domingo, 22 de enero de 2012

Designio de hoy y del futuro es la fraternidad con todos los peruanos

Designio de hoy y del futuro es la fraternidad con todos los peruanos
Por: Eudoro Terrones Negrete

Cómo añoramos a los tiempos  de nuestros antepasados, los Incas, que crearon un Estado cooperativista, sin dinero, sin moneda, sin comercio, sin esclavos, sin mendigos.
Y fue el único Estado del mundo que dedicó la tercera parte de la Renta Nacional a fines de Asistencia y Previsión sociales, para resolver sus problemas. Por eso es que los Incas jamás tuvieron problemas con los niños, con los ancianos ni con los inválidos o discapacitados.
El imperio incaico fue ejemplo de gobierno con principios y valores éticos, ejemplo de trabajo creador, ejemplo de vida comunitaria emprendedora y progresista, Se regía por un código de leyes de pocas palabras: “Ama súa” (no seas ladrón), “Ama llulla” (no seas mentiroso) y “Ama kella” (no seas ocioso).
Desde 1821 hasta la fecha todavía no se logra solucionar los complejos y variados problemas individuales y colectivos del Perú y esto se debe a muchas razones y que pasamos a referir.
A los peruanos nos falta mayor comunicación y diálogo democrático –no el diálogo de los incendiarios y subversivos-, mayor espíritu de entendimiento y de desprendimiento, más ansia de superación de los vicios, defectos, egoísmos, debilidades, taras sociales y demás imperfecciones.
Nos falta mayor sentido social y de responsabilidad, mayor espíritu de cooperación solidaridad  y  fraternidad entre todos los peruanos.
Aún predomina el individualismo, la razón de la fuerza en algunos sectores políticos de extrema izquierda, el conflicto de intereses, el mero afán de figuración política, el deseo de capturar el poder para servirse del pueblo.
La mayoría de los políticos practican la crítica al adversario pero muy pocos se autocritican; utilizan  la inmunidad parlamentaria para acusar al opositor e investigarlo, pero invocan para sí la impunidad.
El Perú de las últimas tres décadas se divide en políticos verdaderos ( y son rarezas), en tránsfugas politicos (los hay muchos) y  los apolíticos  que dicen ser “independientes” pero que cambian de camiseta política cada cinco años para integrarse a “nuevos movimientos”. De estos tipos de peruanos no podemos confiar.
Nuestra situación de país subdesarrollado o país de velocidad lenta se debe a múltiples razones, una de ellas es por la falta de fraternidad entre todos los peruanos. 
Me permito afirmar categóricamente que la fraternidad entre todos los peruanos es el designio de hoy y del futuro.
Debemos ser fraternos con el pobre y con el rico, con el grande y con el chico, con quienes están dispuestos a luchar firmemente en las buenas y en las malas, fraternidad con los que comparten y respetan nuestras ideas aun cuando sean equivocadas, fraternidad con los analfabetos de arriba y los analfabetos de abajo, fraternidad con los que abrigan una esperanza y un futuro próspero, con los que no sólo critican los proyectos y las acciones del gobierno sino también con los realizadores y constructivos.
Debemos ser fraternos con los peruanos que aman el Perú y son capaces de entregar sus vidas por la libertad y la justicia de las mayorías nacionales.
Debemos ser fraternos con los buenos y humildes, con los hombres del campo y de la ciudad,  con el niño, el joven, el adulto y el anciano, con quienes desean que el Perú salga adelante, con el fin de borrar el oprobio de los malos y soberbios y acabar con la injusticia social.
Debemos practicar la fraternidad con quienes labran la tierra de sol a sol, con quienes producen la riqueza para compartirlo con los que menos tienen, con quienes son instrumentos de la justicia y no simples herramientas del poder económico y político o de los grupos de presión.
Fraternidad en el Perú con todos los jueces justos, inteligentes y con capacidad de servicio a la sociedad, pero jamás fraternidad con aquellos que anulan un sumario, fraguan otro nuevo y emiten una sentencia para que quede absuelto el culpable y resulte crucificado el inocente.
Fraternidad con todos los mejores maestros, que se esfuerzan y superan para ser cada vez mejores y competitivos, que no se corren de las evaluaciones porque son conscientes de estar bien preparados profesionalmente, que entienden y practican la política como ciencia de buen gobierno y no como simple medio de agitación social.
Fraternidad con todos los médicos que cumplen el Juramento hipocrático, que recetan la medicina adecuada para curar los males de sus pacientes y que tienen sensibilidad humana.
Fraternidad con los policías y militares que ejercen sus funciones con alto sentido de responsabilidad, transparencia y espíritu de superación, para garantizar el orden, la seguridad y la tranquilidad públicas.
Fraternidad en el Perú con los verdaderos dirigentes políticos, sindicales, comunales y empresariales que entregan su alma, corazón y vida por un Perú nuevo, redimido, libre, digno y justo.
Fraternidad en el Perú con todos los padres de familia que son verdaderos ejemplos para sus hijos y la sociedad peruana, que practican la monogamia y no la poligamia, que se esfuerzan a diario por dar a sus hijos una educación de calidad y convertirlos en excelentes profesionales.
Fraternidad con todos los peruanos que se esfuerzan por lograr un trabajo sobre la base de sus propios méritos, dejando atrás el tarjetazo político, el compadrazgo, la “coimisión” o las malas costumbres.

sábado, 14 de enero de 2012

Deberá replantearse el proceso de regionalización en el Perú

Deberá replantearse el proceso de regionalización en el Perú
Por: Eudoro Terrones Negrete
El absurdo y rapaz centralismo económico, administrativo, político, educacional y cultural dio origen a gobiernos oligárquicos, conservadores, retrógrados, antipopulares e imperializados, que expoliaron la sangre de los obreros y campesinos, de las clases medias y del proletariado industrial para enriquecer a determinadas elites, castas y grupos de poder, sin importarles la justicia y la libertad de las mayorías nacionales.
Desde los inicios de la vida republicana de Perú, en Lima se mantuvo la mayor concentración de la población, la producción, los servicios básicos del Estado, y los recursos económicos.
Lima concentra aún fábricas, empresas bancarias y financieras, tecnología, y planificación, dando lugar al reforzamiento de grupos de poder interno ligados a agentes de dominación del extranjero.
En el primer gobierno de Alan García (1985-1990) se dio el audaz y original proceso de regionalización con toda la legislación adecuada,  creándose once regiones con sus leyes propias. Este proceso fue truncado por el siguiente gobierno, criticándola de ser asambleísta o poco funcional. Yo diría, no por ello, todo por mezquindad política. Venció el odio de la mediocridad , la demagogia política y perdió el futuro de las provincias.
En el año 2002 se aprobó la ley que creó el nuevo proceso de regionalización. El 17 de julio de este año se promulgó la ley Nº 27783 que estableció las bases del proceso. Y el 19 de noviembre del mismo año se promulgó la Ley orgánica de “Gobiernos regionales”, que definió la creación de una región en cada departamento.
Estos mal denominados gobiernos regionales, – pues deberían llamarse con propiedad “gobiernos departamentales”-, en lugar de constituir un avance en la transformación del Perú, constituyen un retroceso histórico y no responden a las justas expectativas y aspiraciones de crecimiento, desarrollo y progreso de las provincias y distritos del Perú.
El histórico centralismo que se mantuvo en la capital de la República (Lima), no hizo más que trasladarse a las capitales de departamento, con más burocracia, más derroche presupuestal, menos eficacia en la atención a los problemas de las provincias. Una vez más primó el chauvinismo parroquiano, en contra de  los reales intereses y justas aspiraciones de progreso y futuro de los pueblos.
Los “gobiernos regionales”, si bien es cierto cuentan con recursos presupuestales que les sobra y no saben qué hacer, pero carecen de personal técnico competente, de estudios de factibilidad, de proyectos de desarrollo integral, no tienen la suficiente y oportuna capacidad de gasto y los problemas de las provincias y distritos del país no encuentran la solución que la población espera. Aparte de ser fuente el clientelaje político de algunos nuevos movimientos regionales y cuyos líderes empiezan a convertirse en caudillos-títeres de los tradicionales grupos de poder económico.
Recordemos las expresiones de José Carlos Mariátegui: “El departamento es un término político que no designa una realidad y menos aún una unidad económica e histórica. El departamento, sobre todo, es una convención que no corresponde sino a una necesidad o un criterio funcional del centralismo. Y no concibo un regionalismo que condene abstractamente el régimen centralista sin objetar concretamente su peculiar división territorial”.
Ocurre que mientras las capitales de departamento luchaban contra el centralismo de la capital de la República, en busca de un futuro mejor; las provincias y distritos, a su vez, luchan ahora y hacen sentir su voz de protesta contra el centralismo en las capitales de departamento.
No olvidemos que la división política del territorio peruano surgió sobre la base de la división político-administrativa realizada en la Colonia. Las intendencias coloniales fueron “el punto de partida de los primeros departamentos republicanos” (Alfredo Stecher Shauer).
Remontándonos un poco a la historia de la división política del Perú, encontramos que en 1821 existían cuatro departamentos, en 182 once, en 1825 siete, en 1834 ocho, 11 en 1850, 14 en 1857 y 13 en 1862. A partir de 1876, en cien años de existencia, casi se duplica el número de departamentos en el Perú: 18 en 1876, 21 en 1904, 22 en 1906, 23 en 1912, 23 en 1932, 20 en 1934, 21 en 1936, 22 en 1942, 23 en 1944, 24 en 1980 y 24 en 1989.
Desde 1821 se concentra en las capitales de departamento la potestad normativa en la burocracia: el aparato productivo, las inversiones, los servicios básicos, las fuentes de trabajo, la infraestructura física y vial, los medios de transportes y las obras públicas.
Y ahora se enraízan los egoísmos y personalismos dirigenciales, se acentúa las posiciones localistas y de terruño, las viejas ambiciones de poder político y de poder económico. Se viene germinando una concepción estrecha de desarrollo y de crecimiento, de tipo comarcano y aislacionista, desligado del verdadero desarrollo y con perjuicio a las provincias y los distritos. Razón por el cual hay “gobiernos regionales” o gobiernos departamentos que crecen en mayor grado y nivel que otros, desarticulados y heterogéneamente. Y algunos presidentes de gobiernos regionales, desconociendo que el Perú es un Estado unitario, representativo y descentralizado, quieren ir más allá de sus funciones, se enfrentan legalmente al Estado nacional.
Por el futuro del Perú hay necesidad de un replanteo integral del actual proceso de regionalización, dentro de un nuevo Estado unitario y descentralizado, que se conforme los gobiernos regionales sobre la base de la integración de varios departamentos.
El nuevo Estado que deberá construirse, con la iniciativa y el esfuerzo de todos los peruanos, tendrá que ser el instrumento de defensa y de reivindicación de la colectividad, procurando un nuevo orden social, libre, digno y justo, nuevo orden que democratice el poder político y el poder económico, que extienda sus servicios en opción preferente por los que más necesitan y ponga fin el viejo e interesado manejo de las economías del pueblo. Este nuevo Estado verdaderamente regionalizado deberá hacer realidad la compensación económica entre los recursos de las regiones pobres con aquellas que más tienen, a fin de alcanzar una justa distribución y uso racional de la riqueza del país, devolviendo en su integralidad a los pueblos provincianos las rentas que producen para ser invertidos en su propio desarrollo.

LA GLOBALIZACIÓN Y EL CAMBIO EN LO ECONÓMICO[1]

LA GLOBALIZACIÓN Y EL CAMBIO EN LO ECONÓMICO[1]
Por: Eudoro Terrones Negrete

El mundo es ahora unipolar. La economía simbólica va tomando más trascendencia frente a la economía real. Finaliza las economías de planificación centralizada y la alternativa es la economía de mercado. El mercado es el que decide qué producir (producto), dónde producir (lugar), cuánto producir (demanda), para qué producir (objetivo) y cómo producir (medios o recursos). Surge la denominada «economía criminal» (negocio de la droga, de las armas, el narcotráfico y la prostitución). En épocas pasadas se construía cosas para que durasen, la permanencia era el ideal máximo del hombre, ahora la economía de permanencia es reemplazada por la economía de transitoriedad y de la novedad.
Se ha intensificado e incrementado el comercio mundial, dando origen a formas internacionales globales, a economías regionales y a zonas de libre comercio; y el desencadenamiento del boom del mercado del cuerpo humano, con prótesis, piezas sintéticas, siliconas e implantes de órganos.
Si tradicionalmente los partidarios del bolchevismo decían ¿Todo el poder a los soviets», ahora los partidarios y defensores de la globalización, entre ellos Milton Friedman, exigen ¡Todo el poder al mercado! Aseveración y pretensión ésta que convierte a la globalización en un dogma sacrosanto (no obstante a su carácter económico) y en una especie de totalitarismo de nuevo cuño, de pensamiento único.
Con mayor intensidad, los gobiernos compiten para acceder a los recursos financieros, a las tecnologías y a los mercados del mundo dentro del contexto de una nueva economía abierta, en busca de mejores horizontes y de niveles de vida para las poblaciones de todo el mundo o de un futuro practópico en términos de Toffler.
En los inicios del Siglo XXI, la globalización del mercado financiero es uno de los fenómenos transnacionales que viene arrancando la tradicional soberanía y amenaza al poder soberano de los países latinoamericanos, particularmente, al hacerles perder control sobre su propia moneda y sobre sus políticas fiscales. Decisiones fuera de los territorios nacionales determinan el comportamiento del déficit fiscal, las tasas de interés, el valor de la moneda, el precio de los productos primarios, el desempleo masivo (con la privatización de las empresas del Estado de manera indiscriminada) o la deslocalización de las industrias.
La globalización entendida como la integración económica de países de todo el globo es un proceso que incluye cuatro componentes fundamentales: “aumento del comercio internacional, incremento de los flujos financieros internacionales, mayor internacionalización de los procesos productivos y un avance hacia la armonización de las instituciones económicas nacionales” señalan Felipe Larrain B., y Jeffrey D. Sachs[2].
La internacionalización de la producción cambió definitivamente la estrategia de crecimiento económico de los países en desarrollo. Los autores referidos en líneas que anteceden puntualizan que “Una estrategia exitosa en algunos casos ha sido la de establecer Zonas de Procesamiento de Exportaciones (ZPEs) en los países en desarrollo. Estas ZPEs son parques industriales que resultan convenientes para que las multinacionales lleven a cabo sus operaciones productivas locales. Ofrecen al inversionista extranjero transporte confiable hacia el puerto marino o aéreo, servicios de telecomunicaciones, suministro estable de electricidad y agua potable, seguridad física para las operaciones de planta, administración expedita de aduanas para asegurar la rapidez en la importación y exportación de mercancías. Muchas veces las ZPEs también ofrecen un trato tributario favorable, como son los períodos de exención de impuestos que eximen al inversionista de pagar impuesto a la renta y los aranceles por un período prolongado, digamos de diez años”[3]
Con el fenómeno de la globalización económica se ha pasado de la organización productiva megaindustrial de tipo fordiano a la sociedad postindustrial basada en la centralidad de la información y la conformación de un nuevo modelo productivo fundado en el principio de la flexibilidad, en la alta automatización del trabajo con líneas de consumo diferenciales, aparte de la multiplicación de submercados de trabajo: mercado negro o ilegal, mercado gris o semiclandestino, mercado irregular o precario y el mercado rosa con mano de obra femenina de bajo coste. La flexibilidad implica la adaptación de la organización de la producción a las condiciones del mercado competitivo.
La globalización económica tiene su expresión en un cambio radical en el proceso productivo mediante la descentralización, deslocalización y el sistema internacional de producción que permiten realizar en sitios diversos fases diferentes de procesos productivos. También se manifiesta en la diversificación del proceso de la producción, la generación de polos de atracción de capital en innovación tecnológica, la desinstitucionalización de las relaciones laborales que convierten el concepto de trabajo en una bolsa de empleos por el que compiten a diario los trabajadores manuales e intelectuales según sus competencias y experiencias adquiridas.
En el mercado laboral se producen una serie de cambios: Redefinición en las relaciones de género; conciencia medio ambiental a nivel de los trabajadores; incremento y predominio de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) por ser más intensivas en mano de obra; la promoción de los trabajadores se basa en el mérito, la competencia y la capacidad de trabajo en equipo y la solución compartida de problemas.
Con la globalización se interconectan los mercados financieros; los flujos de capital se hacen más volátiles; las empresas motivadas por la presión surgida de la competencia global tratan de buscar la reducción de los costos de producción usando todos los medios posibles que estén a su alcance.
Asimismo se incrementan los grupos laborales inestables y precairzados; las organizaciones sindicales y partidos políticos pierden fuerza y arraigo popular, pierden capacidad de movilización y eficacia en sus demandas. Surgen nuevos tipos de contratación laboral.
Las empresas buscan trabajadores con mayor capacidad de respuesta a situaciones imprevistas o fluctuantes y que permitan mantener o bajar costes de producción en un mundo cada vez más cambiante y competitivo.
Surgen nuevas formas de relación laboral atípicas, surgen jornadas variables, incremento del trabajo temporal, el teletrabajo, la creación de la categoría singular de trabajadores seudodependientes.
“El contrato social entre el capital y el trabajo se ha roto. Bajo el eufemismo de la “flexibilidad laboral”, la nueva economía demanda la movilidad global del capital y la vulnerabilidad local del trabajo. El capital vuela sólo y se posa en cualquier lugar para explotar mercados cautivos, materia prima abundante, mano de obra barata, mentes dóciles y cuerpos disciplinarios. Globalmente, el capital es coordinado para acumular de forma descentralizada; localmente, el trabajo es desagregado en su desempeño, fragmentado en su organización, diversificado en su existencia y dividido en su acción colectiva”[4]




[1] Del libro “FILOSOFÍA DE LA GLOBALIZACIÓN. UN CAMBIO DE ÉPOCA Y UNA ÉPOCA DE GRANDES CAMBIOS” de Eudoro Terrones Negrete. Fondo Editorial Universidad Jaime Bausate y Meza. Lima-PERÚ. Primera edición, marzo del 2010, págs. 77 al 80, 100 y 101.
[2] Larrain B., Felipe y Jeffrey D. Sachs, “Macroeconomía en la economía global”. Pearson/Prentice Hall, Buenos ÇAires, setiembre de 2007, quinta reimpresión.
[3] Larrain B., Felipe y Jeffrey D. Sachs, Op.cit.
[4] http://pensardenuevo.org/accion-en-la-red/especiales/la -geopolitica-del-conocimiento-y-la-gestion-de-procesos-de-innovacion-en-la-epoca-historicaemergente/transformaciones-globales-en-el-contexto-del-cambio-de-epoca/

domingo, 8 de enero de 2012

Aportes de la Doctrina Social Cristiana al Desarrollo Humano Integral

Aportes de la Doctrina Social Cristiana al Desarrollo Humano Integral

Por: Eudoro Terrones Negrete
La doctrina social cristiana recibe diversas denominaciones: Doctrina Social Católica (DSC), Doctrina Leoniana, Doctrina de la Iglesia, Doctrina Evangélica y Filosofía social cristiana.
Se entiende por Doctrina Social  Católica (DSC) al conjunto de orientaciones, reglas, doctrinas y criterios de acción que se originan en la Sagrada Escritura, en la enseñanza de los Papas y teólogos de la Iglesia y que tiene por objeto la “dignidad” de la persona, por sujeto la “comunidad cristiana”  y por finalidad servir a la persona y a la sociedad en la solución de sus problemas alcanzar el desarrollo integral del hombre y de todos los hombres, empezando por los más necesitados (“opción preferencial por los pobres”).
Realizaron importantes y trascendentes aportes al modelo alternativo de desarrollo humano integral, a la luz de la verdad y del amor de Jesucristo en procura de un mundo mejor, las encíclicas sociales Rerum Novarum (de León XIII /1891), Quadragesimo anno (Pío XI), Mater et Magistra y Pacem in Terris (Juan XXIII), Gaudium et Spes, Populorum Progressio (Pablo VI ), Octogésima Adveniens, Sínodo de Obispos: Justicia en el mundo, Evangelii Nuntiandi, Redemptor Hominis, Labores Exercens, Caritas in Veritate, Humanae Vitae, Sollicitudo Rei Socialis, Centesinus Annus, Veritates Splendor y Fides et Ratio (Juan Pablo II), Tertio Millennio Adveniente, Evangelium Vitae, además de las conclusiones de las 5 Conferencias generales del Episcopado Latinoamericano (I. Río de Janeiro (Brasil, 1955), II. Medellín (Colombia, 1968), III.Puebla (México, 1979), IV.Santo Domingo (1992) y V. Aparecida (Brasil, 2007).
Desarrollo Humano Integral
El Desarrollo Humano Integral (DHI) es el desarrollo del hombre y de todos los hombres, en sus múltiples y complejas dimensiones: individual, social, política, económica, educativa, cultural, ecológica,  religiosa, espiritual y moral, cuya posesión y usufructo de bienes sean en igualdad de condiciones y oportunidades e igualdad de deberes y de derechos que permitan un mayor crecimiento de la persona o un desarrollo en su “ser” antes que en el “tener”.
El desarrollo que propone la doctrina social Católica es el desarrollo verdadero o auténtico, es decir aquel desarrollo entendido como “el paso, para todos y cada uno, de unas condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas” (Pablo VI) y que se funda en el amor a Dios y al prójimo y favorece las relaciones entre los individuos y las sociedades. El desarrollo integral verdadero deberá promover a todo el hombre y a todos los hombres mediante el desarrollo solidario de la humanidad, la libertad y el mutuo y común esfuerzo.
Para la DSC, el desarrollo humano auténtico  deberá medirse y orientarse según un parámetro interior propio del ser humano, parámetro que está en la naturaleza específica de la persona creada a imagen y semejanza de Dios.
Ser humano es el ser creado a imagen y semejanza de Dios, que es individuo y persona al mismo tiempo y tiene materia, espíritu y valores y se empeña por desarrollarse integralmente en obediencia a la ley divina y al orden jurídico de las sociedades.
La DSC  se sirve de todas las contribuciones hechas por las ciencias y la filosofía y se orienta a ayudar a la humanidad en el camino de la salvación. Es una respuesta permanente contra el socialismo y comunismo violento y colectivizante y el capitalismo liberal salvaje.
La DSC en cuanto constituye un modelo alternativo de desarrollo humano integral, denuncia las desigualdades entre los pueblos, las razas y las clases sociales, pero a la vez defiende los derechos humanos, propone reformar el orden social injusto, llama a la colaboración de todos para un mundo con paz, libertad, dignidad y justicia, y propone a la humanidad un desarrollo igualitario, inclusivo, solidario, fraterno y digno para el hombre y para todos los hombres.
Aportes de la DSC al DHI
De acuerdo con las enseñanzas de la DSC y su propuesta de un modelo alternativo de desarrollo humano, podemos resumirlo así:
1.         El derecho a la vida no puede desligarse de las cuestiones relativas al desarrollo de los pueblos y resulta injusto todo cuanto contradice las dimensiones personal, familiar y social del ser humano.
2.         El amor a Dios y la caridad, iluminada por la razón y la fe, son las principales fuerzas propulsoras para el verdadero desarrollo del hombre y de todos los hombres y que hacen posible el tránsito de “las condiciones menos humanas a condiciones más humanas”.
3.         La redistribución de la riqueza, que antes se hacía al final del proceso productivo por parte del Estado, deberá efectuarse ahora durante el proceso productivo, con la ayuda de los sujetos económicos y sociales.
4.         Defensa de los valores culturales de todos los pueblos, especialmente de los oprimidos, indefensos y marginados.
5.         Hay que sumar y no dividir a los pueblos, siendo constructores de puentes o de vasos comunicantes, anunciadores de verdad y bálsamo para las heridas y los males del hombre.
6.         Promoción de una cultura de compartir en todos los niveles, en contraposición de la cultura dominante de acumulación egoísta.
7.         Educación para la paz auténtica y cooperación de todos para suscitar los mayores consensos nacionales, la unidad, integración y reconciliación de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Y educar la formación crítica en el uso de los medios de comunicación desde la primera edad.
8.         Las instituciones católicas deberán estimular la creación de puntos de red y salas digitales para promover la inclusión, desarrollando nuevas iniciativas y aprovechando aquellas que ya existen.
9.         Suscitar leyes para promover una nueva cultura que proteja a los niños, jóvenes y a las personas más vulnerables, para que la comunicación no conculque los valores.
10.      Luchar frontalmente contra los vicios y debilidades humanas, contra el consumo y venta de la droga en tres dimensiones: prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia.
11.      La Iglesia se compromete en la solidaridad especialmente con los pobres y en lucha frontal y sostenida contra la pobreza y la miseria, los grandes monopolios y oligopolios, contra el lucro empresarial e industrial y las estructuras injustas imperantes en la sociedad de hoy y del futuro.
12.      Se hace necesario e imprescindible efectuar una reforma a las Naciones Unidas en virtud del principio de la injerencia humanitaria para dar voz eficaz en las decisiones comunes a los países de menor desarrollo relativo y a los más pobres.
13.      La DSI propone el replanteamiento del desarrollo humano, pero partiendo de una ética superior, porque no es posible llenar de ética a un sistema que la considera una amenaza para las grandes ganancias y la especulación.
14.      El mercado y la política necesitan “personas abiertas al Don recíproco”, líderes capaces y transparentes en su conducta pública y privada,  capaces de comprender que junto a los bienes de justicia están los bienes de gratuidad que ayudarán a las personas a realizar la alegría de vivir.
15.      Son principios claves de la DSC: la centralidad de la persona humana, la vida, la dignidad, los derechos humanos, la solidaridad, la subsidiaridad, la opción preferencial por los que más necesitan, el bien común, la paz, la libertad, la justicia, la fraternidad y  la gratuidad en la gestión económica.
16.      El desarrollo de los pueblos depende, sobretodo, de que se reconozcan como parte de una sola familia. Asimismo la inclusión relacional de todas las personas y de todos los pueblos en la única comunidad de la familia humana que se construye sobre la base de la solidaridad y los valores fundamentales de la verdad, la paz, la libertad y la justicia.
17.      La DSC expresa que se puede emprender y hacer empresa persiguiendo fines de utilidad social y actuando por motivaciones de tipo pro-social.
18.      El desarrollo sustentable, equitativo y respetuoso de la creación sólo es posible con hombres rectos, con operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común. Y para esto se necesita de preparación profesional y de coherencia moral.
19.      La DSC acepta como buenos los principios de la propiedad privada, la libertad de empresa y economía social de mercado y la organización de la economía para el beneficio de todos y no de unos pocos. Reconoce la legitimidad de los esfuerzos de los trabajadores manuales e intelectuales para conseguir el pleno respeto de su dignidad y espacios más amplios de participación en la vida de la empresa y de la sociedad.
20.      Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), cumplen un rol social como escuelas que despiertan y fomentan la fe, el amor a los semejantes y a Dios, difunden el evangelio y ayudan a formar cristianos comprometidos con su fe, y a formar discípulos y misioneros del Señor al servicio de los más necesitados.
Requisitos básicos para el DHI
La doctrina social de la Iglesia católica propone para el desarrollo humano integral que se cumpla con los requisitos fundamentales siguientes: La responsabilidad social de las empresas, el respeto a la persona y a los derechos humanos, el protagonismo económico de la sociedad civil según el principio de necesidad, las ayudas al desarrollo deben partir de abajo y estar fundado en el acompañamiento.
Asimismo se debe efectuar la reforma de los residuos del welfare en los países ricos para financiar el desarrollo de los países pobres; realización de nuevas formas de empresa sin ánimo de lucro; solidaridad entre emprendedores de los países del Norte y del Sur del mundo y eliminación de: planificación forzada de la familia (control de la natalidad), esterilización en masa de mujeres en los países pobres, presión de organismos y lobbies internacionales que buscan la aprobación de leyes favorables al aborto en los países, a sabiendas que la negación de la vida indica debilidad moral y desconfianza en el propio hombre.
Finalmente, recusación de la ideología maltusiana según la cual la causa principal de la pobreza es el crecimiento de la población, relación estrecha e irremplazable entre ética de la vida humana y ética del desarrollo. Propone la realización de reformas trascendentes para facilitar el desarrollo de los países más pobres y lograr el desarrollo humano del hombre y de todos los hombres: - reforma del sistema internacional del comercio; reforma del sistema monetario y financiero mundial; reforma de las instituciones políticas y sindicales para sustituir regímenes corrompidos, dictatoriales o autoritarios, por otros democráticos y participativos; promoción de la transferencia de tecnologías a los países en desarrollo; revisión de los mecanismos de funcionamiento de las organizaciones internacionales; los países que más necesitan desarrollarse deberán ejercitar el espíritu de iniciativa y actuar según sus propias responsabilidades históricas, sin esperarlo todo de los países más favorecidos.
Según la doctrina social cristiana el auténtico desarrollo humano integral deberá abrirse al absoluto con carácter inclusivo y no exclusivo socialmente, y deberá superar toda lógica utilitarista e individualista y abarcar las diversas dimensiones del ser humano: social, política, económica, educativa, cultural, ecológica, espiritual, axiológica y ética.
Juan Pablo II y los indicadores para examinar el desarrollo humano
El Pontífice Juan Pablo II identificó, oportunamente,  un conjunto de indicadores que permiten examinar las características del desarrollo humano, entre las que cabe referir los siguientes:
1.    Los que provienen de la observación de la realidad: que a su vez muestra las multitudes de personas en la miseria (indicadores de indigencia y de pobreza)
2.    El alargamiento en el tiempo de las desigualdades (que podría mensurarse a través del índice de Gini y la curva de Lorenz), más una medición temporal para verificar el agravamiento.
3.    Indicadores sectoriales de producción y consumo de bienes destinados a la alimentación, salud, higiene, vivienda, disponibilidad de agua potable, condiciones de trabajo, y condiciones de trabajo femenino.
4.    Indicadores culturales, para apreciar el analfabetismo, las dificultades para acceder a la enseñanza superior, formas de explotación económica, la capacidad de participación y el derecho de iniciativa económica.
5.    Indicadores de desechos, basuras y descartes, como formas de medir el exceso en la disponibilidad de bienes.


sábado, 7 de enero de 2012

Universidades expedirán Certificación Latinoamericana de Postgrado en Desarrollo Humano Integral

Universidades expedirán Certificación Latinoamericana de Postgrado en Desarrollo Humano Integral

Por: Eudoro Terrones Negrete

Por vez primera en la historia de la educación internacional varias universidades se reunieron en el I Encuentro de Rectores de Universidades Latinoamericanas, ante la dificultad de no contar con un sistema de estudio validado a nivel de postgrado en todos los países latinoamericanos.

La entidad convocante es el Centro Latinoamericano para el Desarrollo, la Integración y Cooperación (CELADIC) que dirige Luis Enrique Marius, y a cuya iniciativa  se viene desarrollando la primera experiencia educativa a través de una Plataforma de Encuentro Virtual y patrocinada institucionalmente por importantes universidades de América Latina.

El Programa se desarrollará durante 31 semanas, con 6 meses de duración y  775 horas de curso virtual. Empezó el mes de octubre de 2011 y concluirá en abril de 2012, con la expedición, a favor de cada participante, de una Certificación Latinoamericana en Desarrollo Humano Integral a nivel de post grado.

Universidades participantes


              Luis E. Marius, presidente de CELADIC, en reunión con las 
                  autoridades de la Universidad Jaime Bausate y Meza de Lima (Perú)
Antecedentes

El presidente de CELADIC, Luis Enrique Marius, explicó los antecedentes y el significado de esta original propuesta académica universitaria en América Latina.

Reveló que a inicios del año 2005, un grupo de dirigentes sociales, económicos, políticos y académicos, preocupados por la crisis que impacta la región latinoamericana, decidieron crear un "espacio de encuentro virtual", para elaborar en forma compartida, propuestas alternativas a la dimensión más preocupante de esta crisis: el vacío de pensamiento.

Manifestó que luego del estudio "Diagnóstico Causal Latinoamericano" (Septiembre de 2007), surgió la necesidad del estudio de  "Un Modelo de Desarrollo Humano Integral" (Marzo de 2009), como alternativa al fracasado modelo fundado sobre el "capitalismo de estado", y al recientemente agotado e incoherente modelo neoliberal fundado sobre un “capitalismo privado” que sólo sabe de lucro y acumulación.

Luis E. Marius puntualizó que la original propuesta histórica en la actual sociedad global que, sin dogmatismo se ofrece a la discusión con dirigentes de todos los sectores de nuestras sociedades, se inspira en la centralidad de la persona humana, del trabajo humano, en la solidaridad y el bien común, es decir, en los valores y principios del humanismo cristiano y de la Enseñanza Social Cristiana.

“En la perspectiva de incidir en la formación de una nueva dirigencia, en coherencia con el crecimiento obtenido por el Celadic (más de 600 miembros en la fecha), y animados por algunas entidades universitarias, constituyeron en el año 2011, una "Plataforma de Encuentro Virtual", como un vehículo tecnológico esencial para viabilizar programas de formación totalmente virtuales, relacionados con la profundización y ejecución del DHI (Desarrollo Humano Integral), y otros vinculados con esta problemática”, enfatizó.

Inspiración y naturaleza del programa
De la selecta información documentada proporcionada por Celadic y ante una visión generalizada que tenemos sobre nuestra historia latinoamericana nos permitimos afirmar que los diferentes modelos de desarrollo que se han aplicado hasta la fecha, han sido impuestos y aceptados, a partir de intereses externos, contrarios y hasta contradictorios con las aspiraciones y necesidades de nuestros pueblos de América Latina y El Caribe.

“Básicamente, ni los modelos inspirados en el “capitalismo de estado”, como tampoco la variedad de modelos del “capitalismo privado”, desde los parámetros de la Revolución Industrial hasta las variantes de los inspirados en el pensamiento neoliberal, supuestamente formalizado en el Consenso de Washington, han logrado reducir la enorme y difícilmente superable brecha generada por la injusta distribución de la riqueza” (Celadic).

“El estudio “Un Modelo Alternativo de Desarrollo Humano Integral”, -resultado obligante del “Análisis Causal Latinoamericano”-, constituye un camino que consideramos indispensable para no agotar el “desarrollo” a la limitada categoría de “crecimiento”, y asumir a la Persona y al Trabajo Humanos como ejes centrales e indispensables de todo el quehacer económico, social y político de nuestras naciones” puntualizó Luis E. Marius.

Asimismo afirmó que “en coherencia con nuestra rica identidad cultural mestiza, heredera de sustantivos aportes de nuestros pueblos originarios, enriquecidos por la presencia misionero-evangélica, y en especial, por los aportes de la Enseñanza Social Cristiana, proyectamos con nuestra propuesta Un Modelo Alternativo de Desarrollo Humano Integral, un marco referencial, las bases para un proceso efectivo de cambio, desde la Dimensión Ético-Cultural hasta la Dimensión Medioambiental , pasando necesariamente por las Dimensiones Económica, Social y Política”.

Objetivo general del programa

El programa tiene por objetivo complementar los estudios profesionales a nivel de post-grado, en base a elementos científicos, humanistas, inclusivos y ecológicos, que permitan leer la realidad y actuar sobre ella de forma propositiva involucrando procesos de incidencia social.

Al finalizar el curso virtual, los estudiantes habrán adquirido capacidades a nivel científico: aplicar un manejo teórico que permita un desarrollo conceptual de las bases sobre las que se asienta el DHI, visto desde la perspectiva latinoamericana; investigativo: desarrollar procesos de investigación e incidencia social, en cada país, con cada estudiante, como estrategia de generación de propuestas de desarrollo social con las herramientas proporcionadas a través del proceso de certificación; y, metodológico: aplicar la educación virtual para permitir el intercambio de conocimientos, experiencias, ideas y propuestas a través de un espacio generado para capacitar y reunir a profesionales de las distintas ramas de la actividad humana profesional.

Plataforma virtual

La plataforma se guiará por el software especializado MOODLE (Modular Object Oriented Distance Learning Enviroment), basado en el diseño constructivista pedagógico de aprendizaje colaborativo y pensado desde el aprendizaje del estudiante como construcción individual de conocimientos. MOODLE es una aplicación web que se ejecuta en casi todos los sistemas operativos (Windows, MacOs, Linux, etc.) y al que se puede acceder a través de cualquier navegador (Mozilla/Firefox, Explorer, etc.)

Equipo de docentes y asignaturas

Destacados intelectuales y maestros universitarios con experiencia fueron seleccionados por las universidades y el Celadic para el desarrollo de este singular programa de postgrado.

Cabe referir a Juan Carlos Núñez Vidaurre (Bolivia), Jorge Arturo Ramos Silva (Perú), Francisco Borba Ribeiro Neto (Brasil), Ricardo Sol Arriaza (Costa Rica), Carlos O. Navarro C. (Venezuela), José Ávila Membreño
(Guatemala) y Ricardo Estigarribia V (Paraguay).

Entre las asignaturas del Programa de Postgrado se consideran: Análisis histórico de los Modelos de Desarrollo, Conceptualización del Desarrollo Humano Integral, Dimensión Ético-Cultural del Desarrollo Humano Integral, Dimensión Económica del Desarrollo Humano Integral, Dimensión Social del Desarrollo Humano Integral, Dimensión Política del Desarrollo Humano Integral y Dimensión Medioambiental del Desarrollo Humano Integral.