domingo, 27 de septiembre de 2009


PROPUESTA PARA UNA REFORMA
DE PARTIDOS POLÍTICOS


Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete



DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA

Los partidos políticos en el Perú, con organización y función propias, surgen a mediados del siglo XIX como consecuencia del régimen democrático representativo, de la expansión del sufragio y de la necesidad de control del abuso de los gobiernos de facto.

Los partidos políticos nacen al calor de las aspiraciones y las necesidades de los pueblos, con plataforma y programa de gobierno, con líderes idóneos y de intachable conducta moral, capaces de armonizar los intereses colectivos y de luchar por mejores condiciones de vida.

Los partidos eran los intermediarios de la voluntad ciudadana entre el Estado y la sociedad, se mantenían en permanente diálogo con sus electores, fomentaban el aprendizaje cívico, contribuían a la creación y orientación de la opinión política y a preservar el régimen democrático.

A lo largo de la historia, en el Perú se fundaron muchísimos partidos políticos, unos efímeros que desaparecieron luego de la primera, segunda o tercera derrota electoral, y otros que perduran a través del tiempo. Unos con limpieza en su origen y trayectoria, y otros muy hábiles en prácticas ilícitas y antiéticas.

Nacieron y desaparecieron muchos partidos políticos, porque no supieron calar hondo en la conciencia del pueblo, porque hicieron mera oposición destructiva, porque no tuvieron planes ni programas de gobierno, porque carecieron de sólida organización, porque contaron con líderes de dudosa autoridad profesional y autoridad moral y porque tuvieron escasa representatividad ciudadana.

Tanto es así que la democracia en el Perú tuvo que soportar una serie de problemas: improvisación e inexperiencia de dirigentes políticos; desarrollo de fuerzas antisistémicas; insatisfacción ciudadana con la democracia expresada en altos niveles de desconfianza hacia la política y el gobierno de turno; divorcio de los partidos con los intereses de la población; transfuguismo y corrupción política y generación de conductas cortoplacistas en los actores políticos y sociales.

De esta manera los problemas de la democracia en el Perú se acentúan por la carencia de un sistema de partidos, por la proliferación indiscriminada de “partidos”, por los bajos niveles de aceptación popular o de aprobación ciudadana de los gobernantes, por la falta de democracia interna y de renovación permanente de los dirigentes políticos, por la aparición de organizaciones “independientes” que sólo piensan en llegar al gobierno para satisfacer intereses económicos y seguir manteniendo la injusticia social.

El siglo XX nos hereda muchos partidos débiles, cambiantes, poco representativos, desorganizados y sin disciplina, con signos de corrupción e inmoralidad en el accionar de sus líderes y congresistas, poco calificados para cumplir a cabalidad sus funciones de acuerdo a las expectativas de las mayorías nacionales. Y uno que otro partido político organizados, con ideología propia y disciplina, con líderes entrenados en la lucha popular y con programas de gobierno.

La crisis de gobernabilidad en el Perú del siglo XX, fue producto también de la crisis política, crisis económica, crisis educativa y crisis social.

PROPUESTA PARA UNA REFORMA

Frente a esta realidad, es necesario contar con propuestas de reforma de los partidos políticos, y que me permito proponer en los siguientes puntos: Cumplir la ley de partidos políticos (2003); poner en práctica un código electoral; estimular la renovación política del Congreso de la República por tercios, evitando la reelección de autoridades por un periodo consecutivo.

Hacer más riguroso los requisitos para la inscripción de nuevos partidos políticos, a fin de garantizar la estabilidad política y la seguridad jurídica del país; mejorar el funcionamiento de los mecanismos siguientes: mecanismo de control y de evaluación horizontal de la labor de los partidos; mecanismo de rendición de cuentas de manera vertical y horizontal; mecanismo de interacción más fluidos entre gobierno y oposición política; mecanismo de entrada, permanencia y pérdida del registro al sistema de partidos políticos y de reconocimiento legal.

Volver al bicameralismo (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores) más ágil y funcional, menos burocrático y con mejores filtros para la aprobación de mejores leyes.

Impedir que los partidos sin representatividad se mantengan vigentes por el solo hecho de recurrir a la formación de alianzas; reducir el requisito de mayoría absoluta para ganar en segunda vuelta; eliminar el voto preferencial, para fortalecer las estructuras de los partidos; sancionar drásticamente el “transfuguismo” político, es decir a aquellos congresistas que habiendo sido elegidos por un partido se pasan a otro partido traicionando la confianza del elector peruano.

Prohibir que sean candidatos a cargos políticos los sentenciados por delitos comunes, por casos de corrupción e inmoralidad administrativa, por traición a la patria, etc.

Somos conscientes y estamos convencidos que la crisis de gobernabilidad y la crisis en general sólo será posible superar en el Perú con la presencia de dos o tres grandes partidos políticos con alternancia en el poder, con capacidad de respuesta por consenso a los viejos y nuevos problemas nacionales.