miércoles, 1 de mayo de 2013

COMPRA DE REPSOL POR EL ESTADO NO SERÍA RENTABLE

COMPRA DE REPSOL POR EL ESTADO NO SERÍA RENTABLE
Escribe: Eudoro Terrones Negrete
La virtual compra por el Estado de los activos de la empresa transnacional española Repsol, que comprende la obsoleta y deficitaria Refinería de La Pampilla (cuyas ganancias cayeron 65 % en el 2012), su cadena de 332 grifos y la planta Solgas, con el supuesto fin de “Potenciar” Petroperú, a costa de los impuestos que pagan todos los peruanos, podría generar inflación y desconfianza en los inversores extranjeros y  polarizaría las fuerzas políticas, mientras los problemas más importantes y urgentes como son la salud,  la educación, los servicios de agua y desagüe, el empleo, la seguridad ciudadana y la conservación ambiental, siguen sin solución.
La descabellada medida económica que se viene cocinando para comprar los activos de Repsol asciende a la friolera suma de más de cinco mil millones de nuevo soles.
Expertos en economía, consultores, ex ministros de economía, ex presidentes de la República  y congresistas de la oposición indicaron que si la adquisición no es rentable financieramente para empresas privadas menos lo será para el Estado.
La política de subsidios y el populismo que realizan algunos Estados democráticos, en servicios básicos que prestan a la población, no es buena consejera ni buen referente económico, aunque sí políticamente para gobiernos demagógicos, irresponsables y dictatoriales.
El ex presidente Alan García Pérez cuestionó la posible compra de la refinería La Pampilla por el Ejecutivo, calificando que las políticas estatistas son una “vuelta al primitivismo”, tal como ocurre en Venezuela y Argentina: “Insistir en el estatismo es exponerse. Es obvio que si lo hacemos, nadie trae un centavo, y, además, se van los centavos. Eso ya lo hemos vivido, cómo repetirlo en este siglo, no lo entiendo. Estamos volviendo a la primitividad”.
Por su parte, el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kucynski calificó de “ideas completamente transnochadas” y de “desperdicio de dinero” que responde a un modelo fracasado de los años 70 durante la dictadura de Juan Velasco Alvarado.
Las protestas ciudadanas ya empezaron en uno y otro lugar del país y medio de comunicación, contra la eventual adquisición de Repsol por el Estado, tras el impacto negativo que causaría en los inversores privados y en la opinión pública.
El gobierno de Ollanta Humala debe saber que para comprar los activos de Repsol necesita de la autorización del Congreso de la República.
Interpretando el sentir de amplios sectores de la población, en defensa de su bolsillo y de los impuestos que pagan al Estado,  es de esperar que en esta oportunidad funcione el cerebro de la mayoría de los congresistas de los partidos políticos para fijar una clara y firme posición crítica,  de manera responsable, pensando en el futuro del Perú.
Y no asuman posiciones irreflexivas, convenidas, de blindaje, como ha ocurrido en anteriores oportunidades, dando muestras de estar divorciado de los intereses de las mayorías populares.