miércoles, 12 de junio de 2013

¡Madre Mía, señor Presidente!

¡Madre Mía, señor Presidente!
Por: Eudoro Terrones Negrete
En los últimos días, políticos y periodistas recibieron, de boca del Presidente Ollanta, calificativos de “Sinvergüenzas”, “burócratas” y  “gallinazos”, todo por el hecho de no estar de acuerdo con los errores y el incumplimiento de las promesas electorales del gobierno de turno.
Muchos periodistas, como el que escribe, recibimos con indignación, repudio y extrañeza el calificativo y manifestamos al unísono ¡Madre Mía, señor Presidente!
En un Presidente de la República, educado y ético, no cabe tal infeliz expresión, más aún cuando representa a todos los peruanos – no a su propio partido político- y es el primer ciudadano llamado a dar el buen ejemplo, a trabajar por la paz, la unión nacional, el desarrollo y progreso de todos, tanto con los que están a favor y en contra de la política desacertada del gobierno.
Señor Presidente: no me parece correcto las expresiones suyas, las percibo como propias de los dictadores, de los antidemócratas. El pueblo peruano merece respecto, los profesionales de la información merecemos respeto y todo el mundo tiene el derecho constitucional de expresar su punto de vista discrepante con las responsabilidades de ley, sin tener que recurrir a expresiones agraviantes y a comparaciones nada gratas.
Cuando un Presidente de la República utiliza términos y expresiones inapropiadas para calificar a personas y profesionales que discrepan con su política e ideología, lo único que está haciendo es sembrar vientos ahora para cosechar tempestades a corto plazo.   De esta manera  no es como se trabaja en aras de la pacificación del país, el Estado de Derecho, la seguridad nacional y la Democracia. Su relativa “popularidad” no tarda en venirse a pique.
¡Madre Mía, señor Presidente! Un sano consejo: preocúpese por el costo de vida, por la seguridad ciudadana, el trabajo digno y el salario justo y  la educación nacional. Preocúpese por hacer un buen gobierno que satisfaga las necesidades y expectativas del pueblo,  por investigar y sancionar a quienes hacen mal uso de los recursos del Estado y preocúpese por cumplir sus promesas electorales.
Un buen Presidente de la República es un buen intérprete y realizador de las justas aspiraciones de los que menos tienen; es un demócrata a carta cabal que respeta las opiniones discrepantes, aun cuando no las comparta; es un líder social que lucha por la transformación nacional y por erradicar la corrupción, el narcotráfico, el terrorismo, la pobreza crítica, la contaminación ambiental y la injusticia social.
Señor Presidente: El país requiere de más unión entre todos los peruanos, de mayor estabilidad política, de mayores inversiones extranjeras, de mayores fuentes de trabajo, de mayor agua y alcantarillado,  de mayor energía eléctrica, y de más centros educativos de calidad.
No se olvide señor Presidente: ¡Respetos guardan respetos!