lunes, 20 de febrero de 2012

HAYA DE LA TORRE: “TU CUMPLEAÑOS DEBE UNIRNOS PARA SIEMPRE, EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS”


A los 117 años de su nacimiento

HAYA DE LA TORRE:
“TU CUMPLEAÑOS DEBE UNIRNOS PARA SIEMPRE,  EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS”

Escribe: Eudoro Terrones Negrete
EL DÍA DE LA FRATERNIDAD
En el Perú, el Día de la Fraternidad Aprista se festeja el 22 de febrero de cada año, con motivo del nacimiento del fundador, del Partido del Pueblo, Víctor Raúl Haya de la Torre, después que el líder Manuel Seoane Corrales lo oficializara en 1946,  en su histórico discurso titulado "Un Recado del Corazón del Pueblo".
Manuel Seoane Corrales, henchido de emoción, con el pañuelo blanco y la mano izquierda en alto, le dijo a Haya de la Torre: "Tu cumpleaños debe unirnos para siempre, en las buenas y en las malas".

El mismo Haya de la Torre confirmó sobre la paternidad de la iniciativa de creación del Día de la Fraternidad al expresar que “Manuel Seoane es el creador del término Fiesta de la Fraternidad. Al comienzo, en la época de la persecución del aprismo, era un poco la fecha de mi cumpleaños, el 22 de febrero. Esta fecha daba lugar a cohetones en las calles, a muchos presos políticos. Cuando vino la legalidad, le dimos el carácter de una semana de fraternidad y allí quedó sumergida la fecha de mi cumpleaños”[1]
Señala Pablo Silva Villacorta[2] que el Día de la Fraternidad “surgió como obra espontánea del pueblo aprista. Al principio como protesta por la prisión de Haya de la Torre en la Penitenciaría en 1933; luego como afirmación de la presencia del Apra en los períodos negros de las tiranías y en las épocas que vivimos como expresión de unidad partidaria y reafirmación principista”.
Y el inmortal vate peruano, César Vallejo, ya había profetizado que el fundador del aprismo sería un líder fuera de serie en Perú y América Latina, cuando escribió: “ Yo poeta César Vallejo, brindo mi copa por este pichón de cóndor Víctor Raúl Haya de la Torre / Yo profeta...anuncio que volará alto, y será grande... grande..."
Movidos por el espíritu revolucionario de una causa noble, justa y humana, el pueblo aprista del Perú celebra el  cumpleaños de Víctor Raúl Haya de la Torre y lo hace con singular regocijo, respeto y admiración, en sus locales partidarios y en manifestaciones públicas.
Todos los comités ejecutivos regionales, provinciales, distritales, estamentos funcionales, delegaciones de sindicatos, federaciones y asociaciones de profesionales del Partido del Pueblo realizan, obligatoriamente, actos internos y públicos por el Día de la Fraternidad,  con sendas movilizaciones, mítines, romerías a los mártires del aprismo, actos litúrgicos en honor de Haya de la Torre, para culminar con una gran chocolatada de confraternidad.
En esta histórica fecha, los apristas honran a sus mártires caídos en la lucha; con el brazo izquierdo en alto ratifican el juramento de luchar sin vacilaciones por el bienestar de la patria; rinden su homenaje a Víctor Raúl, el guía y  conductor indiscutible de la Gran Transformación del Perú y de Indoamerica.
EL APRISMO SEGÚN HAYA DE LA TORRE
A continuación presentamos algunos pasajes de los discursos y escritos de Víctor Raúl, extraído de sus obras “Política Aprista” y “Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas”, que constituyen guiones de orientación para las jornadas de lucha por un Perú digno de mejor destino.
FUERZA POPULAR
 “En este país de vicios, corrupción y peculados; en este país de crímenes y de vergüenza ha aparecido una fuerza empujada por el pueblo, que es todo pureza, todo espíritu de justicia, todo sentido de realidad. Los miopes no supieron comprenderla. Esto ha pasado siempre en la Historia… ¿Y por qué no pueden comprendernos? Porque no saben sentirnos…”
“Nosotros no somos una fuerza política para repartir puestos públicos”.  “Nosotros no somos una fuerza política que haga falsas promesas; nosotros estamos lejos de la demagogia”.
APRISMO ES EL PERÚ NUEVO
“El aprismo, pues, no es sólo una bandera política; el aprismo, todos lo sentimos, es una fuerza que responde a un anhelo nacional. Es una fuerza que responde a un viejo dolor del Perú. El aprismo significa el Perú nuevo que insurge, que quiere tomar su puesto, que quiere peruanizarse, según reza nuestro apotegma”.
“Vamos a hacer un Perú sin odios, vamos a hacer un Perú revolucionario. Pero no un Perú de vandalismos y destrucciones”.
“El aprismo significa la movilización de todos aquellos que permanecieron a espaldas de los asuntos del Estado y que hoy quieren exigir su derecho y quieren que su derecho se respete”.
MISIÓN DEL APRISMO ES LLEGAR A LA CONCIENCIA DEL PUEBLO
“La misión del aprismo es llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio. Y a la conciencia del pueblo no se llega ni con oro ni con fusiles. A la conciencia del pueblo se llega, como hemos llegado nosotros, con la luz de una doctrina, con el profundo amor de una causa de justicia, con el ejemplo glorioso del sacrificio. ¡Sólo cuando se llega al pueblo se gobierna: desde abajo o desde arriba! Y el aprismo ha arraigado en la conciencia del pueblo”.
“Nosotros queremos ciudadanos en afán constante de superación. No queremos ni aventureros, ni oportunistas, ni claudicantes, ni cobardes. No queremos tampoco la demagogia fácil que, como siempre, perturba la razón y la dirección realista de los pueblos. Queremos, compañeros, “revolucionar” en un sentido científico, en un sentido elevado, en un sentido integral, la vida del Estado peruano”.
LA CAUSA DEL PUEBLO VENCERÁ
Somos el Partido del Pueblo y la causa del pueblo vencerá…Porque el aprismo, que es justicia, que es redención, que es pureza y es sacrificio, rechaza a los claudicantes y a los oportunistas, a los que en las horas de buena expectativa nos brindaron su ayuda para abandonarnos después. Ahora más que nunca defendamos la unidad del Partido y ahora más que nunca seamos severos con nosotros mismos”.
SIN PACTOS NI ALIANZAS
“El aprismo no tiene compromisos ni vinculaciones, ni pactos inconfesables con nadie. El aprismo jamás ha traicionado a sus ideales, a sus principios, a sus programas y a sus doctrinas”.
REVOLUCIÓN SOCIAL EN DEMOCRACIA Y LIBERTAD
Nosotros somos revolucionarios, pero no queremos una revolución que destruya, sino una revolución que cree, que organice, que construya”.
“Nosotros enseñamos que es posible alcanzar la justicia por los caminos de la democracia y de la libertad…”·“Nosotros somos y seguiremos siendo los portaestandartes de la revolución progresista, social y económica del Perú. No abdicamos ni abdicaremos jamás de esta posición”.
 “Queremos que la Reforma Social se cumpla sin que haya desigualdad, con civilidad; y por eso queremos mantener sobre todas las cosas el derecho de los peruanos a ser libres. Hemos sufrido muchas tiranías. El Perú está sobrecargado de vergüenza de ellas…Redimámoslo de todo lo que signifique despotismo y opresión y erijamos una democracia nueva, esa democracia que nosotros llamamos democracia con Pan y Libertad”.
“El aprismo ha enarbolado siempre la bandera de paz, de reconciliación, de reconstrucción del Perú y ha dado lecciones patentes, inequívocas de cómo sabe reconsiderar sus actitudes, sus criterios, sus puntos de vista respecto del adversario”.
“El aprismo y sus grandes principios constituyen la verdadera defensa del Pueblo y la mejor garantía de un Perú democrático, libre y justo”.
JUSTICIA Y NO VENGANZA
“En las banderas del aprismo no está escrita la palabra venganza, sino la palabra justicia”.
“El aprismo ha sido el primer partido de los trabajadores en América Latina que en su programa confirió personería de productor de riqueza al trabajador intelectual, al lado del manual. En esta concepción y planteamiento se adelantó en tres decenios al nuevo significado social-económico y, sobre todo, técnico del trabajador intelectual de la Edad Atómica”.
PERÚ: UN PAÍS PILOTO EN LA AMÉRICA LATINA
 “…Creo que el aprismo ya está logrando en el Perú un intento que fue mi sueño de muchacho: Que fuéramos un país piloto en la América Latina; un país piloto en el esfuerzo de una democracia nueva; en el empeño de una gran reivindicación lejana. Y que aquí en este Perú, donde la justicia social fue una verdad antes de que lo fuera en cualquier parte de Asia o Europa con el Imperio de los Incas, nosotros lograremos el rescate feliz de volver a ser el Perú que fue, tierra de justicia, de libertad y de trabajo. Ese ha sido el único norte que me guió al fundar el APRA; esa ha sido la única voluntad directora que me hizo resistir todos los embates y todas las contrariedades. He querido que el Perú sea el país piloto en una América Latina democrática, unida, justiciera, culta y libre, por obra de sus hijos”.
FE, UNIÓN, DISCIPLINA Y ACCIÓN
“Mientras nuestro Partido sepa mantener vigente su Fe, su Unión, su Disciplina y su Tenacidad para el trabajo, el Aprismo no hará sino crecer e imponerse. Por eso, cada aprista debe ser un sostenedor infatigable de esas cuatro columnas morales que amparan nuestra fortaleza política”.
 “El Aprismo necesita de muchos hombres fuertes, libres de vicios, libres de ignorancia, libres de egoísmos, que se entreguen totalmente a la obra de redimir y de salvar a sus hermanos”.
DEL MILITANTE Y DIRIGENTE
“En nuestras filas cada militante, cada dirigente, cada aprista debe asumir sin vacilaciones su responsabilidad de luchar por la justicia y de saber valerse de su libertad”.
“Lo que sí el aprismo exige de sus miembros es honestidad, sinceridad y firme propósito de sacrificio”.
“Compañeros apristas: La unión es necesaria. La unión es el secreto de nuestro gran Partido. La unión no pudo ser rota por la tiranía que empujó contra nosotros toda su saña. La unión ha sido nuestra salvación. La unión ha sido la mejor fuerza del partido y ha de ser la mejor garantía del Perú. Nosotros salvaremos al Perú, manteniendo un Partido un partido unido, haciéndolo así invencible. Por eso, la unión, la organización y la disciplina son las consignas que los apristas deben mantener en todo momento”.
“La virtud fundamental de todo aprista es la de saber persistir. Los obstáculos, los fracasos, los largos periodos de espera, deben ser siempre mirados con optimismo. El Aprismo es una Escuela de educación de la voluntad y un gran corrector para los versátiles”.
Nuestra tenacidad, nuestra firmeza ha desconcertado a nuestros adversarios. Todos hemos cooperado a ello. Por eso, ahora, hasta los más encarnizados enemigos del Aprismo tienen una actitud de respeto, si no de temor, ante la imponente unidad, disciplina, decisión, y fervor de nuestras masas”.
Debemos aprovechar nuestros sufrimientos y no amargarnos jamás; debemos fortalecernos espiritualmente, tanto, que alcancemos el frío y sereno dominio de las más difíciles situaciones. No debemos olvidar que el Aprista debe sufrir para ser fuerte”.
Tengan al libro útil como el mejor compañero, y al Aprismo santo y mártir como el supremo ideal de vida”.
Nosotros, los apristas, debemos seguir en esta dura empresa de ofrecer al Perú y a Indoamérica una lección varonil de entereza y lealtad. Este es el mejor y más alto heroísmo. Porque no consiste la grandeza y el valor de la lucha en las precarias explosiones entusiastas. Lo verdaderamente egregio y superior en una guerra como la nuestra está en persistir, en no acobardarse, en no amilanarse ni amargarse, en mantener siempre en planos superiores por la serenidad enérgica y por la persistencia indeclinable”.
“Nuestro deber y nuestro orgullo aprista nos imponen hacernos respetables dondequiera que estemos. Ninguna debilidad, ninguna desesperanza, ninguna flaqueza debe doblegarnos. En un país donde el valor y la tenacidad no son frecuentes, los apristas debemos mantener y demostrar una entereza indeclinable”.
“Pero nosotros los apristas debemos convertir en tribuna, trinchera y crisol cada circunstancia y cada lugar en que nos hallemos. La soledad de un refugio, la cima de una montaña, el exilio, el trabajo, la vida toda y la muerte misma deben ser para nosotros sitios y momentos de ejemplarización, de autoeducación y de fortalecimiento”.
“Piensen que el Aprismo necesita de muchos hombres cultos, capaces, instruidos, preparados. El Aprismo es el partido del Pueblo y el Aprismo anhela que el pueblo alcance su máxima dignidad por la justicia, por la cultura, por la disciplina y por la fe. Yo fundé el Aprismo para redimir a mi pueblo. Pero, yo deseo que cada hijo del pueblo se prepare bien para que haga buen uso de su vida redimida”.
“Cada aprista debe ser un infatigable propagador de nuestros ideales y un tenaz organizador de nuestras filas, dondequiera que se halle y dondequiera que tenga frente a sí una conciencia por conquistar o un adversario por desarmar”.
“Todos nosotros sabemos que quien es aprista tiene y debe tener, ante todo y sobre todo, por ideal la justicia para un Perú mejor. Todo aprista debe saber que nuestra fortaleza reposa sobre la tremenda responsabilidad de ser los directores de una tremenda renovación en el país, que consiga los ideales que todos deseamos. Pero queremos que al mismo tiempo se cumplan con sentido constructivo y realizador”.
Nuestro Partido no excluye de sus rangos a nadie que esté listo al servicio sacrificado y altruista del país. Sólo no caben en él los egoísmos y los traficantes, los fariseos de la democracia y los sórdidos servidores del despotismo y la injusticia”.
SÍ ES POSIBLE SALVAR A NUESTRA PATRIA
“Juré dedicar mi vida al servicio de mi pueblo, y lo estoy cumpliendo. Juré ser leal, ser puro, ser siempre un desinteresado defensor de lo que yo creo que son los ideales salvadores del Perú y he cumplido. Ningún halago, ninguna promesa, ninguna amenaza me ha doblegado. Mi lucha es y ha sido dura porque soy pobre y he mantenido limpia la dignidad de mi pobreza. Mi única aspiración, desinteresada y legítima, ha sido y es demostrar al Pueblo y a la juventud peruanos que SÍ es posible salvar a nuestra patria por un camino de auténtica renovación moral, en el más elevado y constructivo sentido del concepto”.


[1] Villanueva, Guely. Haya por Haya. Apuntes para sus memorias. Fondo Editorial del Congreso del Perú, Primera edición, Lima, febrero 2009, págs..442 y 443
[2] Silva Villacorta, Pablo. Adónde van las ideas de Haya de la Torre. Una nueva visión sobre las ideas que conforman la doctrina del APRA. Lima-Perú, 1966, págs.114 y 115.