lunes, 2 de noviembre de 2015

Conferencia MEJORES PERIODISTAS Y MEDIOS CON PRINCIPIOS Y VALORES ÉTICOS


Conferencia:
MEJORES PERIODISTAS Y MEDIOS CON PRINCIPIOS Y VALORES ÉTICOS

Dr. Eudoro Terrones Negrete[1]

ÉTICA GENERAL Y ÉTICA PERIODÍSTICA

A través del tiempo la ética ha recibido distintas denominaciones: filosofía moral (Séneca), axiología o teoría de los valores (Max Scheler), deontología o teoría del deber (Jeremías Bentham) y teoría de las costumbres (Manuel Kant).

La ética es la parte de la filosofía que estudia el comportamiento moral  del hombre en sociedad, comportamiento que es normado y regulado  por un conjunto de reglas, principios, leyes y valores éticos para poder vivir y convivir en armonía y paz social.

El hombre no sólo es un ser social, político, económico, religioso, histórico y ecológico. También es un ser moral, cuenta con normas éticas que le permite regular y mejorar su conducta frente a los demás miembros de la comunidad, tener dominio de sí mismo, efectuar un auto-control y orientar sus pasos por la senda del bien, la justicia y la felicidad.

La ética periodística es la manera moral de ser y de hacer del periodista ceñido por normas éticas, normas jurídicas y códigos éticos, con el fin de ejercer la profesión con veracidad, eficiencia, equidad, responsabilidad, honestidad, imparcialidad, lealtad, respeto a la vida privada y pluralismo, en defensa y protección de los derechos de las personas y en aras del bien común.

La ética periodística estudia la conducta moral del periodista, lo que debe ser y lo que debe hacer, cómo debe ser y cómo debe actuar, por qué debe actuar de una manera u otra y por qué no debe hacer tal o cual cosa.

Cada persona tiene su moral, su estilo de vida, que es producto de su propia decisión ética, tomada de manera consciente, racional, libre, voluntaria, autónoma y responsable.

A través de la ética el periodista perfecciona su comportamiento, para un eficiente desempeño profesional y para que los usuarios de la información puedan tomar las mejores decisiones y solucionar sus problemas.

Cuando los usuarios de la información emiten sentencias éticas o juicios de valor moral sobre la conducta de los periodistas  es  con el fin de exigirles mayores niveles de superación y eficiencia.

Todos coincidimos cuando afirmamos que hay dos tipos de  periodistas: el periodista ético y el periodista antiético.

El doctor Carlos Tunnermann Bernhein, ex rector de la Universidad Nacional de Nicaragua, durante la Primera mesa redonda centroamericana de Enseñanza de Periodismo, realizado en Managua ,del 18 al 22 de abril de 1966, llegó a decir enfáticamente: “El trasfondo de toda la formación del periodista, sin la cual de nada sirven ciencia, técnica y destreza, es una base ética. En manos del periodista la sociedad deposita un gran poder: De su formación ética depende que lo use para bien o para mal… De la formación deontológica del periodista dependerá que haga de su profesión un notable magisterio o un simple negocio, capaz de traficar con el honor de las personas, los intereses del pueblo y la salud de la República…”

SITUACIÓN PROBLEMÁTICA DE LA PRENSA

Desde hace un buen tiempo la prensa viene siendo objeto de persistentes críticas por parte de los usuarios de la información. Por ejemplo, que los periodistas y medios no son exactos en sus informaciones, que deforman la realidad, que cada mensaje que difunden tratan de imponernos su visión del mundo, que hacen comentarios ligeros, superficiales, poco interesantes y en algunos casos nada trascendentes, que difunden mayormente lo malo o negativo, sin destacar la parte positiva de la gestión de las autoridades o de las acciones de los gobiernos de turno.

En la obra de Cristina Romo, Sobre ética y violencia en la información, se lee lo siguiente: “Es el periodismo amarillista y sensacionalista que exagera y deforma las informaciones, exacerba los sentimientos, se regocija de la desgracia, se entromete en la privacidad y sobre todo, no aporta nada; bordea la legalidad escudándose en argumentos falaces y explota sólo el lado oscuro de la naturaleza humana, para obtener unas cuantas monedas. Escasea la reflexión sobre el sentido de la ética y el trabajo de los medios, ética del periodista y ética de su centro de trabajo”.

Los problemas básicos del periodismo en la hora actual podemos resumirlos en la carencia de veracidad, de credibilidad, de responsabilidad social, jurídica y ética, de  independencia de criterio. Hay duopolio, monopolio y oligopolio, libertinaje de expresión, espíritu lucrativo o mercantilista de la noticia, sensacionalismo, desprofesionalización, plagio o falta de respeto a la propiedad intelectual.

En el periodismo de hoy se observa la existencia de  manipulación informativa, incursión en la vida privada de las personas, comisión de delitos contra el honor de las personas, parcialidad en las informaciones, comentarios y críticas, inapropiado uso del lenguaje, negación en algunos casos del derecho de rectificación de las informaciones inexactas y agraviantes, uso de método antiéticos e ilícitos para obtener informaciones, corrupción y sumisión a grupos de poder económico y político, aceptación de gratificaciones para encubrir el delito, el fraude, el contrabando, la arbitrariedad, el abuso o la corrupción de funcionarios y autoridades.
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heodore Petterson, catedrático de la Universidad Illinois, en su obra Cuatro teorías de la prensa, resume en siete puntos sus críticas a la prensa: 1.Egoísta y no estar al servicio de la nación. 2.Sumisión a intereses del dinero (big business). 3. Conservadora y opuesta a cambios sociales. 4. Contenido superficial y poco importante. 5. Atenta contra la moralidad del público. 6. Violación de la intimidad de las personas sin justo motivo. 7. Control por una poderosa clase socioeconómica.

Problemas éticos en Internet

Internet es un multimedio en el que todo se puede decir sin censura, ora porque este medio es incontrolable, ora porque la censura resulta innecesaria ante la sobreabundancia de noticias diarias. A través de Internet se difunde de todo y para todos, sea chismes, rumores, mentiras, insultos, difamaciones, debilidades y hasta teorías conspirativas.

La carencia de mecanismos de control real de calidad de los contenidos o mensajes y la ausencia de impedimentos para publicar en Internet tienden a facilitar la publicación por parte de usuarios irresponsables de ciberporno-grafía y de una serie de comunicados, pronunciamientos, declaraciones, informes, trabajos seudocientíficos y servicios de información en línea de dudosa calidad.

Por intermedio del correo electrónico, de las redes sociales y los foros de discusión, los niños y adolescentes pueden verse sometidos a recibir mensajes inapropiados en los que se les hostilicen y acosen sexualmente o se les inculquen a consumir estupefacientes o drogas que son dañinas para su salud.

A través de Internet usuarios irresponsables y hackers cometen delitos informáticos, por ejemplo, robar información o documentos, prestar falsos testimonios, fabricar y vender copias de software en el comercio, introducir virus informático, apropiarse de la producción intelectual de terceros, violar la confidencialidad de la información confiada al informático, usar expresiones ofensivas a la dignidad de las personas, realizar estafas en las compras por la red, usar de manera ilegítima los password (contraseña o clave de ingreso a la computadora), cargar en el disco duro copias piratas con el fin de abaratar el precio de venta de la computadora, entre otros.

Las redes sociales (Facebook, LinkedIn, Twitter, Blog, Hi5, Tuenti, Whatsapp, entre otros) constituyen una herramienta poderosa pero también peligrosa en el campo de las comunicaciones. Los usuarios deben ser muy cuidadosos y responsables en el uso de los términos y en la emisión de juicios de valor sobre la conducta de las personas y las autoridades.

Los usuarios de las redes sociales deben respetar las opiniones de los demás cibernautas,  no suplantar identidades, no hacer publicidad engañosa, no abrir perfiles falsos para perjudicar a las personas, no incurrir en enlaces incorrectos, menos aún en errores ortográficos o de redacción.

MEJORES PERIODISTAS Y MEDIOS CON PRINCIPIOS Y VALORES ÉTICOS

Para contar con mejores periodistas y medios se requiere que los periodistas y medios estén premunidos de sólidos principios y valores éticos.

La ética señala los rumbos correctos que deben seguir los periodistas y medios en la búsqueda de la verdad, en la difusión de las informaciones y los comentarios con responsabilidad social, jurídica y ética.

Los periodistas y medios tienen por función informar, orientar a la opinión pública, educar, culturizar, recrear y fiscalizar los actos de los gobernantes en procura del bien común. Dentro de estas funciones el comportamiento de los periodistas y medios tiene que ser altamente ético,  cultivar la solidaridad gremial y luchar por la justicia social.

DIMENSIÓN ÉTICA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La dimensión ética de la libertad de expresión ha sido precisada por la Federación Nacional de la Prensa Francesa en 1946 al indicar que “La prensa es libre cuando no depende de la potencia o poder gubernamental, ni de los resortes del dinero, sino de la conciencia de los periodistas y de los lectores”. De esta manera se desliga a la libertad de expresión de los aspectos políticos, económicos y de su significación jurídico-sociológico.

No se concibe una auténtica libertad de expresión regida por la arbitrariedad y la irresponsabilidad del periodista y de los medios de comunicación, regida por el sensacionalismo, el revanchismo y las medias verdades. No es posible una auténtica libertad de expresión con presiones gubernamentales, con la concentración de medios, con la presencia de duopolios, monopolios, oligopolios empresariales e ideologías manipuladoras de los grupos de presión.

La libertad de expresión es limitada sólo por razones de protección de la dignidad personal, de la proyección social, del amparo de los derechos fundamentales de la persona y del bien común o interés social.

Desde los orígenes del periodismo, pero ahora con más fuerza e intensidad desde los inicios del Siglo XXI, en el periodismo coexisten dos tipos de periodistas: el “periodista” antiético y el periodista ético. Expliquemos cada uno de ellos.

EL PERIODISTA ANTIÉTICO

Periodista antiético es el que domina las artes, mañas y artimañas del mal vivir; practica el engaño, las medias verdades, el plagio, la manipulación, el sensacionalismo, la mercantilización de la noticia, la adulación, el chantaje, el soborno, el espionaje y una serie de vicios. Su pluma y pensamiento se valora en términos monetarios, dentro del libre mercado de la oferta y la demanda.

El periodista antiético utiliza métodos ilícitos y contrarios a la ética en el acopio, el procesamiento y la difusión informaciones, fotografías y documentos.

El periodista antiético denuncia o critica a personas e instituciones sin fundamento alguno, sin acreditar las pruebas necesarias. Incurre en actos de corrupción y  practica el “periodismo de chequera”.

El periodista antiético se somete a las presiones de los empleadores y de los regímenes político-dictatoriales. Cumple su rol de servidumbre y de esclavo de los grupos de poder económico, político y de las empresas transnacionales. Su misión es servir a los intereses lucrativos del gran capital y a los intereses subalternos inconfesables.

Este tipo de periodista es repudiado y censurado por su público-objetivo, debido a su posición acomodaticia y las malas prácticas del periodismo.

El periodista antiético incurre en delitos contra el honor de las personas: injuria, calumnia y difamación.

DELITOS CONTRA EL HONOR DE LAS PERSONAS

INJURIA

La injuria consiste en imputar una cualidad o conducta susceptible de ser considerada peyorativa por la víctima, no interesa la verdad o falsedad de la imputación, interesa lo que se afirma, el agravio que la víctima debe soportar. Decir, por ejemplo, “yo no estuve en la cárcel por ladrón”, pretendiendo afirmar que el agraviado si lo estuvo.

El Código Penal, en su artículo 130º señala: “El que ofende o ultraja a una persona con palabras, gestos o vías de hecho, será reprimido con prestación de servicio comunitario de diez a cuarenta jornadas o con sesenta a noventa días-multa”.

CALUMNIA

La calumnia consiste en atribuir o imputar a una persona natural (no a una persona jurídica) la comisión de un delito falso a sabiendas de tal falsedad y la imputación de un delito determinado. Por ejemplo, decir: “Juan Mirones me ha estafado porque me sustrajo el dinero que llevaba yo en el bolsillo”, siendo falsa la afirmación, sí es calumnia, porque esa conducta es un hurto o robo.

El Código Penal, en su artículo 131º establece: “El que atribuye falsamente a otro un delito, será reprimido con noventa a ciento veinte días-multa”.

DIFAMACIÓN

La difamación consiste en atribuir a una persona natural o jurídica un hecho, una cualidad o una conducta, ante varias personas que pueden estar reunidas o separadas, en este último caso se exige la posible difusión de la noticia; tal afirmación debe ser capaz de perjudicar el honor o la reputación de la persona agraviada.

El Código Penal en su artículo 132º determina: “Si el delito se comete por medio del libro, la prensa u otro medio de comunicación social, la pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres(3) años y de ciento veinte (120) a trescientos sesenticinco (365) días-multa”.

EL PERIODISTA ÉTICO

Pero lo que interesa académicamente y a la sociedad actual es el trabajo profesional del periodista ético.

Empezaremos manifestando que el periodista ético es el caballero de la verdad, es el profesional con sólidos principios y valores éticos; domina los métodos y técnicas éticas de la información y la comunicación;  practica la ética y la axiología para el buen vivir y el bien común.

El periodista ético cumple su rol social con idoneidad, dedicación, responsabilidad e integridad profesional; es querido, valorado, defendido y respetado por su público-objetivo. Su misión es servir a los intereses de la sociedad y contribuir a la solución de los problemas del país. Actúa de conformidad con su propia conciencia ética y su sentido social. Combate el egoísmo, el interés lucrativo o mercantilista, los prejuicios y la concepción materialista de la vida. Concilia las normas legales con las normas morales. Confiere el derecho de rectificación a las personas afectadas por sus informaciones y comentarios inexactos. Critica y denuncia con pruebas. Elimina las fotografías que ofrecen una perspectiva desagradable de las personas.

El periodista ético evita tener otro empleo subsidiario si ello pone en peligro su integridad profesional o la de su medio de comunicación. Evita y combate el soborno en beneficio propio o en beneficio ajeno. Formula afirmaciones, comentarios y críticas siempre ajustados a la verdad, a la lógica y a la justicia.
El periodista ético hace las cosas buenas y bien, de manera voluntaria, libre, consciente, responsable y en aras del bien colectivo. Honra y respeta los criterios de quienes trabajan con él en un medio de comunicación. Informa lo que acontece en la realidad, no lo que quisiera que aconteciese. Lucha por la democratización de los medios, los derechos humanos, la autodeterminación de los pueblos, la existencia pacífica y las buenas relaciones internacionales entre las naciones. Maneja, de manera seria, desapasionada e imparcial, los asuntos polémicos, religiosos y políticos. Muestra inflexibilidad ante la tentación de privilegios, prerrogativas o ventajas personales.

El periodista ético no acepta invitaciones que puedan poner en peligro su reputación e independencia de criterio. No ataca a los competidores sean estos instituciones, empresas o profesionales, con la finalidad de desacreditarlos. No atribuye a otro colega lo contrario de lo que él dijo o de lo que escribió. No confunde periodismo con publicidad y propaganda.

El periodista ético no critica en tono abusivo, de burla o con expresiones vulgares. Evita el lenguaje rudo y los golpes bajos. No desacredita a los competidores, sean éstos profesionales, instituciones o empresas. No difunde informaciones y documentos secretos o reservados. No ensaya la delación, no da pábulo a la murmuración, a los rumores y chismes, ni ejercita la adulación.

El periodista ético no explota la ignorancia, los defectos físicos y los problemas psicológicos de las personas. No hace caso a los grupos de poder económico y poder político cuando éstos demanden preferencias, prerrogativas o ventajas en contra de la verdad informativa. No publica conjeturas dado como hechos establecidos. No publica la información o los datos cuando estos puedan dañar moralmente al público, afectar el orden público o atentar contra la seguridad del Estado. No publica una ofensa personal como un asunto público. No usa efectos de sonidos para alarmar innecesariamente al público.

El periodista ético obra por obligación o según el dictado de su conciencia, jamás por imposición. Posee un saber cultural, técnico y ético inmerso en la corriente positiva del mundo. Prefiere callar o hacer dormir la noticia antes que deformarla o manipularla. Procura ser segundo en la publicación de una noticia verdadera, que primero en la publicación de una noticia falsa. Procura que sus comentarios editoriales estén libres de posiciones político-partidarias y de malas intenciones

El periodista ético rechaza toda subordinación contraria a la línea editorial del medio de comunicación en el que labora. Rechaza toda suerte de presiones morales, sociales, políticas, económicas, sindicales o empresariales y toda forma de privilegios, prerrogativas o ventajas personales.

El periodista ético respeta la verdad, las fuentes de información, la propiedad intelectual, la vida privada, la dignidad de las personas, el interés público, los valores universales (humanismo, paz, democracia, derechos humanos, progreso social, liberación nacional, etc.), la diversidad de las culturas y las convicciones políticas, religiosas o filosóficas del público al que se dirige. Respeta las opiniones ajenas aun cuando no las comparta. Retira su firma de informaciones que considera inexactas y que lleven una mala intención contra alguien. Solo firma escritos que haya visto, leído, oído o redactado previamente.

El periodista ético trabaja con espíritu de justicia y según la línea editorial del medio. Usa la libertad de expresión, de opinión y de difusión pero con responsabilidad y dentro del marco de la  Constitución política y de las leyes en vigencia.

El periodista ético usa palabras adecuadas para referirse a alguna raza, color, creencia, nacionalidad o profesión; en sus encuestas, reportajes, crónicas y entrevistas usa preguntas discretas y pertinentes sobre cuestiones íntimas de las personas. Sirve a los intereses de la colectividad y de su país.

PROHIBICIONES ÉTICAS A LOS PERIODISTAS

En el trabajo profesional los periodistas están prohibidos éticamente de realizar, cuando menos, lo siguiente:
Acusar sin fundamento o sin pruebas instrumentales.
Difundir o publicar medias verdades o falsedades.
Burlarse de las debilidades y defectos físicos de las personas.
Cometer delitos contra el honor de las personas.
Criticar de mala fe a personas y autoridades, en un tono abusivo, de burla o con expresiones vulgares.
Desacreditar a los competidores de su medio de comunicación.
Difundir rumores o conjeturas como hechos establecidos.
Difundir informaciones logradas mediante intimidación, amenaza, violencia telefónica, violación de correspondencia, entre otros.
Difundir o publicar una ofensa personal como asunto de interés público.
Fabricar o inventar informaciones, acontecimientos, declaraciones, entre-vistas, reportajes, fotografías, imágenes y documentos.
Recortar o retocar gráficos, dibujos, fotografías o mensajes con fines antiéticos.
Hacer preguntas “dirigidas”, de tal manera que pueda obtener del entrevistado una respuesta esperada.
Incurrir en actos de corrupción e inmoralidad.
Promover extremismos, fanatismos, odios, rumores, chismes y crueldades a nivel de personas y pueblos.
Solicitar el puesto de un periodista, si éste aún no ha pensado ni desea abandonarlo.

EL SECRETO PROFESIONAL DEL PERIODISTA

Se denomina secreto profesional del periodista al deber y derecho  moral que tiene el periodista de ocultar o de no revelar en forma pública a terceras personas y a las autoridades judiciales, los nombres, hechos, datos íntimos, declaraciones, documentos, ilustraciones o fotografías conocido por él de manera confidencial y como producto de sus relaciones profesionales e investigaciones realizadas.

El secreto profesional nace del pacto realizado entre el periodista y el que proporciona la información confidencial.

DIVULGACIÓN DEL SECRETO PROFESIONAL

El secreto profesional puede ser revelado, asumiendo un compromiso ético con el confidente, en los casos siguientes:
1º. Para defender o procurar el bien común, la convivencia social o los intereses de la Nación.
2º. Para prevenir un posible grave daño a las personas, instituciones o comunidad.
3º. Para dilucidar un caso ante la autoridad judicial, por necesidad e interés social.
4º. Cuando constituye el único medio disponible para la defensa de la inocencia o de la reputación de una persona o institución que está siendo injustamente atacado por algún medio de comunicación.
5º. El periodista puede revelar su fuente al director del medio en el que trabaja, porque éste es solidariamente responsable ante la ley. El director, a su vez, se obliga a guardar en secreto la fuente cuando ésta es confiable.

LA CLÁUSULA DE CONCIENCIA

La cláusula de conciencia es un derecho que tiene el periodista presionado y obligado a actuar  antiéticamente, de romper su contrato laboral cobrando una compensación igual a la que recibiría si es despedido sin justa causa.

La sociedad  le confía al periodista para que vele por sus intereses. Y para el mejor cumplimiento de su función social, el periodista requiere ser protegido en su integridad de conciencia por la acción de las leyes.

Desde el punto de vista ético, el periodista no debe hablar y escribir contra su conciencia o sus propias convicciones éticas. En caso de hacerlo, estaría traicionando a sus propios principios.

La cláusula de conciencia protege al periodista para el libre ejercicio de la libertad de expresión, pero con responsabilidad social, ética y jurídica. Pero al mismo tiempo evita al periodista del abuso del empleador, a la vez que ampara el interés social.

El Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO (1983) indica que “el papel social del periodista exige que la profesión mantenga un alto nivel de integridad; esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información”.

Según el Código de ética del colegio de periodistas del Perú “el periodista no podrá ser obligado a cumplir un acto profesional o expresar una opinión que fuese contraria a la verdad, su convicción o su conciencia”.

CASOS EN QUE SE APLICA LA CLÁUSULA DE CONCIENCIA

La cláusula de conciencia se aplica en los casos siguientes:
1. Cuando hay cambio de propietario del medio en que trabaja el  periodista, sin previo compromiso de la empresa de respetar la cláusula.
2. Cuando hay un cambio radical en la orientación política, ideológica, filosófica, económica o religiosa del medio.
3. Cuando hay coacción para producir un trabajo periodístico que vaya en detrimento de la ética profesional.
4. Cuando la conciencia del periodista haya experimentado tal cambio que ya no concuerde con la línea ideológica del medio.

Motivo para invocar la cláusula de conciencia

Se puede invocar la cláusula de conciencia en las situaciones o circunstancias que siguen:
1.   Cuando el despido es intempestivo.
2.   Cuando el motivo de la relación contractual sea un cambio notable en el carácter o la orientación del medio de comunicación.
3.   Cuando ese cambio haya producido al periodista una situación que pueda afectar su honor, reputación o principios morales.
4.   Cuando el empleador trata de imponerle la realización de tareas  que sean contrarias a  sus convicciones ético-deontológicas.

La Ley de Radio y Televisión Nº 28278 (2004) estipula lo siguiente: “En los contratos de trabajo o de locación de servicios que celebren quienes ejerzan la actividad periodística con el titular de un servicio de radiodifusión regirá la Cláusula de conciencia. En virtud de esta Cláusula de conciencia todo el que ejerza la actividad periodística tendrá derecho a solicitar la resolución de su contrato o el término de su vínculo laboral cuando hubiese sido conminado u obligado a realizar trabajos contrarios a su conciencia o al Código de ética establecido por el titular del servicio”.

Esperando que el contenido de esta conferencia haya satisfecho las expectativas del público presente, quiero concluir expresando mi felicitación a todos los presentes y a la junta directiva de la Asociación Provincial de Periodistas de Jauja, por su espíritu de capacitación y de superación en un aspecto del periodismo, la filosofía moral.

Finalmente, expreso mi sincero agradecimiento a la Asociación Provincial de Periodistas de Jauja y a la Asociación Nacional de Periodistas del Perú por la oportunidad brindada a mi persona, para que en mi condición de Vicerrector Académico de la Universidad Jaime Bausate y Meza participe como expositor en el Segundo Seminario-Taller de Periodismo.
J
Jauja, 31 de octubre de 2015

Dr. Eudoro Terrones Negrete
Vicerrector Académico de la Universidad Jaime Bausate y Meza












[1] Dr. Eudoro Terrones Negrete:  Vicerrector Académico y docente principal de la Universidad Jaime Bausate y Meza, Doctor en Educación, Magister en Docencia Universitaria, Profesor de Filosofía y Ciencias Sociales, Bachiller en Ciencias de la Educación, Periodista colegiado con Registro CPP 3025.
Conferencia sustentada en el auditorio de la Municipalidad Provincial de Jauja, el día 31 de octubre de 2015, durante el II Seminario-Taller de Periodismo, organizado por la Asociación Provincial de Periodistas de Jauja y la Secretaría Nacional de Educación de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú. El seminario se desarrolla en el marco de las actividades de proyección social de la Universidad Jaime Bausate y Meza.