miércoles, 20 de febrero de 2013

HAYA DE LA TORRE: PIONERO DE LA TRANSFORMACIÓN NACIONAL E INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA (*)

HAYA DE LA TORRE:  PIONERO DE LA TRANSFORMACIÓN NACIONAL  E  INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA (*)

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


En la tarde del 23 de agosto de 1931, Haya de la Torre pronunció el discurso histórico de la Gran Transformación del Perú, en la Plaza de Acho (Lima).

Este 22 de febrero del 2013 se cumple 118 años del nacimiento de Víctor Raúl Haya de la Torre, el más ilustre maestro, filósofo, ideólogo, escritor, político, periodista, historiógrafo, ensayista y estadista peruano.

Víctor Raúl fue el  pionero en el siglo XX de la transformación del Perú, el primer líder universitario continental, el impulsor de la Reforma Universitaria en el Perú, el primer rector de la Universidad Popular González Prada, el pionero de la Integración Latinoamericana, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) y del Partido Aprista Peruano (PAP).

PIONERO DE  LA TRANSFORMACIÓN NACIONAL
Víctor Raúl, en el I Congreso Nacional Aprista (agosto de 1931) logró la aprobación del Plan de Acción Inmediata o Programa Mínimo de Perú, para la realización de los cambios profundos, con criterio científico y realista, que demandaban las bases populares.

En su condición de máximo líder del aprismo habló por vez primera al país, de lo que era el imperialismo y la función del Estado para controlarlo, habló de la descentralización administrativa, la organización funcional de las municipalidades, la organización del Seguro Social, el derecho de los peruanos a la educación gratuita, la igualdad ante la ley de toda clase de hijos, la provisión de cargos públicos por concurso, sobre la función e importancia de la creación del Banco de la Nación, la Reforma Agraria, la protección a la Minería nacional, la incorporación del campesino a la vida del país.

Identificado con los que menos tienen y muy distante de los grupos de poder económico y en lucha frontal contra todo tipo de imperialismo, Víctor Raúl habló por primera vez sobre el salario mínimo, la fundación y promoción de cooperativas, la necesidad de una mejor y nueva demarcación territorial, la formación de un Tribunal de Arbitraje Latinoamericano, el reconocimiento de los derechos políticos a la mujer y su facultad para desempeñar todos los cargos públicos, a la vez que propuso la edad de 18 años para la adquisición de la ciudadanía, planteó la organización de la carrera diplomática y consular y severas sanciones para los que delincan en el desempeño de un cargo público, entre otros.

El aprismo, bajo la conducción de Haya de la Torre por más de medio siglo, ha enseñado a los demás partidos políticos sistemas novedosos de organización política; el trabajo en equipo; la realización de grandes concentraciones populares para el debate de los problemas nacionales, la formación de agrupaciones sindicales, profesionales, comités de base, congresos y plenarios, la elaboración de planes de gobierno, la realización de grandes desfiles, la utilización de maquinitas en los mítines y de canciones partidarias, la elección de sus dirigentes por voto secreto, directo y universal.

PIONERO DE LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA
La Unión Política y Económica de América Latina fue enunciada por vez primera en la historia de los partidos políticos del continente por el APRA, como postulado democrático. Haya de la Torre retomó las banderas bolivarianas desde 1924 como mandato histórico de integración latinoamericana.

Haya y el aprismo mantuvieron en alto las banderas de la necesidad de integración de los países latinoamericanos por múltiples razones que pasamos a mencionar.

Los pueblos son fuertes cuando son unidos, y más unidos cuanto más fuerte es el peligro común de los pueblos (el imperialismo). La división de América Latina en impotentes repúblicas, abrumadoramente burocratizadas, débiles todas e incapaces de afrontar y de solucionar sus problemas trajo consigo la dominación y la dependencia económica y social, cultural, política y la pérdida permanente de la soberanía y la dignidad nacionales.

Hubo la necesidad colectiva de continuar el ejemplo de nuestros antepasados. El Perú fue unitario en tiempo del Tahuantinsuyo, del Virreinato y de la Emancipación, y por eso fue grande, invencible y próspero.

La integración continental, decía Víctor Raúl, traería una serie de incalculables ventajas: Incorporación de América Latina al concierto mundial de los pueblos industrializados; lucha efectiva contra toda forma de sumisión, dependencia o dominación del poder económico transnacional; superación de rivalidades, egoísmos, abusos de poder y de toda forma de separatismo; coordinación de intereses, necesidades, problemas y derechos comunes para el bienestar general y la justicia social latinoamericana.

Asimismo permitiría poner en funcionamiento el Estado de los cuatro poderes: Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Económico, basado en una democracia funcional (social, económica, cultural y política); evitaría el abuso del poder político y económico, y garantizaría la supervivencia de estados democráticos libres y soberanos, haciendo frente y controlando toda pretensión futura de golpes de estado.

Finalmente, emanciparía a nuestros pueblos del subdesarrollo y de las dictaduras de arriba o de abajo. Nuestros países integrados devendrían en una «gran potencia», en un mundo histórico que tiende a organizarse en vastos Estados o Pueblos Continentes.
(*)  Artículo publicado en Generacción.com, en la sección Opinión, el miércoles 20 de febrero de 2013, y en el Diario DEL PAÍS, en la página 10, el miércoles 20 de febrero de 2013.