jueves, 20 de junio de 2019

EL PERIODISTA PROFESIONAL Y SUS CUALIDADES EN UNA SOCIEDAD DE PERMANENTES CAMBIOS


EL PERIODISTA PROFESIONAL Y SUS CUALIDADES EN UNA SOCIEDAD DE PERMANENTES CAMBIOS
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

En una sociedad de permanentes cambios, el periodista profesional debe tener cuando menos las siguientes cualidades: Veracidad, proceder leal, adaptación a las circunstancias, amor, independencia de juicio, dotes de maestro, sentido histórico, sentido del público, responsabilidad, vocación, imparcialidad y especialización.

VERACIDAD
Por estricta consideración a la buena fe del público, el periodista profesional está obligado a ser veraz, escrupuloso o exacto. Debe dar una información y un comentario crítico inteligente, amplio y veraz de los acontecimientos del día en un contexto que les dé sentido. Debe decir claramente cuando un suceso es un suceso y cuando una opinión es una opinión, debe separar las noticias de las opiniones, es decir debe informar objetivamente y sin comentario de lo acontecido.
El periodista profesional da un informe exacto sobre una afirmación o declaración hecha por el personaje que hace noticia, informa la verdad sobre los motivos del personaje y de la situación política en la cual hizo su declaración. Las noticias los transmite con veracidad y justicia, sin tendencias.
Para el periodista profesional los encabezados de los artículos deben estar perfectamente justificados por el contenido real o verdadero de los hechos ocurridos. Jamás debe presentar acontecimientos novelescos o imaginarios, como una transmisión o anuncio noticioso verídico.

PROCEDER LEAL
El periodista profesional no debe publicar acusaciones extraoficiales que afecten la reputación,  el carácter moral, sin dar oportunidad al acusado o agraviado de ser escuchado o de asumir su apología o réplica. Confiere la oportunidad para que la persona agraviada o perjudicada con un determinado comentario efectúe los respectivos descargos. Siempre  está dispuesto a aceptar y corregir sus errores cometidos, tanto a nivel de exposición de un hecho como de opinión o crítica. No invade los derechos, sentimientos o fueros privados.

ADAPTACIÓN A LAS CIRCUNSTANCIAS
El periodista profesional, una vez tomado la decisión de trabajar en una determinada empresa periodística, deberá sentirse a gusto en los ambientes, escenarios y situaciones donde labore o cubra información, actuando con espíritu de integración, de unidad, y deberá actuar con buen tino, humor y calma, adaptándose hábilmente al medio.

AMOR
Sólo el amor puede satisfacer la gran generosidad y entrega hacia el público que exige el ejercicio del periodismo. Si el periodista profesional no ama al público, si no llega a comprender sus sentimientos, intereses, motivaciones, conducta y aspiraciones muy poco podrá hacer y contribuir con la sociedad y sus semejantes.
El amor es el camino de la eficacia y efectividad, de la comprensión y confianza, de la credibilidad y del respeto mutuo, de la buena imagen que se mantiene en pie. Ese amor no debe ser abstracto, ideal o utópico, por el contrario debe ser concreto, real, basado en los hechos.

INDEPENDENCIA DE JUICIO
Esta cualidad es importante para que el periodista no caiga en el proselitismo partidista ni mucho menos en el sectarismo político. La independencia de juicio es necesaria en un periodista para ser dueño y responsable de lo que piensa, escribe, dice, comenta, critica o hace.
La independencia de juicio le dará autoridad a lo que escribe y comenta, le hará dueño de sus propios pensamientos y le protegerá de los intereses subalternos, de la consigna, la cólera, el panegírico y de espíritus de sumisión o vasallaje. Así no podrá caer fácilmente en “la voz del amo” ni ser utilizado por los grupos de presión y grupos de poder.
La promoción del interés privado que se oponga al interés general o al bienestar colectivo, no es propio de un periodista honesto y serio, como tampoco lo es el partidismo en el comentario editorial.

DOTES DE MAESTRO
El periodista profesional tiene cualidades de un  maestro, pues sabe cómo llegar bien al público, que es el discípulo. Como maestro sabe discernir lo bueno de lo malo y de lo feo de la noticia, sabe tamizarlo adecuadamente. Sabe ilustrar y forjar opinión, recrear y culturizar a las masas, es capaz de moldear conductas positivas, de sugerir planteamientos de solución a los problemas de la vida práctica y en sociedad, es capaz de aclarar y rectificarse según los casos a fin de no defraudar la confianza depositada en su persona por el receptor.
En cuanto maestro, el periodista es capaz de percibir irregularidades y de exponerlos claramente sin disimulos ni componendas. Es capaz de decidirse entre las opiniones diversas con la de justo medio.

SENTIDO HISTÓRICO
Es propio de un periodista profesional ser capaz de avizorar el futuro y de proyectarse a las consecuencias que arrojaría un determinado hecho, sabiendo pasar de los accidentes a lo substancial en sus utilidades prácticas del mañana.
A un periodista profesional con sentido histórico no le es difícil sortear los peligros presentes y orientarse con firmeza hacia el provenir, reteniendo lo anecdótico, sobreponiéndose a la pasión subalterna y la lucha doméstica, que por demás enturbian y obstaculizan la claridad meridiana.

SENTIDO DEL PÚBLICO
El periodista profesional, imbuido de los conocimientos que provienen de la psicología general,  psicología social y psicología de la comunicación, conoce muy bien a su público en cuanto a sus deseos, intereses, necesidades, inquietudes, aspiraciones, manías, reacciones y sabe cómo llegar hacia ellos con el mensaje adecuado y oportuno a través de un medio, fomentando la participación del pueblo en la formulación de alternativas de solución a sus problemas.

RESPONSABILIDAD
El periodista  profesional en el ejercicio de sus funciones asume gran responsabilidad ética, moral y social. Es responsable de lo que dice, de lo que deja de decir, de lo que hace y de lo que deja de hacer. Es responsable ante su conciencia, ante el público, ante la profesión y ante la sociedad.
La responsabilidad supone que el periodista profesional debe estar siempre bien y oportunamente informado de cuanto ocurre en la sociedad, para demostrar al público un conocimiento cabal de su profesión y cumplir éticamente su función.
Periodista profesional que usa un medio de comunicación para fines subalternos, egoístas e indignos, para promover el enfrentamiento entre gobernantes y gobernados, para desestabilizar el sistema democrático, para dividir la familia y atentar contra la paz deviene en infiel a la confianza que le ha depositado el público, pues entonces ha equivocado de profesión y se ha convertido en un irresponsable más como de los tantos que existe en las demás profesiones.

VOCACIÓN
La vocación es la preferencia que inclina e impulsa al periodista hacia una tarea exclusiva, que compromete la totalidad de su vida. La vocación viene a ser la inclinación que tiene el periodista por la profesión que abraza, vocación que está respaldada por dotes o aptitudes, habilidades, capacidades, rasgos especiales para ejercer el periodismo en las mejores condiciones posibles.
A ese permanente aguijoneamiento de la conciencia, del pensamiento y sentimiento del periodista, que le conduce a esforzarse en todo lo posible para cumplir a cabalidad sus funciones, se le conoce con el nombre de vocación periodística.
La vocación focaliza la vida del periodista, enriquece su misión histórico-destinal, contribuye al cumplimiento de sus funciones cotidianas con la mayor eficiencia y le permite superar los obstáculos para cumplir su cometido. Por su vocación el periodista hace las cosas de la mejor manera, se constituye en paradigma para los demás. Por su vocación el periodista hace de la profesión el ideal permanente de una vida renovada, constructiva y progresista.

IMPARCIALIDAD
El periodista profesional procura ser en todo orden de cosas imparcial. Imparcial en lo que dice y escribe, en sus juicios de valor, en sus comentarios y análisis críticos. Imparcialidad que implica la realización de informes noticiosos exentos de opiniones o tendencias de cualquier orden.

ESPECIALIZACIÓN
El periodista profesional debe hacerse un examen general del campo en que intente especializarse. Por ejemplo en: espeleología, vulcanología, turismo, filatelia, diagramación, política, teatro, bellas artes, espectáculos, deportes. Y al hacer su elección ha tenido que evaluar sus puntos de interés e inclinaciones, sus habilidades y destrezas, sus capacidades en determinada área del periodismo moderno para poder hablar y escribir de algo que realmente conoce en profundidad.
"La preparación del especialista, por consiguiente - expresa E. Frank Caudlin-, nunca llega a darse por terminada completamente. Tiene que estar al día en todo lo que se refiere a su especialidad, estudiando las más sobresalientes publicaciones y revistas especializadas, asistiendo a conferencias, reuniones, actos sociales, representaciones públicas, competencias deportivas, según el caso, mezclándose y cambiando impresiones con quienes son reconocidos expertos en la materia; leyendo los libros de reciente lanzamiento y formando su propio juicio y dando sus ideas personales. Al cabo del tiempo podría suceder que en vez de que él tenga que consultar a otros, sean otros quienes le consulten; cuando esto empiece a suceder, podrá ya afirmarse que habrá ganado con todos los honores el título de experto".