el socialismo en libertad (1976); El anarquismo como fenómeno político-moral (1975); La actualidad del anarquismo (1977); Contra Prometeo (1980); Sabiduría y locura (1980); La buena aventura de comunicarse (1980); ¿Qué es ser joven? (1980); El sujeto ético (1983); El sueño hegeliano del estado ético (1987).

Asimismo, Nihilismo y estética. Filosofía de fin del milenio (1987); De la razón dialógica a la razón profética (1991); La política como justicia y pudor (1992); Cuando la razón se hace palabra (1992); Releyendo el anarquismo (1992); Manifiesto para los humildes (1992); Víctor García: El Marco Polo del anarquismo (1993); Diez miradas sobre el rostro del otro (1994); Valores del futuro que viene (1995); La filosofía, sabiduría primera (1996); Diego Abad Santillán (1997); Mi encuentro con el personalismo comunitario (2006); Pedagogía de la ética social. Para una formación en valores (2006); El nuevo pensamiento de Franz Rosenzwei (2008) y Cómo hacer el amor filosóficamente.

FILOSOFANDO PARA LOS MÁS POBRES

Carlos Díaz Hernández no es un filósofo alejado de la realidad y la vida social, no es un filósofo de escritorio que se encierra en sus cuatro paredes para dar a luz sus ideas y lanzarlas a posteriori a los cuatro vientos sin saber quien las recoja. Es un filósofo social, con conciencia social y conciencia profesional de pensar y actuar a favor de los que más sufren, de los que menos tienen y de los que más aspiran a una vida digna y con justicia social.

Alguna vez declaró para la prensa: “Yo vivo como un monje en medio de la civilización. Estudio y escribo como orino, como una necesidad fisiológica. Apenas me ocupo de muchas cosas. No conduzco un coche, ni voy a un banco, ni tengo idea de cuestiones cotidianas para millones de personas... Lo mío es una suerte de antena de orientación que, permanentemente cuando salgo a la calle, apunta a los más pobres, a los desfavorecidos. A escribir sobre cómo cambiar; a eso dedico mi vida…. A mí me duele la miseria, el ser humano".

Confiesa con toda sinceridad: “Soy diferente al filósofo de academia, al ratón de biblioteca, que sólo sabe hablar con cuatro colegas de cuatro arcanos propios de su especialidad. No soy así. Busco estar cerca de los pobres, también físicamente… El nivel de cercanía que se siente con la viuda, el huérfano y el extranjero del Antiguo Testamento, no hay que perderlo de vista. Ese primer nivel es básico. No hacer las cosas para los pobres, sino desde y con ellos.”.

EL PERSONALISMO COMUNITARIO

El personalismo es una doctrina filosófica que reconoce a la persona humana como valor absoluto por sobre todas las cosas, la persona es un fin y no un instrumento, una cosa o un cliente. Es una actitud y búsqueda constante porque lo único estable en la sociedad es el cambio y lo único permanente en el hombre es su “hacerse”, su continua creación en todas las latitudes y circunstancias.

Al respecto, el filósofo español Díaz Hernández explica enfáticamente, - y con lo cual coincidimos plenamente-, que “La base sobre la que se asienta el personalismo comunitario es que el ser es el centro de la realidad. Y no el tener. Hoy, todo se mide por los parámetros del tener. Evidentemente algo tenemos que tener, tenemos que comer. Pero no me distraigo en acumular dinero: quiero que haya justicia social; es para eso para lo que trabajo".

El filósofo de los más pobres afirma: "el personalismo comunitario de lo que trata es de que la persona sea el centro, que a uno no lo midan por los parámetros económicos, que pueda vivir con dignidad; que no sean el centro la vanidad, la tontería, la estupidez del mundo”.
Concluimos el artículo, por razones de espacio, pero sin agotar el tema sobre la vida y obra del filósofo, sobre su reflexión crítica respecto a lo que tienen en común las cosas detrás de su aparente diversidad, pero fundamentalmente sobre el ser humano en su esencia y existencia vital.

(*) Publicado en el Diario DEL PAÍS, martes, 18 de mayo de 2010, Lima-Perú.