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La Fuerza de la Fraternidad, escribe Francisco Mujica Serelle

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viernes, 19 de febrero de 2021

La Fuerza de la Fraternidad, escribe Francisco Mujica Serelle

                   LA FUERZA DE LA FRATERNIDAD

Escribe: 
Francisco Mujica Serelle 

“Podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que la época de los partidos políticos se inicia en el Perú en 1930 con la participación del Partido Aprista Peruano, APRA, Partido del Pueblo o Partido de los Pobres o de la Justicia Social, como es comúnmente denominado por los obreros y campesinos del Perú.

El Apra y su creador, Víctor Raúl Haya de la Torre, solicitaron desde aquellos años la presencia de otros partidos políticos en el debate de los problemas nacionales, a fin de acostumbrar a nuestro pueblo en el ejercicio de la democracia en la vida institucional del país, al lado de una u otra agrupación política.

La derecha hasta entonces, habíase agrupado en clubes políticos electorales de carácter eventual y transitorio. Indisciplinada e individualista, repugnaba la idea de crear un movimiento permanente doctrinario y programático. Estimaba más como financiar periódicamente golpes de Estado y colocar en el Poder gentes fieles a su mandato, postergando así el legítimo derecho del pueblo a elegir sus gobernantes.

Empero, la prédica de Haya de la Torre, reiterada luego de la gran clandestinidad en la Plaza San Martín, en 1945, al exigir, nuevamente, la organización política de las derechas fue tomando cuerpo, fructificando en 1956 con la creación del Partido Acción Popular y otros partidos menores.

Llegados a 1968, la ciudadanía contempla estupefacta como estos jóvenes partidos empiezan a disgregarse y dividirse formándose dentro de ellos facciones, cuyos integrantes se atacan encarnizadamente, dando público ejemplo de descomposición; asestándose golpes arteros, so capa de democracia interna. De esta manera movimientos que algunas veces contaron con sustento popular y primordial ayuda castrense para ampararse en el Poder, se debilitan y atomizan en razón directa a la ambición de sus dirigentes.

En cambio, el Partido Aprista Peruano continúa dando ejemplo de unión en la lucha por la materialización de un ideal. La disciplina del APRA es monolítica, sin que ello suponga sometimiento servil al pensamiento de ningún dirigente.

Ello se debe al renunciamiento de las ambiciones personales, al acrisolado concepto democrático de sus militantes, a la renuncia formulada, cuando se es aprista, de trasnochados individualismos, al destierro del personalismo y principalmente, al sentido FRATERNAL que norma las actividades de sus miembros.

La fraternidad es que el APRA la virtud por antonomasia, es y continuará siendo la norma primordial de la conducta de sus militantes. Ello se explica a través de la lucha indesmayable que a lo largo de innúmeros años el Partido del Pueblo sostuvo por implantar la democracia en el Perú.

Los apristas peruanos se hermanaron al compás de la muerte, del destierro y la cárcel. En medio de esta gran aventura por el rescate de la dignidad de las clases necesitadas del país, se soldaron los eslabones de este gran movimiento. Las figuras que hubieran podido resquebrajar la disciplina de los apristas fueron cerrándose a medida que un pueblo en sombras luchaba por su libertad.

Esta es la fuerza de la fraternidad aprista y gracias a ella el Partido Aprista Peruano marcha imperturbable, impertérrito, en su destino liberador.

La fraternidad de los apristas no se concretó en la antesala de la ambición y el odio.

Esta es la característica primordial que diferencia a los apristas de los miembros de otras agrupaciones políticas. El APRA, no lo olvidemos, antes que partido, es un movimiento de regeneración de las consciencias y por tanto, una cruzada espiritual.

En cambio, las demás agrupaciones políticas son, en primer término, empresa personal, trust de oportunistas, sociedades anónimas en busca de lucro. Por ellos se quiebran cuando el reparto del botín no satisface sus mal disimuladas apetencias.

Víctor Raúl Haya de la Torre, acertó cuando imprimió al Partido que fundó el carácter fraternal que lo caracteriza. Distingo que o pone muy por encima de las otras agrupaciones, y da perennidad al movimiento.

Por ello, los apristas celebran el 22 de febrero como el Día de la Fraternidad, fecha en la cual honran a sus mártires caídos en la lucha; ratifican el juramento de luchar por la emancipación de nuestro pueblo e inmortaliza su promesa de ser vencedores del egoísmo, la mezquindad y la traición, en aras del bienestar de la patria y rinden su homenaje al guía y gran conductor de la revolución peruana: VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE.

jueves, 11 de febrero de 2021

Asociación Nacional de Periodistas exhorta al Poder Ejecutivo de Perú a considerar a periodistas, fotoperiodistas y trabajadores de medios de comunicación en la primera o segunda fase del Plan Nacional de Vacunación

ASOCIACIÓN NACIONAL DE PERIODISTAS (ANP) EXHORTA AL PODER EJECUTIVO DE PERÚ A CONSIDERAR A PERIODISTAS, FOTOPERIODISTAS Y TRABAJADORES DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN LA PRIMERA O SEGUNDA FASE DEL PLAN NACIONAL DE VACUNACIÓN

Mediante cartas dirigidas a la Presidencia del Consejo de Ministros y al Ministerio de Salud la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) exhortó al Poder Ejecutivo a considerar a los trabajadores y trabajadoras de los medios de comunicación en las primeras fases del Plan Nacional de Vacunación. La ANP expresa  su preocupación al Gobierno "por omitir de los grupos prioritarios de vacunación a periodistas, fotoperiodistas y otros trabajadores y trabajadoras de medios de comunicación que desde que inició la pandemia se encuentran en primera línea”.

Servicio esencial

El gremio periodístico puntualizó que su reclamo no es antojadizo, puesto que los decretos supremos que declaran y dictan las medidas del Estado de Emergencia Nacional consignan al rubro de telecomunicaciones-medios de comunicación como un servicio esencial.

“De todos los sectores señalados como prioritarios en la fase de vacunación (personal sanitario, fuerzas armadas y policía, personal de limpieza, entre otros), el nuestro -el de los medios de comunicación- es uno de los que queda relegado a pesar de haber tenido una alta tasa de mortalidad”, advierte.

 108 periodistas fallecidos

En ese sentido, explica que, según el registro de la ANP, hasta la fecha han fallecido 108 periodistas por Covid-19 a nivel nacional. “La cifra-país más alta en el mundo de colegas que han perdido la vida, según data de la Federación Internacional de Periodistas”. “El Estado peruano nos ha ‘denominado servicio esencial’, pero sigue ‘sin tratarnos como un servicio esencial’”, agrega.

El gremio periodístico califica de insólito que no se consideraran las condiciones de vulnerabilidad de hombres y mujeres de prensa “quienes, sin distingo de condición profesional o laboral, hacen cobertura periodística en potenciales focos infecciosos y corren el riesgo de convertirse, por su desplazamiento constante, en potenciales agentes de contagio para su entorno”.

Con estos argumentos, la Asociación Nacional de Periodistas del Perú invoca a la Presidencia del Consejo de Ministros y al Ministerio de Salud a incorporar en la fase 1 o fase 2 del Plan Nacional de Vacunación a periodistas, fotoperiodistas, camarógrafos/as y trabajadores/as de los medios de comunicación a nivel nacional.

 La Asociación Nacional de Periodistas señala finalmente que “así como en los últimos días el Gobierno ha sido capaz de rectificar imprecisiones en el Plan Nacional de Vacunación, también será coherente en reconocer y subsanar esta grave omisión”.

martes, 9 de febrero de 2021

Ya está en circulación por Amazon.com la obra EL APRISTA EN EL SIGLO XXI, del Dr. Eudoro Terrones Negrete.

Ya está en circulación por Amazon.com
EL APRISTA EN EL SIGLO XXI 
(Visión, Misión y Destino)


Ya está en circulación por Amazon.com la obra EL APRISTA EN EL SIGLO XXI (VISIÓN, MISIÓN Y DESTINO); ha sido escrita por el maestro universitario, periodista y escritor Dr. Eudoro Terrones Negrete y editada por el Centro Regional de Ediciones Culturales y Educativas /CRECE, en Toronto - Canadá, primera edición, febrero 2021.

Renovarse o morir dijeron los renacentistas en el siglo XVI y lo repitió  el siglo XIX. Un siglo después las juventudes apristas de Perú e Indoamérica  pregonaron El Apra nunca muere y en el actual siglo XXI es grito colectivo: “Renovarse para seguir siendo inmortales y tener un mejor porvenir con Libertad, Pan y Justicia social”.

Esta obra EL APRISTA EN EL SIGLO XXI (VISIÓN, MISIÓN Y DESTINO) contiene dos capítulos. El primer capítulo versa sobre el aprismo y la política en el Perú, qué clase de país es el Perú, sinopsis de la política en el Perú, aspectos históricos del APRA y su caracterización como partido histórico, partido de la juventud y partido de política moderna. De igual manera, Haya de la Torre y la política científica; el aprismo y la descaudillización del poder; la política económica orientada por la ética; la represión, persecución e ilegalización del Apra; la heroicidad y el martirologio del pueblo aprista; Haya de la Torre, el revolucionario y el representante de la nueva hermandad para las naciones de América Latina; la moralización como base de la reconstrucción y reorganización del Perú.

El segundo capítulo trata acerca de la problemática de la juventud peruana; el significado de ser aprista; el aprista y la razón de su existencia según Haya de la Torre; la misión histórica de los apristas; los deberes y derechos de los apristas; el decálogo de la moral aprista; los diez mandamientos del joven peruano;  el Código de Acción de la Federación Aprista Juvenil (1934); la fraternidad aprista con todos los peruanos; los  pensamientos de Haya de la Torre para la acción revolucionaria; las tradiciones apristas, efemérides aprista y algo más.

El Dr. Terrones Negrete tiene una amplia producción intelectual; es autor de más de cuarenta obras, cabe mencionar algunas de ellas: ¿Qué es Filosofía? (1971), Pincelada Humana (1972), Visión crítica del Cooperativismo (1982), La posición peruana en el Parlamento Andino (1985), Justicia histórica para Óndores (1989), Filosofía. Texto Universitario (1992), Perfil del Periodista (1994), Técnicas de la Entrevista (1995),  Diccionario de Periodismo (1996), Diccionario de Investigación Científica (1998), Hacia una Nueva Educación Universitaria en el Perú (2008),  La Ética en los Multimedios de Comunicación (2008), Universidad Jaime Bausate y Meza. Testimonio de un Periodista (2009), Filosofía del Estudiante Universitario. Aprendiendo a aprender en la Universidad (2010), Filosofía de la Globalización. Un cambio de época y una época de grandes cambios (2010),Sócrates: el Maestro, el Filósofo y el Mártir de la Filosofía (2012), Mejores periodistas con principios y valores éticos (2015), Iniciación en la Investigación Científica (2017), Perfil y Ética del Investigador Científico Universitario (2020), El problema en la investigación científica (2020), Conceptos de filosofía en su perspectiva histórica (2020), El Aprista en el siglo XXI (Visión, misión y destino) (2021).

El autor, Dr. Eudoro Terrones Negrete,  expresa anticipadamente su sincero agradecimiento a la gran legión de lectores en los países de Perú, América Latina y el mundo por la acogida que dispensen a la presente producción intelectual, abrigando a la vez la firme esperanza de una renovación a fondo del Partido Aprista Peruano para que pueda desarrollar y tener éxito su proyecto de Gran Transformación en el nuevo espacio-tiempo histórico del siglo XXI y con la filosofía, ideología y doctrina de su fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre.

Lima, 9 de febrero de 2021.

lunes, 8 de febrero de 2021

FRATERNIDAD APRISTA 2021 CON TODOS LOS PERUANOS E INDOAMERICANOS

FRATERNIDAD APRISTA 2021 CON TODOS LOS PERUANOS E INDOAMERICANOS

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

 


Los ideales de "Libertad, Igualdad, Fraternidad"  fueron proclamados y difundidos por primera vez durante la Revolución francesa en 1789 y actualmente es el lema oficial de la República Francesa y de la República de Haití.

El término Fraternidad deriva del latín frater, que significa hermano. Fraternidad es el parentesco existente entre hermanos, es el lazo de unión entre las personas basada en el respeto a la dignidad, la igualdad de oportunidades y derechos, la cooperación, la empatía  y la solidaridad entre unos y otros para conseguir sus objetivos, fines y metas trazados.

La fraternidad es un valor o una virtud que se cultiva y desarrolla entre personas que comparten una misma filosofía, ideología o doctrina política; es un vínculo fraterno entre las personas para ayudarse mutuamente en la solución de sus problemas, inquietudes y necesidades. Fraternidad es el afecto y el vínculo entre hermanos o compañeros y que mantiene la unión, la disciplina y mutua ayuda entre ellos.

El ser fraterno en una organización significa estar abierto a la comprensión, a la tolerancia y al respeto entre sus miembros; es la extensión de la mano en el preciso momento que lo necesitan.

En Indoamérica, a nivel de partidos políticos el concepto de fraternidad en el siglo XX fue recogido por  la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA)  para significar el conjunto de militantes que comparten la misma ideología aprista y que son recordados a nivel nacional e internacional el 22 de febrero de cada año con motivo de conmemorarse el natalicio del fundador, jefe, maestro y guía  del APRA Víctor Raúl Haya de la Torre. En esta fecha, los familiares y  amigos de Haya, los militantes y dirigentes apristas,  los ciudadanos y personalidades de la sociedad peruana rinden su homenaje anual a Haya de la Torre, por representar toda una vida sacrificada y consecuente dedicada a servir al pueblo peruano e indoamericano.

Manuel Seoane Corrales, destacado líder aprista, en su artículo periodístico titulado “El Aprismo como espíritu”, publicado en el diario La Tribuna, el 5 de agosto de 1931, llegó a manifestar que “los apristas somos, ante todo, una fraternidad. Nos sentimos hermanos en una causa de justicia” y que querían “adecentar la política” como lo había dicho Haya de la Torre: “Nosotros (los apristas) significamos una nueva conducta, una nueva actitud. Queremos adecentar la política, ha dicho Haya de la Torre. Es decir, queremos que la política no sea un tráfico, un tablado de demagogias, una sociedad de asalto al presupuesto, sino una hermosa empresa colectiva para el bien del país. Para realizar esta empresa renovadora no basta, repetimos, la coincidencia en los programas. Es preciso, ante todo, un limpio sentido de la acción personal, una noble vocación para el bien. Por eso los apristas somos, ante todo, una fraternidad. Nos sentimos hermanos en una causa de justicia. Los peligros de ayer y las asechanzas de hoy han hecho que nuestras filas respondan también a un recóndito imperativo de hermandad. Dentro de nuestras agrupaciones los hombres somos hermanos. Nos interesan los compañeros no tanto como electores, sino como individuos. Por eso el aprismo abarca también el consejo sincero, la orientación en la conducta. Todos y cada uno de los apristas somos cordiales centinelas y mutuos apoyos en esta obra gigantesca”.

Haya de la Torre fue deportado del país el 9 de octubre de 1923, por el gobierno de Leguía; arrestado el 6 de mayo de 1932 en un suburbio de Lima y permaneció incomunicado hasta el 30 de abril de 1933, durante el gobierno de Sánchez Cerro. Durante la etapa de la Gran Clandestinidad, entre noviembre de 1934 y mayo de 1954, sufrió persecución por los gobiernos de Benavides, Prado y Odría. En estos años de la Gran Clandestinidad la fraternidad aprista tuvo expresiones de dura resistencia y de respuesta permanente para proteger a los militantes y dirigentes apristas perseguidos por la dictadura imperante.

Como ningún otro político peruano e indoamericano del siglo XX, Haya de la Torre soportó heroicamente las adversidades, las calumnias y los exilios, las privaciones de sus derechos ciudadanos; supo perdonar a sus adversarios en todo tiempo y lugar; defendió la Constitución política y los derechos humanos. A tal punto que el 22 de febrero de 1963, en respuesta a los odiadores, calumniadores y perseguidores del aprismo “El Cachorro”  Manuel Seoane sentenció: “El APRA es como el amor serrano, mientras más lo golpean más lo quieren los peruanos”.

En uno de sus artículos periodísticos Oswaldo Rivas Berrocal refirió que “Ante la brutal persecución a los apristas y el inminente peligro en que se encontraba la vida del Jefe del Partido, los apristas iniciaron una lucha de resistencia clandestina que originó una acción partidaria interna de amplia solidaridad aprista. El estímulo de sus postulados llegó al hogar de los compañeros caídos en desgracia. La práctica constante de esta manifestación solidaria sirvió de basamento al Día de la Fraternidad Aprista, que se inició en reuniones clandestina en el modesto hogar de los compañeros en los sectores de la capital, en los pueblos alejados de nuestras serranías a lo largo y ancho de nuestra escarpada geografía nacional. En esta etapa sombría de la política nacional recibimos el aliento del pueblo y tuvimos amigos. Paralelamente a este acontecimiento, los apristas hemos sacudido las estructuras coloniales de nuestra organización política social y cultural, para crear una sociedad nueva y justa, sin amos y sin esclavos. En esta lucha de renovación y de transformación, los apristas nos sentimos fuertes y generosos, porque sabemos que la utopía de ayer es una realidad palpitante hoy. Haya de la Torre, no sólo nos enseñó a luchar sin vacilaciones por la causa del pueblo. Nos enseñó también a ser fraternos, justos y generosos en la derrota o en el triunfo. Es el hombre que no ha claudicado un solo instante de sus principios filosóficos y ha demostrado una personalidad firme. Se ha mantenido en una sola línea de acción en este mundo cambiante. ¡Qué integridad moral y política pueden exhibir los políticos improvisados, los demagogos y los tránsfugas, que mudan de partido como quien cambia la camisa, frente a la vertical y maciza formación doctrinaria de un hombre como Haya de la Torre!”.

El 21 de febrero de 1946 fue la primera más grande celebración del cumpleaños de Haya de la Torre, llevada a cabo en el Estadio Nacional de Perú. El líder del Apra, Manuel Seoane Corrales propuso la instauración del Día de la Fraternidad. En la parafernalia aprista, el Día de la Fraternidad quedó establecido el 22 de Febrero de 1946, cuando Manuel Seoane en un emotivo discurso, conocido con el nombre de “Recado del Corazón del pueblo”, pronunciado en el viejo Estadio Nacional de Lima, le dice a Haya de la Torre que le traía un recado que viene del corazón del pueblo y que “ El pueblo aprista esta vez sin consulta ni Congreso, por mandato imperativo de abajo hacia arriba, ha resuelto consagrar que de hoy en adelante y hasta cuando seamos polvo en viaje a las estrellas, el día 22 de febrero como el Día Aprista de la Fraternidad”.

En esta fecha histórica los apristas recuerdan a Víctor Raúl Haya de la Torre en su vida, pensamiento y obra, valoran su rol de líder máximo, fundador, jefe, maestro y guía del aprismo; destacan su limpia, esforzada y sacrificada trayectoria, van su lealtad a la filosofía, ratifican su voluntad y decisión de seguir perteneciendo a las filas del Apra.

Con singular regocijo los apristas se reúnen en sus locales partidarios, en plazas públicas, en la ancha avenida Alfonso Ugarte de Lima, donde se ubica el local central de La Casa del Pueblo. Con el brazo izquierdo en alto, con el agitar de pañuelos blancos y al compás de canciones apristas  recuerdan y valoran las gestas revolucionarias del Apra, tratan de  limar asperezas, reafirman la unidad del Partido y formulan autocríticas para superar errores.

Los actos celebratorios del Día de la Fraternidad Aprista incluyen sendos desfiles de batallones de estudiantes, de militantes de los Chicos Apristas (CHAP), de la Juventud Aprista Peruana (JAP), de Comandos Universitarios Apristas (CUA), de Agrupación Nacional de Profesionales Apristas (ANPA), Agrupación Nacional de Periodistas Apristas (ANAPA), Agrupación Nacional de Abogados Apristas (ANAA), etc., etc.,  así como también el encendido de fogatas y quema de cohetes y castillos artificiales para terminar  estrechándose  las manos y abriendo los brazos a todos los peruanos que quieran luchar con el Apra por una patria unida, libre, digna y justa.

En su discurso por el Día de la Fraternidad en el año de 1960, Víctor Raúl Haya de la Torre empezó diciendo: “Compañeros: Por lo general en esta noche de las vísperas del Día de la Fraternidad, nos hemos acostumbrado a pronunciar discursos. Esta ha sido siempre una fiesta casi hogareña. Nos hemos juntado aquí para recordar aquellas otras noches siniestras de la persecución, en las cuales celebrar estas vísperas era un acto de rebeldía viril y magnífico (aplausos). Pero desde que vivimos en libertad esta noche es una noche plácida y como suele ser una noche estival, diré, casi aludiendo a la presencia de nuestro amigo Mr. Phillips, estas noches siempre han sido para nosotros “sueños de una noche de verano” (Aplausos).


El 25 de febrero de 1961, en su discurso por el Día de la Fraternidad, Haya de la Torre manifestó: “Compañeros: Nosotros creemos que todo lo que pasó en las luchas fratricidas, en la guerra civil que vivimos en una época, debe ser superado definitivamente por una fraternal línea de reconciliación de la cual es ejemplo la fraternidad de Europa. De la cual es ejemplo de fraternidad de todos los pueblos que dejaron atrás el pasado de lucha y que marchan seguros y unidos en la coexistencia hacia la afirmación de los valores humanos (Aplausos) “Compañeros: Permítanme que en esta gran noche, en esta magnífica velada de fraternidad multitudinaria, yo les tienda mis brazos, les abra de nuevo mi corazón con la certeza de que esta obra del partido ustedes la heredarán. Serán ustedes y los hijos de ustedes los encargados de defender en la historia del Perú la dignidad de los peruanos y sobre todas las cosas la función del Perú como hermano forjador de una nueva conciencia continental, como hermano cooperador de una democracia con justicia, de ¡Pan con Libertad¡ (Ovación)”.

El 6 de diciembre de 1965, desde Hamburgo-Alemania, antes de ser sometido a una operación, Víctor Raúl Haya de la Torre le escribe una carta a Jorge Idiáquez con el fin de que mantenga en reserva la información sobre su enfermedad y las causales de su último viaje.

He aquí algunos párrafos trascendentes del contenido de la Carta de Haya de la Torre enviada a Jorge Idiáquez:

“Te pido, a ti que conoces mi modo de pensar, que transmitas a todos los compañeros del partido mi declaración de que mi mayor, y acaso única preocupación al morir, es la de las consecuencias que pueda traer mi desaparición y, sobre todo y ante todo, la unidad del partido que ha sido, es y será la garantía de su fuerza”. “El aprismo debe ser siempre el gran movimiento de la democracia y de la justicia social en el Perú y para que así sea debe mantener firme e indestructible su fraternidad y su disciplina. Todos y cada uno deben cooperar a este gran propósito sacrificando todo individualismo e interés personal. El aprismo no debe repetir la historia de los partidos peruanos que han muerto con sus fundadores”. “Por fortuna nuestro movimiento mantiene siempre vigente su doctrina, su programa y su línea de acción. La evolución del mundo y el acontecer americano nos han dado la razón. Y esto es bastante garantía para la supervivencia del aprismo como el movimiento campeón de la gran transformación peruana y continental. Lo que importa es realizarla y ésa es la misión histórica de cada aprista”. “En esta carta deseo también que recuerdes a los compañeros que cooperen a mantener e impulsar la acción social del partido, sus academias, sus escuelas, sus comedores, sus cooperativas, sus organismos infantiles y juveniles”. “Y que cada aprista sea un activo mantenedor de la unidad. De esa unidad que hemos defendido siempre y en la que hemos visto y vemos el poder del aprismo”. “Y defender este principio: que formamos un partido de hombre libres en el cual su línea, su doctrina, su política, las señalan sus integrantes en sus Congresos y Convenciones”. “Quien quiere ser aprista debe adherirse democráticamente a estas normas. Esta carta lleva algo de mi única preocupación al morir: la de la continuidad de nuestra obra”. “Espero que mi muerte sirva para unir más a los apristas”.

Desde la ciudad de Arequipa en 1978, en su discurso por el Día de la Fraternidad, Haya de la Torre destacó el significado de la fraternidad aprista: “Aquí estamos, compañeros, unidos para conmemorar la Fraternidad que significa sentirnos los apristas en manos de todos los apristas, sentirnos y darle un significado así al verdadero signo del aprismo: el signo de su Fraternidad; porque no es solamente un partido político, no es solamente el Frente Único de los Trabajadores Manuales e Intelectuales sino es también la fraternidad profunda de un pueblo que estrecha sus vínculos, aúna sus ideales y se lanza a la gran aventura de salvar al Perú (oración…¡Haya Presidente!... ¡Contigo hasta la muerte!).

Alberto Valencia Cárdenas en uno de sus interesantes, reveladores y esclarecedores artículos sobre la Fraternidad Aprista expresaría: “En Lima, cada 22 de febrero ha sido una eclosión mayor. La celebración de los diversos onomásticos de Víctor Raúl, desde 1956, ha ido “in crescendo”. Cada concentración ha sido multitudinariamente mayor a la del año anterior. ¿Por qué? La respuesta es sencilla. Antes, la fiesta del onomástico de nuestro guía era una fiesta familiar. Participaban los pocos apristas vinculados a la lucha en los días azarosos de la persecución y de la muerte. Más tarde, las celebraciones se hicieron multitudinarias y públicas. Pero continuaron siendo celebraciones apristas. Lentamente, el Día de la Fraternidad ha ido abandonando el sentido restringido que le dio origen, para abarcar más anchos horizontes. Ahora se trata de una fiesta popular. Puedo asegurar sin temor a equivocarme que la fiesta de la Fraternidad Aprista se está convirtiendo, cada vez más, en una fiesta, que desborda los linderos del Aprismo para convertirse en una fiesta de fraternidad popular. El pueblo peruano identifica, cada vez más a Haya de la Torre con sus irredentas esperanzas de justicia y libertad”.

La fraternidad para los apristas es comunión de ideas, hermandad sincera y armoniosa, coincidencia en acciones, estrategias y tácticas de lucha por la libertad, la democracia, el pan y la justicia social, es mantener con lealtad la filosofía, ideología y doctrina aprista.

Para los apristas la fraternidad entre todos los peruanos es el designio de hoy y del futuro. Y en tal sentido los apristas se proclaman ser fraternos con todos y para todos los peruanos e indoamericanos.

Ser fraternos con el pobre y con el rico, con el grande y con el chico, con quienes están dispuestos a luchar firmemente en las buenas y en las malas.

Ser fraternos con los que comparten y respetan la filosofía, ideología y doctrina aprista y también con los que piensen distintamente.

Ser fraternos con los analfabetos de arriba y los analfabetos de abajo, con los que abrigan una esperanza y un futuro próspero, con los que critican los proyectos y las acciones del gobierno pero también con los realizadores y constructivos.

Ser fraternos con los que aman y quieren al Perú y son capaces de entregar sus vidas por la libertad, la democracia, el pan y la justicia de las mayorías y minorías nacionales.

Ser fraternos con los buenos y humildes, con los hombres del campo y de la ciudad,  con el niño, el joven, el adulto y el anciano, con quienes desean que el Perú salga adelante, con el fin de borrar el oprobio de los malos y soberbios, hacer menos pobres a los pobres y acabar con la injusticia social.

Ser fraternos con quienes labran la tierra de sol a sol, con quienes producen la riqueza para compartirlo con los que menos tienen y que son los que más necesitan.

Ser fraternos con los jueces justos, inteligentes y con vocación de servicio a la sociedad, pero jamás fraternidad con aquellos que anulan un sumario, fraguan otro nuevo y emiten una sentencia para absolver al culpable y  crucificar al inocente.

Ser fraternos con los maestros que se esfuerzan y superan para ser cada vez mejores y competitivos, que no se corren de las evaluaciones porque son conscientes de estar bien preparados profesionalmente, que entienden y practican la política como ciencia de buen gobierno y en aras del bien común.

Ser fraternos con los médicos que cumplen el Juramento hipocrático, que recetan la medicina adecuada para curar los males de sus pacientes y que tienen sensibilidad y espíritu de solidaridad social.

Ser fraternos con los policías y militares que ejercen sus funciones con alto sentido de responsabilidad, transparencia y espíritu de superación, para garantizar el orden, la seguridad y la tranquilidad pública.

Ser fraternos con los dirigentes políticos, sindicales, comunales y empresariales que entregan su alma, corazón y vida por un país nuevo, redimido, libre, digno y justo.

Ser fraternos con los padres de familia que son ejemplos para sus hijos y la sociedad,  que se esfuerzan a diario por dar a sus hijos una educación de calidad y convertirlos en excelentes profesionales.

Ser fraternos con todas las personas que se esfuerzan por lograr un trabajo sobre la base de sus propios méritos, dejando atrás el tarjetazo político, el compadrazgo, la “coimisión” o las malas costumbres.

Ser fraternos con todos aquellos que quieran entrar al Apra y formar parte de este gran movimiento democrático, constructivo, inclusivo y transformador

Manuel Seoane Corrales escribió en Santiago de Chile en 1944: “Nos sentimos más cerca entre nosotros, más enlazados en una tarea común, porque la condición de aprista supone un parentesco moral con los demás militantes del partido, la seguridad de una honradez de conducta y de métodos, de línea vertical e invariable, que hace disfrutarla fruición de sentirse miembro de una vasta familia de hombres que no busca fáciles éxitos, sino que se han lanzado virilmente a la dura larga, riesgosa, heroica tarea de hacer un Perú mejor. En un ambiente corrompido por el miedo impuesto por décadas de regímenes despóticos, por la ignorancia mantenida sistemáticamente por el feudalismo político, por la venalidad de los llamados a dar el ejemplo, por la adulación como sistema de trepar posiciones, en un ambiente enrarecido por la prepotencia de los fuertes la timidez de los débiles, el aprismo  representa la firma actitud viril de un pueblo moralmente estructurado, que reacciona vigorosamente contra la corrupción, para dotar a la política de un contenido ético, es decir haciendo la revolución en cada espíritu como base de una gran transformación de la peruanidad”.

Cerramos el presente artículo destacando que Víctor Raúl Haya de la Torre inculcó en todo momento a los apristas a mantener una conducta limpia, honesta y transparente, a «Convivir sin odios, coexistir sin rencores». Pero también manifestó que “El Día de la Fraternidad debe celebrarse siempre. Debe ser el acto anual consagratorio de la supervivencia del Partido. Mi definitiva ausencia física no debe ser causa de que la conmemoración decaiga o se suprima. La misión de los apristas es continuar la obra emprendida”.

jueves, 3 de diciembre de 2020

VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE Y SU PENSAMIENTO BÁSICO PARA LA ACCIÓN EDUCATIVA

VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE Y SU 

PENSAMIENTO BÁSICO PARA LA ACCIÓN 

EDUCATIVA

Escribe: 

Dr. Eudoro Terrones Negrete


En la concepción de la educación, según Haya de la Torre, el Estado aprista  tiene una fisonomía pedagógica propia, al tomar en cuenta la realidad cultural de los grupos sociales latinoamericanos. El Estado-escuela, Estado-docente, Estado-educador o Estado-alfabetizador tiene por misión  la elevación espiritual de las masas por el bienestar y la cultura, redimiéndola del analfabetismo y de toda forma de coloniaje, de dependencia, de vasallaje y de sumisión cultural, política y económica.

Ante un país con crisis estructural, con predominante pobreza, con retardo socio-económico, con deuda externa, con analfabetismo y crisis estructural, Haya de la Torre le dota al  aprismo de una política educativa contra la ignorancia, contra los vicios y las debilidades humanas, y logra incorporar una filosofía pedagógica y moral propias al Estado peruano, teniendo en cuenta la realidad cultural de los grupos sociales latinoamericanos.

“El Estado aprista es un Estado-educador, un Estado-escuela, un Estado-docente y reivindicador que supera la etapa del Estado-patriarcal gobernado como un latifundio, o la del Estado-militar gobernado como un cuartel. El Estado aprista alcanza una categoría superior y magistral de entidad directora y educadora, técnicamente organizada y vigorosamente asentada en la conciencia nacional -por su autoridad moral, por su sentido social, por su respeto a la libertad religiosa y política y por su alta solvencia espiritual” recalcaba Víctor Raúl Haya de la Torre en sus Obras Completas.

Hastiado de ver pasar por Palacio de Gobierno a gobernantes empíricos, improvisados y mediocres, Haya  de la Torre demanda a los amigos, simpatizantes, militantes y dirigentes de su partido una mayor preparación especializada, una mejor capacitación económica, política, tecnológica y en administración pública, para estar en condiciones eficientes de cumplir sus funciones cuando tengan la oportunidad de ejercer algún cargo público. “Hay que prepararse para el ejercicio del gobierno si la misión del aprista es salvar la Patria de los que medran con ella”, acotaba el fundador del aprismo.

A continuación exponemos algunos pensamientos básicos de Haya de la Torre para la acción educativa.

“Gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir”.

“Sobre la base del regionalismo económico debemos erigir nuestro sistema educacional”.

“Debemos orientar nuestra educación de acuerdo con nuestra economía”.

“Necesitamos mover el Partido, convertirlo en una verdadera Escuela de hombres de Gobierno”.

“El técnico y el experto deben dirigir las actividades estatales a fin de poder rumbar científicamente hacia un nuevo camino que resuelva nuestros grandes problemas”.

“Tenemos que preparar los hombres en el trabajo, para el trabajo y por el trabajo”.

“Tenemos que establecer formas de educación de carácter práctico, técnico, actual, moderno e integral”.

“Hay que garantizar al servidor nacional seguridad en su puesto, pero hay que empujarlo a que consiga su puesto por el mérito”.

“Preconizamos la educación libre, gratuita, con la unánime oportunidad que sólo limiten las capacidades de cada persona que debe gozar de este derecho humano”.

“¡Muy grande es la misión de los maestros de escuela en América Latina, si ellos saben tomar su misión sinceramente!”.

“Que cada hijo del pueblo se prepare bien para que haga buen uso de su vida redimida”.

“La soledad de un refugio, la cima de una montaña, el exilio, el trabajo, la vida toda y la muerte misma deben ser sitios y momentos de ejemplificación, de auto-educación y de fortalecimiento”.

“A una mayor y mejor especialización, mayor y mejor oportunidad de trabajo profesional”.

“Aplicar la realidad a los libros y no los libros a la realidad”.

“El pedagogo mejor será aquel que luche por derribar el sistema económico establecido por el capitalismo, en nombre del derecho de los niños.

“Los maestros deben unirse en la lucha común contra la injusticia social, para cumplir su misión educadora”.

“El problema técnico de la Pedagogía, tiene un límite: el límite de las condiciones económicas del actual sistema social”.

“No se puede enseñar nada sin ejemplos objetivos, sin experimentación”.

“Un sistema de moral, es siempre el respaldo de todo progreso”.

“Para educar es preciso tener autoridad y dar ejemplo”.

“La moral gubernativa es una de las enseñanzas fundamentales que deben darse a un pueblo”.

“Que las puertas de la Universidad se abran, para miles y miles de estudiantes pobres”.

“La tiranía de la ignorancia es la peor de las tiranías y la madre de todas”.

“No puede haber revolución económica y social, si no hay ante todo y con ella una profunda revolución cultural.”

martes, 1 de diciembre de 2020

EL APRISMO COMO EXPRESIÓN DE POLÍTICA MODERNA

                                   EL APRISMO COMO EXPRESIÓN 

                                 DE POLÍTICA MODERNA


Escribe: 

Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

En el Perú y en América Latina los partidos de derecha  se agruparon en clubes de compadres en busca del presupuesto nacional, se agruparon en clubes políticos electorales de carácter eventual y transitorio, de manera indisciplinada e individualista, que repugnaba la idea de crear un partido doctrinario y programático. Estimaban más cómo financiar periódicamente golpes de Estado y colocar en el Poder a gentes fieles a su mandato, postergando así el legítimo derecho del pueblo a elegir sus gobernantes.

Los partidos de derecha estuvieron y están integrados por representantes de grupos de poder económico, de bancos nacionales y extranjeros, de  empresas oligopólicas transnacionales, de grandes industriales que sólo buscaron y buscan acuñar beneficios económicos a costa de mantener en pie la miseria, la desocupación, el desempleo, los mayores deberes y los menores derechos de los trabajadores y la ignorancia de la inmensa mayoría nacional.

Ante esta situación imperante felizmente el aprismo se constituye en la verdadera izquierda latinoamericana de los siglos XX y XXI,  en defensa de las clases consumidoras y productoras, en lucha frontal contra los usurpadores del poder, los grupos de poder económico y los gobiernos extranjeros  neoliberales que tratan de mantener divididos a los pueblos para seguir reinando, explotando, oprimiendo e incrementando sus riquezas.

Políticamente el aprismo es un partido con ideas y filosofía propia, partido doctrinario y programático en permanente pie de lucha contra la miseria, la injusticia, el coloniaje mental europeo, la opresión y explotación,  en procura de una vida digna y justa para todas las clases sociales.

El aprismo no nació como movimiento político moderno para repartir puestos públicos, para hacer falsas promesas, para hacer demagogia. El aprismo nació para servir al Estado, no para servirse del Estado; nació para ser ejemplo de organización disciplinada, de renovación de liderazgo político y de renovación moral. El aprismo nació para exigirle al pueblo sus deberes y defender sus derechos; nació para rescatar lo perdido moral y materialmente para la Nación; nació para levantar la invicta bandera del gobierno científico basado en la economía,  en los pensamientos crítico, dialéctico y estratégico, en el método científico, en la investigación científica y tecnológica  y  en la moralización.

El aprismo es el primer partido político mejor organizado y disciplinado de América Latina, partido político sin caudillo ni nombres propios, con una filosofía original, con sólidos principios y valores éticos, con un programa máximo y un programa mínimo de gobierno que responde a un anhelo de transformación nacional y de Justicia Social con Pan y Libertad.

El aprismo no protege ni fomenta ateísmos peligrosos. No pretende imponer ni atacar credo religioso alguno. Antes bien, el aprismo preconiza la más absoluta libertad de conciencia ciudadana; desliga la actividad religiosa de la actividad política.

El aprismo es el único partido político que surge en el siglo XX llevando en su Programa el principio de la Integración política y económica de los pueblos de América Latina. “El indiscutible mérito histórico de la concepción aprista es el del rescate de la esencialidad política unionista que fue la doctrina de los patricios de la Independencia: Miranda, Belgrano, Hidalgo, Santander, San Martín, O´Higgins, y Bolívar, como realizador, profesaron el principio de la unidad política – y por ende económica- de nuestro continente” (Manuel Villalobos Vargas).

El aprismo es el único partido político cuya filosofía plantea la estrecha vinculación, característicamente latinoamericana, entre patriotismo y continentalismo, como conceptos, ideales y deberes complementarios e inseparables.

El aprismo es una doctrina completa y un método de acción realista. El aprismo es el primer partido político que trajo al Perú un completo ideario y un coordinado programa científico de gobierno, un nuevo enfoque de su realidad económico-social y que no ha sido hasta ahora igualado y menos aún superado por ningún partido político.

El aprismo es el único partido político en América Latina y en el Mundo, que periódicamente se disuelve: que a través de los llamados “jubileos apristas” libera a cada afiliado de sus obligaciones de fidelidad y militancia y que abre nuevos registros de inscripción en los que quien quiere renueva su adhesión y el que no quiere se desafilia.

El aprismo es el único partido político en Perú y América Latina que más ha sufrido terror, persecución, martirio y cuyas victorias electorales le han sido desconocidas por el atropello, el veto o el fraude con el único propósito de impedir su ascenso al Gobierno. El aprismo como partido político ha demostrado al Perú y al Mundo que se puede y se debe ir al martirio en defensa de los sagrados ideales de justicia y de libertad, con la verdad en el lenguaje, con el corazón prendido de fuego justiciero, batallando con coraje, altura y grandeza, con ideas y principios, con cultura política, anteponiéndose a personalismos, mezquindades, acrimonia y bastardas envidias.

El aprismo es el único partido político en el mundo que ha sido llevado ante la Corte Internacional de La haya, en la persona de su jefe y fundador  Víctor Raúl Haya de la Torre, acusado de “crímenes comunes” para ser después absuelto y salir triunfante por cuanto “el Gobierno del Perú no ha podido demostrar que los delitos de que acusa a Haya de la Torre sean delitos comunes” según el fallo de la Corte Mundial del 20 de noviembre de 1950, ratificado por el segundo fallo del 27 de noviembre del mismo año y el 13 de junio de 1951.

El aprismo es el único partido político de mayor duración existencial que jamás se doblegó ante las tiranías ni ante el Oro y el Hierro de los opresores. La historia lo registra. Los apristas defendieron sus principios ofrendando inclusive sus vidas, terciando a su espalda el rifle revolucionario en las jornadas heroicas de Chan-Chán (Trujillo), y supieron morir abrazados y valientemente en los fusilamientos de Huaraz y se desangraron unidos en las calles de Lima sellando heroicamente la unión de los trabajadores manuales e intelectuales. Supieron adelantar su misión histórica por un nuevo Perú como “hombres que respaldan sus palabras con las gotas de su propia sangre y para los que la muerte no fue obstáculo ni barrera, porque supieron pensar y prever cuál habría de ser la prueba que debíamos sufrir antes de la victoria” (Haya de la Torre).

El aprismo a través de sus años de lucha es el único partido político que “fue grande en la concepción doctrinaria original, grande en la lucha y grande en el perdón generoso y heroico del adversario, del verdugo, del perseguidor de otrora” (Antonio Di Salvio).

El aprismo es el primer partido político de Perú y de América Latina que nace postulando un nuevo tipo de estado denominado Estado Antimperialista, Estado Docente, Estado Cooperativista, Estado descentralizado y regionalizado y Estado Moralizador.

El aprismo es el primer partido político de Perú y de América Latina que introduce en la vida política una nueva terminología o un nuevo lenguaje: Indoamérica, Estado Antimperialista, Espacio-Tiempo histórico, democracia funcional, Frente Único de Clases, Izquierda democrática, ambivalencia del imperialismo, Plan de Acción Inmediata o Programa de Gobierno, Conaplan (Comisión Nacional de Plan de Gobierno), Congreso Económico Nacional (CEN), colonialismo mental europeo, dictadura sindical, etc.

En América Latina el aprismo sostiene el principio de la acción autónoma de nuestros pueblos en su lucha por resolver en democracia sus propios problemas, aprovechando la experiencia de la historia sin caer en la imitación servil pero sí afirmándose realistamente en la dialéctica de los hechos. Como movimiento revolucionario el aprismo nunca ha luchado por la implantación de una dictadura, sino que ha exigido siempre la práctica de la más auténtica democracia de mejor clase.

El aprismo es un movimiento político autónomo, sin ninguna intervención ni influencia extranjera;  no es un movimiento político convertido en imitador servil de realidades ajenas a la nuestra o que sigue la línea de un nuevo colonialismo dependiente;  no es un movimiento político dependiente o súbdito de ninguna ideología o potencia extranjera. El aprismo es un movimiento que nació como algo auténtico y genuino, algo propio e intransferible y vive por sus propios caminos de acción y métodos de lucha exenta de toda sumisión y dependencia a las consignas,  modelos, enseñas, mandatos o dogmas extranjeros.

El partido aprista lucha por el ejercicio de las cuatro libertades: Libertad de expresión, libertad religiosa, libertad económica y libertad política. La revolución democrática va dirigida a resolver el gran problema de la injusticia social sin el sacrificio de la libertad. El aprismo no apoya componenda sino que exige el restablecimiento de las libertades constitucionales y de la efectividad del sufragio.

Considera el aprismo que la democracia y el capitalismo brindan la solución más segura a los problemas mundiales a pesar de que el capitalismo todavía tiene sus fallas. Toda fórmula política fuera de la órbita de la democracia es inoperante.

Por lo expuesto y con mucho orgullo los apristas repiten: “Aprista, ten orgullo de tu Gran Partido” y “El Apra es la mejor opción política democrática, responsable y constructiva para edificar un Perú moderno, unido, libre, justo y próspero”.

viernes, 27 de noviembre de 2020

EL APRISMO Y LO SOCIAL

EL APRISMO Y LO SOCIAL



Escribe: 

Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

Socialmente, el aprismo propugna y fomenta el cooperativismo, el Frente Único de Clases que son explotadas por el gran capital transnacional. No es un partido político de una sola clase, es un partido policlasista, de varias clases que se juntan,  que se organizan y se movilizan en procura de un futuro próspero y de un mundo nuevo, del bienestar material y espiritual de los trabajadores manuales e intelectuales, de la libertad religiosa y política, de la organización del Estado sobre la base de la democracia funcional y la elevación del espíritu nacional.

El aprismo es el Partido del Pueblo, es el partido político de quienes cifran sus esperanzas en alcanzar a corto, mediano o largo plazo la satisfacción de sus máximas aspiraciones de salud, de trabajo, de libertad, de dignidad, de educación y cultura y de justicia social.

El aprismo es una fuerza social sin precedente en la historia republicana del Perú y  de América Latina. El aprismo mantiene en alto la bandera de sus principios y el paradigma de su lealtad; lo mantiene con realismo y responsabilidad histórica, sin demagogia, sin adulación ni engaño; lo mantiene en alto con la luz de la verdad de una doctrina científica, de una filosofía original y de una fuerza juvenil que es consciente de su rol histórico y que está preparada desde sus años aurorales para dirigir los destinos del Perú con vocación de servicio, con sentido social, con honestidad intelectual, con integración social, unido en un mismo ideal de Pan con Libertad.

Lo dijo Víctor Raúl Haya de la Torre: “El Apra como Partido de Frente Único ha incorporado desde su fundación al intelectual antimperialista. Como ha incorporado al pequeño propietario, al pequeño capitalista, al pequeño comerciante, al pequeño minero, al artesano, al empleado, ha incorporado a la «inteligencia», al estudiante, al profesor, al literato, al artista y al maestro de escuela. Los ha incorporado sin resistencia ni distingos, como aliados de la lucha del obrero y del campesino, como a trabajadores intelectuales”.

El aprismo es un partido policlasista o de Frente Único de Clases Explotadas, porque está conformado por trabajadores manuales e intelectuales que pertenecen a diversas clases sociales: campesina o indígena (obreros), artesano, minero, industrial y clase media (empleados, intelectuales, maestros, profesionales, pequeños y medianos empresarios y comerciales, estudiantes, etc.).

Cuando a fines de 1924 se enuncia el Programa del aprismo, presenta ya todo un plan de acción política y de llamamiento a todas las fuerzas dispersas a integrarse en un sólido Frente Único de ofensiva contra el peligro común de la conquista que amenaza a América: el imperialismo, en todos sus tipos, venga éste de donde venga y como venga. 

Como partido policlasista, el aprismo propugna el Frente Único de clases explotadas teniendo por objetivos: Alcanzar políticamente el control del Estado y realizar desde él la revolución; defender la soberanía y dignidad de Perú y de los países de Indoamérica; unir en el  Frente Único de Clases Explotadas a todas las fuerzas que, en una forma u otra, han luchado o están luchando contra el fenómeno del imperialismo, que es el peligro común y de conquista de los pueblos que amenaza a América Latina; liberar a nuestros pueblos de las garras y ataduras de los imperialismos en vigencia; evitar el sometimiento económico, político, social y cultural; y, alcanzar la justicia social con Pan y Libertad.

El Apra es un Gran Frente Único Antiimperialista de Clases y de Pueblos, más no de razas; es el Partido de los Trabajadores de la ciudad y del campo, de las clases medias pobres y del campesinado. No es el Partido de una sola clase, como lo es el comunismo. “Y no lo es porque el tránsito de nuestro régimen predominantemente feudal, al tecnificado e industrial de la producción no es en ninguno de nuestros países la obra exclusiva de una clase social. Nuestra industrialización moderna viene de afuera”, explica Víctor Raúl. 

El Apra es una organización política que representa los intereses de las tres clases: obrero-campesina, clase media e industrial. Es un Partido formado para solucionar los problemas de las tres clases que se vinculan en lo que tienen de común y que se unen en cuanto representan problemas colectivos y nacionales “sacrificando las diferencias que no son de inmediata significación ante el gran problema de la salvación de las mayorías nacionales”.

 

 

LA CLASE OBRERO – CAMPESINA

 

El aprismo es la clase de los trabajadores del campo, es  la clase de los indígenas u obrero – campesinos, que son víctimas de la agresión económica del capitalismo imperialista. 

La clase obrero-campesina representa casi el cuarenta por ciento de la población total del Perú, es la clase productora mayoritaria que contribuye con su trabajo honrado a la formación de la riqueza nacional, sin embargo adolece del aspecto moderno de una organización agraria que le permita aprovechar mejor los adelantos tecnológicos y científicos del mundo contemporáneo. Es una clase social con grado primitivo de técnica y de escasa cultura y aún permanece a espaldas de los intereses y asuntos del Estado. 

La clase obrero-campesina es el “cholo barato”, cuya fuerza de trabajo es explotada por las empresas extranjeras. “No están preparados para dominar por sí misma a la colectividad y conducir el gobierno del Estado” afirma Víctor Raúl. 

En el Perú, frescos están los recuerdos, el indio fue la clase social codiciada por la clase dominante constituida por “la alianza del gamonal nacional con el invasor económico extranjero”, del latifundista con la plutocracia criolla limeña. Con la llegada de los españoles a tierras peruanas la clase indígena fue objeto de esclavitud, de trabajos forzados en las minas para saciar la sed de enriquecimiento de los conquistadores. Latifundistas, gamonales, conquistadores, condes, marqueses, oligarcas, etc., son lobos de la misma camada, que consideraron y trataron a los indígenas como los tontos útiles de la derecha capitalista, llamados a trabajar, obedecer y cumplir deberes negándoles a cambio todo tipo de derechos y lo más elemental el uso de la tierra. Después de  la desaparición del Imperio incaico, el problema de la tierra y de los indígenas siguió en pie e inclusive después de la Independencia del Perú. “No ha habido un solo gobernante que se había ya conmovido ante el horror de la situación del indio. El gamonalismo es, en el Perú, un crimen organizado y legalizado “llegó a escribir Víctor Raúl Haya de la Torre en su obra “Por la Emancipación de América Latina”. Y agrega: “Yo he vivido ocho meses en el Cuzco, conozco Cajamarca, Apurímac y otros puntos de la sierra peruana. Usted no puede imaginarse los horrores que allí se cometen. He visto indios con las carnes tajadas por las vergas con que les azotan. En un resumen que publicará la Biblioteca Europea y Asiática de Suiza, hago un relato de mis recuerdos, de lo que yo he visto en la sierra peruana. Huallpacaldo (caldo de gallina) le llaman el látigo los gamonales. Con él destrozan las carnes de esos desgraciados. Les matan, les roban, les incendian las chozas, les violan las mujeres y las hijas con una frialdad sin paralelo. Pero el “gamonal” es el diputado, es el senador, es el ministro, es el presidente. Cuando paseé por Tumbes, supe que en la hacienda costeña de Plateros, de que es propietario Leguía, se castigaba a los trabajadores poniéndolos desnudos, atados, con las espaldas al sol. Tumbes está en el trópico. Aquellos suplicios son bien conocidos en la costa y sierra del Perú”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 2, pp.67-68)

Razones más que suficientes llevaron al APRA a considerar a la clase indígena como prioridad uno en la atención que deberá prestar el nuevo Estado. Pues, ninguna transformación político – social y económica tendría éxito, dicen, si no se toma en cuenta al indio, al obrero y campesino “no sólo como trabajador, sino como elemento racial”.

Haya de la Torre analizó perfectamente la situación y condición del indio en el Perú y América Latina. Él dijo, concluyentemente: “El indio como raza, no sólo es fuerza económica y social, sino fuerza tradicional, fuerza histórica, diremos en un sentido vasto. El indio – claro está – forma parte de una clase, predominantemente, de la clase trabajadora, pero a ella aporta algo más que sus condiciones de vida y el problema social que esas condiciones crean. A ella aporta la fuerza histórica de su raza”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 2, p.450)

Por eso es que el APRA, desde que se formó como partido político, llevó en su Programa el problema del indio, de los obreros de los campesinos y formuló algunos planteamientos históricos de lucha: “La tierra que el indio necesite para trabajar, debe ser del indio”. En el Plan de Acción Inmediata o Programa Mínimo de Gobierno (1931) el Partido Aprista Peruano plantea la RENDICIÓN DEL INDIO: “Incorporaremos al indio a la vida del país”, “Legislaremos en pro de la conservación y modernización de la comunidad indígena”, “Protegemos también a la pequeña propiedad”, “Fomentaremos las pequeñas industrias indígenas”; “Fomentaremos el arte indígena”, “Estableceremos las causales específicas que determinan la revisión de los pactos y contratos celebrados por los indígenas y los terratenientes”, “Respetaremos las peculiaridades de cada región indígena, dentro del plan general y rumbo unificador de la educación”, “Formaremos maestros indígenas”, “Educaremos al indio usando su propio idioma, además del castellano”, “Estableceremos la Escuela Rural Indígena”, “Introduciremos el cooperativismo agrario entre los propietarios indígenas de tierras”, “Emprenderemos una enérgica campaña contra el abuso del alcohol y de la coca” y “Crearemos el Hogar Agrícola Indígena”. 

En un reportaje que lo realizaron en la ciudad de Berlín, en el mes de abril de 1930, Haya de la Torre explicó con claridad y concisión la situación del indígena: “Nuestro problema indígena, es, ante todo, nuestro gran problema social, económico. El indio constituye la inmensa mayoría de nuestra clase productora. Indios son nuestros campesinos, nuestros soldados, nuestros obreros, en su mayor parte. El indio se encuentra esclavizado por un sistema oprobioso, de explotación primitiva. La base de la liberación  y de la elevación integral de la raza indígena es económica. El indio, lo sé por experiencia, es apto, más apto que el mestizo y, muchas veces, que el blanco, para todo trabajo. Su fortaleza es extraordinaria; como extraordinarias son su inteligencia, su espíritu de disciplina y su decisión. Pero el indio está sometido, por la fuerza, y está esclavizado por la miseria. Por eso insistimos los apristas peruanos en un lema: “La tierra que el indio necesite para trabajar, debe ser del indio”. “En el Perú hay tierra bastante para todos”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 2, p.23)

 

 

LA CLASE MEDIA

 

La clase media está conformada  por el pequeño propietario, el pequeño y mediano comerciante, el trabajador intelectual, el médico, el maestro, el técnico, el pequeño productor minero, el pequeño empresario, el agricultor e industrial, el artesano, el profesional independiente, el empleado de empresas particulares y de empresas del Estado, entre otros.

Como clase social carece de garantía y seguridad por parte del Estado, sufre las consecuencias del desequilibrio económico – financiero y está vinculada a los intereses  de reivindicación de la mayoría de la Nación. Aunque es una clase “más libre” que las demás, es progresivamente “empujada hacia la proletarización” debido al fenómeno del imperialismo contemporáneo.

Según Haya de la Torre, la clase media  “de la que forma también la “inteligencia” o clase culta, con cierta experiencia técnica y con un grato apreciable de conciencia política sufre las consecuencias de una lucha desigual con el capitalismo organizado que penetra en nuestro país desde el extranjero, desplazando progresivamente por su situación de inferioridad”. Tiene un valor social y político innegable e importantísimo y subestimar su contribución en la lucha antimperialista sería un grave error para nuestros pueblos en busca de liberación. “Subestimar la importancia política de las clases medias, -apunta Víctor Raúl -, cerrarles el paso, alejarlas de la acción partidaria, es preparar un buen conjunto de condiciones objetivas para que la célula cancerígena del fascismo se propague”. (Pereda Torres, Rolando. "El libro rojo de Haya de la Torre". Editorial Imprenta Sudamericana, S.A., Lima, 1979, p.188)

Resulta que, para los fundadores del marxismo, la clase media es una clase “conservadora”, “reaccionaria”, “la parte más flotante de la población” y que “pretenden volver atrás el carro de la historia”, bueno para la realidad europea este enfoque puede ser correcto, pero no así para América Latina donde conviven, coexisten diversidad de clases sociales y es la clase media, precisamente, la que recibe “la primera embestida” del capital extranjero, la clase social que sufre mayormente sus efectos destructivos y es la primera clase que se enfrenta al imperialismo. 

“La empresa extranjera – refiere Haya de la Torre-, que viene a establecer en nuestro país una industria, no sólo emplea obreros, si es sólo industrial y campesinos si es agrícola. También necesita de empleados, de hombres de las clases medias cuyos servicios utiliza en la oficina, en el almacén, en la vigilancia de los trabajadores, etc. Esa empresa explota igualmente al obrero y al empleador.” (Ramos Alva, Alfonso. "Haya de la Torre, creador y visionario". Instituto de Estudios Antiimperialistas, Lima, 1990, p.66)

Bien hace entonces, el fundador del aprismo Víctor Raúl Haya de la Torre en calificar a las clases medias con la expresión: “Los precursores de la protesta antimperialista de Indoamérica”,  las fuerzas impulsadoras de la lucha antimperialista de cuyas filas “aparecen los primeros agitadores y los más decididos y heroicos soldados de las etapas iniciales del antimperialismo”. 

La clase media cumple un rol protagónico y liberador, un rol indispensable de colaboración con su trabajo, con su experiencia y sus calidades morales, en el campo intelectual, gerencial o administrativo y técnico, con el fin de erradicar de nuestros pueblos el feudalismo y el imperialismo, promover y efectuar la reorganización de la producción nacional e indoamericana, organizar el nuevo Estado antimperialista y docente sobre bases científicas. 

La capacidad de beligerancia y de respuesta a caciques, hacendados, caporales, grandes empresarios capitalistas y a gobernantes pro-imperialistas es una cualidad y virtud extraordinaria de la clase media, para no continuar siendo aplastada en un callejón sin escape por la inhumana máquina imperialista y el sistema neoliberal. 

Al hacer una prístina diferencia entre el rol histórico de las clases medias de Europa (pequeña burguesía de la ciudad y del campo) y las clases medias de Indoamérica o Latinoamericana, Víctor Raúl sostiene lo siguiente: “En Europa la clase dominante es la gran burguesía. En Indoamérica  el gran latifundio. En Europa las clases medias, pasada la etapa de la lucha contra el dominio feudal tiene sobre sí el dominio burgués del que son súbditos. La clase media europea es una clase definitivamente sometida, resto y rezago de una clase victoriosa; su capacidad de beligerancia está domeñada, y su actitud ha devenido egoísta e inferior. Es la clase que “guarda precisamente sus billetes de Banco” porque no tiene liberación posible por sí misma. En nuestros países las clases medias tienen mayor aptitud para la lucha. Viven aún su edad heroica. Tiene todavía campo abierto para tratar de convertirse parcialmente de rebeldía, de beligerancia. No soportan el rudo peso de una fuerte clase superior ni la presión hostil y creciente de un gran proletariado. Se confunden con nuestra naciente burguesía o con nuestra burguesía colonial. Es difícil, en cierto modo, establecer la línea que separa unas de otras. Nuestras clases medias están aún en el periodo de combate, de forcejeo por su afirmación; periodo de ofensiva, casi de gesta, si le podemos llamar así…”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 4, pp.178-179)

Alfonso Ramos Alva, en  7 Tesis Equivocadas del Marxismo – Leninismo sobre Indoamérica al referirse a las clases medias dice lo siguiente: “Quien recibe el primer impacto y comprende la acción depredadora del imperialismo, es el que va a la universidad, o fuera de ella, el que se prepara, lee y estudia los escritos y libros que anunciaban las luchas sociales en el mundo. Jóvenes estudiantes son los primeros en gestar la conciencia en las clases trabajadoras. Por ello podemos darnos cuenta que las principales objeciones y admoniciones contra el imperialismo surgió de las clases medias. No comprender este hecho, es no tener un enfoque sociológico y económico valederos de la problemática latinoamericana…”(Ramos Alva, Alfonso. "7 tesis Equivocadas del Marxismo-Leninismo sobre Indoamérica". Edit. Instituto de Estudios Antiimperialistas. Lima, 1977, 2a. edición, p.27)

Dentro de un Estado feudal o colonial, instrumento del imperialismo, las clases medias no tienen cabida, son clases sometidas al engranaje capitalista y son gradualmente esclavizadas y oprimidas. Más como “colaboradoras del Estado Antiimperialista”-señala Víctor Raúl- “devienen temporal y relativamente clases cooperantes y, por ende, favorecidas. Mientras se realiza la evolución al total Capitalismo de Estado, - el Estado Antiimperialista es un Estado de transición siempre en progreso -, las clases medias, aún bajo el controlador estatal, han de contar con más seguridad y libertad efectivas, que bajo la presión imperialista que las sacrifica inexorablemente, como condición para su crecimiento incesante y monopolizador… “Finalmente, “Mientras el Capitalismo de Estado llega a afirmarse – periodo más o menos dilatado después de la toma del poder por el partido Antimperialista-, la contribución de las clases medias será invalorable. Un bien entendido y enérgico programa estatal de orientación económica y una organizada difusión del cooperativismo como factor coadyuvante decisivo, como queda dicho, plantearán las bases de una mejor contribución de las clases medias progresivamente educadas dentro de las direcciones económicas del nuevo sistema”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 4, pp.180-181)

 

 

LA CLASE PROLETARIA INDUSTRIAL

 

Proletariado viene de la palabra latina prole, significa “descendencia”, “estirpe”. Proletarios, vienen a ser padres sin fortuna, que sólo “producían hijos”. Proletariado era la masa convulsa de padres sin bienes y sin fortuna pero con mucha descendencia.

En cambio para Carlos Marx, proletario es exclusivamente el obrero que trabaja en los centros altamente industrializados. Los que trabajan en establecimientos industriales, recibían el nombre de “lumpen-proletariat”, es decir, sub proletarios. Los artesanos y los campesinos, en el lenguaje de Carlos Marx, estaban por debajo de su línea de aprecio político. Eran llamados “lumpen”, “infra”, “sub”, “canalla”, “desclasado”, “infra proletario”, es decir, escoria y detritus de los trabajadores industriales que trabajan directamente dentro del sistema capitalista. Esa clasificación marxista decimonónica ha sido ya superada por la concepción contemporánea del trabajador”. (Ignacio Campos. "Coloquios de Haya de la Torre", Tomo III).

Para el marxismo, el proletario (el obrero de los grandes centros industriales o de las fábricas) tiene alto desarrollo cultural y es distinguido por la lucidez de su conciencia de clase, es el obrero calificado industrial que eleva su conciencia de clase, hasta que se produce el salto de calidad dialéctico, y, entonces, esa clase de encuentra en condiciones de gobernar. 

Al respecto, Wright Mills, en Las clases medias en Norteamérica, piensa que la conciencia de clase se produce, siempre y cuando: 1º. Haya una percepción racional y la identificación con los intereses propios de su clase; 2º. La percepción o el rechazo de los demás intereses de clase considerándolos ilegítimos; y 3º. La percepción de una predisposición para usar colectivamente medios políticos para el fin político, colectivo de la realización de los propios intereses. (Mills, Wright. "Las clases medias en Norteamérica". Edit. Aguilar, Madrid-España, 1958, p.227)

Los obreros industriales se identifican no con los intereses espontáneos o inmediatos (instinto de clase) sino con los intereses estratégicos a largo plazo (conciencia de clase) a efecto de destruir la explotación capitalista y todo el sistema de explotación del hombre por el hombre no por un llamado sino por convicción, interés de clase que se forma cuando el hombre es objeto de explotación y opresión. No puede haber conciencia de clase sin conciencia de interés de clase, puesto que la conciencia de clase ocurre en el trabajador cuando se percata, se da cuenta de sus reales intereses de vida, de sus precarias condiciones de existencia, cuando se identifica plenamente con los intereses de su clase y reacciona racionalmente en defensa de su clase para favorecer a su clase. 

“Todo individuo, -señala Ramos Alva- así como percibe su diferencia con los demás, descubre a otros individuos que se hallan en el mismo estrato social que él; es decir, el mismo género de vida, las mismas maneras de juzgar, las mismas actitudes y la misma cultura; por consiguiente, pertenecen a la misma clase”. ( Ramos Alva, Alfonso. "La sociedad de clases y el Estado". Edic. DERA, Lima, Lima, 1970, p.36)

Unas clases se diferencian de otras por el lugar que ocupan en un sistema de producción o de consumo, por el nivel educativo, por el rol que cumplen en la organización y división del trabajo, por su poder económico y financiero, por el tipo de ideología política que abrazan y por el nivel de participación que tienen en la formación y el disfrute de la riqueza. Así unas resultan ser clases dominantes y explotadoras, lucrativas y usureras, en cambio otras devienen en clases dominadas, oprimidas, explotadas y esclavizadas. Para la concepción europea de Marx y Engels “Toda la sociedad va dividiéndose cada vez más en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado”. La burguesía es la clase capitalista, dominante y opresora. El proletario es la clase trabajadora, dominada y oprimida. El enfrentamiento de estas dos clases da lugar a la “lucha de clases” (Alfonso Ramos Alva, La sociedad de clases y el Estado) de la cual surge la decadencia, la paz y la guerra, el estancamiento o el desarrollo, la libertad o la esclavitud. Esta lucha insalvable  que se produce entre las clases burguesa y proletaria es denominada “estructura económica de la sociedad o sistema social”, y que en el caso de la sociedad burguesa se sustenta sobre la injusticia y la desigualdad, haciendo inevitable la lucha clasista para liberar a las masas del estado de explotación en que se encuentran. La propiedad privada es el que dio origen a la división de clases antagónicas e irreconciliables, del que a su vez surgió la “lucha de clases”. Y, cuando ya no fue posible seguir existiendo sin un “poder” que controlara a esos grupos antagónicos surgió el Estado, según Carlos Marx. 

En cambio, en los países de Perú y de Indoamérica, otra es la concepción que se tiene acerca del significado y el  papel de la clase proletaria industrial. Según la concepción hayadelatorreana, el proletariado es naciente, minoritario como clase y cuya conciencia de clase está en formación en una nueva dimensión social. El grado de progreso cultural del proletariado es menor, “es más lento que el de los proletariados de la gran industria que “forjan la máquina” y producen la manufactura en los países industrializados. Nuestro proletariado indoamericano, - que no es el proletariado europeo -, sólo aprende a manejar la máquina que nos llega hecha del exterior, pero no puede “forjarla”. “Por eso, nuestro industrialismo es económicamente colonial e incipiente y nuestro proletariado como clase no puede gobernar aún”, en consecuencia “nuestro proletariado es incipiente como incipiente es nuestra industria”. Nuestra “gran industria es de tipo extractivo y no manufacturero o de transformación como ocurre en los países industrializados y europeos. Como joven es nuestra industria extractiva de materia prima o medio elaborada, es joven también el proletariado y como clase también en formación carece de la “conciencia suficiente para conducir los destinos de la Nación”. “Nosotros no hemos llegado aún a la madurez burguesa de un sistema industrial que permita a nuestra clase proletaria en formación asumir exclusivamente la dictadura de nuestros destinos”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 4, p.175)

“El proletariado industrial que va formando (el imperialismo),-dice Haya de la Torre- es, pues, una clase nueva, joven, débil, fascinada por ventajas inmediatas, cuya conciencia colectiva sólo aparece al confrontar más tarde el rigor implacable de la explotación dentro del nuevo sistema”. “En primer término, nuestra realidad social presenta estas manifestaciones objetivas: en el orden industrial, nuestro desarrollo es incipiente y nuestra gran industria es de tipo extractivo y no manufacturero. Joven nuestra industria, es joven también el proletariado como clase. Es un tipo de proletariado diferente del proletariado manufacturero europeo; el nuestro es en su gran mayoría proletariado de industria extractiva de materia prima o medio elaborada, característicamente tropical o semitropical. La clase proletaria propiamente dicha, en razón directa con el desenvolvimiento incipiente y unilateral de nuestra industria, es clase todavía en formación”. “Desde el punto de vista nacional resulta, pues, que nuestra clase proletaria industrial es joven, en formación, sin la cultura ni la conciencia que determina en el proletariado el avance superado de la gran industria manufacturera”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 5, pp.108-109) “El capitalismo como clase es incipiente e inmaduro, puesto que incipiente e inmaduro es el industrialismo de América Latina. Consecuentemente, la clase típicamente proletaria, cuya existencia determina la existencia del capitalismo es incipiente e inmadura también”. (V.R.H.T., Obras Completas, Tomo 1, p.270)


“La lucha entre el capitalismo y el proletariado no tiene un sentido mundial sino relativamente” sentenció Haya de la Torre. En Indoamérica la clase proletaria industrial no concentra en sus manos los instrumentos de producción, pues éstos están en propiedad de la clase capitalista. La lucha entre el capitalismo y el proletariado no es la misma en todos los países del mundo, pues varía en intensidad, plantea diversos problemas y exige soluciones propias. En Indoamérica, precisa Haya de la Torre: “Las clases van formando su conciencia, se van definiendo; y aunque sufren y aspiran, carecen todavía de la capacidad suficiente para interpretar el sentimiento nacional y conducir por sí solas los destinos de la colectividad.” (V.R.H.T., "Política Aprista". Edit.Imp.Amauta, Lima, 1967, p.72)

Socialmente, el aprismo propugna y fomenta el cooperativismo, el Frente Único de Clases explotadas por el gran capital transnacional. No es un partido político de una sola clase, es un partido poli clasista, de varias clases que se juntan,  que se organizan y se movilizan en procura de un futuro próspero y un mundo nuevo, el bienestar material y espiritual de los trabajadores manuales e intelectuales, la libertad religiosa y política, la organización del Estado sobre la base de la democracia funcional y la elevación del espíritu nacional.

El aprismo ha surgido de nuestra realidad social, del corazón de nuestras masas obreras, campesinas, estudiantiles, proletaria industrial e interpretando los viejos y nuevos problemas de los pueblos del Perú ha postulado alternativas de solución coherente y realista. Soluciones que fueron planteados por peruanos para problemas del Perú, sin traer de fuera atenuantes importados, ni remedios extraños a nuestros males.

El aprismo es el Partido del Pueblo, el partido de los que menos tienen, de quienes cifran sus esperanzas en alcanzar a corto, mediano o largo plazo la satisfacción de sus máximas aspiraciones de libertad, de dignidad, de justicia, de educación y cultura.

“Según la tesis del aprismo – señala Manuel Vásquez Díaz- en América Latina, los períodos y sistemas sociales y económicos no se suceden negando los posteriores a los anteriores, sino agregándose el último a todos. Cuando la conquista hispano-portuguesa llega a Indoamérica, impone el sistema colonial feudal con los tres virreinatos originarios de México, de Perú y del dominio portugués del Brasil. Pero el nuevo sistema no logra liquidar las vastas regiones de comunidades privadas, ni los sistemas socioeconómicos establecidos por los indios nativos del Perú y de México. Igualmente, la vida tribal de la inmensa zona amazónica sobrevive hasta nuestros días. Así, al sistema agrario de tipo precolombino se yuxtapone el latifundio colonial y, más tarde, a ambos se agrega el sistema de industrialismo de materias primas y medio elaboradas. Por todo esto el aprismo reconoce que en Indoamérica existe una yuxtaposición de sistemas económicos sociales de producción, que abarcan desde la vida tribal rudimentaria hasta el industrialismo contemporáneo, subsistiendo las organizaciones comunales indígenas y el sistema colonial del latifundio. Tomando el Continente en conjunto, aun muchos de sus países aisladamente, se puede decir que todas las etapas de la evolución económica de la humanidad están presentes en nuestra América…” (Vásquez Díaz, Manuel. "Balance del Aprismo", Lima, 1964)

El aprismo es el buscador, el descubridor de nuestra realidad natural y social que no hemos tratado de inventarla fuera del país sino de encontrarla aquí en Indoamérica.

El Estado antiimperialista desarrollará el capitalismo de Estado como sistema de transición hacia una nueva organización social, no en beneficio del imperialismo, que supone la vuelta al sistema capitalista, del que es una modalidad, sino en beneficio de las clases productoras, a las que irá capacitando gradualmente para el propio dominio y usufructo de la riqueza que producen.

En El Antimperialismo y el Apra, con visión porvenirista decía Haya de la Torre: “Nuestros pueblos están viviendo aun socialmente, un proceso estructural de evolución y crecimiento correspondiente al de su constante devenir y cambio económico; tanto más veloz y profundo en su transformación cuanto más adelantado y rápida sea su movimiento desarrollista”.