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28 de marzo de 2020

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA BIOÉTICA


PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA BIOÉTICA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El profesor universitario estadounidense, James Franklin Childress, y el filósofo estadounidense, Tom L. Beauchamp establecieron en 1979 la definición de cuatro principios fundamentales que sientan las bases de la bioética: principio de autonomía, principio de no maleficencia, principio de beneficencia y principio de justicia.

Expliquemos a continuación cada uno de los referidos principios bioéticos.
PRINCIPIO DE AUTONOMÍA
El principio de autonomía consiste en la capacidad del ser vivo de establecer sus propias reglas o normas sin que influyan en su elección y decisión las presiones, limitaciones o interferencias externas.

Este principio es de carácter imperativo y debe ser respetado como norma siempre que el individuo no tenga limitada su autonomía a causa de problemas de salud.

En medicina, se denomina consentimiento informado  y constituye un derecho fundamental del paciente sea adulto o niño (a través de sus progenitores o tutores legales) y es un deber del médico.

La actuación de las personas con autonomía  implica  responsabilidad en la toma de sus decisiones, preferencias y acciones y es un derecho irrenunciable, aún en la enfermedad.

Las acciones sólo son autónomas cuando hay intencionalidad, conocimiento (es imprescindible), ausencia de control externo (no tienen que haber presiones) y autenticidad (coherencia con el sistema de valores y actitudes habituales de la persona)[1]

Según este principio el paciente tiene libertad de decisión o capacidad de autodeterminación sobre su vida.

 “Este principio será susceptible de no ser aplicado cuando se produzcan situaciones en que la persona no pueda ser 100% autónoma o tenga autonomía reducida (p. ej., estado vegetativo o daño cerebral)”[2].

PRINCIPIO DE BENEFICENCIA

El principio de beneficencia consiste en “hacer lo mejor para el paciente” o “hacer el bien al paciente”. Es la obligación de tomar en cuenta el mayor beneficio del paciente antes de actuar, dejando de lado los prejuicios y las opiniones personales para enfocarse en los intereses y necesidades del paciente, a fin de que el paciente pueda decidir qué le conviene.

Según este principio no se puede hacer el bien en contra de la voluntad de las personas.

En virtud del principio de beneficencia el médico tiene el deber de actuar siempre en beneficio de las demás personas, en función del interés de bienestar del paciente, protegiendo y no ocasionando perjuicio o daño alguno. Es decir "todo para el paciente, pero sin contar con la opinión de él".

Para aplicar este principio es necesario cumplir con las normas o reglas siguientes:
1.      Proteger y defender los derechos de otros.
2.      Prevenir que suceda algún daño a otros.
3.      Suprimir las condiciones que puedan producir perjuicio a otros.
4.      Ayudar a las personas con discapacidades.
5.      Rescatar a las personas en peligro.

PRINCIPIO DE NO MALEFICENCIA

El principio de no maleficencia consiste en “evitar el mal al paciente”, el médico debe evitar o abstenerse de realizar intencionalmente cualquier acto que pueda causar perjuicio, daño, dolor, sufrimiento, incapacidad a las demás personas. Evitar acciones malintencionadas o que perjudiquen innecesariamente a otros.

Según este principio prevalece el “beneficio sobre el prejuicio”, «No dañar a nadie de forma innecesaria». Y aunque el paciente lo pida, el médico no se le puede hacer el mal.

Este principio tiene dos dimensiones: “no hacer daño a nadie” (dimensión negativa) y “procurar positivamente que la vida biológica de todos los hombres sea tratada con igual consideración y respeto” (dimensión positiva). 

“Las implicaciones médicas del principio de no maleficencia son varias: tener una formación teórica y práctica rigurosa y actualizada permanentemente para dedicarse al ejercicio profesional, investigar sobre tratamientos, procedimientos o terapias nuevas, para mejorar los ya existentes con objeto de que sean menos dolorosos y lesivos para los pacientes; avanzar en el tratamiento del dolor; evitar la medicina defensiva y, con ello, la multiplicación de procedimientos y/o tratamientos innecesarios”[3].

Para aplicar este principio es necesario cumplir con las normas o reglas siguientes:
1.      No matarás.
2.      No causarás dolor o no harás sufrir a otros.
3.      No incapacitarás a otros.
4.      No ofenderás.
5.      No privarás a los demás de los bienes de la vida.

PRINCIPIO DE JUSTICIA

Según el principio bioético de justicia cada individuo debe ser tratado como un igual, sin que se interpongan prejuicios con respecto a sus diferencias físicas, sociales, culturales, económicas, ideologías, etnia, situación económica, género, orientación sexual, entre otros. Y que conlleve a poner fin la desigualdad, la discriminación, la repartición injusta de bienes y el odio a las personas.

Este principio de justicia distributiva garantiza la equidad entre costo, beneficio y riesgo, dando a cada persona lo que le es debido y según sus necesidades.

Cabe anotar que los principios de la bioética entran en revisión, discusión, debate y reajuste conforme avanza la ciencia y la tecnología.

Para aplicar este principio es necesario cumplir con las normas o reglas siguientes:
1.      A cada persona una parte igual.
2.      A cada persona de acuerdo con la necesidad.
3.      A cada persona de acuerdo con el esfuerzo.
4.      A cada persona de acuerdo con la contribución.
5.      A cada persona de acuerdo con el mérito.
6.      A cada persona de acuerdo con los intercambios del libre mercado.


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