martes, 21 de febrero de 2017

EL PARADIGMA DE NICOLÁS COPÉRNICO


EL PARADIGMA DE NICOLÁS COPÉRNICO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Su obra De revolutionibus orbium coelestium (Las revoluciones de las esferas celestes), -publicada a principios del siglo XVI y poco antes de su muerte-, produjo una revolución científica en la astronomía, precisamente por el gran cambio radical que originó en la concepción del universo y del lugar que ocupa la Tierra en el cosmos y también  porque demostró científicamente mediante la observación real del cielo de que la Tierra giraba al  rededor del Sol, junto con los demás planetas.

Nicolás Copérnico (1473-1543),  astrónomo polaco, hombre versado en matemáticas, medicina y astronomía, revisó y criticó el sistema geocéntrico de Ptolomeo (La Tierra es el centro del universo) y formuló su teoría heliocéntrica que coloca a la Tierra entre los planetas y al Sol como el centro del sistema. No debe olvidarse que Aristarco de Samos (310-230 a. d.C.) fue el primero que anunció que la Tierra giraba alrededor del Sol.

La teoría heliocéntrica de Copérnico, que llegó a cambiar la concepción y comprensión del universo, fue acremente combatida por católicos y luteranos.

Entre los siete axiomas de su Teoría se cuentan[1]: 1. No existe un centro único de todos los orbes celestes.2. La Tierra es centro tan sólo del orbe lunar. 3. Los planetas giran alrededor del Sol, que es el centro del universo. 4. La distancia Tierra-Sol es muy pequeña en comparación con la altura del firmamento. 5. El movimiento del firmamento es consecuencia de la rotación terrestre.6. El movimiento aparente del Sol es consecuencia de los varios movimientos de la Tierra alrededor del Sol. 7. El movimiento retrógrado de los planetas se explica por el movimiento de la Tierra.

Claudio Ptolomeo y su tesis del geocentrismo (la Tierra giraba alrededor del Sol) se mantuvo intocable, inalterable e irrefutable, posiblemente porque no llegó a perturbar “el sueño de los dioses” y por qué la Iglesia había hecho cuestión de fe, hasta la aparición de Nicolás Copérnico que la removió y puso en duda su veracidad y se convirtió en un permanente anti ptolemaico.

Nicolás Copérnico se encargó, en su debido momento, de criticar a Ptolomeo por haber abandonado el principio de la uniformidad o regularidad del movimiento circular con respecto a su centro y haberlo reemplazado por imperativos del cálculo, por la regularidad con respecto al punto ecuante. Pero también, censuró a Ptolomeo por no haber ofrecido en su Almagesto más que modelos geométricos para los planetas, sin plantear la cuestión de su integración en una estructura de conjunto armónica, como debe ser necesariamente la obra de Dios, geómetra perfecto. Finalmente, le recriminó a Ptolomeo por haber omitido lo esencial: la estructura general del universo, “la forma del mundo y la exacta simetría de sus partes”[2].

Martín Lutero, criticó la tesis de Copérnico, a quien llamó “astrólogo advenedizo” y “necio”: “Ese necio pretende cambiar el sistema entero de la Astronomía; sin embargo las Sagradas Escrituras nos hablan claramente que Josué ordenó al Sol que se quedase inmóvil…”. Asimismo el reformador francés Calvino se mostró contrario a la tesis de Copérnico, advirtiendo concluyentemente lo siguiente: “¿Quién se atreverá a colocar la autoridad de Copérnico, por encima de la autoridad del Espíritu Santo?”.

Manuel Kant en su Crítica de la razón pura llama “revolución copernicana la teoría de Copérnico porque la razón, según él, no está dominada por las cosas, sino que, por el contrario, las cosas giran alrededor de la razón como si se tratase del Sol[3].

Thomas S. Kuhn llegó a decir que “después de Copérnico, los astrónomos vivieron en un mundo diferente”.

Copérnico, con su revolucionaria teoría del heliocentrismo reemplazó el sistema del mundo tolemaico o geocéntrico.



[1] Dóriga, Enrique L. Lecciones de Filosofía. Centro de Investigaciones, Universidad del Pacífico. 2ª. Edición, Lima-Perú, 1990, p.152.
[2] Ediciones Santillana. La Enciclopedia del Estudiante. 19. Historia de la Filosofía. Buenos Aires, 2011, p.102.
[3] Apel, Max y Peter Ludz. Diccionario de Filosofía. Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, México, 1961, p.62.