jueves, 20 de junio de 2019


TEORÍA MÁGICA DEL PSIQUISMO HUMANO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Antonio Aróstegui, en su «Curso de concienciación filosófica» refiere que la estrecha relación entre el hombre y el mundo físico aparece en la estructura del psiquismo humano tal y como la concebían las culturas primitivas. Se trata de la concepción mágica que se extiende hasta la actualidad, y que tuvo una versión filosófica, muy influyente en el Renacimiento, con Paracelso y Agripa.

Considera esta concepción mágica que el hombre está compuesto de tres partes o elementos: el cuerpo físico, el cuerpo astral y el alma o espíritu. El cuerpo físico corresponde, en general, a lo que se denomina cuerpo humano, organismo viviente común también a los animales; el cuerpo astral es una parte que el hombre tiene de los astros, de las estrellas.

El cuerpo astral individual, el que posee cada individuo humano, se halla inmerso en el cuerpo astral universal, es decir, en el mundo de los astros del cual el círculo zoodiacal forma parte. Por eso el hombre está sometido a las fuerzas y efluvios de los astros, influido por ellos. Según el nacimiento del hombre, puede determinarse qué astros han contribuido más a la formación de su cuerpo astral individual y que más influyen en la conducta y destino del hombre. He aquí la base en que se apoyan las predicciones de los horóscopos.

Sin negar que en la concepción mágica del hombre pueda haber un fondo de verdad, sin embargo es un hecho que la aceptación de este influjo de los astros, y las previsiones de los horóscopos, constituyen hoy el refugio de quienes esperan beneficios sin luchar por lograrlos, o de quienes pretenden eludir la responsabilidad que les incumbe por sus propios errores, transfiriéndola a las estrellas. Las repercusiones y derivaciones sociales que se siguen de estas creencias han sido analizadas minuciosamente por Th. W. Adorno en la obra «Filosofía y superstición».


SEGÚN LA TEORÍA DEL HISTORICISMO NO EXISTE LA NATURALEZA HUMANA


SEGÚN LA TEORÍA DEL HISTORICISMO NO EXISTE LA NATURALEZA HUMANA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

De acuerdo con esta dirección filosófica no existe la naturaleza humana. El hombre es un ser relativo que es juzgado sobre la base de la época histórica en que vive, y no se puede aplicar a la historia leyes similares a las que gobiernan las ciencias físicas. Los sucesos o hechos humanos, en proceso de espiritualización o des-espiritualización, constituyen historia. El ser humano es fundamentalmente histórico, tiene conciencia de su razón de ser en un determinado espacio y tiempo histórico, tiene conciencia de su historicidad.

Los actos humanos tienen significación histórica en la medida en que favorece la libertad creadora del hombre,  desarrollan un conjunto de valores: sociales, culturales, religiosos, espirituales y éticos.

Dilthey, el filósofo más importante del movimiento historicista, manifiesta que la vida humana está condicionada históricamente por el tiempo y por el pasado, consecuentemente «sólo la historia puede decirnos qué es el hombre». La realidad y la vida humana son un complejo de relaciones histórico-vitales: «Cuanto el hombre es, lo experimenta sólo a través de la historia». «Cada miembro de la familia tiene un puesto determinado en su vida, y todo lo que lo rodea es entendido por él como vida y espíritu que se ha objetivado allí...»

Precisa Dilthey que no es posible llegar a comprender al hombre considerándolo sólo como objeto natural (biológico y psíquico) porque su naturaleza biológica y psíquica es la misma de los demás eres. Lo que le diferencia es su vida espiritual; y ésta no es biológica ni psíquica, sino esencialmente histórica: la historicidad es la nota constitutiva del espíritu.  

Las ciencias que estudian la existencia humana se denomina «Ciencias del Espíritu». la vida humana es una estructura cuya substancia es el tiempo histórico. «Estructura», «evolución» e «historicidad» son las categorías con las que operan la gnoseología de las Ciencias del Espíritu.

El método de las Ciencias del Espíritu es la comprensión histórica de la vida humana actual o pretérita, a este método lo denomina «método hermenéutico». La vida humana tiene un fin, no es un agregado de solo causa y efecto. Y, comprender, es «revivir» (volver a vivir) las vivencias de un espíritu o alma individuales y concretos partiendo unitariamente de los propósitos y objetivos que motivaron su conducta.     

Pero entender un hecho espiritual no por las causas sino por los motivos, por los propósitos y los objetivos que lo determinaron, es reconstruir un acontecimiento peculiar y único; significa hacer la historia del hecho, si entendemos por historia el revivir y explicar el pasado tomando en cuenta el sentido, valor e importancia de los acontecimientos.

Justamente, porque estamos condicionados históricamente por el tiempo y por el pasado «sólo la historia puede decirnos qué es el hombre», la historia que vive en nosotros «como la melodía de nuestra vida».

Raymond Aron llegó a decir que “El hombre no está solamente en la historia, sino que lleva consigo la historia que él explora”

No es posible llegar a comprender al hombre considerándolo sólo como objeto natural (biológico y psíquico) porque su naturaleza biológica y psíquica es la misma de los demás seres. Lo que le diferencia es su vida espiritual; y ésta no es biológica ni psíquica, sino esencialmente histórica; la historicidad es la nota constitutiva del espíritu. Al respecto Spirkin manifiesta en la obra El origen de la conciencia humana: “La conciencia del hombre contemporáneo es producto de la historia. Sus peculiaridades no son inmutables. Se han formado históricamente y se han ido transformando en el proceso del desarrollo histórico…”


EL PERIODISTA PROFESIONAL Y SUS CUALIDADES EN UNA SOCIEDAD DE PERMANENTES CAMBIOS


EL PERIODISTA PROFESIONAL Y SUS CUALIDADES EN UNA SOCIEDAD DE PERMANENTES CAMBIOS
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

En una sociedad de permanentes cambios, el periodista profesional debe tener cuando menos las siguientes cualidades: Veracidad, proceder leal, adaptación a las circunstancias, amor, independencia de juicio, dotes de maestro, sentido histórico, sentido del público, responsabilidad, vocación, imparcialidad y especialización.

VERACIDAD
Por estricta consideración a la buena fe del público, el periodista profesional está obligado a ser veraz, escrupuloso o exacto. Debe dar una información y un comentario crítico inteligente, amplio y veraz de los acontecimientos del día en un contexto que les dé sentido. Debe decir claramente cuando un suceso es un suceso y cuando una opinión es una opinión, debe separar las noticias de las opiniones, es decir debe informar objetivamente y sin comentario de lo acontecido.
El periodista profesional da un informe exacto sobre una afirmación o declaración hecha por el personaje que hace noticia, informa la verdad sobre los motivos del personaje y de la situación política en la cual hizo su declaración. Las noticias los transmite con veracidad y justicia, sin tendencias.
Para el periodista profesional los encabezados de los artículos deben estar perfectamente justificados por el contenido real o verdadero de los hechos ocurridos. Jamás debe presentar acontecimientos novelescos o imaginarios, como una transmisión o anuncio noticioso verídico.

PROCEDER LEAL
El periodista profesional no debe publicar acusaciones extraoficiales que afecten la reputación,  el carácter moral, sin dar oportunidad al acusado o agraviado de ser escuchado o de asumir su apología o réplica. Confiere la oportunidad para que la persona agraviada o perjudicada con un determinado comentario efectúe los respectivos descargos. Siempre  está dispuesto a aceptar y corregir sus errores cometidos, tanto a nivel de exposición de un hecho como de opinión o crítica. No invade los derechos, sentimientos o fueros privados.

ADAPTACIÓN A LAS CIRCUNSTANCIAS
El periodista profesional, una vez tomado la decisión de trabajar en una determinada empresa periodística, deberá sentirse a gusto en los ambientes, escenarios y situaciones donde labore o cubra información, actuando con espíritu de integración, de unidad, y deberá actuar con buen tino, humor y calma, adaptándose hábilmente al medio.

AMOR
Sólo el amor puede satisfacer la gran generosidad y entrega hacia el público que exige el ejercicio del periodismo. Si el periodista profesional no ama al público, si no llega a comprender sus sentimientos, intereses, motivaciones, conducta y aspiraciones muy poco podrá hacer y contribuir con la sociedad y sus semejantes.
El amor es el camino de la eficacia y efectividad, de la comprensión y confianza, de la credibilidad y del respeto mutuo, de la buena imagen que se mantiene en pie. Ese amor no debe ser abstracto, ideal o utópico, por el contrario debe ser concreto, real, basado en los hechos.

INDEPENDENCIA DE JUICIO
Esta cualidad es importante para que el periodista no caiga en el proselitismo partidista ni mucho menos en el sectarismo político. La independencia de juicio es necesaria en un periodista para ser dueño y responsable de lo que piensa, escribe, dice, comenta, critica o hace.
La independencia de juicio le dará autoridad a lo que escribe y comenta, le hará dueño de sus propios pensamientos y le protegerá de los intereses subalternos, de la consigna, la cólera, el panegírico y de espíritus de sumisión o vasallaje. Así no podrá caer fácilmente en “la voz del amo” ni ser utilizado por los grupos de presión y grupos de poder.
La promoción del interés privado que se oponga al interés general o al bienestar colectivo, no es propio de un periodista honesto y serio, como tampoco lo es el partidismo en el comentario editorial.

DOTES DE MAESTRO
El periodista profesional tiene cualidades de un  maestro, pues sabe cómo llegar bien al público, que es el discípulo. Como maestro sabe discernir lo bueno de lo malo y de lo feo de la noticia, sabe tamizarlo adecuadamente. Sabe ilustrar y forjar opinión, recrear y culturizar a las masas, es capaz de moldear conductas positivas, de sugerir planteamientos de solución a los problemas de la vida práctica y en sociedad, es capaz de aclarar y rectificarse según los casos a fin de no defraudar la confianza depositada en su persona por el receptor.
En cuanto maestro, el periodista es capaz de percibir irregularidades y de exponerlos claramente sin disimulos ni componendas. Es capaz de decidirse entre las opiniones diversas con la de justo medio.

SENTIDO HISTÓRICO
Es propio de un periodista profesional ser capaz de avizorar el futuro y de proyectarse a las consecuencias que arrojaría un determinado hecho, sabiendo pasar de los accidentes a lo substancial en sus utilidades prácticas del mañana.
A un periodista profesional con sentido histórico no le es difícil sortear los peligros presentes y orientarse con firmeza hacia el provenir, reteniendo lo anecdótico, sobreponiéndose a la pasión subalterna y la lucha doméstica, que por demás enturbian y obstaculizan la claridad meridiana.

SENTIDO DEL PÚBLICO
El periodista profesional, imbuido de los conocimientos que provienen de la psicología general,  psicología social y psicología de la comunicación, conoce muy bien a su público en cuanto a sus deseos, intereses, necesidades, inquietudes, aspiraciones, manías, reacciones y sabe cómo llegar hacia ellos con el mensaje adecuado y oportuno a través de un medio, fomentando la participación del pueblo en la formulación de alternativas de solución a sus problemas.

RESPONSABILIDAD
El periodista  profesional en el ejercicio de sus funciones asume gran responsabilidad ética, moral y social. Es responsable de lo que dice, de lo que deja de decir, de lo que hace y de lo que deja de hacer. Es responsable ante su conciencia, ante el público, ante la profesión y ante la sociedad.
La responsabilidad supone que el periodista profesional debe estar siempre bien y oportunamente informado de cuanto ocurre en la sociedad, para demostrar al público un conocimiento cabal de su profesión y cumplir éticamente su función.
Periodista profesional que usa un medio de comunicación para fines subalternos, egoístas e indignos, para promover el enfrentamiento entre gobernantes y gobernados, para desestabilizar el sistema democrático, para dividir la familia y atentar contra la paz deviene en infiel a la confianza que le ha depositado el público, pues entonces ha equivocado de profesión y se ha convertido en un irresponsable más como de los tantos que existe en las demás profesiones.

VOCACIÓN
La vocación es la preferencia que inclina e impulsa al periodista hacia una tarea exclusiva, que compromete la totalidad de su vida. La vocación viene a ser la inclinación que tiene el periodista por la profesión que abraza, vocación que está respaldada por dotes o aptitudes, habilidades, capacidades, rasgos especiales para ejercer el periodismo en las mejores condiciones posibles.
A ese permanente aguijoneamiento de la conciencia, del pensamiento y sentimiento del periodista, que le conduce a esforzarse en todo lo posible para cumplir a cabalidad sus funciones, se le conoce con el nombre de vocación periodística.
La vocación focaliza la vida del periodista, enriquece su misión histórico-destinal, contribuye al cumplimiento de sus funciones cotidianas con la mayor eficiencia y le permite superar los obstáculos para cumplir su cometido. Por su vocación el periodista hace las cosas de la mejor manera, se constituye en paradigma para los demás. Por su vocación el periodista hace de la profesión el ideal permanente de una vida renovada, constructiva y progresista.

IMPARCIALIDAD
El periodista profesional procura ser en todo orden de cosas imparcial. Imparcial en lo que dice y escribe, en sus juicios de valor, en sus comentarios y análisis críticos. Imparcialidad que implica la realización de informes noticiosos exentos de opiniones o tendencias de cualquier orden.

ESPECIALIZACIÓN
El periodista profesional debe hacerse un examen general del campo en que intente especializarse. Por ejemplo en: espeleología, vulcanología, turismo, filatelia, diagramación, política, teatro, bellas artes, espectáculos, deportes. Y al hacer su elección ha tenido que evaluar sus puntos de interés e inclinaciones, sus habilidades y destrezas, sus capacidades en determinada área del periodismo moderno para poder hablar y escribir de algo que realmente conoce en profundidad.
"La preparación del especialista, por consiguiente - expresa E. Frank Caudlin-, nunca llega a darse por terminada completamente. Tiene que estar al día en todo lo que se refiere a su especialidad, estudiando las más sobresalientes publicaciones y revistas especializadas, asistiendo a conferencias, reuniones, actos sociales, representaciones públicas, competencias deportivas, según el caso, mezclándose y cambiando impresiones con quienes son reconocidos expertos en la materia; leyendo los libros de reciente lanzamiento y formando su propio juicio y dando sus ideas personales. Al cabo del tiempo podría suceder que en vez de que él tenga que consultar a otros, sean otros quienes le consulten; cuando esto empiece a suceder, podrá ya afirmarse que habrá ganado con todos los honores el título de experto".

EL PERIODISTA PROFESIONAL: CONCEPTO, ATRIBUCIONES Y FUNCIONES


EL PERIODISTA PROFESIONAL: CONCEPTO, ATRIBUCIONES Y FUNCIONES
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Periodista profesional es aquella persona que culminó sus estudios en una universidad y que cuenta con una eficiente preparación especializada, una fuerte base humanística, técnica, científica y legal y con sólidos principios éticos.
Antonio López de Zuazo, consigna como primera aparición del término periodista, en 1763; segunda aparición, en 1787; se repite desde 1812; se generaliza a partir de 1820; ingresa en la Academia en los discursos de Eugenio Sellés (1895) y Juan Valera (1898); se matiza como periodista profesional en 1928; y ahora impregna los términos de reportero, informador, redactor, columnista, comunicador y tantos otros afines” (véase “Origen y evolución del término periodista”, en “Estudios sobre el mensaje periodístico” (revista número 2, Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, Madrid, 1995).
Hace más de 100 años, decía Joseph Pulitzer: “El periodista no es el gerente comercial o el editor, y ni el mismo propietario de un periódico. El periodista es el vigía en el punto del comando del navío del Estado. Él observa la vela que pasa, las pequeñas señales que surgen en el horizonte. Él informa sobre el náufrago que aparece a la deriva y este puede ser puesto a salvo. Él investiga, a través de la nieve y de la tempestad, para avisar sobre los peligros que están al frente. Él no está pensando en su salario o en el lucro de la empresa. Él está allí para cuidar de la seguridad y el bienestar de las personas que en él confían”.
En Francia, la Ley francesa, del 29 de marzo de 1935, en el artículo 1° define al periodista profesional como la persona “que tiene por ocupación principal, regular y retribuida, el ejercicio de su profesión en una publicación, diaria o periódica, editada en Francia, o en una agencia francesa de información, y que obtiene de ella los principales recursos para su existencia…”
El contrato colectivo de 31 de enero de 1938, firmado entre los editores y redactores de la prensa polaca, establece que es periodista, en los términos de este contrato, quienquiera que; “a) Se ocupe constante y profesionalmente en la publicación, recolección, redacción o preparación de textos destinados a ser publicados en un periódico o en una publicación periódica polaca que aparezca más de una vez por semana o trabaje en un boletín diario o en una agencia de información de prensa, siempre que este trabajo constituya su única o su principal fuente de recursos; b) Posea nacionalidad polaca y goce de todos sus derechos civiles y polacos; c) Haya cumplido el período de permanencia necesaria en un periódico como periodista aprendiz”, según señala Carlos Parra Morzán, en su obra “Derecho de Prensa” (Lima, 1962).
En el Perú, por Ley N° 15630, promulgada el 28 de setiembre de 1965, se reconoce por primera vez la condición de periodista profesional. El Reglamento de esta Ley, Decreto Supremo N° 74, en su artículo 1°, define al periodista como toda persona que, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento y ciñéndose a normas morales, desarrolla exclusivamente la actividad intelectual remunerada, escribe, compone, edita, dirige o colabora por escrito o gráficamente, de modo regular y permanente, en algún órgano de difusión del pensamiento. Se considera también periodista al reportero gráfico que, al servicio permanente de un órgano de difusión del pensamiento, con periodicidad definida, ejercita iniciativa en el cumplimiento de su función.
En España, luego de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, el Estatuto profesional español, Decreto de 13 de abril de 1967, considera como periodista “en activo” a quien realiza profesionalmente tareas de información en forma escrita, oral o gráfica en los distintos medios, es decir, no sólo en la prensa, sino en la radio, en la televisión o en el cine, así como cerca de organismos o entidades de carácter público”.
El periodista chileno, Sergio Prieto Arrate, conceptúa al periodista como “una persona que ha asumido como vocación informar a la opinión pública sobre el acontecer diario que considere de real interés, de manera oportuna y veraz, y con un marcado respeto por la objetividad, la ética y la moral”.
Para Ortego Costales, “Son periodistas los que trabajan directa y racionalmente la noticia, quienes la buscan, escriben, seleccionan o titulan; pero no quienes se reducen a una simple manipulación de la misma: el taquígrafo que la recibe por teléfono, el que la envía o repite por teletipo, el linotipista que la compone, el corrector de pruebas”.
En Ecuador, la Ley del Ejercicio Profesional del Periodista de 1975 dispone en su artículo 1° lo que es un periodista profesional: “a) Quien hubiere obtenido el correspondiente título académico conferido por las universidades u otros establecimientos de educación superior de la República”, b) Quien hubiere obtenido ese título u otro equivalente, en universidades o planteles de educación superior extranjero, y lo revalidare legalmente en el Ecuador, y c) Quien obtuviere un certificado de profesionalización otorgado por el Ministerio de Educación Pública, en razón de haber ejercido la profesión con anterioridad a la fecha de vigencia de esta Ley, y de acuerdo con sus disposiciones”.
En Panamá, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley que establece normas generales para el ejercicio del periodismo profesional. La Ley define como periodistas profesionales a quienes obtengan título académico de licenciatura, posgrado de maestría o doctorado en periodismo, comunicación social o ciencias de la información conocido en Panamá, a aquellos que hayan sido reconocidos con la Ley 67 de 1978 y que tienen por funciones principales la búsqueda, preparación y redacción de noticias, entrevistas y reportajes y darlos a conocer a través de cualquier medio.
En Bolivia, la Ley N° 494, de 29 de diciembre de 1979, en su primer artículo establece: “Reconózcase e institúyase la profesión de periodista en provisión nacional, a los ciudadanos que hayan obtenido el respectivo título académico otorgado por la Universidad boliviana y a los que por su antigüedad y capacidad en el ejercicio prolongado de la actividad periodística cumplan con los requisitos que establecen la presente ley”.
En la Argentina, de acuerdo con la Ley N° 12908, conocida como el Estatuto del Periodista Argentino, el periodista es “toda persona que realice en forma regular, mediante retribución pecuniaria, las tareas que le son propias en publicaciones diarias o periódicas y agencias noticiosas. Tales son el director, co-director, subdirector, jefe de redacción, secretario general, secretario de redacción, prosecretario de redacción, jefe de noticias, editorialista, corresponsal, redactor, cronista, reportero, dibujante, traductor, corrector de pruebas, reportero gráfico, archivero y colaborador permanente. Se incluyen como agencias noticiosas, las empresas Radiotelefónicas que propalen informativos de carácter periodístico, únicamente con respeto al personal ocupado en estas tareas”.
En fin, mucho se puede decir acerca de lo que significa ser periodista. El periodista es un hombre agredido por los hechos que ocurren en el mundo; es un intérprete crítico, responsable e imparcial de los problemas que ocurren a diario en la sociedad; es el promotor de la libre discusión de las ideas y del análisis científico de la realidad.

ATRIBUCIONES Y FUNCIONES
Corresponde al periodista profesional:
·         Captar, clasificar, dar forma, interpretar, redactar, comentar o difundir cierto tipo de mensajes, noticias o informaciones que satisfagan las preferencias de la colectividad.
·         Conocer las técnicas del oficio tipográfico y los aspectos gráficos.
·         Difundir la multiplicidad de ofertas de las tecnologías de la información.
·         Estudiar, investigar y escribir mucho, ganando experiencias en las diferentes áreas del campo periodístico.
·         Luchar  contra los vicios y las debilidades humanas, la codicia, el derroche presupuestal, la corrupción e inmoralidades de funcionarios  y autoridades donde quiera que aparezcan. No temer pronunciarse editorialmente sobre los problemas públicos, con lealtad a la causa del pueblo y fe profunda en los mejores destinos de la inmensa mayoría.
·    Manejar adecuadamente la técnica de corrección de estilo (signos y señales) y la técnica del trabajo intelectual y de la investigación periodística.
·     No detenerse ante las apariencias e investigar a fondo y minuciosa-mente los hechos cotidianos, procurando no caer en el “juego” de personas o de grupos interesados.
·         No pasar por alto ningún indicio y mantenerse agresivo y pertinaz cuando está en la pista de una noticia, a fin de sacar a luz actos y hechos ocultos que interesan a la colectividad.
·       Publicar la información exacta, sin temor a la competencia sensacionalista, sin favoritismo para con ningún partido político, facción, grupo o clase social y sin recompensas económicas, sólo con la satisfacción del deber cumplido.
·         Recibir y respetar las opiniones contradictorias a las suyas, sin mostrar reacción emotiva o impulsiva que alteren la interacción humana.
·         Saber dónde se encuentran las noticias, cómo descubrirlas y cuándo explotarlas.
·         Servir de puente entre ciencia e información, entre pueblo y cultura, considerando que la información es un bien social, un patrimonio de la colectividad. En tal sentido, trata de reducir la distancia entre el conocimiento, las experiencias y sus aplicaciones diarias.
·         Superar obstáculos, inconvenientes, limitaciones, defectos y vicios.
·         Superar su comportamiento dentro de la sociedad.
·         Tener una buena imaginación para observar los eventos cotidianos, ensamblarlos y encontrarles sentido y significación para la vida y la sociedad y, por qué no también previsión para ver más allá del hecho presente.

Algún periodista dijo cierta vez que la profesión impone diariamente disyuntivas que, aunque afortunadamente no suelen alcanzar caracteres dramáticos, tienen constantemente su conciencia en estado de alarma. Tanto en un diario como en una revista, el periodista es un hombre agredido por los hechos que ocurren en el mundo.
El periodista, asumiendo toda responsabilidad, ha de elegir, entre cuantas noticias le lleguen, aquellas que tengan o puedan tener mayor resonancia entre los lectores. Y es precisamente en esta elección donde se distingue un buen periodista, pues los acontecimientos no se presentan siempre con los contornos bien definidos desde el primer momento. A veces, un gran acontecimiento se presenta de forma anónima, es decir, sin los atributos que lo distinguen. En este caso, es misión del periodista prever el golpe y actuar consecuentemente.
Si el espíritu progresista lo lleva en el corazón y el pensamiento, sus acciones se verán engalanadas con la valentía y autoridad moral como para emprender cruzadas en aras del desarrollo y progreso de la colectividad.
Cual celoso guardián de la prensa libre, de la libertad de todos los ciudadanos, el periodista llega a promover la discusión libre y esclarecedora de las ideas, el análisis y debate público de los grandes problemas nacionales. Para el periodista, la prensa libre es la piedra fundamental de toda libertad, y esta libertad, la base firme, la fuente y el derecho primigenios de toda civilización, democracia y justicia.
Su capacitación y entrenamiento profesional le permite alcanzar conocimientos básicos en filosofía, ética, lógica, psicología, historia, literatura, economía, sociología, geopolítica, computación y demás ramas del saber humano.
Quien se precie de ser  buen periodista tiene el deber de decir y difundir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad como noticia. Pues tiene gran sentido de responsabilidad en lo que dice, escribe o hace y un sempiterno amor por la verdad. Tiene el deber de estar bien informado, de ver las cosas con claridad, describirlas con sencillez y propiedad, evitando los títulos sensacionales, rehuyendo al lenguaje efectista y los términos que apelan al temor, al odio, a la envidia, a la codicia y las bajas pasiones. No escribe, no comenta y no publica nada que no sea, crea, o fuese veraz y justo.
La  vocación y razón de ser del periodista  profesional es el servicio público. En tal sentido, labora en un medio de comunicación no para servirse de él, sino para servir a los sagrados intereses colectivos, al bien público. En su quehacer cotidiano procura no verse influido por amistades y presionado por intereses pasionales, inferiores o subalternos. No busca favores ni acepta gratificaciones. No apaña a delincuentes y corruptos,  ni elogia a nadie que merezca crítica. No abriga otro deseo que el de mantener en alto la moral y la ética periodísticas.

EL LENGUAJE PERIODÍSTICO EN LA SOCIEDAD GLOBAL


EL LENGUAJE PERIODÍSTICO EN LA SOCIEDAD GLOBAL
Escribe: Eudoro  Terrones Negrete

Antonio López de Zuazo Algar en su  Diccionario del Periodismo define el lenguaje periodístico como la "manera peculiar de expresarse los periodistas, sea por escrito (Prensa, textos informativos de Radio-Televisión) o sean oralmente (Radio, Televisión, Cine informativo). En sentido amplio, lenguaje periodístico es aquél que aparece publicado en los periódicos (Publicidad, textos de agencias, artículos, titulares, textos, etc.). Pero en sentido estricto, lenguaje periodístico es el que escriben los periodistas en el desempeño de su misión informativa. "Lenguaje periodístico" viene a ser sinónimo de "estilo periodístico".
El lenguaje periodístico es el lenguaje de la prensa escrita para un público especializado y no especializado. Está conformado por las palabras que usan los hombres de prensa, el escenario de esas palabras, los apoyos gráficos (sonoros o visuales de que se sirve) y las fórmulas combinatorias para transmitir sus mensajes informativos.
El lenguaje del periodista se caracteriza por ser ágil, rápido, escueto, claro, sencillo, coherente, veraz, espontáneo, directo, elegante, interesante, atractivo, vivaz, informativo y libre de clichés manidos y de tecnicismos.
El periodista en el uso del lenguaje debe  tener en cuenta las siguientes recomendaciones fundamentales:
·         Excluir los vocablos con sonido o significado ambiguo.
·     Evitar el arcaísmo, es decir el uso de palabras, expresiones o frases anticuadas o caídas en desuso. Ejemplo: agora  por ahora , traxe por traje, vide por vi.
·     Evitar el neologismo, es decir la introducción de palabras nuevas innecesarias en el lenguaje por haber otras equivalentes. Ejemplo: preciosura, por preciosidad, congresal por congresista, desvariación por desvarío..
·     No hacer uso de frases hechas, tales como: "el hondo pesar", "las tinieblas de la ignorancia", "la manzana de la discordia", "razones de peso", "honda consternación", "el anchuroso río", "aplausos clamorosos", "abigarrada multitud", "un silencio expectante".
·      Excluir la negación doble. En lugar de "no es imposible" (negación doble) debe usar  "es posible"; "no es infalible" (negación doble) por "es falible", "no es infactible", por "es factible", etc.).
·         Eliminar lo superfluo o cuanto pueda distraer al lector sobre el concepto principal.
·         Optar por el uso de la voz activa antes que la voz pasiva:
·         Voz activa: "Los ministros de relaciones exteriores de Perú y Ecuador han ratificado el tratado de paz".
·    Voz pasiva: "El tratado de paz ha sido ratificado por los ministros de relaciones exteriores de Perú y Ecuador".
·      No emplear lenguaje indecente, inmoral o de doble sentido, aun cuando tal lenguaje solamente pueda ser comprendido por una parte minoritaria de la audiencia.
·      Escribir y comentar con equidad, propiedad, claridad, veracidad,  objetividad, imparcialidad, independencia de criterio, sencillez, breve-dad, sin exceso de palabras, exactitud, corrección y justicia los acontecimientos a ser informados, rehuyendo del lenguaje efectista. Sólo así no defraudaría a su público y a la comunidad en su servicio social.
·         Evitar el uso de la metonimia. La metonimia, llamado también transnominación, es un tropo de relación consistente en designar una cosa con el nombre de otra, tomando el efecto por la causa, la causa por el efecto, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada, el continente por el contenido, lo moral por lo material, el lugar por el producto, etc. Ejemplo: las canas por la vejez (el efecto por la causa), los que viven de sus manos (la causa por el efecto)  él obtuvo laureles para el Perú (el signo por la cosa significada), quiero leer a Luis Alberto Sánchez por quiero leer sus obras, (el autor por la obra), un hombre sin entrañas (lo físico por lo moral)  se impuso la hoz y el martillo (el signo por lo significado), tu no tienes cerebro (por tú careces de "inteligencia": lo físico por lo moral), los adultos bebieron  jerez  (el lugar de España por el producto jerez), se tomó tres copas de más (el continente por el contenido), la Divina Providencia por Dios, buena pluma por buen escritor, Baco por vino.
·         Poner sumo cuidado en lo que dice, en lo que escribe y en el manejo de las crónicas o notas periodísticas, evitando lo grosero, lo tosco, lo chabacano, el lenguaje rudo y los golpes bajos.
No debe olvidarse que el periodista es ante los hechos noticiosos un espectador cotidiano, que los capta para difundirlos, interpretarlos y comentarlos en función de los intereses, objetivos y metas de la comunidad al que sirve.
El periodista que no sabe escribir correctamente hace el ridículo ante los lectores cultos al caer en disparates tales como: falsas concordancias, participios inconexos, monotonía, uso excesivo de puntos y comas y estilo titubeante e incoherente. De persistir en un mal uso del lenguaje será un profesional con descrédito en el ámbito periodístico y laboral, marginado de las posibilidades de empleo. Y en definitiva constituirá un serio problema para el director del diario, el jefe de redacción, el titulero y un peligro para la supervivencia y el éxito de la empresa periodística.
El maestro universitario Dr. Emil Dovifat, en su didáctica obra Periodismo, considera que los errores del lenguaje periodístico provienen de cuatro fuentes:
1. Del lenguaje sin personalidad. Acomodándose a determinadas esferas de la vida, el periódico, cuando informa sobre ellas, adopta su vocabulario corrompido y defectuoso con el fin de crear el "ambiente", la "atmósfera" de los sucesos. Por ejemplo: el lenguaje de la alta costura en las informaciones de modas. El de los deportes, en las informaciones deportivas. El comercial, en las secciones dedicadas al comercio. No obstante, debemos afirmar que el periódico trata de evitar en sus informaciones la jerga profesional de las demás esferas de la vida, con lo cual ha prestado un gran servicio al idioma. (Puede compararse, por ejemplo, la parte comercial de los periódicos de 1890 con la de los actuales).
2. Del lenguaje exagerado. Ciertas estridencias de lenguaje se originan al redactar con demasiado énfasis, tanto por describir con entusiasmo como en las críticas. Cuando se carga la mano en los colores, cuando se sabe el tono en exceso, el resultado es de mal gusto.
3. Del lenguaje torpe o boto. Es éste el que utiliza resignadamente clisés lingüísticos manidos. Se observa esta degeneración cuando un reportero se ve obligado, a lo largo de los años, a describir o informar siempre sobre iguales o parecidos acontecimientos. (Por ejemplo: comentar diariamente, durante treinta años y sin interrupción, las cotizaciones de la bolsa.) Entonces falla no solamente el vocabulario sino hasta el escritor. El lenguaje viste, por decirlo así, viejo y sucio ropaje.
4. Del lenguaje telegráfico.Se origina éste en las apresuradas comunicaciones por telégrafo, donde hace furor la viciosa manía de sustantivar, donde se acortan los textos o se tachan al compaginar, para que ajuste y así, con las prisas de última hora, es irremediable que el resultado sea algo fragmentado y desprovisto de belleza.
Estas faltas no son ignoradas y constantemente se trabaja en eliminarlas. Precisa además, Dovifat,  que "Quien desee tener un buen lenguaje periodístico necesita, pues, desligarse de todas las particularidades de otras jergas profesionales. Y atenerse a las leyes naturales, sanas y generales de la gramática. El sentido del lenguaje sencillo, natural y genuino, debe ser el punto de partida para la expresión del pensamiento en el periódico. El que quiere dominarlo debe tener una relación íntima, estrecha y diariamente renovada con el idioma y no olvidar que con ésta se le ha confiado uno de los más altos bienes culturales."


EL PERIODISMO POLÍTICO COMPROMETIDO CON LA MAYORÍA NACIONAL


EL PERIODISMO POLÍTICO COMPROMETIDO CON LA MAYORÍA NACIONAL
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

La política es la ciencia y el arte del buen gobierno al servicio de las mayorías nacionales. Es la participación y movilización condicionada de la ciudadanía en los asuntos y en la orientación del Estado.
El periodismo político, es un tipo de periodismo especializado que está constituido por el conjunto de noticias, comentarios y críticas que anteceden y culminan el desarrollo de actividades relacionadas con elecciones municipales (gobierno local) y elecciones nacionales (gobierno nacional).
Periodistas especializados en política se ocupan de las campañas y votaciones, cubren informaciones sobre los anuncios de candidaturas y alianzas electorales, sobre los planes de gobierno de los candidatos. El reportero político conoce a las autoridades que controlan la maquinaria de los partidos políticos y del Gobierno. Carl N. Warren diría con justa razón que el cronista político "Conoce el juego de la política y sabe cómo se juega".
El periodista político informa sobre los discursos políticos, los aplausos o abucheos del auditorio, sobre las manifestaciones y contra-manifestaciones políticas. Detecta y comenta la grandilocuencia vacía de los oradores así como también informa y comenta sobre los últimos resultados de los sondeos de opinión realizados por empresas particulares o  por algunos medios de comunicación.

Warren divide las noticias puramente políticas, según la cronología del período electoral, en tres grupos principales:1. Informaciones sobre previsiones y cábalas pre-electorales, 2. Informaciones sobre los discursos y declaraciones durante la campaña, 3. Informaciones sobre el resultado de las elecciones.
En el día de las elecciones, el periodista político conforma sus informaciones con afluencia de electores, con el estado del tiempo y su influencia en la concurrencia o en el ausentismo de los electores, con entrevistas de los candidatos, con informaciones relacionados a violencia, robo de votos y de ánforas,  informaciones sobre inasistencia de personeros y de miembros de mesa, sobre acusaciones de fraude y pronósticos de la posible victoria de algún candidato.
El periodismo político forma parte de aquella prensa comprometida con la lucha de un sector social o de la inmensa mayoría nacional.
El periodista, dentro de este tipo de periodismo, toma posición política a favor y en defensa de la doctrina, ideología y filosofía de un determinado partido, movimiento, frente o alianza; dice su verdad o calla en forma consciente o inconsciente en función de los intereses de la camiseta política que lleva puesto, situación ésta que en muchos casos depara al periodista la persecución, la cárcel, el destierro, la privación de sus derechos ciudadanos, civiles y políticos, más aún si tiene que luchar contra un gobierno dictatorial o "de facto".
El periodismo político, a través del partido, movimiento, frente o alianza que representa, trata de lograr el dominio del Estado y determinar con su poder la organización, administración, conducción y transformación de la sociedad. Se orienta a un tipo de sociedad diseñado en el Plan máximo y Plan mínimo del partido político..
El periodista político está al servicio de determinado sector de la población y utiliza los medios de comunicación o la prensa para organizar, orientar e influir en determinados sectores sociales. En este sentido el periodista ya no es neutral, independiente ni plural, es un profesional comprometido con un partido político. a cuyos intereses sirve.
El periódico condiciona y limita la participación de opiniones contrarias al interés del partido político o de sus agentes económicos. El periódico se elabora sobre la base de consignas partidistas y está más preocupado en ganar adherentes a favor de su partido político. El periódico es de limitado tiraje, poco vende, tiene pocos anunciantes y es de bajo prestigio y consecuentemente tiene poco poder de influencia en el público y está sujeta a la restricción económica del grupo de poder económico que encarna. Se escribe para complacer al dirigente, al jefe del partido, a los fines y objetivos de la organización política. La página editorial está sometida a manipulaciones del partido y de los representantes de los grupos económicos que encarna.
En el periodismo político, la clase política determina que se debe decir y que no se debe decir, que se debe publicar y que no se debe publicar, determina cuales hechos informativos merecen la mayor o menor cobertura informativa. El medio de comunicación está al servicio del partido político y no necesariamente  y como debe ser al servicio del público en general, se orienta más que todo al adoctrinamiento de masas
La función del medio de comunicación deviene mayormente en política y pedagógica, aunque su objetivo principal es organizar las fuerzas sociales para alcanzar el poder. Y según el tipo de partido político al que representa (de centro, de izquierda o de derecha), el periodista jugará un rol político a favor de las clases humildes, explotadas y desposeídas  (que son los más) o de las clases dominantes, poderosas, explotadoras o reaccionarias  (que son los menos).
La práctica del periodismo político conlleva una serie de inconvenientes y desventajas que lo resumiremos en los siguientes puntos:
·         Deviene en fugaz y de poco éxito empresarial, poco influyente en la opinión pública para el cambio de las estructuras socio-económicas del país.
·         El periodista asume mayores riesgos, privaciones y limitaciones en el ejercicio de la profesión.
·         Muchos excelentes y experimentados periodistas por no comulgar con los principios políticos del medio de comunicación se  ven imposibilitados de ascender en los diversos cargos y son sistemáticamente hostilizados y marginados por el empleador.
·    Muchos periódicos y medios de comunicación murieron en el camino a consecuencia de sus actitudes críticas contra el gobierno de turno.
·     No puede servir de vehículo de información al servicio del poder, salvo casos que el partido de gobierno sea el partido cuyos principios y programas defiende.
En el periodismo político, constituyen acontecimientos que deben ser difundidos y comentados los siguientes: elecciones, asambleas, convenciones y congresos de las organizaciones políticas y sindicales, conferencias diplomáticas, sesiones del Poder Legislativo, del Consejo de Ministros, de los Concejos municipales, inauguraciones de locales partidarios, entre otros.
El periodista político estará enterado de los eslogan de campañas de los partidos políticos, tales como los siguientes: "Limpieza en todo demandamos al Gobierno", "El Perú no se vende", "Petroperú para los peruanos", "Perú no cederá un milímetro de su territorio a Ecuador", "Mi compromiso es con el Perú y no con los extranjeros", "Patria, tierra, libertad y justicia", "No más impuestos que graven al pueblo", "Honradez, tecnología y trabajo", "Justicia social de Pan con Libertad", "Juntos, SI podemos", "Unidos, todo lo podemos; desunidos, nada somos", "Crearemos riqueza y empleo para el que no la tiene, sin quitarle al que la tiene", "Obras sí, palabras no",  "La moralización debe empezar por los moralizadores", "Centralismo No. Regionalización SI", "Basta ya de hambre, miseria e injusticia".

EL PERIODISMO “AMARILLO”


EL PERIODISMO “AMARILLO”
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Tomás Lapique, en su obra Arte y técnica del titulaje periodístico manifiesta que "Dentro del sensacionalismo existe la variante del llamado periodismo amarillo, el cual tomó su nombre del seudónimo que usaba el caricaturista norteamericano Richard Outcaut, quien creó un personaje con el nombre de Yellow Kid. Estas caricaturas se publicaban en el New York World, y representaban a un muchacho andrajoso de los barrios pobres neoyorkinos. Siempre estaban relacionadas con sucesos escandalosos de la política o de la vida social de la ciudad. Aparecían impresas en amarillo y, como el personaje en cuestión se llamaba Yellow Kid (muchacho amarillo), como ya dijimos, esa relación entre los sucesos escandalosos y el nombre del muchacho hicieron que a este tipo de periodismo se le comenzara a llamar amarillo, nombre con el que aún se conoce en nuestros días".
Representantes máximos del periodismo sensacionalista son James Gordon Bennett, Jospeh Pulitzer y William Randoph Hearst. Joseph Pulitzer, tuvo una gran habilidad a tal punto que  -según refiere J. Duarte en su obra "El Diario Moderno"- "las noticias las presentaba cuidadosamente con títulos escogidos, destacando la importancia con letras enormes. Los titulares eran realmente sensacionalistas, tales como "El misterio del Río"; "El Terror de Wall Street", estos títulos iban acompañados de ilustraciones adecuadas y textos de escenas vívidas"
A James Gordon Bennett se le considera el padre auténtico del periodismo amarillo, quien el sábado 16 de abril de 1836 en su periódico "The New York Herald" publicó la primera interviú dialogada. El artículo anunciaba: "El asesinato más atroz".  Fue el asesinato de Ellen Jewett, una joven de cierta clase, muerta por Richard P. Robinson, en casa de Sonia Townsend, domicilio poco honesto. Gordon Bennett logró durante varias semanas un éxito inusitado.
José Altabella, profesor de la Escuela Oficial de Periodismo, en 1953 dijo que "Pulitzer, el gran promotor norteamericano, era un húngaro que había trabajado durante varios años de mozo de café y de agente de policía. En 1883 adquirió "The New York World" y más tarde "World". Como gran hombre de negocios, trató a la Prensa como un negocio más y cultivó el sensacionalismo. Mejoró la técnica de la presentación de informaciones, de redacción de historias de interés humano, redujo la extensión de los editoriales, y dejó una gran huella, aparte de haber instituido dos millones de dólares para fundar la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, y haber creado los famosos premios que llevan su nombre".
El periodismo amarillo o periodismo sensacionalista, pone énfasis exagerado en el escándalo, el crimen, la lujuria y el desastre, en los vicios, en la injuria, difamación, calumnia, la maledicencia, la sexualidad, y el aspecto más bajo de la vida. Aquí se utiliza los medios ilícitos para obtener informaciones, aquí se selecciona, se carga el acento, se extiende y profundiza las noticias policiales, las de tinte erótico, los chismes de alcoba. Es decir se pone interés en la información noticiosa cargada de bajas pasiones o de morbosidad humana, con el fin de influir en el público, "influencia - a decir de Dovifat- que se manifiesta en el fluir de los renglones, en la altura y anchura de las letras, en la forma y el color de las imágenes".
El periodismo sensacionalista utiliza la imagen para mostrar escenas de interés humano tales como por ejemplo, según refiere Frazer Bond "el niño de ocho años que llora por un perrito muerto entre sus brazos, una madre que recibe al hogar a un hijo desaparecido tiempo antes, fotografías que registran la alegría y la tristeza del drama humano". O también utiliza fotografías tomadas desde ángulos propicios para causar mayor impresión en el público y que hacen referencias o que explican los sucesos de carácter erótico y policial. (violaciones, desviaciones sexuales, actos delincuenciales como raptos, secuestros, homicidios, accidentes de tránsito, etc.).     
Este tipo del periodismo es de de baja ley,  responde a una prensa detestable, que busca lograr el puro impacto psicológico de la noticia y que no tiene la mínima consideración ni el respeto a la dignidad de la persona humana. Resulta dañino para la sociedad, porque “distrae” al público antes de formar y culturizar, porque rebaza los límites de la ética profesional periodística, porque atenta contra la decencia, la dignidad, la simpatía humana, la responsabilidad y el buen gusto de las personas. Asimismo ofende la moral pública, las buenas costumbres y los hábitos sociales y atentan contra la imparcialidad de juicio.
Con Mitchell V. Charnley diríamos que el periodismo amarillo sensacionaliza la noticia con el fin de permitir al público “relamerse los labios ante la indecencia, la crueldad, el sufrimiento o la debilidad humana”.
El periodismo sensacionalista o amarillo aplica la fórmula “S-S” (sangre-sexo) y reviste las características siguientes:
·         Fabrica informaciones, inventa acontecimientos y divide al pueblo, enfrentándoles gratuitamente.
·      Induce a favorecer una opinión o a un grupo a expensas de otro. Promueve corrientes de opinión que se hallan movidos por impulsos egoístas, intereses censurables e inoportunos.
·       Los fines justifican los medios que emplea.
·       Presenta las noticias en forma parcial, incompleta e interesada.
·     Su comportamiento “fiscalizador” se convierte en comportamiento cínico que usa la información que posee para la extorsión y el chantaje, para “amasar” fortuna. Las noticias se difunden o se suprimen en función de la recompensa pecuniaria que perciba el periodista o el propietario del medio.
·      Tuerce los sucesos, asignándoles significado indebido y distinto a lo real.