sábado, 30 de septiembre de 2017

COMENTARIO AL LIBRO “INICIACIÓN A LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA”, POR EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD MARÍTIMA DEL PERÚ, Dr. JULIO CÉSAR VLADIMIR ELGUERA CABRERA


COMENTARIO AL LIBRO “INICIACIÓN A LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA”, POR EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD MARÍTIMA DEL PERÚ, Dr. JULIO CÉSAR VLADIMIR ELGUERA CABRERA



El libro del doctor Eudoro Terrones Negrete constituye un documento importantísimo para toda la actividad de investigación; es una obra que orienta la actividad de investigación, tanto en el aspecto teórico como también práctico. Por lo tanto, la lectura e interiorización de todos los temas que él nos presenta, son una motivación e ilustración permanente, tanto para los estudiantes universitarios como también para los docentes y demás profesionales.

Al reflexionar sobre el tema del origen de la actividad científica, siempre nos encontramos con la historia del conocimiento científico, frente a una situación muy común, ya que para poder investigar, es necesario que el investigador quiera investigar. Esa actitud de querer investigar depende de cada persona; y se le puede llamar vocación, interés por descubrir lo que nos interesa, o aquello que ha despertado nuestro interés.

Quiero recalcar, que no se trata de cualquier interés o de una curiosidad circunstancial, sino, de un interés profundo, apasionado. Ese interés es el que ejerce una profunda motivación en gran parte de nuestra vida psíquica (emocional, intelectual, imaginativa, volitiva, etc.).

En relación con este tema, el doctor Eudoro Terrones Negrete cita al filósofo griego Aristóteles, y agrego, que dicho filósofo, en uno de los párrafos de su obra “Metafísica”, dice: “el hombre siente por necesidad, el deseo de conocer”…
Por eso, en nuestra propia naturaleza tenemos las condiciones para investigar, sólo falta la decisión personal.

En lo concerniente a las definiciones sobre lo que es la ciencia, encontramos interesantes conceptos que nos presenta el doctor Eudoro Terrones Negrete en la obra que comentamos. Una de esas definiciones corresponde al doctor Mario Bunge, en su obra “La ciencia, su método y su filosofía”, dice al respecto: “La ciencia es un conocimiento sistemático, racional, exacto, verificable, falible…”

La ciencia está constituida por un conjunto de investigaciones correspondientes a los diferentes campos científicos, y por lo tanto, dichos conocimientos están clasificados por áreas. Además, el conocimiento es racional, porque a pesar que tiene en cuenta los datos sensibles de los objetos investigados, establece la generalización, mediante el criterio racional, y por eso se dice que la ciencia es racional. También debe ser exacta, no puede ser dubitativa. Debe comprobarse, tanto teórica como prácticamente. Y es falible, porque la ciencia se va perfeccionando. Ningún científico considera que la verdad científica que ha descubierto sea una verdad eterna.

Para terminar, quiero referirme a unos temas interesantísimos que nos presenta de manera amplia el doctor Terrones Negrete, temas como 1. La hipótesis científica. 2. La teoría científica. 3. Las leyes naturales. 4. Las leyes científicas.



Esta parte del comentario deseo realizarlo con un ejemplo tomado de la historia científica del primer tercio del siglo XX. El científico Gamow presentó ante la comunidad de científicos de física, su hipótesis sobre el origen del universo, y dijo que todo el universo surgió de la explosión de una determinada materia de hidrógeno puro, que era lo único que existía en todo el cosmos; y que por el hecho de ser hidrógeno puro, no pudo existir mucho tiempo en ese estado; entonces, explotó, y dicha explosión constituye el inicio del actual universo.

Al terminar su exposición Gamow, uno de los miembros de la comunidad científica de los físicos le preguntó, de ser como usted sostiene, debe decirnos, ¿dónde está el Helio?, ya que esa explosión del hidrógeno puro tendría que hacer producido Helio de inmediato.

Gamow no supo qué responder, y su hipótesis quedó sólo como hipótesis por falta de pruebas.

Luego, transcurrieron unos 20 o 25 años, hasta que unos científicos norteamericanos Wilson y Penzias, que conocían la hipótesis de Gamow, y trabajaban en un laboratorio de antenas espaciales, con las cuales lograron captar unos ruidos persistentes en lugares alejados del espacio; entonces prepararon un geisser y lo enviaron en la dirección que sugerían las antenas espaciales. Ese geiser trajo la respuesta esperada. El ruido era producido por una masa de Helio.

Ese hallazgo lo presentaron ante la comunidad científica de los físicos, quienes en una nueva reunión quedaron conformes con la prueba de la existencia del Helio; y por lo tanto, la hipótesis científica de Gamow sobre el origen del universo pasó a convertirse en la teoría científica sobre el origen del universo, también conocida, como la teoría científica del Big Bang, que desde esa época sigue vigente en los medios científicos.

Con esta experiencia, concluimos, que el hecho que un investigador obtenga una hipótesis en relación con el tema que investiga, y lo tenga claro, eso no es tener aprobada la hipótesis, la cual debe ser aprobada por la comunidad científica respectiva.


Felicito al doctor Eudoro Terrones Negrete por hacer producido esta obra de plena necesidad en la actualidad, y de gran valor académico e investigativo. Asimismo, le agradezco por haberme invitado como uno de los comentaristas de su obra. Gracias.