domingo, 24 de abril de 2016

LOS PROBLEMAS DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y LOS RETOS DEL FUTURO

LOS PROBLEMAS DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y LOS RETOS DEL FUTURO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Entre los problemas de la calidad de la educación en América Latina, se pueden señalar la escasez de docentes con postgrados, las dificultades de gestión de recursos humanos, la desactualización de los currículos, el uso de metodologías tradicionales, las carencias en la orientación vocacional y profesional, baja eficiencia de los procesos docentes, inadecuados sistemas de información, una oferta heterogénea y diversificada de programas en términos de calidad, la desarticulación con el sector productivo. Para enfrentar estos problemas en casi todos los países de la región se han establecido normativas de aseguramiento de la calidad aunque aún en términos generales su cobertura es reducida”, se señala entre una de las conclusiones generales del estudio “Excelencia académica y acreditación en las Escuelas de Comunicación de América Latina” elaborado por Álvaro Rojas y Luis Fernando Ronderos N.[1]

Ezequiel Ander-Egg, al realizar algunas reflexiones sobre los retos del futuro inmediato ha logrado identificar más de treinta problemas a los que considera como grandes desafíos, pero que por limitaciones de espacio expone solamente ocho, las de más relevancia: Cómo mejorar la calidad de la educación; la formación de profesores y maestros; algunas ideas a considerar cuando se tiene el propósito de llevar a cabo la renovación docente; roles cambiantes con el trasfondo de funciones constantes; los desfases de la educación; necesidad de un uso razonado, equilibrado y creativo de las nuevas tecnologías; la búsqueda de una escuela para todos y de una educación personalizada; y nuevas y mejores formas de administrar la educación.[2]

La Declaración de México (1979) afirma que los Estados miembros deberán “procurar la expansión cuantitativa y el mejoramiento cualitativo de la educación superior, conciliando la autonomía de la universidad con la soberanía del Estado.
En Quito (1981) se define como uno de los tres objetivos específicos del Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe (PPE): “Mejorar la calidad y la eficiencia de los sistemas educativos a través de la realización de las reformas necesarias”.

La UNESCO solicitó a las instituciones de educación superior que elaboraran “una nueva visión” de sus objetivos, tareas y funcionamiento, de cara al siglo XXI. Entre los temas de interés que propuso fueron la diversificación; reexaminar las relaciones entre la educación superior, la sociedad civil, el universo de trabajo y el sector productivo; resaltar los valores éticos y morales en la sociedad, procurando despertar un espíritu cívico activo y participativo entre los futuros graduados; mantener relaciones constructivas entre Estado y Universidad; flexibilidad en el sistema de educación superior para hacer frente a los retos de un mercado trabajo rápidamente cambiante; realizar esfuerzos para renovar los métodos de enseñanza-aprendizaje y destacar el lugar de la docente. [3]

El documento precisa también que “La universidad debe ser un lugar donde se imparta una formación de alta calidad, que prepare a los estudiantes para desenvolverse de manera eficiente y efectiva en una amplia gama de funciones y actividades cívicas y profesionales. Y un ámbito de aprendizaje fundamentado solo en la calidad y el conocimiento, que le inculque a los futuros graduados el compromiso de seguir buscando el conocimiento y el sentido de responsabilidad para poner su formación al servicio del desarrollo social”.

En el documento del Banco Mundial, La enseñanza superior: las lecciones derivadas de la experiencia (Washington, D.C., junio de 1995), se examina la situación y las perspectivas de la educación, enfatizando en su calidad, pertinencia y financiamiento. Asimismo se identifica temas relevantes, entre ellos: “introducir políticas explícitamente diseñadas para dar prioridad al mejoramiento de la calidad y al fomento de la equidad”, “establecer sistemas de competencia o concursos sobre la base de la calidad y eficiencia, tanto en universidades públicas como privadas, para el financiamiento de la investigación”, “establecer como objetivos prioritarios en la reforma de la educación superior: a) incrementar la calidad de la enseñanza y la investigación; b) mejorar la respuesta de la educación superior a las demandas del mercado laboral y a las cambiantes demandas económicas; c) incrementar la equidad”, “dirigir el financiamiento del Banco a apoyar los esfuerzos para hacer la educación superior más eficiente a menor costo” y “orientar los préstamos a la reforma de los sistemas de educación superior, el desarrollo institucional y el mejoramiento de la calidad”.


[1] Álvaro Rojas y Luis Fernando Ronderos N. Excelencia académica y acreditación en las Escuelas de Comunicación de América Latina. FELAFACS, Cali-Colombia, mayo de 2005.
[2] Ander-Egg, Ezequiel.  Los desafíos de la educación en el siglo XXI. HomoSapiens Ediciones, Argentina, 2001.
[3] UNESCO. Documento de política para el cambio y el desarrollo de la educación superior. París, febrero 1995.