domingo, 5 de mayo de 2019

LAS TEORÍAS DE LA MORALIDAD HUMANA


LAS TEORÍAS DE LA MORALIDAD HUMANA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Hay tres teorías relativas a la moralidad humana: teoría psicológica (1), teoría biológica (2) y teoría cultural (3). Expliquemos a continuación cada una de ellas.

1.  TEORÍA PSICOLÓGICA

Para la teoría psicológica  la moralidad humana es una “conducta” o “comportamiento” que se adquiere de otras personas y que es aprendida en un tiempo determinado en contacto con el entorno social.

Según esta teoría los seres humanos aprenden a pensar moralmente, a sentir moralmente y a actuar moralmente en relación y en contacto con los demás seres humanos que integran la sociedad.

La teoría psicológica tiene dos vertientes: la conductista y la freudiana. La vertiente conductista hace hincapié en los condicionamientos exteriores, en las gratificaciones y en las inhibiciones que nos imponen las personas mayores, los padres, mediante los cuales se va modelando y llenando de contenido nuestra vida moral. La vertiente freudiana hace hincapié en la identificación del infante con los modelos masculino o femenino, que no sólo tiene delante sino que pesan sobre él como un superego.

En ambas corrientes teóricas los padres son los encargados de transmitir e infundir en el niño los valores morales del grupo cultural en el que nace y comienza a vivir ese niño. Al respecto, Bernardo Regal (1996:26), en su Guía del curso Ética General, explica lo siguiente: “Si aceptamos la proposición de que la moralidad no se tiene ni se trae dentro al nacer sino que se adquiere de otros, entonces estaremos aceptando que nuestros padres nos inculcan no una moral abstracta sino la moral –la tabla de valores morales- de un grupo cultural determinado, de una “etnia” determinada, de un estrato o clase social determinado”.

Roger Brown, de la Universidad de Harvard, agrupa los trabajos de los principales investigadores contemporáneos en tres áreas de trabajo: el aprendizaje cognitivo, racional y verbal de normas de moralidad; el aprendizaje de hábitos y acciones propiamente dichas; y el aprendizaje en el área de la sensibilidad.

Brown (1972:418-421), en su obra “Psicología social” señala: “La moralización del individuo se lleva a cabo en tres dimensiones: del conocimiento, de la conducta y del sentimiento. En esto quedan envueltas por lo menos cuatro clases de aprendizaje. Hay un aprendizaje cognoscitivo de conceptos o reglas entre cuyas variables críticas figuran: a) el conjunto de casos positivos y negativos; b) el número de atributos ruidosos o disociadores; c) el orden temporal de los casos; d) la atención del que está aprendiendo los caos; e) el poner nombre a los casos; f) la formulación explícita de la regla o concepto; g) el nivel intelectual del que está aprendiendo. La segunda clase de aprendizaje es aprendizaje instrumental o de conocimiento operante en el cual la conducta va cobrando forma en virtud de un reforzamiento selectivo. La tercera clase de aprendizaje es la imitación o el aprendizaje por identificación, según la cual una persona toma a otra por modelo. El poder percibido del modelo parece ser una de las determinantes de la imitación y otra es los cuidados proporcionados por el modelo. La cuarta clase de aprendizaje es la del condicionamiento clásico (o respondiente) de las respuestas autónomas, especialmente emocionales. Entre las variables críticas se incluyen aquí la intensidad del estímulo condicionado y el estímulo incondicionado, la frecuencia con que el estímulo condicionado y el estímulo incondicionado se aparean, el intervalo entre los dos estímulos y tal vez, la “condicionalidad” innata del sujeto (Eysenck,1960)”.

2. TEORÍA BIOLÓGICA

Las ciencias modernas no niegan que hay una “estructura” racional previa a toda experiencia con el entorno social para pensar, sentir y actuar en términos morales; y que hay unas condiciones o prerrequisitos físicos, fisiológicos, anatómicos, neurobiológicos, “cerebral”, en una palabra.

Se dice que hace unos veinte millones de años que dentro de una rama de los primates, a través de un proceso evolutivo la especie humana se fue distinguiendo de lo que serían sus parientes cercanos: los gorilas, los chimpancés y los orangutanes. Y la pregunta surge al respecto: ¿El ser humano arrastra del supuesto tronco común original y ancestral algún tipo de herencia genética o algún tipo de herencia cultural?

El biólogo evolucionista darwiniano Francisco J. Ayala considera que la evolución del cerebro puso las bases “estructurales” para la moralidad, pero que sólo la evolución cultural y humana dio origen sus contenidos específicos o los códigos o tablas propiamente éticas. Ayala (1987:245-250), en su obra, La naturaleza inacabada. Ensayos en torno a la evolución, sostiene: “la persona humana es un ser ético por su naturaleza biológica; que juzga su comportamiento bueno o malo, moral o inmoral, como consecuencia de su eminente capacidad intelectual, que incluye la conciencia de sí misma y el pensamiento abstracto. Estas posibilidades intelectuales son obra del proceso evolutivo, pero tienen un carácter específicamente humano. Así pues, defenderé que el comportamiento ético no guarda relación causal con el comportamiento social de los animales”.

Asimismo, Ayala explica que el ser humano denota comportamiento ético por naturaleza, porque su constitución biológica determina la presencia en él de tres condiciones necesarias, y en conjunto suficientes, para que se de tal comportamiento. Estas condiciones son: “1) la capacidad de anticipar las consecuencias de las acciones propias; 2. La capacidad de hacer juicios de valor, y 3. La capacidad de escoger entre líneas de acción alternativas”.

Concluye demostrando que tales capacidades existen como consecuencia de la “eminente capacidad intelectual del ser humano”. Para él, “el comportamiento ético es un atributo del bagaje biológico del ser humano, y, por consiguiente, un producto de la evolución”. Y, ante la pregunta ¿Determina también nuestra naturaleza biológica qué normas morales o códigos éticos debe obedecer el ser humano? Su respuesta es negativa, fundamentándola así: “Las normas morales según las cuales decidimos si una determinada acción es buena o mala no están especificadas por la evolución biológica, sino por la evolución cultural, las premisas de nuestros juicios morales provienen de la tradición religiosa, entre otras tradiciones sociales”.

3. TEORÍA CULTURAL

Bronislaw Malinowski, uno de los padres de la antropología moderna, antropólogo famoso por sus investigaciones de campo en las islas del Pacífico Sur y que convivió con los nativos durante años, considera que la moral es un elemento de integración de los individuos que forman un grupo. Malinowski entiende por cultura “un sistema gradualmente desarrollado de adaptaciones del organismo y de los grupos humanos para la satisfacción de las necesidades básicas y en el alza progresiva del nivel de vida dentro de un ambiente dado”.