martes, 31 de marzo de 2015


EL PRAGMATISMO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


El pragmatismo es una de las principales posiciones filosóficas sobre la posibilidad del conocimiento.

El término pragmatismo deriva de la voz griega pragma y significa hecho, cosa, asunto, acción.

Empecemos dando lectura y reflexionando sobre los pensamientos que siguen:

Charles Sanders Peirce: “Toda la función del pensamiento es producir hábitos de acción” y “Lo que significa una cosa es simplemente los hábitos que envuelve”. “Consideremos qué efectos que puedan tener alcance práctico tiene el objeto que concebimos. Entonces, nuestra concepción de estos efectos es el total de nuestra concepción del objeto”.

Federico Nietzsche: “La verdad sólo sirve para designar aquella función de juicio que conserva la vida y sirve para la voluntad de poderío”.

John Dewey: “El pensamiento, es un instrumento de readaptación, es un órgano de ciertos modos de comportamiento, no de conocimiento del mundo”. La verdad es lo que proporciona “satisfacción”.

William James: “Es verdad toda idea que produce efectos beneficiosos en nuestra vida”. “Lo verdadero, para decirlo muy brevemente, es sólo aquello que conviene a nuestros intereses profundos, de la misma manera que lo justo no es más que lo conveniente en nuestro modo de comportarnos”.

Pues bien. El pragmatismo es el único sistema filosófico genuinamente norteamericano que surgió hacia 1872 en el “Club metafísico”, teniendo como fundador a Charles Sanders Peirce (1839-1914) y demás representantes: William James, John Dewey, F.C.S. Schiller, Jorge Simmel, E. le Roy, Laberthonniere, Giovani Papini, Federico Nietzsche y Hans Vaihinger.

El pragmatismo es una variante del relativismo que surge en oposición al racionalismo, cuando éste llegó a sostener que “una cosa es útil de enseñar porque es verdadera”.

Los partidarios del pragmatismo se llaman pragmatistas, en tanto coinciden en su manera de hacer depender la verdad de la utilidad en los órdenes científico, religioso y moral, dando significación solamente a las proposiciones o pensamientos que puedan tener sentido y aplicación en la vida humana.

Los pragmatistas sostienen que la verdad o la falsedad de una idea dependen más que nada de la mayor o menor relación que tengan con la realidad, con la utilidad práctica, con el aprovechamiento práctico que de ella resulta. La verdad pragmática, dicen, no tiene un valor absoluto sino relativo al hombre y variable con él, así la libertad, el bien, el deber, etc., son verdaderos en la proporción en que sean instrumentos efectivos para explicar la experiencia y realizar objetivos humanos o sean medios adecuados y viables para incitar al hombre a la acción frente a la vida y el destino. Así, al afirmar “el alcohol es un veneno” se está profiriendo un juicio verdadero porque pragmáticamente mueve a evitar el alcoholismo en las personas, y es útil para la salud. Interesa, entonces, a los pragmatistas las consecuencias prácticas, los resultados ventajosos, los servicios que presta una idea para comentar la conservación, el progreso y el desarrollo de la vida social. Lo verdadero es lo útil. Si el conocimiento es útil, el conocimiento es verdadero, con lo que los pragmatistas subordinan el pensamiento a la práctica. El criterio de verdad es el valor práctico, o la utilidad es el criterio del saber.

El pragmatismo resulta siendo, entonces, una posición positiva frente a la posibilidad del conocimiento. Considera al hombre no solamente como un ser pensante, sino ante todo y por sobre todas las cosas como un ser práctico a quien interesa en mucho y básicamente el valor efectivo de la verdad o del conocimiento como medio o instrumento del hombre para su acción ante el mundo, la vida, el destino y la sociedad. En este sentido lo verdadero, lo bueno, lo bello y lo santo no son sólo valores objetivos sino principios que traen consigo consecuencias prácticas para la acción del género humano. Al pragmatismo no le interesa las causas primeras, últimas o supremas, los principios absolutos y necesarios, se preocupa y se interesa principalmente de cosas, consecuencias, resultados y beneficios inmediatos en la lucha cotidiana y permanente del hombre por la existencia.


El pragmatismo niega la autonomía y peculiaridad del saber y sostiene el carácter práctico y relativo del conocimiento humano. Su esencia filosófica consiste en concebir la razón, el saber y el pensamiento en tanto sean útiles al hombre, a manera de medios o de instrumentos para la acción humana, en su mejor y más eficaz manera.

EL ESCEPTICISMO


EL ESCEPTICISMO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Entre una de las principales posiciones filosóficas sobre la posibilidad del conocimiento se considera el escepticismo.

El escepticismo  procede del término skepsis o sképtomai y significa examen, duda, cavilación, observar examinando.

Reflexionemos ligeramente acerca del pensamiento de importantes filósofos que tienen que ver con la doctrina del escepticismo: Protágoras, Gorgias, Demócrito, Pirrón, Arcesilao y Víctor Brochard.

Protágoras decía “Concedo, que la miel parezca ser dulce; más no acepto que lo sea en sí”.

Gorgias defiende el principio siguiente: “Nada existe; si existe algo, no puede ser conocido; si algo es conocido, no puede ser comunicado”.

Demócrito refiere que “En realidad, nada sabemos; la verdad está en las profundidades”.

Pirrón expresa que “Nuestras sensaciones y nuestras opiniones no son falsas ni verdaderas”, “No hay conocimiento, y de dos juicios contradictorios el uno es tan verdadero como el otro”.

Arcesilao revela que el filósofo Sócrates había dicho “Sólo sé una cosa: que no sé nada”, y Arcesilao añade: “y aun esto no lo sé a ciencia abierta”.

Víctor Brochard manifiesta que “El verdadero escéptico es el que de intento y por razones generales duda de todo, excepto de los fenómenos, y se contenta con la duda”.

El escepticismo es una actitud espiritual, fundada en Grecia por Pirrón de Elis (360-270 a.J.C.) y que ha sido desarrollada por Gorgias, Filón de Atenas, Nausífanes de Teos, Arcesilao, Carnéades, Enesidemo, Sexto el Empírico, Demócrito, Timón de Flionte, Montaigne, Charrón, Pascal, Pierre Bayle, Duns Scoto, David Hume, Comte, Spencer, entre otros, nace como una actitud enteramente crítica ante los diversos sistemas filosóficos y finaliza en una actitud dubitativa (de duda) respecto a la posibilidad del conocimiento de las cosas y del valor de la vida. Con el transcurso del tiempo, para efecto de su mejor estudio y comprensión.

El escepticismo reviste las denominaciones siguientes:  Escepticismo lógico (radical o absoluto), escepticismo metafísico (parcial o especial), escepticismo ético y escepticismo religioso o agnosticismo.

CARACTERIZACIÓN

Entre las características básicas del escepticismo podemos mencionar las que siguen:
a)   Nace en oposición al dogmatismo, como actitud crítica.
b)   No rechaza ni admite la existencia de la verdad, pero sí niega y duda que el ser humano sea capaz de conocer o alcanzar la verdad.
c)   Sistematiza la duda con respecto a la posibilidad del conocimiento absoluto, cierto, completo o perfecto de la realidad objetiva por el sujeto o por otra conciencia. El escepticismo sostiene que no hay conocimiento objetivo, pero sí conocimiento subjetivo de parte del sujeto Según el escepticismo sabemos lo que nos parecen los objetos, no lo que sean independientemente de nosotros. Sólo es posible conocer las cosas de un modo probable, no cierto y seguro (probabilismo del conocimiento). El conocimiento no revela cómo son los objetos o las cosas del mundo exterior, sino cómo aparentan ser dichos objetos o cosas.
d)   Todo puede ser verdadero o falso según el punto de vista del sujeto o según el cristal con que se mira.
e)   El escepticismo supone que los objetos son conocidos por el sujeto, a través de una íntima relación influida por factores tales como: el estado de los órganos sensoriales; el estado anímico de la persona; la influencia de las tradiciones y de los hábitos; la influencia del medio ambiente, socio-cultural y las circunstancias de tiempo y lugar.
f)    Por tanto, el sujeto no puede aprehender el objeto ni su significación y sólo analiza los límites “concretos” del conocimiento que se puede alcanzar y es el conocimiento probable (probable es lo que se acerca a lo verdadero, pero no es lo verdadero en sí). No hay verdad ni certeza, pero sí probabilidad del conocimiento (los juicios del individuo jamás podrán ser verdaderos, pero sí podrán ser o mejor son probables). Es imposible la existencia del acto del pensamiento (pensar implica emitir un juicio de valor), pues de haberlo significaría que el conocimiento es posible y lo que sostiene el escepticismo es que no se puede llegar a conocer la verdad de las cosas (eso no se puede poner en duda, imposibilidad) porque no hay aprehensión alguna del objeto por aparte del sujeto, toda vez que el escepticismo plantea la suspensión del juzgar, del pensar, del razonar (pues al no emitirse juicio alguno sobre las cosas no hay conocimiento). Pirrón propugnaba el “indiferentismo” del sujeto frente al objeto, el abstencionismo en la emisión de juicio ante un objeto que se le presenta al sujeto a efecto de alcanzar la verdadera felicidad humana, la felicidad permanente y perfecta que implica imperturbable tranquilidad del alma (Ataraxia).[1]

El escepticismo funda la DUDA y NIEGA la posibilidad del conocimiento por el hecho de que los sentidos son engañosos; porque se producen en el individuo ilusiones y alucinaciones que determinan que lo percibido o aprehendido por el sujeto no concuerden con la realidad del objeto. El escepticismo supone que el error y la verdad se confunden en el entendimiento humano, por lo que en varias ocasiones es necesario y mejor “suspender” el juicio, es decir, no negar ni tampoco afirmar.


FORMAS DE ESCEPTICISMO

Hay diferentes formas de escepticismo: Escepticismo lógico, escepticismo metafísico, escepticismo axiológico, escepticismo metódico y escepticismo sistemático.

Escepticismo lógico: Niega la posibilidad del conocimiento; niega que los objetos, hechos o cosas de la realidad puedan ser accesibles a los sentidos y a la razón.

Escepticismo sistemático: Niega la posibilidad de tener conocimientos verdaderos, ciertos, confiables y seguros de los objetos, hechos o cosas de la realidad.

Escepticismo metafísico: Llamado también positivismo, niega el conocimiento de las últimas razones de los objetos, hechos o cosas de la realidad.

Escepticismo metódico: Pone en duda todo cuanto se presenta como verdadero en la realidad, para luego ir desechando lo falso y llegar finalmente al conocimiento verdadero.

Escepticismo axiológico: Denominado también agnosticismo, niega la posibilidad del conocimiento absoluto y del conocimiento moral.

Podemos concluir diciendo que nadie en el mundo puede ser escéptico total o absoluto (duda universal) y viene muy bien al caso las precisiones de Hernández Chávez[2], cuando dice: “La Psicología demuestra que el escepticismo9, como psicofenómeno mental, es imposible, en su absoluta generalidad, de duda universal profesada. Pues la conciencia en el momento de llegar a la incertidumbre total, atestiguaría categóricamente, su certeza de haber llegado a la duda universal; con lo cual atestiguaría, que de eso no dudaba…Si hubiera una persona, que se persuadiera de que sí puede dudar de todo, debería ser objeto de atención y estudio en Psicopatología, como un caso de psicosis paranoica. Como filosofía es absurdo el escepticismo absoluto, porque contendría en sí, varias contradicciones, condensables en ésta: estoy cierto de que nada hay cierto. Luego:
1.   Admite la certeza de la no-certeza.
2.   Admite con certeza su propia existencia y actividad mental.
3.   Admite con certeza que no es lo mismo dudar que estar cierto.
4.   Admite con certeza que la duda no puede ser simultáneamente certeza.
5.   O sea que debe admitir como indiscutible el principio de contradicción”.







[1] Pirrón, el escéptico, consideraba que la ataraxia se alcanza absteniéndose de enjuiciar las cosas, manteniéndose indiferente a todo cuanto acontece en el mundo exterior, a las alegrías y a las penas, liberándose de valorar los acontecimientos del mundo, como condición para alcanzar la tranquilidad del alma y la felicidad perpetua.
[2] Hernández Chávez, J. Lógica. Editorial JUS, Décima edición, México, 1964, págs.. 156, 163 y 164.

lunes, 30 de marzo de 2015

EL DOGMATISMO


EL DOGMATISMO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


Entre las principales posiciones filosóficas sobre la posibilidad del conocimiento se encuentran el dogmatismo, el escepticismo, el subjetivismo, el relativismo, el pragmatismo, el criticismo y el realismo.

En este artículo abordaremos el dogmatismo. En la filosofía griega, los escépticos que dudaban de todo, llamaban dogmática a cualquier afirmación de algo. En tiempos de la Edad Media el término filosofía dogmática designaba aquella filosofía fundada por la autoridad religiosa que era aceptada sin examen, por cuanto los Padres de la Iglesia enseñaban la doctrina cristiana en nombre de Dios y de la Revelación. De aquí nace la interpretación por parte de la mentalidad popular, con el correr del tiempo, para aludir al rigor del dogma de la Iglesia que apela más a la fe que a la razón como criterio de verdad.

El dogmatismo religioso afirma una serie de verdades innegables, indubitables, incontestables e indiscutibles, por provenir de una autoridad suprema, autoridad que es creador de todo lo que hay en el universo, creador del hombre, de las plantas, de los animales, etc., autoridad conocida con el nombre de Dios. Las ideas principales del Evangelio, de la Biblia, del Antiguo y del Nuevo Testamento, de la Iglesia cristiana se aceptan pero no se discuten.
Cuadro de texto: DOGMATISMO:
NO existe el problema del conocimiento.
 
Pero no solamente existe un dogmatismo de tipo religioso, también hay en las actitudes humanas, en las afirmaciones de la ciencia (dogmatismo científico) cuando se afirma, por ejemplo, que “el todo es mayor que la parte”, que “dos más dos son cuatro, no menos de cuatro ni mayor de cuatro, etc., que por su evidencia se imponen universalmente a la razón; así como también existe el dogmatismo político. Todo esto lo exponemos sólo con fines referenciales al tema que nos ocupa, para luego pasar  a su significación con respecto al conocimiento propiamente dicho.

Históricamente el dogmatismo es la primera y la más antigua posición gnoseológica que surge en oposición al escepticismo y que reviste las características siguientes:

a)   Para el dogmatismo no existe el problema del conocimiento. Afirma que es posible conocer, que el conocimiento es posible.
b)  El dogmatismo no acepta discusión, duda ni ignorancia respecto de la existencia de la certeza, pues “la certeza existe” y como tal no puede ni debe ignorarse, negarse ni siquiera ponerse en duda sin incurrir en manifiesta contradicción.
“En esta doctrina – señala Antonio Márquez Muro[1] – tenemos que aceptar los siguientes principios: Un sujeto con aptitud para conocer, el objeto capaz de ser conocido, una relación posible entre ese sujeto y ese objeto y la evidencia, supremo motivo de nuestra certeza. Admitimos como verdades sin la demostración, porque la experiencia se encarga de dárnoslas a conocer puesto que están contenidas en todo acto de percepción evidente.”
c)   El dogmatismo sostiene que el mundo, la realidad, las cosas o los objetos son tal como aparecen o como se presentan ante el sujeto. El objeto se da al sujeto en forma directa, sin ninguna deformación, sin ningún recorte ni agregado. El contacto entre sujeto y objeto es real, verídico o cierto. El espíritu humano es capaz de conocer la realidad tal cual es. En consecuencia, existe una real aprehensión del objeto por el sujeto.
d)  Tendencia a afirmar sin recurrir a la discusión previa del conocimiento, por cuanto parte de una certeza previa, al confiar excesiva e ilimitadamente (en forma “ciega” o “cerrada”) en la RAZÓN como medio para conocer, sin comprobación empírica.
e)   El dogmático muestra su pretensión de estar en la verdad, sin admitir crítica alguna, sin admitir el frío y riguroso análisis de la razón, por cuanto tiene fe “ciega” en la razón, es decir, en lo que cree, actitud que en la generalidad de los casos lo conduce a la intolerancia, al fanatismo y al sectarismo.
f)    Según el dogmatismo el saber humano carece de límites.
g)  El dogmatismo niega valor de estricto conocimiento a la aprehensión sensible al reconocer que los sentidos fallan y carecen, por tanto, de confiabilidad absoluta.
h)  “El dogmatismo es un procedimiento del pensar que opera con conceptos y fórmulas invariables, sin tomar en consideración las condiciones concretas de lugar y tiempo, o sea, haciendo caso omiso del principio que afirma el carácter concreto de la verdad”[2]

A la doctrina filosófica del dogmatismo algunos tratadistas lo ubican en los campos prefilosófico y antidialéctico, considerándola asimismo como una posición que es asumida por el hombre infantil, vulgar o inculto. A pesar de ello, esta calificación no puede alcanzarles a sus máximos representantes, los filósofos presocráticos, a Platón, Aristóteles, Descartes, Leibniz y Wolff.
           





[1] Márquez Muro, Antonio. Elementos de introducción a la Filosofía y Ética. Editorial Porrua, S.A., 2ª edición, México, 1963, págs.. 50 y 51.
[2]  Rosental-Iudin, Diccionario Filosófico.

domingo, 29 de marzo de 2015

EL MÉTODO INDUCTIVO SEGÚN FRANCIS BACON


EL MÉTODO INDUCTIVO SEGÚN FRANCIS BACON

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Francis Bacon sostiene que “Saber es poder” y considera que los métodos tradicionales de nada sirven al hombre; el silogismo no permite adquirir la verdad, sino razonar sobre lo que ya se tiene por verdadero y no hace más que ahondar nuestra ignorancia.

Y para obtener un verdadero método y con ello el verdadero saber es necesario identificar los errores o prejuicios de los hombres en materia de conocimiento.

Dichos errores o prejuicios, a los que denomina ÍDOLOS, son los que obstaculizan la aprehensión de la verdad y no permiten conocer a cabalidad los secretos de la naturaleza menos aún someterla, dominarla y ponerla al servicio de la humanidad.

Dichos ídolos son de cuatro clases: ídolos de la tribu, ídolos de la caverna, ídolos del foro e ídolos del teatro.

ÍDOLOS DE LA TRIBU: Son los errores originados en la naturaleza del hombre como especie, en sus sentidos, cuando se trata de acomodar la realidad a nuestro entendimiento y no nuestro entendimiento a la realidad.

ÍDOLOS DE LA CAVERNA: Son los errores que tiene cada hombre o individuo por las diferencias individuales (naturaleza, carácter, personalidad, temperamento), por sus preferencias o inclinaciones, educación, admiraciones y la variabilidad del estado de ánimo.

ÍDOLOS DEL FORO: Son los errores originados en las reuniones o asociaciones del hombre, como los errores del uso y abuso del lenguaje, de  las sanciones sociales, formas de vida, usos, tradiciones y costumbres. El hombre cree dominar a las palabras, pero las palabras suelen dominarlo.

ÍDOLOS DEL TEATRO: Son los errores procedentes de los sistemas filosóficos, que sostiene que los sistemas son especies de “comedias compuestas y representadas que contienen mundos ficticios y teatrales”.

TABLAS

Ahora bien. Luego Bacon indica el método inductivo que se resume en las denominadas “Tablas” y que son tres: Tabla de presencia, tabla de ausencia y tabla de grados.

TABLA DE PRESENCIA. El investigador debe anotar todos los casos en que se da el fenómeno que se estudia. Por ejemplo sobre el Calor, enumera 27 fuentes de este fenómenos, tales como: 1) Los rayos del Sol, en verano y a mediodía; 2) Erupciones de llamas de cavidades de montañas; 3) Baños calientes naturales; 4) Aire encerrado y subterráneo en algunas cavernas, en invierno;  5) La cal viva rociada con agua, etc., etc.

TABLA DE AUSENCIA. Se registra los casos que se asemejan a los anteriores, pero en los cuales no se da el fenómeno estudiado. Por ejemplo, sobre el Calor Nº 1, sería la Luna, las estrellas y los cometas, pues estos no producen calor.

TABLA DE GRADOS. Se insiste en el fenómeno que se investiga, pero anotando los distintos grados en que el mismo fenómeno se presenta, es decir, sus variaciones. Ejemplo: “Los animales aumentan el calor con el movimiento y el ejercicio, con el vino y los banquetes, con los placeres de Venus, con fiebres ardientes y con el dolor”.

Bacon decía: “Precisa que mediante inalterable y solemne resolución, renunciemos, abjuremos, libremos de los fantasmas al entendimiento; lo purguemos; porque el único camino que queda al hombre para imperar sobre la naturaleza, dominio del que no puede disfrutar a no ser mediante las ciencias, es el mismo que conduce al reino de los cielos, en el que no logramos ser admitidos, si no somos como inocentes niños” ( Francis Bacon, Novum organum).

LA ÉTICA, PARA EL BUEN OBRAR Y VIVIR DEL HOMBRE


   LA ÉTICA, PARA EL BUEN OBRAR Y VIVIR DEL HOMBRE

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

A través del tiempo la ética ha recibido diversas denominaciones: Filosofía Moral (Séneca), Deontología o Teoría del Deber (Jeremías Bentham), Axiología o Teoría de los Valores (Max Scheler) y Teoría de las Costumbres (Manuel Kant).

Históricamente, fue  el orador y político romano Marco Tulio Cicerón (106 a.C.-43 a.C) el que para traducir el adjetivo griego Ethikos o Ethos (costumbre) acuñó el adjetivo latino Moralis, de donde se deriva la palabra Moral. Algunos autores prefieren el origen griego del vocablo y usan para el caso el término Ética.

El primero que usó la palabra Ética fue el poeta Homero, quien entendía por Ethos “el lugar habitado por hombres y animales”. Con el correr del tiempo "ethos" significa temperamento, carácter, forma o manera de ser de las personas en sus múltiples relaciones interpersonales, laborales y profesionales.

Inicialmente la ética aparece subordinada a la política, cuando el hombre griego sentía a la polis o ciudad como una necesidad de su propia naturaleza y  la vida individual sólo podía cumplirse dentro de la polis. El fin de la ética era alcanzar la felicidad del ser humano.

De acuerdo con la posición cristiana, la ética surge cuando el hombre aparece sobre la faz de la tierra, tal como se señala en el libro Génesis, capítulos I y II, hasta el versículo 4. Y así surgen las normas interpersonales para garantizar la existencia de una sociedad armónica, pacífica, digna y fraterna.

No cabe duda que la ética es entendida como filosofía moral y filosofía práctica. La ética es filosofía moral porque estudia, analiza, describe y explica la conducta moral de las personas; su compromiso es con los valores morales de  verdad, objetividad, equidad, independencia de criterio, libertad, justicia, lealtad, honestidad, pluralismo, respeto, responsabilidad e imparcialidad, entre otros. La ética como filosofía moral, estudia todo lo que la persona debe hacer y no debe hacer para el buen obrar y el buen vivir en sus relaciones interpersonales, laborales, sociales  y profesionales. La ética como filosofía moral proporciona las teorías éticas, las normas, los principios y las reglas adecuadas para afrontar con éxito una serie de problemas, dilemas y decisiones éticas,  a la luz de la razón, la intuición, la voluntad y la experiencia cotidiana. La ética como filosofía moral intenta responder a las preguntas: ¿Por qué se debe hacer tal o cual cosa? y ¿Por qué no se debe hacer tal o cual cosa?


La ética es filosofía práctica, porque todo ser humano aplica o practica las normas morales, las teorías morales, los principios, valores y códigos de ética en su cotidiano vivir. 

Así la ética es la “moral vivida”, es el acto habitual realizado y vivido por el hombre conforme a los valores morales imperantes en la sociedad. Finalmente, la ética es filosofía práctica porque estudia los actos humanos en su lenguaje normativo, reflexivo y prescriptivo.

viernes, 27 de marzo de 2015

RETOS Y DESAFÍOS DE LA UNIVERSIDAD EN EL TERCER MILENIO


RETOS Y DESAFÍOS DE LA UNIVERSIDAD EN EL TERCER MILENIO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

RETOS

La universidad  del tercer milenio enfrenta los RETOS siguientes:
1.   Compromiso responsable e histórico con el crecimiento, desarrollo y transformación del  país.
2.   Descentralización efectiva de los procesos académico-administrativos.
3.   Equidad, calidad y eficiencia.
4.   Flexibilidad curricular.
5.   Investigación profesoral y estudiantil.
6.   Pertinencia social.
7.   Internacionalización de los grados académicos y títulos profesionales.
8.   Democratización de la orientación-aprendizaje, con reducción económica del pago de enseñanza mensual para incorporar a mayor número de estudiantes de menores recursos.
9.   Incorporación de tecnología de última generación para combinar la educación presencial y educación semipresencial con la educación virtual.
10.    Incorporar el ingreso libre a las universidades,
11.    Frente al fenómeno de globalización, que tiene un carácter multidimensional, las universidades necesitan de  nuevos enfoques, planteamientos y políticas educativas para fortalecer su capacidad de inserción, adaptación y negociación y fomentar su competitividad dentro de la economía mundial abierta e incorporar el progreso científico y técnico a la actividad productiva y de los servicios en óptimas condiciones.
12.    La universidad en la sociedad del conocimiento no puede ser otra que una universidad interactiva, abierta, flexible y que democratiza el conocimiento y las profesiones.

DESAFÍOS

Los actuales cambios en los campos del conocimiento, de la ciencia y la tecnología plantean a las universidades del país grandes DESAFÍOS, como los siguientes:

1.   Comprender la naturaleza de los grandes cambios.
2.   Adaptarse a los grandes cambios.
3.   Definir claramente su responsabilidad frente a los grandes cambios.
4.   Prepararse para enfrentarlos con eficacia, responsabilidad y oportunidad a los grandes cambios.
5.   Convivir inteligentemente con los grandes cambios.
6.   Prepararse excelentemente para vivir en una sociedad de permanentes cambios.
7.   Proyectar los nuevos aprendizajes dentro de una realidad cambiante y descubrir las múltiples y complejas relaciones existentes entre los contenidos y los futuros roles profesionales.
8.   Organizar y desarrollar la Universidad Corporativa.
9.   Enfrentar a los nuevos retos que suponen las nuevas oportunidades que abren las tecnologías en la sociedad del conocimiento.
10.     Acortar las distancias que los separa de los países desarrollados industrializados.
11.     Poner en marcha un proceso de profunda reforma de la educación universitaria para garantizar la calidad educativa y su pertinencia en todas sus carreras profesionales.
12.     Facilitar el acceso a la educación universitaria a los integrantes de los pueblos indígenas, las minorías culturales y lingüísticas, de grupos desfavorecidos y que sufren discapacidades.
13.     Establecer y desarrollar un sistema de educación universitaria de carácter equitativo y no discriminatorio, fundado en el principio del mérito.
14.     Fomentar la participación activa y cualificada de la mujer en los niveles de elaboración y desarrollo de políticas y adopción de decisiones dentro de la comunidad universitaria.
15.     Reforzar sus funciones de investigación científica y de servicio a la sociedad, orientados a erradicar la pobreza, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el narcotráfico, el deterioro del medio ambiente, la explotación del hombre por el hombre y del hombre por el Estado.


jueves, 26 de marzo de 2015

LA SOCIEDAD GLOBAL Y LA TRANSITORIEDAD


SOCIEDAD GLOBAL Y TRANSITORIEDAD

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


        Inusitados cambios vienen produciéndose en la sociedad globalizada, como producto del gran avance tecnológico mayormente forjado en los laboratorios de investigación americanos, cambios que llegan a alterar el medio intelectual del hombre, su modelo mental del mundo, su ritmo de vida individual, sus motivaciones y expectativas, su forma de vivir, de sentir, de pensar, de querer, de aspirar, de obrar y de percibir el mundo circundante. Las relaciones hombre-cosas, hombre-instituciones, etc., son cada vez menos duraderas que en el pasado.
        En opinión de algunos pensadores e investigadores, actualmente se estaría produciendo una determinada pérdida de contacto con la propia realidad  ocasionado por el fenómeno de la aceleración del movimiento. E inclusive ya se habla en círculos académicos de deslocalización espacial o desubicación en el espacio que puede generar ambientes «a-dimensionales», es decir sin las dimensiones tradicionales.
        En épocas pasadas se construía cosas para que durasen, la permanencia era el ideal máximo del hombre. Pues al acelerarse el ritmo general de cambio en la sociedad globalizada, la economía de permanencia es reemplazada por la economía de transitoriedad y de la novedad.
        Si el hombre de hoy y del futuro tienen que adaptarse positivamente al ambivalente mundo global, ha de acelerar el ritmo de su formación de imágenes interiores y exteriores, ha de sopesar la información importante para sus deseos, intereses, aspiraciones y necesidades. Ha de renovar la colección de imágenes, ponerse al día cada segundo, minuto, hora, semana, mes y año o aprender de nuevo la realidad.
        No debemos olvidar que en 1965, en un artículo publicado en Horizon, Alvin Toffler, brillante periodista, maestro universitario y asesor de importantes organizaciones,  inventó el término «shock del futuro» para designar la desastrosa tensión y desorientación que se provoca en los individuos al obligarles a un cambio excesivo en un lapso de tiempo demasiado breve.
        Puntualiza el referido autor que «Para sobrevivir, para evitar lo que hemos denominado «shock» del futuro, el individuo debe convertirse en un ser infinitamente más adaptable y sagaz que en cualquier tiempo anterior. Debe buscar maneras totalmente nuevas de fijarse, pues todas las viejas raíces - religión, nación, comunidad, familia o profesión- sienten ahora la sacudida del impacto huracanado del impulso acelerador. Sin embargo, antes de que pueda hacerlo debe comprender más detalladamente la manera en que los efectos de la aceleración influyen en su vida personal, se deslizan en su comportamiento y alteran la calidad de la existencia. En otras palabras debe comprender la transitoriedad».
        El término transitoriedad es entendido por Toffler como temporabilidad de la vida diaria del ser humano como «ciudadanos de la Era de la Transitoriedad», entendida en términos de velocidad con que cambian nuestras relaciones con las cosas, los lugares, la gente, las organizaciones y las ideas, entendida «como la rapidez de giro de las diferentes clases de relaciones en la vida de un individuo... La vida de algunos se caracteriza por una rapidez de giro mucho menor que la de otros...»
        Tal transitoriedad del conocimiento y de las imágenes de la realidad, en una sociedad tecnoglobalizada, obligan a los interesados a «reorganizar su almacén de imágenes», les obliga «a aprender de nuevo, hoy, lo que ayer creían saber», pues las verdades de ayer se convierten súbitamente, hoy, en ficciones y que deben ser reemplazadas, renovadas, revisadas, revitalizadas cada vez más de prisa. El nuevo conocimiento llega a alterar el conocimiento viejo. El conocimiento también se vuelve cada vez más fugaz, más temporal, más transitorio. Los mismos vocablos de los diversos idiomas caen en desuso y son sustituidos por palabras nuevas a una velocidad varias veces mayor que en periodos anteriores.

        Resulta que ahora inclusive hay quienes clasifican el desarrollo y progreso de los países del mundo teniendo en cuenta la variable velocidad globalizante: «Países rápidos» y «países lentos». «Países rápidos», son aquellos que se adaptan fácilmente al cambio, al proceso de la globalización, disfrutan de sus beneficios, gozan de los avances de la ciencia y de la tecnología, están integrados y tienen futuro. «Países lentos» son aquellos que se muestran incapaces de insertarse en el mercado mundial y por tanto están a la zaga de los avances científicos y tecnológicos, están desintegrados, son sobrantes para el sistema y carecen de sentido y de futuro en la economía globalizada. O también: países «conectados» y países «desconectados» a nivel de Internet. Países globalizados «desde arriba» y países globalizados «desde abajo».

miércoles, 25 de marzo de 2015

TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO


TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

La rama de la filosofía que estudia el conocer y el conocimiento se denomina Teoría del Conocimiento, Gnoseología o Epistemología (de epistemology, término inglés introducido por J.F. Ferrier).

El término Gnoseología proviene del vocablo griego gnosis, que significa “conocer”, “conocimiento”, y logos, “estudio” o “ciencia”. El término fue acuñado por el  alemán  Wolfiano Baumgarten.

Como disciplina autónoma, la Teoría del Conocimiento tiene su origen en la Edad Moderna. Su fundador es el filósofo inglés John Locke, quien en su obra el "Ensayo sobre el entendimiento humano", aparecido en 1690, aborda de un modo sistemático las cuestiones del origen, la certeza y la esencia del conocimiento humano. Otros autores manifiestan que el verdadero fundador de la Teoría del Conocimiento, dentro de la filosofía continental, es el alemán Manuel Kant, a través de su obra maestra aparecida en 1781 "Crítica de la razón pura".

La Gnoseología, es una disciplina filosófica que estudia el conocimiento humano, su origen, proceso, límites, posibilidad, clasificación y esencia,  sus problemas y los métodos de la investigación y del conocimiento científico.

La Gnoseología surgió de la necesidad de esclarecer hasta qué punto la imagen que el sujeto tiene de las cosas (objetos, hechos, situaciones o fenómenos) de la realidad natural y social se parecen a ellos mismos.

En la Edad Antigua, el filósofo griego Aristóteles publica su obra “Órganon”, que comprende de seis partes o tratados: Categorías (analiza los “términos” y los “conceptos generales o categorías”; hermenéutica (se ocupa de la proposición y del juicio); primeros analíticos (versa sobre el silogismo); últimos analíticos (trata sobre la demostración, la división y el conocimiento); tópicos (examina el razonamiento dialéctico o probable) y refutación de los sofistas (indaga acerca de las argumentaciones que parecen verdaderas o siéndola). Aristóteles veía en las formas lógicas las formas del ser; en la teoría del conocimiento distingue dos clases de conocimiento: conocimiento fidedigno o apodíctico, y conocimiento probable u opinión (dialéctica), las mismas que se hallan íntimamente relacionadas a través del “lenguaje”. Y en la teoría de la verdad sostiene que lo verdadero es producto del intelecto y no de los sentidos.

Pero, a decir de otros autores, el verdadero fundador de la Gnoseología, dentro de la filosofía continental, es el filósofo alemán Manuel Kant, fundador de la filosofía crítica,  a través de su obra maestra aparecida en 1781 «Crítica de la razón pura». En esta producción intelectual, Kant trata de dar un fundamento criticando el conocimiento científico de la naturaleza y denomina «Método trascendental» al método que utiliza para investigar la validez lógica del conocimiento humano.
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ohann Hessen explica la filosofía como una teoría de la ciencia, teoría de los valores y concepción del universo, y ubica a la gnoseología dentro de la teoría de la ciencia material.
En las líneas que siguen explicaremos rápidamente las teorías del conocimiento de Aristóteles, Rogerio Bacon, John Locke, Manuel Kant,

1.    TEORÍA DEL CONOCIMIENTO DE ARISTÓTELES

Para el Estagirita conocer significa tres cosas: a) formación de conceptos en la mente del individuo sobre las cosas (saber es tener muchos conceptos); b) aplicación de esos conceptos a cada cosa individual, es decir subsunción de los individuos en los conceptos y razonamientos que les permitan ver; y, c) determinación de las sustancias que no se disponen en nuestra experiencia inmediata, barajando juicios en forma de razonamientos sobre la causa concreta.

Aristóteles basó su teoría gnoseológica en lo siguiente:
a) En la observación directa más que en la abstracta;
b) Puso en tela de juicio las facultades humanas del conocimiento y planteó por primera vez en la historia el problema de la validez del conocimiento y la exactitud de los métodos habituales, dando este último enfoque el inicio a una ciencia de veras nueva: la Lógica, como instrumento del conocimiento.

Llegó a diferenciar el conocimiento vulgar o empírico del conocimiento filosófico, al expresar sobre este último que «un conocimiento que se adquiere sin esfuerzo no tiene nada de filosófico».

La teoría del conocimiento de Aristóteles lo sintetizamos en los puntos siguientes:
1°) «No hay nada en el intelecto (inteligencia) que no haya estado antes en los sentidos», con lo que se da a entender el predominio de la observación, de la experiencia y de la realidad objetiva, y por tanto el conocimiento no se origina en el mundo de las ideas al estilo platónico, sino en las formas que las cosas contienen, los caracteres que el hombre percibe corresponden a los objetos, a las propiedades singulares de los cuerpos.
2°) «No hay pensamiento sin imagen». La imagen es el objeto en que la inteligencia mira lo universal. Las sensaciones e imágenes proporcionan la «materia», de donde la inteligencia extrae lo universal. Hay dos intelectos: uno que recibe las cosas («intelecto pasivo»), y otro que a todas las cosas da una «forma» («intelecto activo»). El intelecto saca el concepto de la sensación por el proceso de abstracción y así llega a captar la naturaleza de las cosas, así, por ejemplo, del concepto «hombre» se extrae el concepto «mamífero».

2.    TEORÍA DEL CONOCIMIENTO DE ROGERIO BACON

El teólogo, filósofo y sabio inglés, Rogerio Bacon (1215-1292) sostiene que los métodos silogístico y de la abstracción no son suficientes para llegar al conocimiento verdadero, preciso y exacto del mundo y de las cosas. Es necesario, además, el uso del método de la observación y de la experiencia de los hechos naturales, pues sólo la experiencia confirma y verifica la verdad.

R. Bacon distingue dos clases de experiencia: 1) Experiencia externa, que nos permite conocer el mundo circundante o exterior a través de los sentidos; de aquí surgen las verdades naturales; y, 2) Experiencia interna, es la proveniente de una «inspiración» o «iluminación» divina; de aquí surgen las denominadas verdades sobrenaturales, y es el camino místico.
En opinión de Bacon, el conocimiento puede adquirirse de tres maneras: por la autoridad, por la razón y por la experiencia.

3.    TEORÍA DEL CONOCIMIENTO DE JOHN LOCKE

El filósofo, economista, médico, escritor y político inglés, John Locke (1632-1704), fundador de la doctrina liberal del Estado y del empirismo inglés, formula todo un cuerpo de ideas sobre el conocimiento humano, que podemos resumirlo en lo siguiente:

1. Todo nuestro conocimiento resulta de ideas. La idea es el único objeto posible del entendimiento. Las ideas se originan en la experiencia. Y, todo lo que el espíritu percibe en si mismo, se llama Idea.

Locke considera que hay ideas de reflexión, derivadas del sentido interno. Ejemplo: la percepción, el pensamiento, la duda, la voluntad, el razonamiento y el conocimiento. Y hay ideas de sensación, que proceden del sentido externo. Ejemplo: lo rojo, lo frío, lo suave, lo ácido. lo dulce y así por el estilo.

«Nosotros tenemos la capacidad, por nuestros sentidos, de reconocer y distinguir las cosas y examinarlas para reducirlas a nuestro uso y acomodarlas de diversas maneras a las exigencias de nuestra vida» afirma Locke.

Para Locke, la experiencia (sensación y reflexión) nos proporciona sólo ideas simples. El espíritu mediante la asociación de varias ideas simples nos proporciona las ideas complejas.

2. La fuerza que produce en nosotros la idea se denomina cualidad del objeto al cual la fuerza pertenece. Y según John Locke hay dos clases de cualidades:
2.1. Cualidades primarias u objetivas de los cuerpos (son imágenes de los cuerpos) que son inseparables de ellos y llegan a producir las ideas simples de solidez, extensión, figura, movimiento, reposo y número.
2.2. Cualidades secundarias (que no se parecen a los cuerpos), son aquellas cualidades que no están en los objetos, sino que son producto de las combinaciones de las cualidades primarias (ejemplo: los colores, sonidos, sabores, etc.).

3. Lo general y lo universal no pertenecen a la existencia real de las cosas, sino que son invenciones y criaturas del entendimiento, hechas por su propio uso, y se refieren solamente a signos, es decir a palabras e ideas.

4. El espíritu realiza tres tipos de actividad: 1) De combinación de ideas simples para formar ideas complejas; 2) de yuxtaposición de dos ideas (simples y complejas) para formar relaciones; 3) de separación de una idea de las otras (operación de abstracción) para formar ideas generales.

5. El conocimiento es real solamente si hay una conformidad entre las ideas y la realidad de las cosas. Y para Locke hay tres clases de conocimiento: 1) conocimiento intuitivo; 2) conocimiento demostrativo; y, 3) conocimiento de las cosas que existen fuera de nosotros.
Tenemos el conocimiento de nuestra propia existencia mediante la intuición; de la existencia de Dios por medio de la demostración, y de las demás cosas, a través de la sensación actual.

Además del conocimiento verídico, que es muy restringido a decir de Locke, existe el dominio del conocimiento probable, y el hombre está dotado providencialmente de esta facultad, que es el juicio (conocimiento supuesto).

6. Locke afirma la incognoscibilidad de la substancia por el espíritu humano finito. Considera que no podemos conocer lo que realmente es y por tanto debemos conformarnos con describirlas, mediante el conjunto de sus cualidades.
4.    
      TEORÍA DEL CONOCIMIENTO  DE MANUEL KANT

La teoría gnoseológica del filósofo Manuel Kant Reuter (1724-1804) podemos resumirla en los términos que  Antonio Márquez Muro nos presenta en su obra «Elementos de Introducción a la Filosofía y Ética» México, 1963):

a) Hay doble objeto del conocimiento, el de los fenómenos que corresponde a los sentidos y que son las apariencias de las cosas, y el de los nóumenos o sea las realidades mismas de las cosas y corresponden al entendimiento y a la razón.

b) El hombre tiene tres facultades cognoscitivas a saber: la sensibilidad, el entendimiento y la razón, que funcionan por medio de formas innatas que existen en el propio hombre. Para la sensitiva o sea para conocer lo sensible tenemos en nuestra alma dos formas innatas que son el Tiempo y el Espacio; para el entendimiento al formar sus juicios lo hace también por formas innatas que Kant llama Categorías. Por último, por medio de estos elementos que da el entendimiento, la Razón forma sus juicios utilizando a su vez tres formas innatas llamadas Ideas que son: la del Yo, la del Mundo y la de Dios.

c) Únicamente podemos conocer las cosas sensibles o sea los fenómenos, las apariencias de las cosas; las realidades de las mismas cosas o sea los nóumenos aunque no las podemos negar están muy lejos de sernos conocidas.

d) La Metafísica como ciencia es imposible porque a ella solamente se llega elevándose el entendimiento al orden trascendente.

e) El que concedamos a nuestros conceptos valor objetivo en el campo del conocimiento, es debido a una ilusión natural que padecemos.

f) La ciencia física sí es posible, pero únicamente por lo que hace a las apariencias de las cosas, porque las realidades de las mismas cosas no las podemos conocer, las forja nuestro entendimiento y nuestra sensibilidad, pero están muy lejos realmente de poder ser conocidos.

g) El hombre en virtud de su razón práctica sabe que tiene un deber que cumplir, que Kant llama el imperativo categórico que funciona también por medio de tres ideas necesarias e innatas que son: la inmortalidad del alma, la libertad del hombre y la existencia de Dios.

h) La extensión y duración de las cosas es algo que no existe en ellas mismas, sino en el sujeto que conoce.

i) Son facultades pues diferentes las de juzgar y razonar.

j) Es una cosa evidente la existencia de los juicios sintéticos a priori.

k) El hombre por su propia naturaleza está inclinado a formar juicios falsos.

Francisco Romero, en su obra «Lógica», explica que el filósofo Kant «Por primera vez emprende una crítica rigurosa y fundamental de nuestra facultad de conocer, que no es ni psicológica, ni lógica, sino gnoseológica. Somete a examen el espacio y el tiempo, y halla que no pertenecen a las cosas mismas, sino a nuestro conocimiento de ellas; es el sujeto el que los pone en algo indeterminado que constituye la materia prima del conocimiento. Espacio y tiempo son, respectivamente, las formas a priori en que se nos manifiestan los hechos externos y los íntimos; todo lo que nos llega por los sentidos externos es espacial, toda nuestra percepción íntima es temporal; pero como toda percepción externa se da en nuestra conciencia, viene a ser también un hecho íntimo, y por lo tanto temporal. Espacio y tiempo son los únicos elementos apriorísticos de la sensibilidad. El entendimiento, por su parte, posee también moldes propios, distintos sellos que imprime en la posterior elaboración de los hechos; estos instrumentos apriorísticos del entendimiento son las categorías: unidad, pluralidad, totalidad (categorías de la cantidad): realidad, negación, limitación (categorías de la cualidad); inherencia y substancia, causalidad, acción recíproca (categorías de relación); posibilidad, existencia, necesidad (categorías de modalidad).