sábado, 23 de abril de 2016

EL PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL AL 2021 EN EL PERÚ (PEN-2021)

EL PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL AL 2021 EN EL PERÚ (PEN-2021)

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

En el mes de noviembre de 2006, se presentó ante el país el “Proyecto Educativo Nacional al 2021- La educación que queremos para el Perú”, que es una propuesta  elaborada por el Consejo Nacional de Educación, en cumplimiento del artículo 81 de la Ley General de Educación. El proyecto toma como base las políticas aprobadas en el Acuerdo de Gobernabilidad del Foro del Acuerdo Nacional,  la Ley General de Educación 28044 y el plan de Educación Para Todos, entre otros. Este importante documento fue enriquecido con los aportes de docentes, redes educativas, funcionarios del sector educación, de los gobiernos regionales y de los Consejos de Participación Regional en Educación de todo el país.

En lo concerniente a la educación superior,  el Proyecto Educativo Nacional al 2021 pone especial interés en la imperiosa necesidad de “establecer mecanismos de articulación entre la educación básica y la educación superior universitaria y no universitaria.

Como principales medidas para lograr la articulación el PEN al 2021 propone lo siguiente:
a. Evaluación nacional estandarizada al egresar de la educación básica, concluida la alta secundaria, por la cual se asigne puntajes que posibiliten el acceso a las diferentes modalidades de la educación superior sin perjuicio de la autonomía de las universidades para establecer pruebas complementarias;
b. Programa permanente de orientación vocacional dirigido a los colegios con oferta de becas y basado en estrategias de comunicación diversas. Se hará difusión de las carreras más requeridas por los planes de desarrollo nacional y regional y por el mercado laboral;
c. Control y vigilancia de la calidad de las academias preuniversitarias privadas y de las que son administradas por las mismas universidades;
d. Fomento de talleres productivos en primaria promovidos por instituciones de educación superior. Los talleres deben ser efectuados dentro del horario escolar y como parte de las actividades curriculares regulares; además, deben estar articulados con los aprendizajes demandados para cada grado;
e. Cooperación de la educación superior con la educación básica en los diseños curriculares, la investigación y la evaluación, así como en la producción de materiales, medios didácticos y software educativo que sustenten una adecuada enseñanza de la ciencia y tecnología.

También propone asegurar el desarrollo profesional docente, revalorando su papel en el marco de una carrera pública centrada en el desempeño responsable y efectivo, así como de una formación continua integral.

El PEN refiere que  al 2005 de un total de 120 institutos superiores pedagógicos públicos evaluados por el Ministerio de Educación sólo 29 alcanzaron un logro «óptimo-satisfactorio»— o en la vigencia de una carrera pública cuyos mecanismos de progreso están basados en la antigüedad antes que en la evaluación de los méritos de cada uno. El problema abarca el desfase histórico del modelo de enseñanza que prevalece en la educación básica respecto del desarrollo de la pedagogía a nivel mundial, así como en la deficiente formación profesional, que perpetúan una enseñanza basada en el copiado, el dictado y la repetición.

El Proyecto revela que al evaluarse a 213 institutos superiores pedagógicos privados, 47 de ellos (22,1%) llegaron al mismo nivel de logro óptimo-satisfactorio. 

En general, según un estudio del propio Ministerio de Educación, la mayoría de nuestras instituciones de formación magisterial (no universitaria) manifestaban procesos formativos intermedios o bajos en cuanto a logro.

EL PEN Y LAS MEDIDAS PARA RENOVAR LA CARRERA DOCENTE EN LAS UNIVERSIDADES

Entre las principales medidas que el PEN propone para cumplir la política de renovar la carrera docente en las universidades sobre la base de méritos académicos, la capacidad demostrada, la capacidad de innovación, la especialización y la experiencia profesional, señala las siguientes:
a. Conformación de mecanismos técnicos y autónomos para evaluar el nivel de desempeño profesional de los catedráticos y su conducta ética en el ejercicio de su rol educador;
b. Reformulación de los escalones de la carrera docente estableciendo distinciones de acuerdo al desempeño académico: actualidad en el diseño de cátedra, desarrollo de investigación asociada a su cátedra, producción de textos y publicaciones, reconocimiento en la comunidad académica y en su región, vinculación con procesos de desarrollo desde su área, integración de estudiantes en sus proyectos;
c. Programa de becas y pasantías para fomentar la investigación, la innovación y la obtención de estudios de postgrado, como eje de la carrera docente en educación superior;

d. Reestructuración del enfoque de la enseñanza de la educación superior asegurando su efectividad en la formación de competencias profesionales en los estudiantes, su enfoque intercultural y el uso óptimo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).