viernes, 19 de julio de 2019

EL EDITORIAL O ARTÍCULO DE FONDO


EL EDITORIAL O ARTÍCULO DE FONDO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El editorial es conocido también con las denominaciones de: artículo editorial, comentario editorial o artículo de fondo (llamado así por el lugar en que generalmente se le sitúa al confeccionarlo).
         El editorial es un artículo periodístico de opinión en el que se comenta - analiza, interpreta y valora - un hecho, asunto, problema, una actitud o situación de interés general, en un orden conciso, lógico y agradable, con el objeto de destacar su importancia y trascendencia y tratar de influir en las autoridades para la mejor toma de soluciones oportunas.
         El editorial es una sección en las publicaciones, diarios y revistas, en donde se manifiesta la posición de las mismas ante determinados temas, hechos o problemas de interés colectivo.
         El editorial se caracteriza por lo siguiente:
  • El editorial aparece en páginas destacadas.
  • Prescinde normalmente de la noticia.
  • Se publica sin firma.
  • Expresa el punto de vista del periódico - de acuerdo con la línea política, económica, social, religiosa y moral de la empresa editora - sobre un acontecimiento, tema o problema de importancia e interés colectivo, haciéndose eco de un estado de opinión o tratando de crearlo.
  • Va escrito en primera persona del plural o de manera impersonal y en un estilo de solicitación de opinión.
  • No contiene ilustraciones o fotografías.
  • La responsabilidad del editorial recae en el directorio, en el director del periódico o en el consejo de redacción.
  • Su redacción está a cargo del presidente del directorio, del director de la publicación, de un redactor-jefe, un jefe de sección, un colaborador de categoría o de especialistas en el tema a tratar: economistas, políticos, sociólogos, abogados,educadores, ingenieros, etc., siempre dentro de la línea política, económica, social, religiosa y moral de la empresa periodística.
  • Debe ser breve, claro, contundente, persuasivo, convincente, exacto, serio, preciso, ofrece una "guía comentada" a sus lectores, oyentes o televidentes y un apropiado uso del lenguaje con palabras que entiende fácilmente el "hombre de la calle".
  • Recurre a analogías para facilitar una mejor comprensión por parte del mayor número de los lectores, oyentes o televidentes.
  • Jamás incursiona en la vida privada de ningún funcionario o autoridad ni apela a "entrelíneas" malintencionadas.
  • Abarca diversos aspectos de interés general:  político,  administrativo, económico, social, educativo-cultural y la problemática de la sociedad.
  • Evita las menciones personales y las palabras con segundas intenciones e ilustra al público para que éste se forme su propia opinión de los problemas materia de debate.
  • Establece juicios, explica los hechos, da los antecedentes y reconoce la importancia del hecho, lo coloca en su contexto, lo relaciona con lo ocurrido anteriormente y predice lo que puede ocurrir en el futuro.
  • La extensión normal del editorial de hoy es de una columna o espacio equivalente, aunque algunos periódicos utilizan la comuna editorial para tratar dos, tres y hasta cuatro temas diferentes entre los más importantes y trascendentes del día.
CLASES DE EDITORIAL
         Entre las clases de editorial se considera los siguientes: editorial de combate, editorial de toma de posición o de defensa, editorial aclaratorio o instructivo, editorial retrospectivo, editorial futurista o especulativo, editorial al dictado.También se menciona el editorial crítico, editorial persuasivo, editorial expositivo y el editorial de refutación.
Editorial al dictado. Se denomina así el texto escrito por un periodista a quien el propietario del medio informativo o de la publicación le ha referido las ideas básicas que deberá defender en el editorial.
Editorial común. Editorial que publican simultáneamente y en el mismo día, varias publicaciones o medios informativos.
Editorial firmado. Editorial que contiene la firma de la persona que lo escribió (Presidente del directorio, director de la publicación, redactor-jefe, jefe de sección, colaborador de categoría o especialista).
Editorial de agencia. Artículo de fondo proporcionado por una agencia de noticias a varias publicaciones
Editorial de apreciación. Editorial en el que se valora, destaca la importancia, utilidad y trascendencia de una iniciativa, planteamiento, propuesta particular, declaración, invento o descubrimiento de orden personal o institucional y que puede ser de beneficio para la colectividad.
Editorial de combate. Artículo conceptuoso, incisivo y categórico dirigido a combatir una serie de males y vicios sociales, la inmoralidad y corrupción administrativa en los poderes del Estado, el nepotismo y entreguismo político a nivel de gobierno, la arbitrariedad y el abuso del gobierno, la dictadura y la tiranía.
Editorial de crítica. Editorial que analiza y explica los errores, defectos o las posibles consecuencias negativas de un hecho, de una disposición o acción humana y plantea alternativas de solución en función del interés social o bien común.
Editorial de defensa. Artículo con fuerza argumental y persuasiva orientado a la defensa de los sagrados intereses nacionales, los derechos humanos, los recursos naturales o los derechos del medio informativo.
Editorial de instrucción. Editorial que proporciona los conocimientos necesarios sobre un descubrimiento o invento, una nueva teoría, una nueva disciplina del saber humano, etc., destacando su importancia y trascendencia que tiene para el desarrollo de la civilización o humanidad.
Editorial de persuasión. Editorial que busca convencer, persuadir y ganarse la atención del público, la decisión  y el apoyo a una iniciativa o propuesta gubernamental o de las organizaciones sociales de base en función del bien común.
Editorial expositivo. Editorial en el que se expone, por ejemplo, los objetivos y las metas, las ventajas y desventajas de una medida gubernamental, las causas y posibles consecuencias o bondades de una ley, de un proyecto de desarrollo, etc., a fin de que el público se forme su propia opinión y asuma la posición más correcta en torno al futuro desarrollo y progreso nacional.
Editorial futurista. Plantea las posibles consecuencias futuras de acciones y medidas equivocadas del gobierno o de planes y proyectos de gobierno con esperanza de mejores niveles de vida y de bienestar para la población en un futuro cercano. Se especula sobre el futuro de una población o de un país, en razón al uso racional de sus recursos humanos, materiales y de capital y a la correcta administración de justicia.

LAS PARTES DEL EDITORIAL
         Según Maynar W. Brown el editorial consta de tres partes:
1. Planteamiento o declaración del tema.
2. Interpretación del tema (análisis, explicación), y
3. Conclusión (solución, sugerencia, consejo, exhortación o advertencia,         etc.).

CUALIDADES DE UN BUEN EDITORIALISTA
         Para ser un buen editorialista es necesario contar con las cualidades básicas siguientes:
·         Agudeza crítica.
·         Alto sentido de responsabilidad social.
·         Capacidad de síntesis.
·         Conocer la legislación laboral y de prensa vigentes.
·         Conocer y respetar la política de la empresa periodística.
·         Conocimiento del tema a editorializar.
·         Conocimientos básicos de economía, historia, política y ética.
·         Cultura general.
·         Espíritu de justicia en el comentario.
·         Facilidad de expresión.
·         Independencia de juicio.
·         Lógica y solidez en la argumentación.
·         Personalidad.
·         Ponderación de criterio.
·         Prudencia.
         "El buen editorialista, - sostiene G. Martín Vivaldi- a semejanza del médico ante el enfermo, dice el diagnóstico de un hecho, predice el pronóstico y prescribe el adecuado tratamiento".

PUNTOS BÁSICOS DEL CÓDIGO DE ÉTICA EDITORIAL
         En su obra Introducción al Periodismo, Frazer Bond nos presenta los puntos básicos del código de ética editorial, preparado y adoptado por la Conferencia Nacional de Editorialistas:
  • El editorialista debe presentar los hechos honesta e íntegramente.
  • Debe extraer conclusiones objetivas de los hechos planteados, basándolas en el peso de la evidencia y en el concepto del mayor bien.
  • Jamás debe ser influido por su interés personal.
  • Debe comprender que no es infalible y debe dar voz a los que discrepan con él en una columna de cartas del público y por otros recursos convenientes.
  • Debe revisar sus propias conclusiones y corregirlas si encuentra que se basan en errores de conceptos previos.
  • Debe tener la valentía de la convicción bien fundada y jamás escribir nada que esté reñido con su conciencia. En los casos en que las páginas editoriales son más el fruto de una sola mente, sólo se pueden emitir juicios colectivos sensatos mediante juicios individuales sensatos.
  • Debe apoyar la adhesión de sus colegas a las más altas normas de integridad profesional.

Modelo de editorial

Editorial

CONSTRUYAMOS NUESTRO FUTURO (*)

Concluimos el primer año del tercer milenio.  La sociedad se ha globalizado al vencerse las fronteras temporales y geográficas en las comunicaciones.
    Vivimos una nueva era, que promueve la producción de informaciones y da origen a la nueva generación que se comunica por redes, dentro de un multiuni-verso y Estado supranacional.
    Asistimos a la práctica de lo interdisciplinario y holístico del conocimiento, el desarrollo de las inteligencias artificial y emocional, así como también de la educación virtual.
    Por doquier, se comenta de la necesidad de una moneda y legislación mundiales, a su vez, de una ciudadanía premunida de conciencia humana global.
    En los campos de la ciencia y la tecnología se alcanzaron importantes logros. Pero, a pesar de ello y de los esfuerzos realizados en el Perú, por los gobiernos de turno, aún no se ha logrado superar los problemas de corrupción e inmoralidad, analfabetismo, narcotráfico, drogadicción, deuda social interna, endeudamiento externo, marginación y exclusión social, pobreza, hambre, subempleo y las irrisorias remuneraciones.
    Para superar esta crítica y persistente situación se requiere de la concertación de todas las conciencias y fuerzas sociales, en torno a objetivos de desarrollo nacional.
    Urge la aplicación de políticas de Estado,- no sólo de gobierno-, surgidas del consenso y la voluntad popular, para garantizar su continuidad en el tiempo y la historia.
    Se necesita que los gobernantes y gobernados consolidemos la democracia, la estabilidad política y jurídica, la educación en valores, la cultura del diálogo cívico.
    Debemos mantener un clima de confianza y seguridad para el inversionista; evitar contradicciones y confrontaciones estériles, actitudes autocráticas de intolerancia política, en aras del bien común y por la construcción del futuro que todos anhelamos.
                            El Director

(*) Editorial: Construyamos nuestros futuro. Periódico QUIPU, N° 2. Director periodístico Dr. Eudoro Terrones Negrete. Edita Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Mesa. Lima, diciembre del 2001.


LA CRÍTICA PERIODÍSTICA


LA CRÍTICA PERIODÍSTICA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

         El vocablo crítica procede de la voz griega krisis y equivale a juicio. La palabra krisis quería decir entre los griegos combate, lucha, esfuerzo, juicio, como derivada de krinó, que equivalía a juzgar o distinguir, refiere Barcia en su obra "Sinónimos castellanos". De ahí que criticar es formular un juicio sobre las cualidades, bondades o los defectos de cualquier asunto, cosa o actividad.
       Existe una crítica periodística, una crítica científica, una crítica filosófica, una crítica publicitaria y una crítica artística, en esta última se incluye la crítica literaria.
     La crítica periodística es un artículo en el que se analiza un hecho noticioso, político, económico, social o una producción cultural (libros, arte, pintura, escultura, espectáculo, música, cine, teatro, televisión, etc.) y lo valoriza razonadamente, refiriéndose a su utilidad, importancia y trascendencia. La crítica periodística lleva la firma de su autor, puede llevar ilustración gráfica y no sólo juzga, también informa.
      El periodista crítico es un profesional con una conducta ética intachable, está especializado en determinadas áreas del saber humano, posee un estilo propio, muestra imparcialidad e independencia de criterio, practica la veracidad en sus críticas, posee una refinada y amplia cultura estética y general , dominio del idioma, y, finalmente, su opinión influye en el lector, oyente o televidente.
    Martín Vilvaldi considera al crítico como un "orientador competente, sagaz y desinteresado. Es un espectador-supervisor que actúa, por así decirlo, como un delegado del público, al cual se debe como tal crítico".

      CLASES DE CRÍTICA PERIODÍSTICA
      La crítica periodística puede ser de tipo constructivo y de tipo negativo.
Crítica periodística constructiva. La crítica periodística puede ser constructiva  si ensalza honestamente los valores de lo que se enjuicia y señala los errores y defectos para que se subsanen, por tanto es orientador y bien formador de la opinión pública y coopera al mejor éxito de la función creadora del ser humano, señalando caminos de superación y perfección; es lo más recomendable para una sociedad en transformación y que aspira alcanzar la justicia social en paz y con libertades plenas.
Crítica periodística negativa. La crítica periodística negativa o destructiva revela lo peor, lo negativo del hecho, asunto, tema, problema u obra que se enjuicia, por tanto es desorientador y malformador de la opinión pública.

LA COLUMNA COMO ARTÍCULO DE OPINIÓN


LA COLUMNA COMO ARTÍCULO DE OPINIÓN

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

La columna es un artículo de opinión que analiza los hechos o acontecimientos noticiosos para orientar a los lectores y ayudarles a formarse una determinada opinión sobre el particular.
La columna siempre tiene por objeto algún comentario de actualidad local, provincial, departamental, regional, nacional o internacional.
En la columna o comentario se da a conocer los hechos noticiosos, se analiza e interpreta, se precisa los orígenes, las causas, los antecedentes y las consecuencias que pudieran derivarse de él, la importancia y trascendencia que tiene, se emiten juicios de valor, se aclaran alguna de sus partes o el texto en su conjunto y se formulan algunas observaciones, recomendaciones y sugerencias.
Los comentarios generalmente son de orden local, distrital, provincial, departamental, subregional, regional, nacional, internacional, deportivo, educacional, social, taurino, turístico, político, cinematográfico, entre otros.
En la columna juega un papel preponderante los subtítulos, pues estos sirven de guía al lector para los asuntos que se tratan en la sección respectiva.
Acerca de la columna podríamos decir lo siguiente:
  • La columna es un espacio periodístico fijo, con periodicidad y ubicación fijas. Espacio reservado a un periodista, escritor o personalidad conocida del medio para que en él realice el comentario sobre un tema de actualidad. Hay tres, cuatro, cinco, seis  u ocho columnas por página, según el tamaño del periódico.
  • Está presentado frecuentemente con recuadro a una o a dos columnas, con tipo de letras distintas al de las informaciones generales.
  • Siempre lleva la firma de quien lo escribe o de un periodista especializado, con su nombre y apellidos o con seudónimo.
  • Va escrita en primera persona del singular: "creo", "considero", pienso", "estimo que es así", etc. y tiene en la cabeza el título genérico de la sección respectiva. 

  • CARACTERÍSTICAS DE LA COLUMNA
La columna se caracteriza por lo siguiente:
  • Es una sección que ocupa un lugar fijo en el periódico.
  • Tiene un tamaño fijo o variable.
  • Posee un título o especie de logotipo que lo identifica.
  • Va firmado por su autor.
  • Contiene la fotografía, el nombre y apellidos o el seudónimo del columnista.
  • Cierta periodicidad de aparición, según convenga o no a la línea política del periódico, por lo que resultan siendo de corta duración.
  • Especie de crónica, que puede abarcar todos los temas posibles.
  • Aborda temas de actualidad y de interés general.
  • Puede tener la forma de artículo.
  • Expresa una opinión personal sobre hechos, temas, problemas, etc.
  • Constituye un complemento de la información o del hecho noticioso.
  • Puede ser de estilo narrativo, descriptivo, explicativo, interpretativo y argumentativo.
CLASES DE COLUMNA
Hay diversas clases de columna: Apretada, editorial, de entrada, exterior, falsa, fija, humorística, informativa, permanente, natural y de salida. Algunos autores clasifican la columna en: columna estándar, columna "revoltillo" (se presenta un poco de todo), columna de ensayos, columna de chismografía, columna de versos, columna de orientación, columna de consejos, columna de servicios a los lectores, etc.
COLUMNISMO
Se denomina columnismo a la tendencia del periodismo contemporáneo consistente en el uso del género columna. Su origen se remonta a la época del sensacionalismo de la prensa norteamericana de finales del siglo XIX. El columnismo es un artículo escandaloso, cuyos temas favoritos son la sensiblería, la sexualidad, la brutalidad, la crueldad, el miedo, el recelo, entre otros.

Modelo de columna
Punto de Vista
ESTADO Y DESCENTRALIZACIÓN (*)
por Eudoro Terrones Negrete

El Estado en el Perú, como expresión de la supremacía del feudalismo colonial y de la plutocracia criolla, ha sido por mucho tiempo o el Estado gamonal o el Estado gendarme. Históricamente, es centralista.

«El Perú -sostiene Paz Soldán- ha padecido de una «elefantiasis»: un gobierno central potente y una vida local pobre, macrocefálica que rompe la adecuada distribución de nuestra población...».

Hace setenta años, Manuel Seoane Corrales escribía: «... Pero lo cierto es que, mientras las ciudades de provincias todavía viven la edad del barro y de la paja, Lima está viviendo la orgullosa edad del asfalto. Este desnivel irritante perjudica el progreso armónico del país». Desde aquel tiempo hasta hoy la situación no ha cambiado. En la capital de la República se ha reforzado la concentración de servicios, instituciones financieras,  recursos humanos calificados, entre otros.

Los gobiernos centralistas siempre se caracterizaron por distribuir el presupuesto nacional con criterio político-electoral y no técnico, hipotecar los recursos nacionales a grupos de poder transnacional,  por manipular y controlar la opinión pública a través de los grandes medios de comunicación.

Como producto de la aplicación  de políticas centralistas, los gobiernos de turno mutilaron territorios, las municipalidades fueron despojadas de sus recursos propios y, en algún tiempo, reemplazadas por Juntas de Notables. Igualmente, se impusieron a la población pautas de consumo contrarias a su oferta productiva natural; se permitieron la localización de actividades económicas y de transformación, primordialmente, en la región de la Costa. Asimismo, se alentó la formación de ciudades hegemónicas con fuerte concentración poblacional, y se mantuvo zonas con recursos agropecuarios de relativa integración al mercado nacional.

Como no, entonces, abogar por un nuevo orden social más justo y libre, que democratice el poder y los servicios del Estado; transfiera y redistribuya equitativamente la riqueza y los recursos económico-financieros; reinvierta los excedentes de las empresas en los lugares donde se originan.

De igual forma, devuelva a los pueblos las rentas que producen;  utilice, preferentemente, los recursos del lugar con uso intensivo de mano de obra; rescate la identidad nacional y cultural y procure la emancipación social, política y económica de la inmensa mayoría nacional.

Ahora más que nunca, es necesaria la  insurgencia de las provincias para resolver el problema del centralismo. Adquiere vigencia las palabras de Manuel Gonzales Prada: «la desinfección nacional no puede venir del foco purulento: la acción necesaria y salvadora debe iniciarse fuera de Lima» («Bajo el Oprobio»). Y no se equivocó, tiene que venir y vendrá del Perú profundo.

Ya lo advirtió el maestro Basadre, «O Lima concede y otorga, o sobrevienen males que no serán ya los que pasivamente soportaron las provincias sino los que de la rebeldía de ella os emanaren» («Perú, Problema y Posibilidad»).

Ahora, corresponde asumir esta responsabilidad histórica a los congresistas de la República. Deberá aprobarse una nueva ley de descentralización del Estado, fruto de una «creación heroica» y no copia de otras realidades. Los peruanos así lo esperamos, más aún los provincianos.

(*) Punto de vista. Estado y descentralización, por Eudoro Terrones Negrete. Periódico QUIPU, N° 2. Lima, diciembre del 2001. Edita: Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza.    

lunes, 15 de julio de 2019

EL DESIGNIO DE HOY Y DEL FUTURO ES LA FRATERNIDAD CON EL PERÚ E INDOAMÉRICA .


EL DESIGNIO DE HOY Y DEL FUTURO  ES LA FRATERNIDAD CON EL PERÚ E
INDOAMÉRICA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


Cómo añoramos a los tiempos  de nuestros antepasados, los Incas, que crearon un Estado cooperativista, sin dinero, sin moneda, sin comercio, sin esclavos, sin mendigos.
Y fue el único Estado del mundo que dedicó la tercera parte de la Renta Nacional a fines de Asistencia y Previsión sociales, para resolver sus problemas. Por eso es que los Incas jamás tuvieron problemas con los niños, con los ancianos ni con los inválidos o discapacitados.
El imperio incaico fue ejemplo de gobierno con principios y valores éticos, ejemplo de trabajo creador, ejemplo de vida comunitaria emprendedora y progresista, Se regía por un código de leyes de pocas palabras: “Ama súa” (no seas ladrón), “Ama llulla” (no seas mentiroso) y “Ama kella” (no seas ocioso).
Desde 1821 hasta la fecha todavía no se logra solucionar los complejos y variados problemas individuales y colectivos del Perú y esto se debe a muchas razones y que pasamos a referir.
A los peruanos nos falta mayor comunicación y diálogo democrático –no el diálogo de los incendiarios y subversivos-, mayor espíritu de entendimiento y de desprendimiento, más ansia de superación de los vicios, defectos, egoísmos, debilidades, taras sociales y demás imperfecciones.
Nos falta mayor sentido social y de responsabilidad, mayor espíritu de cooperación solidaridad  y  fraternidad entre todos los peruanos.
Aún predomina el individualismo, la razón de la fuerza en algunos sectores políticos de extrema izquierda, el conflicto de intereses, el mero afán de figuración política, el deseo de capturar el poder para servirse del pueblo.
La mayoría de los políticos practican la crítica al adversario pero muy pocos se autocritican; utilizan  la inmunidad parlamentaria para acusar al opositor e investigarlo, pero invocan para sí la impunidad.
El Perú de las últimas tres décadas se divide en políticos verdaderos (y son rarezas), en tránsfugas políticos (los hay muchos) y  los apolíticos  que dicen ser “independientes” pero que cambian de camiseta política cada cinco años para integrarse a “nuevos movimientos”. De estos tipos de peruanos no podemos confiar.
Nuestra situación de país subdesarrollado o país de velocidad lenta se debe a múltiples razones, una de ellas es por la falta de fraternidad entre todos los peruanos. 
Me permito afirmar categóricamente que la fraternidad entre todos los peruanos es el designio de hoy y del futuro.
Debemos ser fraternos con el pobre y con el rico, con el grande y con el chico, con quienes están dispuestos a luchar firmemente en las buenas y en las malas, fraternidad con los que comparten y respetan nuestras ideas aun cuando sean equivocadas, fraternidad con los analfabetos de arriba y los analfabetos de abajo, fraternidad con los que abrigan una esperanza y un futuro próspero, con los que no sólo critican los proyectos y las acciones del gobierno sino también con los realizadores y constructivos.
Debemos ser fraternos con los peruanos que aman el Perú y son capaces de entregar sus vidas por la libertad y la justicia de las mayorías nacionales.
Debemos ser fraternos con los buenos y humildes, con los hombres del campo y de la ciudad,  con el niño, el joven, el adulto y el anciano, con quienes desean que el Perú salga adelante, con el fin de borrar el oprobio de los malos y soberbios y acabar con la injusticia social.
Debemos practicar la fraternidad con quienes labran la tierra de sol a sol, con quienes producen la riqueza para compartirlo con los que menos tienen, con quienes son instrumentos de la justicia y no simples herramientas del poder económico y político o de los grupos de presión.
Fraternidad en el Perú con todos los jueces justos, inteligentes y con capacidad de servicio a la sociedad, pero jamás fraternidad con aquellos que anulan un sumario, fraguan otro nuevo y emiten una sentencia para que quede absuelto el culpable y resulte crucificado el inocente.
Fraternidad con todos los mejores maestros, que se esfuerzan y superan para ser cada vez mejores y competitivos, que no se corren de las evaluaciones porque son conscientes de estar bien preparados profesionalmente, que entienden y practican la política como ciencia de buen gobierno y no como simple medio de agitación social.
Fraternidad con todos los médicos que cumplen el Juramento hipocrático, que recetan la medicina adecuada para curar los males de sus pacientes y que tienen sensibilidad humana.
Fraternidad con los policías y militares que ejercen sus funciones con alto sentido de responsabilidad, transparencia y espíritu de superación, para garantizar el orden, la seguridad y la tranquilidad pública.
Fraternidad en el Perú con los verdaderos dirigentes políticos, sindicales, comunales y empresariales que entregan su alma, corazón y vida por un Perú nuevo, redimido, libre, digno y justo.
Fraternidad en el Perú con todos los padres de familia que son verdaderos ejemplos para sus hijos y la sociedad peruana, que practican la monogamia y no la poligamia, que se esfuerzan a diario por dar a sus hijos una educación de calidad y convertirlos en excelentes profesionales.
Fraternidad con todos los peruanos que se esfuerzan por lograr un trabajo sobre la base de sus propios méritos, dejando atrás el “tarjetazo” político, el compadrazgo, la “coimisión” o las malas costumbres.



EL APRISMO Y EL FUTURO DEL PERÚ


EL APRISMO Y EL FUTURO DEL PERÚ

Escribe: Eudoro Terrones Negrete
 
Ahora el futuro del Perú está en manos de todos los peruanos. Y el aprismo como movimiento que integra en su organización a trabajadores manuales e intelectuales, estudiantes, obreros, campesinos, profesionales, comerciantes, industriales, empresarios, etc., está llamado a cumplir su rol protagónico mediante la construcción de una democracia funcional (social, política, económica, educativo-cultural y moral) que depare mayores niveles de justicia distributiva,  de libertad plena, de  solidaridad social y de respeto a los derechos humanos.
Hoy como ayer, está llamado a defender los derechos de la inmensa mayoría nacional  para mejorar sus condiciones de vida con un pan más en la mesa, con un trabajo permanente y estable, con remuneración digna, vivienda cómoda y decorosa, educación gratuita en todos los niveles y modalidades educativas, etc.
El aprismo aspira a erradicar políticas de gobierno de corte populista, demagógico o que están al servicio de los grandes grupos de poder económico, de empresas oligopólicas transnacionales y de la nefasta oligarquía plutocrática nacional.
Este histórico movimiento político no se cansará de realizar todos los esfuerzos y las iniciativas posibles, para resolver, progresivamente, los problemas fundamentales de desempleo, subempleo, oligopolio, contaminación ambiental, inseguridad ciudadana,  analfabetismo, salubridad, corrupción  e inmoralidad en la administración pública,  narcotráfico, terrorismo, etc., y superar definitivamente la auto-explotación del hombre, la explotación del hombre por el hombre y la explotación del hombre por el Estado.
Mal hacen, entonces, aquellos voceros y dirigentes de la izquierda totalitaria e irresponsable o de la derecha reaccionaria y conservadora, que se tapan la cara y los oídos para no ver ni escuchar el eco resonante por doquier de los triunfos apristas,  que tratan de negar irracionalmente la vigencia de la filosofía, doctrina e ideología del aprismo fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre.
El aprismo se mantiene vigilante ante las intrigas, mentiras y maquinaciones de los enemigos políticos; permanece alerta a las malintencionadas e injustas críticas de algunos medios de comunicación comprometidos con los tradicionales o renovados grupos de poder económico.
El aprismo, en su compromiso histórico con el futuro del país, no claudicará jamás su consigna de lucha por la defensa de la libertad, la democracia funcional, el Estado de Derecho, el derecho de los trabajadores manuales e intelectuales y la justicia social para todos los peruanos e indoamericanos.


EL APRISMO Y LA DESCAUDILLIZACIÓN DEL PODER


EL APRISMO Y LA DESCAUDILLIZACIÓN DEL PODER

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Partido sin caudillo, ni nombres propios, el nuestro debe ser un Partido de principios y no de personas. Sin duda el primero que aparece en el Perú de nuestro siglo.

Haya de la Torre.

El caudillaje es un sistema de acción política y de gobierno, que se caracteriza por la preeminencia de los caudillos militares y sus disputas por el poder político.
Al respecto, el historiador Jorge Basadre señala: “Es la adaptación tropical de la democracia. Es la venganza de la realidad contra los cánones rígidos que se quiere trasplantar de tierras ultramarinas, o de libros enfáticos. En vano se suceden las Constituciones con modificaciones intrínsecas, más o menos trascendentales: el caudillaje persiste con sus revoluciones, su fatal secuela. Y las revoluciones son, o pretenden ser, dictaduras plebiscitarias. El caudillaje resulta favoreciendo a la democracia a su manera. Derriba el mito legalista, pero permite el encumbramiento de genuinos productos del pueblo, a cuya clase social no estaba abierta aún la posibilidad de la cultura y del auge. Es una válvula de ascensión que no ofrecía en lo demás la vida de entonces, que dejó intactas las bases feudales de la economía de la colonia…) Pero fue funesto porque acentuó la desorganización, porque implicó el predominio de intereses bastardos o mezquinos, porque no se sedimentó en una gran figura estable, porque no mató del todo a la colonia”.
El caudillo es todo líder político, cuyo poder discurre de la ascendencia emocional sobre las masas populares. Por extensión, se aplica a dictadores y tiranos, cuyo gobierno, en escala regional o nacional, se basa esencialmente en el apoyo irrestricto de adeptos civiles y militares.
El caudillismo fue un fenómeno social y político surgido en el siglo XIX en Hispanoamérica. Pero también fue una consecuencia de la etapa del régimen colonial a la independencia. Las nuevas instituciones políticas, creadas después de 1810 se inspiraron en un pensamiento teórico y en la imitación de formas de gobierno republicano, sobr3e todo de los E.U.A. Las primeras constituciones políticas de Hispanoamérica pretendieron implantar instituciones que surgieron en condiciones históricas diferentes y cuyo funcionamiento real era desconocido por la casi totalidad de sus propugnadores. De ahí que tuvieron gran dificultad para aplicarlas en beneficio de la mayoría de las nuevas naciones, llegando a generar frecuentes golpes de estado y revoluciones, o reformas constitucionales para legitimar anormalidades políticas.
A raíz del caudillismo aparecieron en cada país de América Latina líderes carismáticos cuya forma de acceder al poder y llegar al gobierno se basaba en mecanismos informales y difusos de reconocimiento del liderazgo por parte de fracciones importantes de las masas, que depositaban en el caudillo su confianza, apoyo y facultad para resolver los problemas colectivos como mejor le parecía. Cuando el caudillo no satisfacía las expectativas de las mayorías y éstas se veían frustradas o desengañadas, las fracciones de las masas se ponían de acuerdo para seguir a otro caudillo que lograra interpretar sus aspiraciones, anhelos, intereses y necesidades en procura del desarrollo del país.
En un artículo suscrito por Haya de la Torre, en el mes de octubre de 1924, en Londres, se lee lo siguiente: “Después de la batalla de Ayacucho, nuestra historia nacional es sólo un cúmulo de indignidades. El Perú republicano como el Perú Colonial, ha vivido bajo el sometimiento más oprobioso, bajo la explotación más cínica de todas aquellas castas de caudillos y politicastros que han usufructuado de los presupuestos fiscales durante un siglo. Los apellidos de las grandes familias se repiten constantemente en nuestra historia política. Hemos soportado una verdadera dinastía gubernamental y todos sabemos que de cada cien fortunas noventaicinco son de origen fiscal en el Perú”.
Las causas de la aparición del caudillismo en América Latina fueron principalmente la ausencia de consenso político, la existencia de teorías de gobierno utópicas y la guerra de la independencia. Los partidos de los caudillos eran hombre de armas y personas de las clases adineradas que ofrecían su concurso económico con la esperanza de recuperarlas con creces tan pronto se hacían del gobierno. Así surgieron los caudillos que deponían por la fuerza y la punta de las bayonetas a los gobernantes de turno, disolvían el Congreso o se autoproclamaban presidentes provisionales, para ulteriormente convocar a un nuevo Congreso y a nuevas “elecciones” y auto-elegirse mandatario de la Nación.
El caudillismo se desarrolló principalmente en México, España, Portugal, Perú, Argentina, Colombia, Bolivia, Paraguay, Ecuador y Venezuela.
Entre algunos de los caudillos de mayor influencia podemos mencionar a Jorge Eliécer Gaitán, en Colombia; Juan Manuel de Rosas, en Argentina; Antonio López de Santa Anna, en México; José Gaspar Rodríguez de Francia, en Paraguay; José Antonio Páez, Antonio Guzmán Blanco, José Tadeo Monagas, en Venezuela; Francisco Franco, en España; Antonio de Oliveira Salazar, en Portugal y Agustín Gamarra Messía en Perú
Son consecuencias principales del caudillaje la inestabilidad política debido a los sucesivos años de enfrentamientos políticos presididos por las diferentes facciones que se disputaban el poder periódicamente y que en algunos casos desembocó en dictaduras, represiones a la oposición, estancamiento y retraso económico, político y cultural.
De esta forma, las repúblicas hispanoamericanas se constituyeron sobre una base inconsistente, sobre un Estado desorganizado económicamente y caótico en el orden político, sin planes de gobierno, imperando sí la fuerza bruta como herencia. Se reorganizaba el gobierno sólo para desacreditar al anterior presidente y jalar agua para su molino, abandonando las obras emprendidas y ejecutando otras nuevas de mayor impacto político-electoral. Se llegó a consolidar fuertes regionalismos o chauvinismos parroquianos al compás de las ambiciones personales del caudillo. Agustín Gamarra Messía, por ejemplo, representó los intereses del sur andino, del Cuzco; Andrés de Santa Cruz, los de Bolivia y Arequipa.
Desde que Perú fue una república independiente atravesó por una etapa gubernamental de inestabilidad política, de guerras, de despilfarro, de corrupción e inmoralidad, de lucha de caudillos organizados por los militares para alcanzar la presidencia de la República. La larga sucesión de caudillos políticos, de militares en el poder, impidió concretar cualquier tipo de políticas a largo plazo que promoviera el bienestar individual y colectivo.
Leguía permaneció en el poder durante once años (1919-1930) con una política de manipulación del orden jurídico y amedrentamiento de la oposición. Este período, conocido como el Oncenio, terminó en 1930 con el popular golpe de estado de Luís Miguel Sánchez Cerro, que inició un período de gobiernos militares y de irrupción de movimientos populares –como el APRA o el Partido Comunista Peruano – en el escenario político. Al final de este período se sucedieron presidentes democráticos interrumpidos primero por el Ochenio de Manuel Arturo Odría A., y un breve golpe militar para continuar con la sucesión presidencial. Durante los años 60 la crisis política se hizo patente, lo que provocó la revolución de las Fuerzas Armadas, en 1968, al comando del general Juan Velasco Alvarado, con una política anti-estadounidense y relativamente anti oligárquica. La presidencia de la República de Perú había sido asumida por el general Francisco Morales Bermúdez en el año de 1975 y se puso fin a la Revolución de las Fuerzas Armadas y se retornó a la democracia. Se redactó entonces una nueva Constitución política mediante una Asamblea Constituyente en 1979, asamblea presidida por Víctor Raúl Haya de la Torre y se convocó a elecciones en 1980.
Víctor Raúl Haya de la Torre, en sus Obras completas explica que el aprismo es un partido político anti-caudillista: “Y el aprismo no es Partido para mí, cosa que jamás pensé ni a la que jamás aspiré. Es un partido para el pueblo y allí está” (Obras completas, Tomo 1:365). “En el Partido las personas quedan atrás. Son los principios, los ideales, los caminos, los designios, los rumbos, los que nos guían, nos inspiran, nos dirigen. Porque son las verdaderas consignas con que nosotros trabajamos por el Perú”  Obras completas, Tomo 5:504).  Haya de la Torre, al aceptar, de manera responsable y consciente de sus consecuencias, la designación por su partido, el Apra, como candidato a la Presidencia de la República de Perú, expresó: “En el aprismo, no hay caudillos sino la voluntad de las mayorías, y soldados sumisos que cumplimos las órdenes de las mayorías” ( Luis Alberto Sánchez, Haya de la Torre o el político, Lima, 1979:183).
En su discurso por el Día de la Fraternidad, pronunciado en Lima el 25 de febrero de 1961, Haya de la Torre enfatizó: “En un movimiento como el nuestro, las personas no tienen importancia; por consiguiente, las candidaturas no son fines sino medios. ¡Ay de los impacientes, que quienes podíamos serlo, no lo somos! Hay que tener otras preocupaciones”.
Explicaba Haya de la Torre: “Hasta que el Aprismo aparece, los partidos surgidos habían sido hordas caudillistas que llevaban un nombre propio: pierolismo, cacerismo, gamarrismo, orbegosismo, etc. Nosotros somos, pues, un capítulo nuevo en la historia política del Perú, cuando aparece un Partido que no lleva el nombre de una persona, pero que tiene su partida de bautismo heroica en un nombre y apellido que representa a la familia peruana, que quiere justicia y libertad” (Ediciones Okura, Revolución sin balas. 15 discursos de Haya de la Torre, Lima, 1984: 207).
Decimos que el aprismo es un partido anti-caudillista por varias razones: No lleva el nombre propio de un caudillo ni de hombres providenciales. El aprismo se formó al conjuro de ideas, de principios, de programas y no de personas ni de familias. El aprismo es un partido en el que predomina la voluntad, las decisiones, orientaciones y órdenes de las mayorías.
En el Perú debe superarse definitivamente aquellas etapas nefastas en que imperó el caudillaje político que castró rebeldías, frustró esperanzas, engendró golpes de Estado, acentuó la dependencia al imperialismo y la exp0lotación de clases sociales, que dio origen a la geminación y consolidación de oligarquías militares y financieras en contra de los intereses nacionales.
El futuro de los pueblos demanda gobiernos populares que sean capaces de promover la transformación total de las estructuras y arribar a la felicidad de las mayorías nacionales, cosa que sería imposible de alcanzar a través de gobiernos-caudillo.