Artículos periodísticos y de investigación

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29 de marzo de 2026

El Congreso Económico Nacional, Una propuesta histórica y visionaria de Haya De la Torre y del APRA

 

EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL, UNA PROPUESTA HISTÓRICA Y VISIONARIA DE HAYA DE LA TORRE Y DEL APRA

Víctor Raúl Haya de la Torre

Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

En el desarrollo del presente trabajo académico titulado “El Congreso Económico Nacional, Una Propuesta Histórica y Visionaria de Haya de la Torre y del APRA” se incluye una introducción, los objetivos, las características, la democracia funcional, la representación, las funciones, la arquitectura institucional, la estructura orgánica, la organización, el debate constitucional en 1933, las luchas políticas, los avances parciales, las críticas, el impacto y legado. Asimismo, se responde a la pregunta ¿por qué no se consolidó y cristalizó plenamente el Congreso Económico Nacional?, luego, se trata sobre las influencias y la reivindicación de la vigencia del CEN en el siglo XXI.

 EL “Congreso Económico Nacional” (CEN), ha sido concebido por Víctor Raúl Haya de la Torre como “Cuarto poder del Estado Democrático” y pieza central y clave de la democracia funcional. 

 

INTRODUCCIÓN   

 

“En el Perú, la primera vez que se habló con detalle del Congreso Económico Nacional fue en 1930. En ese año, el vespertino La Noche publicó un reportaje a Haya de la Torre en que sustentó la iniciativa”, refiere César Vásquez Bazán en su obra “El Congreso Económico Nacional” (1982).

La noche del jueves 20 de agosto de 1931, cuatro días después de su llegada a Lima, Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador, maestro, guía y jefe de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) y miembro del Primer Congreso del Partido del Pueblo, fue incorporado candidato aprista a la Presidencia de la República del Perú en una sesión pública realizada en el amplio Teatro de Lima de los Barrios Altos de la capital.

Y en la tarde del 23 de agosto de 1931, Víctor Raúl Haya de la Torre pronunció su discurso Programa en la Plaza de Toros de Lima y ante más de cuarenta mil apristas que le escucharon con mucha atención y fervorosa emoción, llenando estrechamente las galerías y el ruedo.Aquí dijo, entre otros puntos relevantes y trascendentes,  sobre la necesidad de organizar un Estado técnico, acercándose a la democracia funcional y la necesidad de impulsar la creación del Congreso Económico Nacional.

Haya de la Torre definió el Congreso Económico Nacional como un verdadero “cuarto poder del Estado”, colegislador junto al parlamento político tradicional y órgano propio de la planificación nacional, encargado de representar a los productores y no solo a los ciudadanos abstractos. Se trata de un organismo con poder decisorio y no meramente consultivo, llamado a intervenir en las grandes orientaciones de la política económica, superando el monopolio de las élites sobre la legislación económica.

Explicó con precisión y claridad meridiana: “De allí que uno de los puntos de partida de nuestro programa sea lo que nosotros llamamos el Congreso Económico. Si no conocemos nuestra realidad económica, si no sabemos tan siquiera cuántos habitantes tiene el Perú, si no hemos auscultado científicamente nuestros problemas vitales, es necesario comenzar por una previa investigación de esos problemas. Como carecemos del técnico administrativo de investigación, que no hemos tenido nunca, necesitamos reunir una asamblea de carácter económico en la cual estén representados todos los que intervienen en alguna forma en la producción de la riqueza: capital y trabajo nacionales y extranjeros, puesto que forman poarte de nuestra economía, comercio e industria; transporte, agricultura, etc. El obrero y el campesino frente al empresario y al propietario para discutir juntos nuestra realidad, para investigar qué somos económicamente, y, una vez que conozcamos qué somos, qué tenemos, qué necesitamos y qué podemos tener, no con un concepto arbitrario y empírico, sino sobre la realidad elocuente e indiscutible de las cifras, entonces comenzar la reorganización del Estado, sabiendo dónde vamos y sabiendo cuál ha de ser el respaldo económico de nuestras promesas políticas. (Bravos y aplausos”.[1]

El CEN nace como respuesta aprista a la crisis de la democracia liberal de las décadas de 1920‑1930, que garantizaba igualdad política formal pero mantenía profundas desigualdades económicas y sociales. Haya de la Torre sostiene que la democracia política pura fracasa porque ignora la desigualdad ante la economía, por lo que debe articular el derecho del ciudadano con el derecho del trabajador, integrando economía y política en un mismo proyecto transformador.

En el diagnóstico aprista, el Perú está marcado por un “feudalismo económico interno” y la dominación imperialista, donde una minoría terrateniente y comercial controla el Estado, mientras la mayoría de trabajadores, campesinos y pequeños productores permanece excluida de las decisiones económicas que determinan su destino. Frente a esta situación, el CEN se concibe como instrumento estructural de ruptura con ese orden de dominación, opresor e injusto, orientado a que las mayorías productivas participen de manera efectiva en la conducción económica del país.

Esta propuesta se inscribe en un proyecto más amplio de democracia funcional, que no renuncia a las formas del liberalismo democrático, pero las supera añadiendo nuevas instancias de representación basadas en funciones productivas reales y no únicamente en divisiones territoriales. De este modo, el aprismo intenta responder tanto a los límites del parlamentarismo liberal como a las derivas autoritarias de los modelos fascistas y comunistas de su época.

Haya de la Torre, en su discurso por el Día de la Fraternidad, el 20 de febrero de 1971, expresó categóricamente: “Tenemos que hablar claro. Tenemos que recordar que el Partido Aprista propuso ya los caminos institucionales para organizar la Democracia política. Y no se equivocó. Todos los tratadistas contemporáneos, y aun los del marxismo más ortodoxo y extremo reconocen que no hay transformación posible sin una democracia consolidada y auténtica que se aparte de los derechos de la democracia liberal y política, y se proyecte hacia la democracia económica que es la que garantiza la verdadera justicia social. Esto es lo que nosotros hemos pedido: Congreso Económico Nacional. Representación del Trabajo, del Capital y del Estado, en una institución permanente, que sea al mismo tiempo la institución del cambio y del diálogo. Que el obrero tenga personería y voz, en cada uno de esos consejos deliberantes que tanto afectan sus destinos; pero que también venga el empresario y tenga, frente a frente al obrero,las garantías paralelas que asegurarían el resurgimiento económico del país. Si ningún país subdesarrrollado podrá salir de su retraso sin la ayuda económica y tecnológica de los países desarrollados, entonces, organicemos, cimentemos, sistematicemos, ese tipo de ayuda y de cooperación, a fin de que podamos salir pronto,-¡lo más pronto posible!-, de esta situación de inferioridad y de retraso en que nos encontramos. Esa es la verdadera revolución sin engañar al pueblo. Eso es el trato directo con el inversionista, no bajo la mesa ni detrás del biombo….”[2]

Para Haya de la Torre este proyecto del Congreso Económico Nacional está vinculado a otros principios que el programa incorpora: “reconocimiento del derecho de propiedad del ahorro, de la importancia del capital extranjero, creación de nuevos bancos nacionales y organización del cooperativismo, mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida para el pueblo, medidas todas que alejan al Aprismo de cualquier tendencia comunista. Como se sabe, estas acusación sin fundamento, nos hicieron los conservadores reaccionarios en 1931”.[3]

OBJETIVOS DEL CEN

Son objetivos del Congreso Ecoómico Nacional: 

a)     Democratizar la economía, permitiendo que los trabajadores y los empresarios participaran en la toma de decisiones económicas, y promover una justa distribución de la riqueza.

b)    Fomentar la industria nacional, reduciendo la dependencia de la economía peruana de la exportación de materias primas.

c)     Crear empleo digno y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores manuales e intelectuales.

d)    Diagnosticar científicamente la realidad económica del Perú.

e)     Definir el Plan Nacional de Desarrollo,

f)     Fortalecer la economía nacional frente al capital extranjero.

g)    Superar el centralismo y la desigualdad regional. 

h)    Garantizar la soberanía económica con democracia.

EL NUEVO ESTADO APRISTA DEMOCRÁTICO FUNCIONAL DE LOS CUATRO PODERES[4]

 

La vieja democracia liberal y verbal, democracia formal y jurídica, democracia elitista, democracia clasista, democracia oligárquica, democracia pura y retórica, fue una democracia que cohonestó tiranías e inmoralidades, injusticias, arbitrariedades, discriminaciones y estuvo limitada a su sentido jurídico de igualdad ante la ley, ante un papel mojado en tinta.

 

El estado asumió los efectos negativos de una democracia que sólo existía de nombre o en la mente de los ciudadanos para servir a los intereses de las clases capitalistas dominantes, intereses del imperialismo o de grupos de extrema izquierda.

 

El tradicional y vigente estado democrático contiene los ingredientes de una típica democracia empírica, abstracta, teórica, de expresión numérica o cuantitativa, democracia meramente política, que no llega a cumplir su destino social entre otras causas por la antijuridicidad de los regímenes de fuerzay la fragmentación política que mantienen divididas y débiles a nuestras repúblicas, ligados al poder imperial y carentes de planes para la defensa de la democracia a nivel nacional y continental.

 

En la democracia vigente el ciudadano es considerado como mero ente político, con derechos políticos pero sin derechos económico-sociales, en la que el ciudadano es un ente pasivo, receptivo, obediente y que está para servir al estado, con mayores deberes que cumplir y con menores derechos que ejercitar.

 

La posición del Aprismo en favor de un Estado con democracia funcional de cuatro poderes tiene su razón filosófica en la realidad de nuestros países indoamericanos que siempre estuvieron sujetos a constantes períodos de inestabilidad política, de “golpes de estado”, de gobiernos oligárquicos y pro-imperialistas que abusaron del poder en contra de los intereses mayoritarios, usando a la democracia como un medio para sus fines de enriquecimiento y explotación del pueblo.

 

“Consecuentemente, - señala Víctor Raúl Haya de la Torre-, la democracia resultó un artificio y bajo su inestable organización jurídica subsistieron los viejos sistemas económicos y las grandes injusticias sociales. Las democracias en América Latina tuvieron como obstáculos a las dictaduras, tiranías y oligarquías despóticas, que muchas veces han sido solventadas y fortalecidas por la expansión capitalista norteamericana”.[5]

 

Ante esta lamentable situación por la que atraviesan nuestras democracias latinoamericanas, el Aprismo adelantó previsoramente su concepción revolucionaria de la democracia de un nuevo estado, concibiéndola como una democracia funcional de los cuatro poderes: poder ejecutivo, poder legislativo, poder judicial y poder económico (Congreso Económico Nacional).

 

Este original tipo de nueva democracia es entendida en su dimensión integral: social, política, económica, educativo-cultural y moral, entendida como fin y no como simple medio del Estado, que otorga plenos derechos y deberes a los ciudadanos y les convierte en partícipes activos y eficientes en la vida del Estado y en ciudadanos capaces de gobernarse a sí mismo sin tutelaje ni motivaciones foráneas. Es el origen y la expresión sólida de las relaciones armónicas entre Estado y sociedad, entre gobierno e individuo, entre gobernantes y gobernados. Subordina los intereses individuales o de grupos a los intereses colectivos, los intereses personales o de grupos a los intereses colectivos, los intereses personales a los intereses sociales y el Estado está al servicio del hombre, para la solución de sus necesidades y problemas, de sus inquietudes, preocupaciones y aspiraciones a una vida más digna y humana.

 

El nuevo Estado aprista se tipifica, entonces, como un Estado defensivo, democrático y económico, que busca renovar el viejo aparato del Estado, que agrega un decisivo e importante poder a los otros tres poderes estatales clásicos de los tiempos de Aristóteles, John Locke y Montesquieu. Con ello se busca renovar el Estado imprimiéndole una innovada y dinámica capacidad tecnológica y dotándole de mayor participación ciudadana en el gobierno nacional, ampliando el fuero del Estado, precisando que la persona humana es el fin último o supremo del Estado.

 

Haya de la Torre conceptúa que  “el hombre dentro del sistema democrático no sólo debe ser ciudadano teóricamente libre, porque alcanza una edad determinada, sino porque desempeña una función del trabajo dado. Consecuentemente, si la libertad política es el privilegio jurídico del hombre como ciudadano, la libertad económica o de la miseria, debe ser la garantía del hombre como trabajador”[6]

 

La concepción aprista de la democracia funcional con cuatro poderes es explicada claramente por Haya de la Torre en un artículo periodístico publicado en “El Tiempo” de Bogotá el 12 de setiembre de 1954 y que ha sido recogido en el libro “Víctor Raúl en el Tiempo”, Tomo I, cuyo autor es Luis Alva Castro, y que dado a su importancia lo reproducimos en sus partes medulares:

 

“Los consejos nacionales de economía, cuerpos consultivos, no bastan. El dominio del Estado es una ciencia, cuya tecnología es compleja y de necesario conocimiento por quienes se atreven a asumir el gobierno de un pueblo. No es posible entregar éste a las aventuras de los demagogos que usurpan el poder atribuyéndose capacidades providenciales, ni aceptar que éstas emanan del Dios de la Fuerza. Por otra parte, el anticuado mecanismo estatal de los tres poderes basados en el voto aritmético, no es suficiente. Su ampliación lleva implícita la mayor participación del ciudadano en el gobierno, y ella su mayor libertad”.

 

“Porque lo esencial del Estado Democrático de los Cuatro Poderes, es la libertad. Es el mantenimiento del significado popular de lo que debe ser una democracia, en la cual –y de nuevo con Aristóteles- importa tener en cuenta sus elementos de cantidad y calidad sin olvidar que el poder debe ser ejercido por las mayorías que son los más pobres”.

 

“El Cuarto Poder del Estado Democrático que sería el Económico, no menguaría el origen y función democrático de los otros tres, sino que los completaría. Su origen sería el del voto cualitativo “geométrico”, - o “topológico”, como valor dimensional-, (E más T más C) Estado, Trabajo y Capital. Y su entidad institucional máxima sería el 
Congreso o Asamblea o Cámara Económica Estatal, con funciones de poder colegislador en materias económico-sociales y de consulta e iniciativa, según los casos. Además, este poder organizaría todas las actividades de investigación, tecnificación y solución de los problemas económicos por medio de dependencias conformadas todas del mismo modo que la asamblea, es decir por representaciones de los tecnólogos del Estado, de los representantes del trabajo manual e intelectual y de los personeros del capital nacional – y extranjero que en el país mueva industrias básicas – mientras el sistema capitalista sea la norma económica del mundo”.

 

“Así el ciudadano tendría dos votos: el cuantitativo o aritmético con el cual elige a sus legisladores y gobernantes y a sus jueces, directa o indirectamente, y el cualitativo o funcional con el que –ya como trabajador manual o intelectual- vota a sus representantes para el Cuarto Poder del Estado Democrático. En éste tendrán representación, entre los técnicos del Estado, los militares quienes tan afanosos se muestran hoy de hacer política y gobernar a fin de que desempeñen funciones pacíficas y legales correlativas con sus específicos conocimientos y aptitudes (vitalidad, colonización, aduanas, pesquería, aviación comercial)”.

 

“Los conflictos sociales, el estudio de sus causas, la máxima capacitación científica de los funcionarios del Cuarto Poder, serán también tareas fundamentales de éste. La elevación del nivel cultural de las masas obreras y su preparación en el conocimiento de los negocios gubernamentales; la cooperación controlada del capitalismo extranjero para la industrialización y el progreso general que aquél debe comportar evitando la explotación y los excesos del imperialismo, aparecen como sus obvias consecuencias”.[7]

 

Luis Felipe de las Casas Grieve, en su obra “Plan y Gobierno. Fundamentos de la Planificación Aprista”, sostiene que la concepción aprista acerca del Estado no es la del “Estado gendarme” del liberalismo, ni la del “policial-compulsivo” del totalitarismo soviético. “Confiamos más bien, dice, en la acción de un Estado “defensivo democrático-económico”, con el cual podemos lograr que el Perú se emancipe de sus explotadores foráneos y nativos, fomentando bajo su dirección y control – dentro de un plan técnicamente concebido-, el incremento y aprovechamiento de nuestros recursos, su explotación óptima, la inversión y distribución del ingreso nacional de acuerdo al interés mayoritario y el término de las actuales desigualdades sociales” (Op.cit., Lima, 1961, p.61).

 

Si los capitales, bienes, recursos y el trabajo de las mayorías son el sustento de una vida digna y justa, no hay razón para que el Estado continúe siendo considerado como un botín al servicio de una minoría de privilegiados por el poder. Se explica, entonces, la necesidad de un Estado nuevo que tienda sus actos a democratizar los servicios sociales básicos que presta a los gobernados, a democratizar: la salud, la alimentación, el trabajo, la vivienda, la educación, el arte, la cultura, la riqueza y la justicia, a poner en práctica los principios de igualdad económica y política pero empezando por los más pobres que son los amplios sectores marginados del poder.

 

CARACTERIZACIÓN DE LA DEMOCRACIA FUNCIONAL 

 

Caracteriza a la democracia funcional de los cuatro poderes, dentro de un Estado Aprista:

 

a.     El hombre es considerado como ente político, vale decir, un ciudadano, pero también como ente económico y productor.

b.     El Estado está al servicio de la población, y no la población al servicio del Estado, conjugando armónicamente los deberes y derechos ciudadanos, haciendo prevalecer la libertad plena sin que termine prisionero el espíritu del ciudadano.

c.     Acercamiento del Estado al pueblo trabajador (productor), a efecto de que él sea el representante de sus intereses. Pues como muy bien ha dicho Haya de la Torre: “Si el ejercicio de los derechos políticos emana de la ciudadanía, el ejercicio de los derechos económicos emana del trabajo. La síntesis de ambos derechos fundamenta el concepto político de la democracia funcional, que norma la participación de los ciudadanos en la vida del Estado, teniendo en cuenta su participación en la vida económica de la nación”.

d.     Participación efectiva de las mayorías nacionales en la planificación, gestión y beneficios de los servicios del Estado, en el uso racional y equitativo de los recursos, bienes y servicios de la comunidad nacional. Voz y voto de las mayorías y minorías en la conducción de su propio destino. Institucionalización del diálogo nacional y la consulta popular a través de plebiscitos y referéndums en procura de un Acuerdo Nacional en torno a problemas básicos y genéricos del país y planteamiento de soluciones adecuadas.

e.     Democratización integral de los servicios sociales básicos que presta el Estado a la población nacional (salud, vivienda, trabajo, educación, transportes, energía y otros).

f.      Principios de solidaridad, fraternidad, igualdad y humanismo.

g.     Vigencia, respeto y defensa de la soberanía popular, soberanía nacional y soberanía continental. La soberanía popular es la base de todas las demás soberanías. El derecho de cada cual está limitado por el derecho de los demás, y la soberanía de cada nación está limitada por la soberanía de las otras naciones.

h.     Erradicación progresiva de privilegios, prerrogativas, inmunidades, desigualdades y contradicciones sociales.

i.      Respeto y defensa de la Constitución política del Estado y de las leyes de la República, en tanto se ajusten a los requerimientos de desarrollo, progreso y de un mundo cambiante.

j.      Tendencia al mejoramiento espiritual, material, moral y cultural-educativo de la población, en un marco de paz, de libertad y de justicia.

k.     Mantenimiento de la identidad nacional con respecto a los centros de poder económico-político internacional.

l.      Disciplina, orden, principio de autoridad y estructura pluralista del poder total.

m.   Sufragio universal, directo y secreto, en la elección de los gobernantes del gobierno nacional, gobiernos regionales, gobiernos municipales y gobiernos comunales.

n.     Absoluta e irrestricta libertad de creencia, libertad de opinión, libertad de oposición, libertad de culto, libertad de trabajo,libertad de iniciativa, libertad de elección, libertad de destitución de las autoridades, libertad de tránsito y libertad de reunión, entre otras.

LA DEMOCRACIA FUNCIONAL Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL[8]

“Reconociendo que la democracia política formal, sin participación real en decisiones económicas, es insuficiente para transformar verdaderamente la condición de trabajadores y pueblos, el aprismo propuso la Democracia Funcional, un sistema donde los ciudadanos participan no solo como votantes (dimensión puramente política) sino como productores y trabajadores (dimensión económica). Esta democracia funcional se materializaría mediante un Congreso Económico Nacional (CEN) que reuniría a representantes de los sectores productivos: obreros sindizalizados, campesinos organizados, comerciantes, profsionales, técnicos y especialistas del Estado, es decir, este órgano CEN reuniría al Estado, al Capital y al Trabajo como iguales participantes en la dirección de la nación.”

“Este Congreso Económico Nacional tendría responsabilidades sustantivas: planificación económica a nivel nacional, regulación de la distribución de riqueza, definición de políticas de desarrollo sectorial, negociación con capital privado y extranjero. Funcionaría como un “cuarto poder del Estado”, complementando al tradicional parlamento político (Legislativo), al Ejecutivo y al Judicial. Como refirió un documento aprista oficial: “El Congreso Económico Nacional se convertiría en expresón básica de la democracia funcional aprista”, asegurando “la incorporación directa de las fuerzas productivas y de la opinión técnicia al proceso de dirección de la economía y, simultáneamente, ampliará la manera efectiva los espacios de la participación popular”.

“Esta innovación institucional materializa precisamente lo que “Pan con Libertad” exige: el “pan” (participación efectiva en beneficios económicos, poder de decisión sobre cómo se produce y distribuye riqueza) dentro de un marco de  “libertad” (participación democrática en decisiones, no imposición burocrática de una vanguardia presumida). El trabajador no es simplemente alguien que vota cada cierto tiempo, sino alguien que participa directamente en decisiones sobre su propia economía, sobre cómo se utilizan recursos, sobre cómo se distribuyen beneficios.”

“Para pasar de la opresión a la libertad, el APRA propone una herramienta técnica de gobierno: representación funcional, tecnicismo y planificación. Representación funcional: No solo se eligen políticos, sino que representantes de los gremios, empresarios y trabajadores participan directamente en las decisiones económicas del Estado. Tecnicismo y Planificación: La libertad se construye con Orden. Planificar la economía, se evitan las crisis que suelen afectar a los más pobres, consolidando una nación de ciudadanos con capacidad de decisión”.

LA REPRESENTACIÓN EN EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Durante su discurso en Campo de Marte (Lima-Perú) por el Día de la Fraternidad, el 18 de febrero de 1972 Víctor Raúl Haya de la Torre explicó: “Las instituciones representativas de la democracia-nuevamente lo he de decir- se llaman Parlamento, Municipio, Concejo Vecinal y en el campo económico social, Sindicato. De aquí que, cuando se habló de que había que formar un Frente contra el subdesarrollo, nosotros recordamos que ya en 1931 habíamos proyectado el Congreso Económico, que vendría a ser la institución representativa de esa lucha organizada y estatal contra el retraso y en favor del despegue hacia el desarrollo. (Aplausos).” 

Y más adelante precisó el fundador del aprismo: “Porque, recordemos: Nosotros hemos concebido siempre la democracia tanto política como económica. Nosotros no queremos imitar servilmente a la democracia europea de los países desarrollados, que ya tienen su trayectoria histórica lograda. Nosotros hemos preferido intentar una organización democrática realista, que sea adecuada a nuestras condiciones peculiares de país en dearrollo; en el cual la democracia política debe aparejarse con la democracia económica, cuya institución representativa es el Congreso Económico Nacional, que hemos propuesto y proponemos de nuevo, señalando como un primer paso hacia la recuperación de la democracia, en la cual el pueblo debe ejercer sus derechos a plenitud, tanto en el campo del trabajo manual e intelectual. (Aplausos)“.

La representación en el CEN se organiza por sectores productivos: trabajo (obreros, empleados, trabajadores agrícolas), capital (industriales, comerciantes, empresarios mineros y agrícolas), pequeña producción (artesanos, pequeños comerciantes y agricultores cooperativizados), sector público técnico, profesiones liberales e intelectuales, y organizaciones campesinas, incluidos delegados de comunidades indígenas. Estas fuerzas se estructuran en comisiones especializadas por ramas de actividad (agricultura, industria, minería, comercio y finanzas, transporte, trabajo y previsión social, educación técnica) y se articulan con consejos técnicos regionales y convenciones nacionales que territorializan la planificación.

FUNCIONES DEL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Son funciones del Congreso Económico Nacional las siguientes: 

Primera, investigación técnica de la realidad económica nacional, con el mandato de conocer científicamente recursos, capacidades productivas, necesidades y problemas estructurales, excluyendo el discurso meramente retórico. 

Segunda, planificación económica, elaborando planes de desarrollo basados en datos objetivos sobre producción, necesidades sociales, inversión y restricciones técnicas y ambientales. 

Tercera, concertación entre factores productivos, convirtiendo al CEN en arena institucional de negociación entre capital, trabajo y Estado para resolver conflictos sobre salarios, precios y condiciones de producción mediante soluciones técnicas consensuadas. 

Cuarta, colegislación económica, haciendo vinculantes las decisiones del CEN en materias como salarios mínimos, tarifas de servicios públicos, inversiones estatales, regulación de monopolios, protección de la pequeña empresa y uso de recursos naturales.

“Por eso nuestro Congreso Económico Nacional, – refiere Haya de la Torre-, encara estos factores fundamentales: Capital, Estado y Trabajo. Y dentro del Capital, el capital humano. Enseguida viene la fórmula aprista: “No se trata de quitar la riqueza a quien la tiene, sino de crear riqueza para quien no la tiene” (Aplausos prolongados). Porque la otra fórmula la de quitar, es la europea. Es la fácil. Es la más fácil. Pero es más, es la atentatoria contra la libertad. Y nosotros tenemos un ancho escenario para poner a prueba nuestra propia capacidad de crear riqueza para quien no la tiene, porque allí está la tierra, allí está el cielo, allí está la geografía, el territorio y allí está el hombre capaz de cumplir la tarea. (Aplausos prolongados).”[9]

Haya de la Torre puntualizó asimismo: “Todos tendrán su sitio en este Congreso.Todos los hombres con capacidad de creación; todos los hombres con capacidad técnica; todos los hombres que tengan un interés que representar y una idea que ofrecer serán convocados…Todos los hombres que realizan un trabajo manual o intelectual van a tener asiento en esta asamblea funcional…y se escuchen todas las voces, todas las iniciativas”. 

Precisó que este Congreso Económico será “un Congreso extrapartido y apolítico. El aprismo lo entrega a la nación, para que se convierta en un organismo permanente de la nación (Bravos y gran ovación). El Congreso Económico tendrá un cuerpo plenario y un organismo de consejo permanente. Pero uno y otro serán siempre la representación y la expresión de todas las fuerzas vivas del Perú. Creará 3 asambleas regionales: Una en el Norte; una en el Centro y otra en el Sur, con una subcomisión para la Selva. Porque el Congreso Económico plantea su filosofía sobre la base de una formulación de tipo geo-económico que se refiere a los 3 factores de la producción: Capital, Estado y Trabajo…”[10]

ARQUITECTURA INSTITUCIONAL DEL PROYECTO DE 1946

En 1946, durante el gobierno de Bustamante, la Célula Parlamentaria Aprista  (CPA) presenta un proyecto de ley para crear el CEN como organismo permanente y resolutivo, que obtiene aprobación en la Cámara de Diputados pero es derrotado en el Senado por la derecha oligárquica y conservadora. Los defensores apristas, como Saco Miró Quesada, subrayan que la democracia económica exige que campesinos y empresarios discutan juntos la realidad nacional para construir una planificación coherente, mientras la oposición denuncia riesgos de corporativismo y amenaza a la propiedad privada.

El proyecto de 1946 precisa una arquitectura institucional que incluye un Consejo Técnico Permanente como órgano de dirección, comisiones permanentes por sectores, consejos técnicos regionales y una comisión organizadora encargada de la puesta en marcha y de los estatutos. Esta estructura busca combinar centralización de la planificación con descentralización territorial, integrando también parlamentos municipales funcionales que replican el principio de representación productiva a nivel local.

La arquitectura institucional del Congreso Económico Nacional (CEN) en el proyecto APRA de 1946 se define como un organismo consultivo permanente, enfocado en la codirección económica mediante representación funcional.

Propuesto por la Célula Parlamentaria Aprista en marzo de 1946 durante el gobierno del Frente Democrático Nacional, el CEN buscaba transitar hacia un parlamento funcional unicameral, sirviendo como "cuarto poder" o cámara colegisladora en un Estado de cuatro poderes. Aprobado en la Cámara de Diputados el 4 de junio de 1946, no prosperó en el Senado debido a oposición conservadora, que generó ausentismo parlamentario.

 

ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

El Congreso Económico Nacional se organizaba en órganos interconectados para deliberación, ejecución técnica y alcance regional:

Comité directivo: Mesa directiva electa en sesiones preparatorias, integrada por presidente, vicepresidente, dos secretarios y siete subsecretarios; dirige actividades generales.

Plenario: Órgano deliberante principal, con miembros elegidos por principio funcional (trabajo, capital, Estado) para periodos de cinco años; se reúne en Lima 3-4 meses por semestre, dividido en siete comisiones principales y subcomisiones.

Consejo técnico permanente: Actúa en recesos del plenario; incluye secretario técnico, subsecretario general técnico, ocho jefes de reparticiones principales y trece jefes técnicos; prepara agenda y informes.

Consejos técnicos regionales: Extienden funciones a nivel local para análisis descentralizado.

Convenciones nacionales y regionales: Convocadas para temas específicos de investigación y planificación.

Comisión organizadora: Nombra al secretario general del consejo técnico y sanciona anteproyectos de estatutos.

 

COMPOSICIÓN Y FUNCIONES DEL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

El CEN representaba mayoritariamente al "Frente Único de Clases" (Trabajo sobre Capital), con delegados del Estado, capital nacional/extranjero (estos últimos con voz pero sin voto) y trabajo; priorizaba clases productivas para democratizar la economía. Sus funciones clave eran investigación (censos, diagnósticos económicos), planificación (largo, mediano y corto plazo) y concertación (salarios mínimos, políticas económicas/sociales), posicionándolo como cabeza del sistema de planeamiento estatal.

Esta propuesta reflejaba la evolución aprista desde 1931, adaptando el ideal funcional a viabilidades políticas transitorias, como ente consultivo ante resistencias al cambio radical.

 

ORGANIZACIÓN DEL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL[11]

 

“La organización originalmente propuesta para el Congreso Económico Nacional está contenida en el proyecto de ley orgánica del CEN presentado en la Cámara de Diputados el 26 de marzo de 1946. El documento fue publicado por La Tribuna de Lima, el miércoles 27 de marzo de 1946, en sus páginas 12 y 13, y sirvió de base para el primer esquema orgánico del CEN.”

 

“Según el proyecto de ley orgánica, el Congreso Económico debería estructurarse de forma que pueda cumplir eficiente y eficazmente sus cometidos. La organización del CEN comprendería las siguientes unidades organizativas: la junta directiva, el plenario, el consejo técnico permanente, los consejos técnicos regionales, las convenciones nacionales, y las convenciones regionales.”

 

“La junta directiva del CEN dirigirá el funcionamiento del Congreso Económico Nacional durante su período. Incluirá al presidente y vicepresidente del CEN, a ser elegidos en sesiones preparatorias del plenario.”

 

“El plenario es el órgano deliberante del Congreso Económico, integrado según el régimen democrático-funcional. Los miembros del plenario deben concurrir obligatoriamente a las sesiones del mismo. Con excepción de los representantes del capital extranjero que sólo tienen derecho a voz, todos los demás integrantes del plenario tendrán voz y voto. Su mandato durará cinco años. Se reunirá semestralmente en la capital de la república y por espacio de noventa días.”

 

“Este plazo podrá ser ampliado por treinta días más, inclusive. El plenario se podrá reunir extraordinariamente por un período de hasta treinta días para contemplar problemas específicos. Son miembros natos del plenario el presidente de la república, los ministros de Estado, el presidente del Congreso y el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, su presencia no es obligatoria para el funcionamiento del Plenario.”

 

“El plenario se dividirá en comisiones principales para la discusión sobre asuntos agrícolas y ganaderos, pesqueros, energéticos y mineros, industriales, turísticos y comerciales, construcción, transportes y comunicaciones, economía social básica (alimentación, salud, vestido, vivienda y educación), asuntos de población y empleo, etc.”

 

“La sesión de instalación del plenario del Congreso será dirigida por el presidente de la República

o, en ausencia de éste, por el presidente del Congreso Nacional”.

 

“El Consejo Técnico Permanente es el órgano de dirección y contralor técnico y administrativo de las dependencias del CEN. Estará compuesto por personas de comprobada capacidad en economía, finanzas, sociología, derecho, técnicas especializadas y trabajo. El Consejo representará al CEN ante los demás poderes del Estado y ante las entidades representativas del trabajo y del capital. Su sede será la capital de la República.”

 

“Apoyado por el organismo estatal de planeamiento, el Consejo Técnico Permanente deberá permanentemente estudiar y someter al plenario, entre otros, los estudios necesarios en materia de población y empleo, recursos naturales, reforma del Estado, desarrollo regional, desarrollo cooperativo, hacienda pública, financiamiento, moneda y banca, productividad, estadística, relaciones económicas internacionales, integración latinoamericana, investigación científica y tecnológica, bienestar social, y seguridad pública.”

 

“El Consejo Técnico Permanente estudiará las necesidades vitales de la Nación y los recursos disponibles y potenciales para satisfacerlas; las características de la producción en sus distintos aspectos (financieros, funcionales, geográficos, etc.); la organización de los factores dinámicos de la economía (trabajo, capital y Estado); y la legislación económica y social vigente.”

 

“Asimismo, el Consejo Técnico Permanente debería preparar la agenda de los temas que deba considerar el plenario así como sus respectivos informes de fundamentación; convocar a convenciones nacionales o regionales de carácter funcional para fines específicos, cada vez que sea necesario; crear consejos técnicos regionales cuando sea oportuno; y actuar como jurado electoral en la calificación de las credenciales de los representantes al plenario y como dirimente en las controversias que se presenten”

 

“Debe remarcarse que el Consejo Técnico Permanente podrá consultar las opiniones técnicas de personas y colectividades en aquellos asuntos relacionados con sus funciones. Asimismo, cualquier persona o entidad, pública o privada, podrá presentar informes o proyectos a su consideración.”

 

“Se podrá crear consejos técnicos regionales cuando sea oportuno adoptar esta decisión respecto a asuntos específicos. Asimismo, podrán funcionar convenciones nacionales y regionales para el estudio de problemas específicos. Tales convenciones se constituirán a partir de representantes de las ramas económicas vinculadas. Sus resoluciones, debidamente fundamentadas, serán transmitidas al Consejo Técnico Permanente”.

 

“Con la finalidad de implementar la anterior estructura, se nombrará una comisión organizadora del CEN, la misma que estará constituida por delegados del poder ejecutivo, designados por el presidente de la república, parlamentarios, designados por el Congreso, delegados del Poder Judicial, designados por la Corte Suprema de Justicia y delegados de las Fuerzas Armadas, designados por el Comando Conjunto. Presidirá la comisión el parlamentario elegido por más alta votación”.

 

DEMOCRACIA FUNCIONAL, ECONOMÍA PLURAL Y CRÍTICA A LA DEMOCRACIA LIBERAL

El CEN es la pieza clave de la teoría aprista de la democracia funcional, que propone coexistencia de un parlamento político elegido territorialmente y un parlamento económico representativo de los productores, junto a otras posibles cámaras especializadas (municipal, educativa, cultural), configurando un “Estado democrático de cuatro poderes”. La representación ya no se organiza solo desde la abstracción del ciudadano, sino desde la pertenencia productiva concreta de cada individuo, de modo que campesinos, obreros, artesanos y otros sectores eligen a quienes conocen directamente sus problemas.

Esta propuesta se apoya en una crítica frontal a la democracia liberal pura: el voto universal y las libertades formales no bastan cuando predominan el hambre, el desempleo y el analfabetismo, que condicionan el ejercicio de los derechos políticos. La verdadera democracia debe garantizar empleo digno, salarios suficientes, participación en decisiones sobre producción y distribución, acceso a educación técnica y control democrático sobre las decisiones económicas fundamentales, articulando justicia social con institucionalidad.

En términos económicos, el aprismo plantea un pluralismo funcional que se distancia tanto del capitalismo liberal como del socialismo estatista, proponiendo la coexistencia de empresas estatales en sectores estratégicos, cooperativas de trabajadores, empresas privadas reguladas, pequeñas empresas protegidas y comunidades indígenas con autonomía productiva. El CEN se convierte en el espacio de negociación entre estas formas de propiedad, donde se define la planificación del desarrollo y se evita que una sola forma de organización (sea el capital privado o el Estado) monopolice el poder económico.

La descentralización es un componente esencial: Haya de la Torre rechaza el centralismo limeño y proyecta gobiernos municipales fuertes, corporaciones regionales de desarrollo y consejos técnicos regionales del CEN, con participación efectiva de comunidades indígenas en la gestión de sus territorios. Esta perspectiva busca adaptar la planificación al carácter geográfico y culturalmente diverso del Perú, evitando tanto el centralismo capitalista como el burocrático.

DEBATE CONSTITUCIONAL EN 1933 DEL PROYECTO CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL PROPUESTO POR EL APRA

En 1933, durante el Congreso Constituyente peruano, el APRA propuso el Congreso Económico Nacional como una innovación institucional para fortalecer el control estatal sobre la economía. Esta iniciativa buscaba crear un órgano unicameral especializado en políticas económicas, reflejando la visión aprista de un Estado intervencionista y antiimperialista. La propuesta generó intensos debates, con críticas que la tildaban de revolucionaria y contraria al nacionalismo tradicional.

El debate ocurrió en el marco del Congreso Constituyente de 1931-1933, convocado bajo el gobierno de Luis Sánchez Cerro (1889-1933), tras la caída de Augusto Bernardino Leguía y Salcedo (1863-1932). El APRA, liderado por Víctor Raúl Haya de la Torre, participó pese a su ilegalidad parcial, usando el foro para impulsar reformas como la nacionalización de tierras e industrias. La propuesta del Congreso Económico Nacional apuntaba a descentralizar funciones legislativas económicas, priorizando aranceles, deudas y monopolios estatales.

Durante el Congreso Constituyente de 1931–1933, el APRA defendió la propuesta del Congreso Económico Nacional mediante una brillante bancada de oradores que combinaron doctrina, técnica y elocuencia política.

Aunque la propuesta del Congreso Económico Nacional del APRA no se debatió como un “proyecto único” formal, sus ejes centrales (antiimperialismo, justicia social, derechos laborales, control de recursos, rol del Estado) atravesaron intensamente los debates constitucionales. En ese escenario, destacaron los siguientes oradores y parlamentarios apristas:

En conjunto, los oradores apristas lograron introducir por primera vez en el constitucionalismo peruano derechos sociales y económicos; colocar el debate sobre soberanía económica en el centro de la política nacional; convertir el Congreso Económico Nacional del APRA en una referencia programática, aun frente a la resistencia conservadora.

Los roradores usaron el foro para exponer el programa aprista pese a la represión, convirtiendo el debate en una plataforma ideológica. Sus intervenciones, registradas en los diarios del Congreso, generaron choques con Sánchez Cerro y civiles, pero no lograron aprobar el Congreso Económico.

Defendieron el Congreso Económico Nacional con argumentos centrados en el nacionalismo económico y la soberanía estatal frente al imperialismo. Sus intervenciones buscaban contrarrestar acusaciones de radicalismo y resaltar la necesidad de reformas estructurales.

Priorizaron la descentralización legislativa económica, proponiendo un órgano unicameral especializado en aranceles, empréstitos y monopolios para evitar la concentración de poder en el Ejecutivo o Congreso ordinario. Enfatizaron el antiimperialismo práctico, inspirado en los 5 puntos apristas, como nacionalización de tierras e industrias con indemnización previa, rechazando tanto el capitalismo extranjero como el marxismo dogmático.

Replicaron las etiquetas de "comunismo" o "lucha de clases" argumentando que el proyecto promovía unidad nacional y solidaridad indoamericana, no destrucción social, sino progreso vía Estado interventor laico y tecnocrático. Destacaron su rol en educación, industria nacional y equidad social, alineado con la visión de Haya de la Torre de un "espacio-tiempo histórico" latinoamericano único.

Detalles de la propuesta

El proyecto aprista defendía un "Congreso Económico" unicameral para manejar competencias como negociar empréstitos, dictar tarifas arancelarias y reconocer la deuda nacional. Se inspiraba en la doctrina aprista de un nacionalismo económico contra el capital extranjero, promoviendo nacionalizaciones con indemnización previa. Esto contrastaba con la Constitución resultante, que limitó tales poderes al Ejecutivo y Congreso ordinario.

Polémicas en el debate

Opositores, reflejados en El Comercio, acusaron al APRA de promover comunismo disfrazado, lucha de clases y destrucción de la paz social al priorizar lo económico sobre el patriotismo tradicional. El APRA replicó enfatizando descentralización, educación e industria nacional, pero el gobierno respondió con represión, transformando sesiones en plataformas de confrontación. La propuesta no prosperó, pero influyó en artículos constitucionales sobre monopolios y transportes.

Impacto en la Constitución de 1933

La Carta Magna final incorporó ecos apristas, como prohibiciones a monopolios privados (Art. 16) y facultades estatales para nacionalizar servicios (Art. 38), pero rechazó el Congreso Económico como órgano autónomo. Los debates duraron hasta abril de 1933, consolidando una Constitución parlamentaria con orientación moderada, pese a la tenaz oposición aprista.

 

I

VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE

Como fundador, maestro, jefe y guía de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) ,Víctor Raúl Haya de la Torre hizo significativos y grandes aportes al debate y con una oratoria doctrinaria, continental, y con fuerte carga histórica y filosófica: Defensa del Estado antiimperialistanacionalización y control de los recursos estratégicos yfunción social de la propiedad. Indiscutiblemente, ha sido la voz rectora del pensamiento social y económico  aprista dentro y fuera del hemiciclo.

Víctor Raúl Haya de la Torre fue el principal ideólogo y promotor del Congreso Económico Nacional (CEN) del APRA, proponiéndolo desde 1930 como "mesa redonda" para investigar la realidad económica y avanzar hacia la democracia funcional.Concibió el CEN como un Cuarto poder del Estado, paralelo al parlamento político, con el fin de representar a los productores y democratizar la economía mediante la concertación funcional.

Funciones del CEN 

Según Haya de la Torre el CEN tendría por funciones principales investigación económica, planificación estratégica y concertación productiva, los mismos que se expresan en lo siguiente:

Realizar censos funcionales exhaustivos de producción, consumo, importaciones y exportaciones, coordinando con el INEI para diagnosticar la realidad económica nacional y regional.

 

Elaborar planes de desarrollo a largo plazo (10-20 años) con metas sectoriales, y presupuestos anuales de inversión pública, dirigiendo el sistema nacional de planeamiento sin carácter coercitivo inicial.

 

Coordinar el Estado, el capital y el trabajo para fijar salarios mínimos vitales, políticas de precios, incentivos fiscales y resoluciones vinculantes en conflictos sectoriales, promoviendo justicia social y pluralismo económico.

Ejemplos de concertación entre Estado, Capital y Trabajo 

Víctor Raúl Haya de la Torre propuso ejemplos concretos de concertación en el Congreso Económico Nacional (CEN) para equilibrar Estado, Capital y Trabajo mediante diálogo funcional y resoluciones vinculantes.

El CEN coordinaría tripartitamente un salario mínimo vital ajustado a la capacidad productiva nacional, considerando costos de vida, productividad y reservas fiscales, evitando inflación o desempleo.

 

Negociaría precios justos para productos básicos como pallares o algodón, integrando productores agrarios, industriales y obreros con el Estado para estabilizar mercados y garantizar rentabilidad compartida.

 

Arbitraría huelgas o lockouts mediante consejos sectoriales, estableciendo incentivos fiscales conjuntos, como exenciones para inversiones que generen empleo estable y formación técnica.

Relación del Estado Antiimperialista con el Congreso Económico Nacional

El Estado Antiimperialista de Víctor Raúl Haya de la Torre se concibe como un “Estado de defensa” frente al imperialismo, un Estado regulador y promotor del desarrollo y que negocia el capital extranjero en igualdad de condiciones mediante consenso nacional. 

El Congreso Económico Nacional es su un órgano de planificación democrática que integra Estado, Capital, Trabajo y técnicos para democratizar la economía, resistirla dominación externa.

El Estado antiimperialista representa a las clases oprimidas (obreros, campesinos, clases medias) en un Frente Único, promotor del desarrollo sin excluir inversión externa, pero bajo control soberano y condicionado a las necesidades y leyes del país. Surge del antiimperialismo constructivo, no xenófobo, sino estratégico.

 

El CEN operacionaliza el Estado antiimperialista como "cuarto poder" permanente, unicameral y colegislador, con plenarios semestrales y consejos regionales para descentralizar la planificación. Concertación tripartita (Estado-Capital-Trabajo) que permite negociar con imperialismo, nacionalizar progresivamente y fomentar pluralismo económico (cooperativas, privadas, estatales).

 

El CEN evitaría tanto capitalismo laissez-faire como estatismo totalitario, promoviendo integración latinoamericana para fortalecer soberanía económica. Aunque no implementado íntegramente, influye en reformas peruanas y prefigura bloques como la Comunidad Andina.

 

II

CARLOS MANUEL COX ROOSE  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Diputado constituyente, jurista de nota y excelente profesional, con estilo sobrio, preciso y doctrinario aportó los fundamentos técnico-jurídicos de las reformas económicas y la argumentación sobre la constitucionalidad del intervencionismo estatal. Dio solidez legal a las propuestas del Congreso Económico Nacional.

Carlos Manuel Cox fue una de las mentes económicas más brillantes del aprismo histórico. Su propuesta del Congreso Económico Nacional (CEN) no era solo una política aislada, sino una pieza fundamental de la arquitectura del "Estado Antimperialista" que planteaba Víctor Raúl Haya de la Torre.

Carlos Manuel Cox y el Congreso Económico Nacional del APRA están estrechamente vinculados en la historia del pensamiento aprista, especialmente en el esfuerzo por dotar al partido de un programa económico técnico, realista y nacional para el Perú.Nació en Trujillo (Perú) en 1902 y  se desempeñó como su primer secretario general del Partido Aprista Peruano. Participó activamente en movimientos estudiantiles contra Leguía, lo que lo llevó al exilio en México, donde se vinculó al APRA fundado por Haya de la Torre. Regresó en 1930 para organziar el partido aprista en Perú, fue Diputado Constituyente en 1931 y 1978. elegido diputado por Trujillo en 1945 y Senador en 1963 y 1980

Durante la legislatura de 1946, Carlos Manuel Cox defendió en la Cámara de Diputados el proyecto de ley para crear el Congreso Económico Nacional. Aunque aprobado en Diputados, el proyecto no prosperó en Senadores por inestabilidad política.

Carlos Manuel Cox fue un destacado intelectual, economista y dirigente aprista, perteneciente a la generación de cuadros técnicos que el APRA impulsó para pasar de la lucha doctrinaria y antioligárquica a la formulación concreta de políticas públicas.

Se le reconoce por su sólida formación económica, su preocupación por el desarrollo nacional, la industrialización y la justicia social y su papel como cuadro técnico-político, no solo como ideólogo.

Cox fue autor de obras como “Ideas Económicas del Aprismo” (1934) y “Dinámica Económica del Aprismo” (1948). Cox influyó en el pensamiento económico del APRA, combinando principios liberales con funcionales para abordar desigualdades económicas en América Latina.

Cox representa al aprista profesional, aquel que entiende que la revolución democrática requiere conocimiento, planificación y responsabilidad económica, no solo consignas.

El Congreso Económico Nacional del APRA fue un hito fundamental porque marcó:

El paso del APRA de la resistencia y la persecución a la propuesta programática de gobierno.

La voluntad del partido de demostrar que sí sabía cómo gobernar la economía, no solo cómo denunciar injusticias.

La consolidación del APRA como partido de masas con programa técnico, algo poco común en la política peruana de su tiempo.

Este Congreso reunió a economistas, técnicos,ntelectuales y dirigentes sindicalesTodos orientados a diseñar un modelo económico nacional, democrático y antiimperialista, pero viable.

Cox argumentaba que la democracia política tradicional (votar cada cinco años) era insuficiente si no iba acompañada de una democracia económica. El CEN se proyectaba como un órgano técnico y consultivo que debía funcionar junto al Congreso de la República.

Su estructura se basaba en el corporativismo democrático, donde participarían tres sectores principales:El Estado, como regulador y planificador; el Capital, representantes de los empresarios y dueños de medios de producción y el Trabajo: sindicatos, gremios obreros y campesinos.

 

El rol de Carlos Manuel Cox Roose en el CEN

Carlos Manuel Cox tuvo un papel clave como aportante doctrinario y técnico y como puente entre ideología y técnica.

Contribuyó al análisis de la estructura económica peruana, al diagnóstico del subdesarrollo y la dependencia y a la formulación de propuestas sobre industrialización nacional, rol regulador del Estado,defensa de los recursos estratégicos y justicia social sin aventurerismo económico.

Cox ayudó a traducir la doctrina aprista (antiimperialismo, justicia social, democracia) en políticas económicas concretas, lineamientos responsables y propuestas compatibles con la estabilidad macroeconómica.

Como economista de cabecera del APRA, Cox fue el encargado de darle sustento técnico a esta idea en obras como “En torno al Congreso Económico Nacional”.

Cox creía que el Perú no podía depender de los vaivenes del mercado internacional (especialmente tras la Gran Depresión).

El CEN debía servir para orientar la inversión extranjera hacia sectores que realmente beneficiaran al país, evitando que el Perú fuera una simple "colonia económica".

Al sentar a empresarios y trabajadores en una misma mesa bajo la tutela del Estado, se buscaba resolver conflictos laborales mediante el diálogo técnico antes de llegar a las huelgas.

En ese sentido, fue parte del esfuerzo por mostrar que el APRA no era populismo improvisado, sino un proyecto serio de nación.

Objetivos principales


El Congreso Económico Nacional buscaba cumplir con tareas que Cox consideraba urgentes para la modernización del Perú:Crear un censo real de la riqueza y las necesidades del país.Evitar la inflación y proteger el valor del trabajo.Integrar al campesinado al sistema productivo nacional.Dejar de ser solo exportadores de materia prima.


Importancia del Congreso y del legado de Cox

El Congreso Económico Nacional del APRA sentó bases para futuros planes de gobierno apristas, reforzó la imagen del APRA como escuela de cuadros y anticipó debates modernos sobre desarrollo con inclusión,Estado y mercado y soberanía económica.

Carlos Manuel Cox encarna esa etapa en la que el APRA buscó gobernar con técnicos, no con caudillos, y demostrar que la política podía ser ética, popular y competente a la vez.

"No se trata de suprimir el Parlamento político, sino de completarlo con un órgano de competencia técnica." — Premisa central del pensamiento de Cox.

Síntesis final

Carlos Manuel Cox fue una figura clave del aprismo técnico-intelectual.
El 
Congreso Económico Nacional del APRA marcó la madurez programática del partido.
Juntos simbolizan el intento histórico del APRA por construir un 
proyecto económico nacional, democrático y socialmente justo, con rigor y responsabilidad.

 

III

MANUEL SEOANE CORRALES

Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL 

Manuel Seoane Corrales  (1905-1973) fue un maestro, líder y visionario. Fue un visionario que planteó la realidad del destino geográfico del Perú y la importancia de la integración con otros países de la región.Fue un maestro enseñando economía y un periodista destacado, fundador del diario "La Tribuna" y de la revista "Ercilla".Fue un líder amado por las multitudes y un defensor de los derechos de los trabajadores y los más necesitados.

Diputado constituyente y connotado dirigente político, en un estilo combativo, directo y polémico efectuó la denuncia del capitalismo dependiente y del imperialismo económico, la defensa de la planificación económica y del rol activo del Estado. Fue uno de los oradores más temidos por la derecha parlamentaria.

Manuel Seoane fue una de las figuras más lúcidas y combativas del aprismo histórico. Intelectual, periodista, parlamentario y dirigente político de primer orden, encarnó la vocación revolucionaria, antioligárquica y antiimperialista del APRA en su etapa de mayor persecución y elaboración doctrinaria. Su pensamiento económico y social tuvo una expresión particularmente relevante en el Congreso Económico Nacional del APRA, uno de los hitos más importantes de la formulación programática aprista.

Manuel Seoane Corrales, conocido como "El Cachorro", fue un líder fundador del APRA y figura clave en la promoción de ideas económicas dentro del partido. Él impulsó conceptos como el Congreso Económico Nacional (CEN), una propuesta aprista para un órgano funcional que analizaría la realidad económica peruana y dirigiría su reconstrucción.

Manuel Seoane Corrales fue un destacado líder del APRA y uno de los principales impulsores del Congreso Económico Nacional. Como miembro de la Asamblea Constituyente de 1931, Seoane abogó por la creación de un Congreso Económico Nacional que permitiera a los diversos actores involucrados en la producción económica tener opinión y decisión.

Seoane nació en 1900 en Chorrillos y falleció en 1963 en Washington D.C. Participó en la fundación del APRA, promovió el diario La Tribuna en 1930 y postuló a la vicepresidencia en 1962 junto a Haya de la Torre. En 1946, como delegado peruano en la ONU, propuso comisiones económicas nacionales, sentando bases para la CEPAL.

El CEN del APRA: contexto y sentido histórico

El Congreso Económico Nacional del APRA, realizado en la década de 1940, se desarrolló en un contexto marcado por la crisis estructural del modelo primario-exportador, la dependencia económica frente al capital extranjero, la persistencia de profundas desigualdades sociales y la necesidad de un proyecto nacional de desarrollo.

Frente a este panorama, el APRA propuso un análisis integral de la economía peruana, no desde el dogmatismo ideológico, sino desde una visión científica, nacional y social, orientada a la justicia económica y a la soberanía del país.

El CEN, postulado en el Programa Mínimo del APRA desde 1931, buscaba ser un parlamento funcional unicameral representativo de fuerzas productivas, con énfasis en clases trabajadoras y análisis científico de problemas económicos. Seoane articuló esta visión durante debates internos, viéndolo como "cuarto poder" del Estado para democratizar la gestión económica junto a Víctor Raúl Haya de la Torre, quien lo incluyó en su Discurso-Programa de 1931. Aunque no se implementó plenamente, simbolizaba la democracia funcional aprista, transitoria hacia un Estado antiimperialista.

El rol de Manuel Seoane Corrales

Manuel Seoane fue uno de los principales animadores intelectuales y políticos del Congreso. Su aporte se caracterizó por su rigor analítico, la defensa de un Estado fuerte y planificador, la economía al servicio del hombre y el rechazo del dogmatismo.Expliquemos brevemente cada una de las características.

Seoane abordó la economía peruana desde una perspectiva estructural, denunciando el carácter dependiente del capitalismo peruano y la subordinación de los recursos nacionales a intereses foráneos.

Propuso un Estado que orientara el desarrollo, regulara los monopolios, protegiera la industria nacional y garantizara derechos sociales efectivos, sin caer en el estatismo autoritario.

Fiel al humanismo aprista, Seoane sostuvo que el crecimiento económico carecía de sentido si no se traducía en bienestar social, empleo digno, educación y salud para las mayorías nacionales.

Se distanció tanto del liberalismo oligárquico como del marxismo ortodoxo, reafirmando la tesis aprista de una tercera posición latinoamericana, original y creadora.

Aportes programáticos del Congreso

El Congreso Económico Nacional, con la decisiva influencia de Seoane y otros pensadores apristas, sentó las bases de propuestas como nacionalización de los recursos estratégicos, reforma tributaria progresiva,industrialización dirigida por el Estado,defensa del mercado interno, justicia social como eje del desarrollo e integración económica indoamericana.

Estas ideas anticiparon muchos debates posteriores sobre desarrollo, dependencia y soberanía económica en América Latina.

Vigencia del pensamiento de Seoane

El legado de Manuel Seoane Corrales y del Congreso Económico Nacional del APRA mantiene una notable vigencia. En un mundo nuevamente atravesado por la desigualdad, la concentración de la riqueza y la dependencia tecnológica y financiera, sus planteamientos recuerdan que no hay desarrollo sin nación, ni crecimiento sin justicia social.

Seoane representa, así, la conciencia crítica del aprismo: firme en los principios, moderna en el análisis y profundamente comprometida con el destino histórico del Perú y de Indoamérica.

Si Carlos Manuel Cox fue el cerebro técnico, Manuel "El Cachorro" Seoane fue el gran comunicador y el estratega político de la propuesta. Mientras Cox escribía los tratados económicos, Seoane se encargaba de explicarle al pueblo —y a las élites escépticas— por qué el Congreso Económico Nacional (CEN) era la única vía para evitar que el Perú siguiera siendo una "colonia" de los grandes capitales extranjeros.

Para Seoane, el CEN no era solo una oficina de economistas, sino una herramienta de justicia social.

La visión de Seoane: "Democracia con Pan"

Manuel Seoane acuñó y popularizó gran parte de la retórica aprista que conectaba la libertad política con el bienestar material. Su enfoque sobre el CEN se basaba en tres pilares:El Estado como árbitro, la descentralización y la tecnocracia al servicio del pueblo.

Seoane argumentaba que el Estado no podía ser un espectador pasivo. Debía sentar a la mesa al "patrón" y al "obrero" para negociar bajo reglas claras.

A diferencia de otros políticos de la época, Seoane insistía en que el CEN debía tener delegados regionales para que las decisiones no se tomaran solo en Lima.

Creía que la política peruana estaba llena de "abogados y charlatanes" y que el CEN traería a expertos y a los verdaderos productores (campesinos y mineros) a la toma de decisiones.

El CEN como motor del "Antimperialismo"

Seoane explicaba que el Perú sufría de una economía "extrovertida" (que solo miraba hacia afuera). En sus escritos y discursos, planteaba que el Congreso Económico Nacional debía:Saber qué teníamos realmente antes de venderlo al extranjero.Decidir qué empresas extranjeras podían entrar al país y bajo qué condiciones (protegiendo el salario del trabajador peruano).Pasar de ser un país minero a uno con industria propia.

Diferencias de matiz: Cox vs. Seoane

Aunque ambos remaban hacia el mismo lado, sus roles eran distintos:

Aspecto

Carlos Manuel Cox

Manuel Seoane Corrales

Perfil

Académico, técnico y riguroso.

Periodista, orador y movilizador.

Enfoque

El CEN como método de estabilidad macroeconómica.

El CEN como método de emancipación social.

Obra clave

En torno al Congreso Económico Nacional.

Artículos en la revista Claridad y diarios.

 

El legado de la propuesta

Seoane fue uno de los más férreos defensores de esta idea durante la Asamblea Constituyente de 1931. Gracias a su insistencia y capacidad de debate, el concepto logró colarse en la narrativa política peruana del siglo XX, influyendo décadas después en la creación de organismos como el Consejo Nacional de Trabajo o el COFIDE.

Manuel Seoane durante el debate del Congreso Constituyente de 1931 puntualizó: “Nosotros propugnamos el sistema funcional no una institución funcional, que no es lo mismo, porque, como explicamos el otro día, esto significa una aberración”.

Para "El Cachorro", el CEN era la respuesta a la pregunta: ¿De qué le sirve al ciudadano el derecho a voto si no tiene pan en la mesa?

"El Congreso Económico Nacional es la representación de las fuerzas vivas del país frente a la representación de las fuerzas políticas." — Manuel Seoane.

IV

ANTENOR ORREGO ESPINOZA Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Antenor Orrego Espinoza (1892-1960) fue el gran filósofo y orientador espiritual del aprismo. Más que un economista en sentido estricto, fue el constructor del marco ético, cultural y humanista desde el cual el APRA pensó la economía, la política y el destino histórico del Perú y de Indoamérica. Su influencia en el Congreso Económico Nacional del APRAfue decisiva, aunque muchas veces silenciosa y transversal.

Intelectual y dirigente aprista (con influencia doctrinaria) efectuó el sustento filosófico y humanista del proyecto económico aprista. Fue el inspirador del trasfondo ideológico que alimentó los debates.

El Congreso Económico Nacional del APRA no fue un simple encuentro técnico para discutir cifras o políticas coyunturales. Fue, ante todo, un esfuerzo por pensar la economía peruana desde una conciencia histórica nacional, rompiendo con el economicismo liberal dependiente de la oligarquía, el marxismo mecanicista importado de Europa y la idea de que el desarrollo es solo crecimiento material.

En ese horizonte intelectual, Antenor Orrego aportó el sentido filosófico y humanista que dio coherencia profunda a las propuestas económicas del Congreso.

Para Orrego, la economía no podía desligarse de la cultura, la historia ni de la dignidad humana. Su pensamiento influyó en el Congreso en varios aspectos clave:

1.     Primacía del hombre sobre el capital. Orrego sostenía que toda organización económica debía subordinarse a la realización plena del ser humano. Esta idea atraviesa las conclusiones del Congreso: la economía al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía.

2.     Historicidad de los problemas económicos.Rechazó las recetas universales. Para Orrego, cada pueblo debía encontrar su propio camino de desarrollo, acorde con su historia, su realidad social y su vocación cultural. El Congreso Económico asumió esta tesis al proponer un modelo nacional, no copiado.

3.     Crítica al positivismo y al tecnocratismo.Orrego alertó contra la ilusión de que los problemas sociales se resuelven solo con técnica. Sin una orientación ética y política, la economía podía convertirse en un instrumento de dominación.

4.     Integración indoamericana.Su visión continental influyó en la idea de que el desarrollo del Perú estaba ligado al destino común de Indoamérica, principio que el Congreso reafirmó como eje estratégico frente al imperialismo.

Durante el Congreso Económico Nacional, Orrego actuó como conciencia crítica y orientadora del aprismo. No redactó planes económicos detallados, pero aportó algo más profundo:
el 
sentido, la dirección y el horizonte humano de la acción económica.

Su pensamiento evitó que el programa aprista derivara en un estatismo sin libertad, un nacionalismo excluyente y un desarrollismo sin justicia social.

Vigencia de Orrego en el debate económico actual

Hoy, cuando el desarrollo suele reducirse a indicadores macroeconómicos y eficiencia de mercado, la influencia de Orrego en el Congreso Económico Nacional del APRA nos recuerda que no hay economía legítima sin ética, ni desarrollo verdadero sin cultura y justicia social.

Antenor Orrego representa la dimensión más profunda del aprismo: la que entiende que la transformación económica solo es auténtica cuando va acompañada de una transformación moral y espiritual del hombre y de la sociedad.

Antenor Orrego no solo fue el mentor intelectual de Víctor Raúl Haya de la Torre y la "antena" de la Generación del Centenario, sino que fue una pieza fundamental en la estructuración doctrinaria del Congreso Económico Nacional (CEN), una de las propuestas más innovadoras y menos comprendidas del aprismo histórico.

Para Orrego, la política no podía ser un simple juego de voluntades, sino una expresión técnica y orgánica de la realidad nacional.

El concepto detrás del CEN

El CEN fue propuesto por el APRA (especialmente en el Plan de México de 1929 y reafirmado en la Constitución de 1933) como un órgano consultivo de Estado. La idea central era pasar de una "democracia puramente política" (votos) a una "democracia funcional" (productores).

En lugar de que solo los políticos decidieran la economía, el CEN debía estar integrado por representantes de los trabajadores, los técnicos (capital intelectual) y el Estado.

Orrego sostenía que el Estado peruano era una estructura "importada" que no encajaba con la realidad social. El CEN era el intento de "peruanizar" el manejo del país.

La visión de Orrego: El "Cerebro" del País

Antenor Orrego veía al Congreso Económico Nacional no solo como una oficina de estadísticas, sino como el órgano de planificación científica del Perú. Sus puntos clave eran el capital intelectual, el freno al imperialismo y justicia social.

Orrego fue un ferviente defensor de que los técnicos y los intelectuales debían dirigir la economía junto a los obreros. Sin ciencia, el esfuerzo físico se perdía.

Él argumentaba que un CEN sólido permitiría negociar con el capital extranjero desde una postura de unidad nacional, evitando que las empresas foráneas trataran individualmente (y de forma abusiva) con el Estado.

Para Orrego, la economía debía estar al servicio del hombre ("Pueblo-Continente") y no al revés. El CEN era el mecanismo para asegurar que la riqueza se distribuyera según la productividad y la necesidad.

Diferencias clave en la propuesta

Aspecto

Congreso político (tradicional)

Congreso Económico Nacional (Orrego/Haya)

Representación 

Territorial (Voto ciudadano)

Funcional (Gremios, sindicatos, cámaras)

Enfoque

Leyes jurídicas y civiles

Planificación, presupuesto y producción

Objetivo

Estabilidad institucional

Autonomía económica y justicia social

Antenor Orrego fue un destacado líder del APRA y uno de los principales impulsores del Congreso Económico Nacional. Como miembro de la Asamblea Constituyente de 1931, Orrego abogó por la creación de un Congreso Económico Nacional que permitiera a los diversos actores involucrados en la producción económica tener opinión y decisión ¹ ² ³.

Rol en el Congreso Económico y aportes filosóficos

Antenor Orrego participó activamente en el Congreso Económico Nacional del APRA, un evento clave de los años 30 realizado bajo represión partidaria, que definió la visión económica aprista adaptada a la realidad peruana: agraria, sin base industrial fuerte y con necesidad de apoyo estatal a la clase media, campesina y obrera.

Sus escritos impulsaron una democracia funcional que uniera clases medias y productoras contra el imperialismo, promoviendo industrialización nacional y control estatal de recursos sin dominación extranjera, en sintonía con el ideario indoamericano de Haya de la Torre.

Antenor Orrego desempeñó un rol intelectual clave en el Congreso Económico Nacional del APRA, celebrado en Lima en abril de 1930.

Contribución ideológica e influencia estratégica

Como líder del Comité Regional Norte y miembro del Grupo Norte (junto a figuras como Haya de la Torre), Orrego aportó ideas sobre la necesidad de una democracia económica funcional, adaptada a la realidad agraria peruana sin base industrial, promoviendo el control estatal de recursos y el apoyo a clases medias productoras contra el imperialismo.

Sus escritos y liderazgo regional ayudaron a formular las tesis del congreso, que rechazaban la democracia política pura sin equidad económica, sentando bases para el programa antiimperialista e indoamericano del APRA en un contexto de represión política.

Impacto y legado de Antenor Orrego

Antenor Orrego Espinoza fue un visionario que planteó la realidad del destino geográfico del Perú y la importancia de la integración con otros países de la región. Fue un maestro enseñando economía y un periodista destacado, fundador del diario "El Norte" y de la revista "Ercilla". Fue un líder amado por las multitudes y un defensor de los derechos de los trabajadores y los más necesitados.

Antenor Orrego fue un intelectual clave en los orígenes del APRA, como fundador y líder del Comité Regional Norte, donde sufrió persecuciones, exilios y encarcelamientos en los años 20 y 30.

Aunque la propuesta del CEN fue incluida en la Constitución de 1933 (Artículos 182° al 187°), las dictaduras de la época y la persecución al aprismo impidieron su implementación real.

Orrego defendió esta tesis en sus editoriales del diario La Tribuna, argumentando que mientras el Congreso Político legislaba sobre la "forma", el Congreso Económico debía legislar sobre la "sustancia" (la producción, el agro y la industria).

"El Congreso Económico Nacional es la respuesta orgánica a un país que produce pero que no sabe hacia dónde va su riqueza." — Interpretación aproximada del pensamiento orreguiano.

V

LUIS ALBERTO SÁNCHEZ  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Diputado constituyente, intelectual, maestro universitario, escritor y ensayista, con una elocuencia clara, pedagógica y con referencias históricas y literarias hizo el sustento jurídico y cultural de las propuestas económicas del APRA y la defensa de los derechos sociales en la Constitución. Fue un gran traductor del ideario aprista al lenguaje constitucional.

Luis Alberto Sánchez fue uno de los principales articuladores intelectuales de la propuesta aprista del Congreso Económico Nacional, tanto como ideólogo del partido, como protagonista parlamentario en los años treinta y cuarenta.

Sánchez se convirtió en una especie de “oráculo moderno” de la historia política peruana, consultado sobre el pasado, el presente y el futuro del país, debido a su papel central en la elaboración del relato histórico del APRA y del Perú republicano.

En su obra sobre la evolución del partido, especialmente en los volúmenes dedicados al periodo 1935–1948, reconstruye la trayectoria aprista como una sucesión de grandes coyunturas políticas, centrándose en la dirigencia (Haya, la Célula Parlamentaria Aprista, los debates internos) antes que en las bases populares.

Luis Alberto Sánchez (1900-1994), uno de los más destacados intelectuales, políticos y doctrinarios del aprismo, tuvo una participación fundamental en la elaboración y difusión del pensamiento económico y social del APRA,especialmente en el marco del Congreso Económico Nacional (CEN), convocado por el Partido Aprista Peruano como respuesta programática a la crisis estructural del Estado oligárquico y dependiente.

Luis Alberto Sánchez, insigne literato, escritor y político, ha sido diputado Constituyente (1931-1936), diputado (1945-1948), senador (1962-1969), presidente del Senado (1965-1966), diputado Constituyente (1978-1980), senador (1980-1985), 2.º Vicepresidente de la República (1985-1990), presidente del Senado (1985-1986), presidente del Consejo de Ministros (1989), ministro de la Presidencia (1989) y senador (1990-1992). Sánchez fue un líder clave en el APRA y su legado sigue siendo relevante en la política peruana.

El Congreso Económico Nacional

El Congreso Económico Nacional (CEN) propuesto formalmente por el aprismo en el Congreso Constituyente de 1931, no era un órgano legislativo tradicional, sino una propuesta de "democracia funcional". Su objetivo era crear un organismo técnico y representativo que planificara la economía del país basándose en la realidad científica y regional, y no solo en intereses políticos.

El Congreso Económico Nacional forma parte del programa aprista de los años treinta y cuarenta, en un escenario marcado por violencia política, confrontación con dictaduras, conspiraciones y golpes de Estado que terminaron con el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948) y llevaron al golpe del general Manuel A. Odría en 1948.

En ese contexto, el APRA buscaba dotar al Estado de instrumentos de planificación y concertación económica que permitieran enfrentar el poder de la oligarquía, de la llamada “plutocracia” y de los intereses ligados al capital extranjero, integrando sectores populares y productivos en la definición de la política económica.

El Congreso Económico Nacional fue concebido por el aprismo como un órgano de deliberación y orientación de la política económica, un espacio permanente de consulta y “tamiz” técnico-político para las decisiones de Estado, en coherencia con la idea aprista de un Estado planificador y antioligárquico.

La propuesta apuntaba a reunir representantes de sectores productivos, laborales y profesionales, superando la lógica puramente parlamentaria y tecnocrática clásica, y conectando con la matriz 

El Congreso Económico Nacional, realizado en la década de 1940, constituyó un hito doctrinario y técnico del aprismo. Su objetivo fue formular un diagnóstico científico de la realidad económica peruana y proponer un modelo de desarrollo nacional, antioligárquico, antiimperialista y socialmente justo, acorde con la realidad indoamericana.

En este Congreso se discutieron temas clave como la estructura de la economía primaria-exportadora,el problema de la tierra y el latifundio,la industrialización nacional,el rol del Estado en la economía,la planificación económica, la justicia social y la redistribución de la riqueza.

Características principales del CEN

Son características del CEN: representación por sectores, órgano de planificación y cuarto poder del Estado.

Representación por sectores: A diferencia del Congreso Político (basado en el voto ciudadano individual), el CEN debía estar integrado por representantes del capital, el trabajo (gremios y sindicatos) y el Estado.

Órgano de Planificación: Su función era investigar la situación material del país, proponer leyes económicas y servir como un "consejo de sabios" o técnicos para evitar la improvisación en el manejo del tesoro público.

Cuarto Poder: Víctor Raúl Haya de la Torre llegó a describirlo como un "cuarto poder del Estado" o una cámara colegisladora que equilibrara el poder político.

Papel de Sánchez en la formulación y defensa del CEN

Luis Alberto Sánchez fue el principal sustentador intelectual y parlamentario de esta idea-propuesta. Durante los debates constituyentes de los años 30, argumentó que el Perú necesitaba un Estado que no fuera meramente "espectador" de la economía, sino un Estado-Defensa contra el imperialismo.

"Nosotros creemos que dentro de un Consejo Económico... debería tener representación la economía nacional y el capital también... para crear un Estado de trabajadores."  Luis Alberto Sánchez, Congreso de 1931.

Como parlamentario aprista y uno de los principales redactores y expositores del pensamiento del partido, Sánchez fue un vocero clave de las propuestas institucionales apristas, entre ellas la idea de un Congreso Económico Nacional, en los debates de los años treinta y en la etapa del Frente Democrático Nacional (1945–1948).

Su visión elitista de la política –centrada en la lucidez de las dirigencias y en la democracia representativa parlamentaria– lo llevó a ver órganos como el Congreso Económico Nacional como mecanismos donde la “frialdad” de los dirigentes debía ordenar las “pasiones” de las masas, coherente con su defensa del parlamentarismo y de una conducción política profesional.

Luis Alberto Sánchez no fue un economista técnico en sentido estricto, pero sí un intelectual orgánico del aprismo, con una sólida formación humanista y una gran capacidad de síntesis ideológica y pedagógicaSu aporte se expresó en varios niveles:marco ideológico y humanista, difusión doctrinaria, articulación con el pensamiento de Haya de la Torre, defensa del aprismo como alternativa moderna.

Sánchez ayudó a dotar al Congreso Económico de un sentido ético y cultural, subrayando que la economía debía estar al servicio del ser humano y no al revés. Para él, el desarrollo económico solo tenía sentido si estaba orientado a la dignidad humana, la justicia social y la democracia.

Fue uno de los principales divulgadores de las conclusiones del Congreso Económico Nacional, tanto en el Perú como en el exilio. A través de artículos, conferencias y libros, explicó el contenido económico del aprismo a amplios sectores populares y académicos.

Luis Alberto Sánchez contribuyó a sistematizar y explicar las ideas económicas de Víctor Raúl Haya de la Torre, especialmente la noción de un Estado antiimperialista, planificador y promotor del desarrollo nacional, sin caer en dogmatismos marxistas ni en liberalismos ortodoxos.

En el contexto del CEN, Luis Alberto Sánchez defendió al APRA como una alternativa moderna, democrática y científica, frente al conservadurismo oligárquico y los autoritarismos de izquierda y derecha.

Trascendencia histórica

La participación de Luis Alberto Sánchez en torno al Congreso Económico Nacional del APRA reafirmó su papel como conciencia intelectual del aprismo, puente entre cultura, política y economía e intérprete doctrinario del programa aprista

El Congreso Económico Nacional, con el aporte de Sánchez y otros cuadros técnicos e intelectuales, consolidó al APRA como el primer partido peruano con un programa económico integral, pensado desde la realidad nacional y con proyección indoamericana.

Luis Alberto Sánchez (LAS) fue uno de los intelectuales y políticos más influyentes del siglo XX en el Perú, y su nombre está estrechamente ligado a la defensa técnica y política de las propuestas del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana). Una de sus intervenciones más destacadas fue la promoción del Congreso Económico Nacional (CEN).

Los aportes clave de Luis Alberto Sánchez

Los aportes clave de Luis Alberto Sánchez son los siguientes:

a)     Defensa frente a la "Oligarquía": Sánchez defendía que el CEN permitiría que los sectores productivos (como los mineros o agricultores) tuvieran voz directa, rompiendo el monopolio de las élites limeñas.

b)    Sustento en la realidad nacional: Para Luis Alberto Sánchez, no se podía legislar a ciegas. El CEN debía realizar primero un censo y un diagnóstico científico del Perú, una tarea que consideraba urgente tras la crisis de 1929.

c)     Legislación funcional: Impulsó la idea de que la democracia no termina en el voto, sino que debe ser "funcional", es decir, que la gente participe según su función social (como médico, obrero, empresario, etc.).

Contexto y Legado

A pesar de la insistencia de Sánchez y la bancada aprista, la propuesta fue rechazada o "congelada" por las mayorías conservadoras de la época, que veían en el CEN una amenaza de tipo corporativista o socialista.Sin embargo, el concepto dejó huella:

En la Constitución de 1933 se incluyó un artículo que mencionaba la creación de un "Consejo de Economía Nacional", aunque nunca llegó a implementarse realmente.

En cuanto a su influencia en el siglo XX  no cabe duda que la idea de tener un Consejo Económico y Social ha sido retomada en múltiples gobiernos peruanos posteriores como un espacio de diálogo entre gremios y el Estado (aunque con mucho menos poder del que Sánchez imaginó).

En cuanto a la Planificación Estatal el CEN fue el antecedente directo de lo que hoy conocemos como organismos de planeamiento estratégico (como el CEPLAN).

Contribuciones de Luis Alberto Sánchez al CEN

Luis Alberto Sánchez fue un destacado líder del APRA y jugó un papel importante en la historia política del Perú. En 1931, fue elegido diputado al Congreso Constituyente, donde se convirtió en uno de los principales impulsores del Congreso Económico Nacional, un proyecto que buscaba democratizar la economía y promover la industrialización del país.

Sánchez abogó por la participación de los trabajadores y empresarios en la toma de decisiones económicas (democratización de la economía).

Buscaba reducir la dependencia de la economía peruana de la exportación de materias primas (Fomento de la industria nacional).

Sánchez trabajó para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores (creación de empleo).

VI

LUIS HEYSEN INCHÁUSTEGUI  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL 

Luis Heysen Incháustegui (1906-1996) fue una de las figuras más representativas del aprismo histórico, tanto por su acción política como por su aporte programático y doctrinario. Su participación y cercanía intelectual con el Congreso Económico Nacional del APRA (CEN) lo sitúan como un actor clave en la formulación del pensamiento económico y social aprista, orientado a la transformación estructural del Perú.

Heysen fue diputado constituyente, dirigente obrero, en un estilo claro, firme y con fuerte conexión popular hizo la defensa de los derechos laborales, sindicales y de seguridad social y de representación directa del mundo del trabajo.Encarnó el vínculo entre el Congreso Económico Nacional y la clase trabajadora.

Luis Heysen Incháustegui fue un destacado líder del APRA y uno de los principales impulsores del Congreso Económico Nacional. Como miembro de la Asamblea Constituyente de 1931, Heysen abogó por la creación de un Congreso Económico Nacional que permitiera a los diversos actores involucrados en la producción económica tener opinión y decisión.

Luis Heysen Incháustegui fue, junto a Luis Alberto Sánchez y Manuel Seoane, uno de los pilares técnicos e ideológicos del aprismo histórico. Si bien Sánchez fue el gran orador y defensor parlamentario del Congreso Económico Nacional (CEN), Heysen fue el especialista en el tema agrario y técnico que le dio sustento científico a la propuesta.

Heysen fue un destacado líder aprista peruano, agrónomo y economista clave en las iniciativas económicas tempranas del APRA. Su rol en el Congreso Económico Nacional resaltó el giro del partido hacia un nacionalismo económico práctico.

Heysen nació en Chiclayo el 13 de julio de 1903, hijo de un inmigrante alemán y una chiclayana, y estudió agronomía en La Plata ( Argentina) y economía en La Sorbona de Francia. Colaboró en la organización de la primera célula aprista en Buenos Aires y medió disputas entre exiliados peruanos en París. Regresó a Perú en 1931, integrándose en las actividades clandestinas y campañas electorales del APRA, jurando como diputado constituyente "por el Perú, por mi partido y por Haya de la Torre". Eludió el destierro en 1932, dirigiendo el partido en la clandestinidad hasta 1945, cuando fue elegido senador (1945-1948, 1963-1968) y miembro de la Asamblea Constituyente de 1978-1980. Contribuyó a la Constitución de 1979 bajo la presidencia de Haya de la Torre. Su liderazgo unió las bases ideológicas del APRA con políticas económicas concretas.

Como economista, asesoró en la FAO (México), el Ministerio de Agricultura peruano y fue decano y rector de la Universidad Nacional Federico Villarreal; también Gran Maestre de la Gran Logia del Perú (1966-1972). Falleció el 16 de mayo de 1980.

El Congreso Económico Nacional del APRA

El Congreso Económico Nacional del APRA constituyó uno de los esfuerzos más ambiciosos del Partido Aprista Peruano por dotarse de un programa económico científico, realista y nacional, frente a la crisis del modelo oligárquico-exportador y la dependencia del capital extranjero.

Este Congreso abordó problemas centrales como la dependencia económica y el imperialismo, la reforma agraria y el problema del latifundio,la industrialización y el desarrollo del mercado interno,el rol del Estado como orientador y planificador, la justicia social y los derechos del trabajador.

El CEN buscó traducir la doctrina aprista —planteada por Víctor Raúl Haya de la Torre— en lineamientos concretos de política económica y social.

El papel de Luis Heysen Incháustegui

Luis Heysen destacó dentro del aprismo por su formación política, claridad doctrinaria y firme compromiso democráticoSu vinculación con el Congreso Económico Nacional se expresó en varios planos fundamentales:Aporte político-programático, defensa del antiimperialismo democrático,vinculación entre economía y democracia,difusión y defensa del programa económico aprista.

Heysen defendió la necesidad de un Estado nacional fuerte, capaz de intervenir en la economía para corregir las desigualdades sociales, proteger al trabajador y promover el desarrollo industrial, sin caer en modelos autoritarios ni estatismos extremos.

En sintonía con el CEN, Heysen sostuvo que la lucha contra el imperialismo no debía ser meramente retórica, sino traducirse en políticas económicas soberanas, control de los recursos estratégicos y fortalecimiento del capital nacional.

Uno de sus aportes más significativos fue subrayar que no hay justicia económica sin democracia política. Para Heysen, las propuestas del Congreso Económico Nacional solo podían realizarse plenamente dentro de un régimen de libertades, pluralismo y respeto al Estado de Derecho.

Como parlamentario y dirigente, Heysen fue un difusor constante de las conclusiones del CEN, defendiendo el programa económico del APRA frente a la oligarquía, el conservadurismo y las propuestas extremistas.

La relación de Luis Heysen Incháustegui con el Congreso Económico Nacional del APRA reafirma su condición de cuadro político de alto nivel del aprismo, defensor del programa económico nacional-popular,vinculador entre doctrina, acción política y democracia

Su pensamiento y actuación contribuyeron a consolidar al APRA como un partido moderno, programático y con visión de desarrollo nacional, capaz de articular justicia social, crecimiento económico y libertades democráticas.

Heysen regresó al Perú tras un largo exilio con una formación sólida en sociología y economía agrícola. Su enfoque para el CEN no era meramente político, sino estadístico. Él sostenía que el Congreso Político tradicional fallaba porque los legisladores no conocían la realidad técnica de las provincias. El CEN, según Heysen, debía ser el instrumento para realizar el primer gran inventario de la realidad peruana.

La representatividad funcional y agraria

Heysen fue uno de los redactores principales del proyecto de ley del CEN en el Congreso Constituyente de 1931. Sus aportes específicos se centraron en la descentralizaación económica y la democracia de Pan.

Heysen argumentaba que el CEN debía permitir que las comunidades indígenas y los pequeños agricultores del interior tuvieran una silla propia, para equilibrar el peso del capital extranjero y de la oligarquía costeña.

Él acuñó y defendió la idea de que la "libertad de voto" no servía si no había "libertad económica". El CEN era, para él, el órgano que garantizaría el pan y la justicia social mediante la planificación técnica.

Para Heysen, el Congreso Económico Nacional debía ser el encargado de llevar a cabo la Reforma Agraria técnica. En sus intervenciones, explicaba que el CEN debía estudiar el régimen de propiedad de la tierra, organizar el crédito agrícola para los campesinos y regular los precios de los productos de primera necesidad para evitar la especulación.

Su defensa en la Constituyente de 1931

Durante los debates de la Constitución de 1933, Heysen enfrentó a las bancadas conservadoras que acusaban al CEN de ser una copia del "corporativismo fascista" o del "soviétismo". Heysen respondió con claridad: el CEN era una adaptación peruana necesaria porque el sistema liberal de "un hombre, un voto" no protegía al trabajador frente al poder del gran capital.

Legado de Luis Heysen Incháustegui

Luis Heysen fue un visionario que planteó la realidad del destino geográfico del Perú y la importancia de la integración con otros países de la región. Fue un maestro enseñando economía y un periodista destacado. Fue un líder amado por las multitudes y un defensor de los derechos de los trabajadores y los más necesitados .

Luis Heysen Incháustegui destacó por su liderazgo en la clandestinidad aprista y su rol en la formulación de políticas económicas funcionales. Su trayectoria incluye formación internacional y contribuciones clave al Congreso Económico Nacional (CEN), propuesto como órgano asesor técnico.

Publicó obras como El ABC de la peruanización (1931), México, precursor del agrarismo (1955) y Fundamentos sociológicos del desarrollo regional (1964), enfocadas en agrarismo y desarrollo. Representó la evolución aprista hacia políticas técnicas y nacionalistas, uniendo acción partidaria con expertise económica.

Rol en el Congreso Económico Nacional

Heysen integró el liderazgo del CEN, propuesto en 1931 por la Célula Parlamentaria Aprista y detallado en 1946, como organismo consultivo con plenario funcional (elegido por sectores productivos: capital, trabajo, Estado), consejo técnico y comisiones regionales. Sus funciones: investigación estadística, planificación nacional y concertación para un "salario mínimo vital", sin poder legislativo inicial, para diagnosticar la economía peruana y respaldar políticas.

El CEN sintetizaba principios liberales y funcionales, influido por Haya de la Torre, para superar la "desigualdad económica" y promover democracia integral; no prosperó en el Senado de 1946 ni en constituciones posteriores.

Congreso Económico Nacional

Este congreso aprista se centró en la doctrina económica, fusionando principios liberales y funcionales para enfrentar las desigualdades peruanas. Heysen, junto a figuras como Carlos Alberto Izaguirre, impulsó planes antiimperialistas que priorizaron la autonomía nacional, la autogestión de productores y derechos económicos. Marcó la evolución del APRA desde el radicalismo hacia políticas técnicas, influida por Haya de la Torre.

Luis Heysen Incháustegui encarnó, en el marco del Congreso Económico Nacional del APRA, la figura del político doctrinario, comprometido con una transformación económica profunda del Perú, pero siempre dentro de un horizonte democrático y humanista. Su legado sigue siendo una referencia indispensable para comprender la propuesta económica y social del aprismo histórico.

Si Luis Alberto Sánchez era la voz que defendía el CEN desde la historia y la ley, Luis Heysen era el cerebro que lo diseñaba desde la economía y la sociología rural. Él veía el Congreso Económico Nacional no solo como un órgano de consulta, sino como el motor que transformaría al Perú de un país semifeudal en una nación moderna y organizada.


VII


CARLOS ALBERTO IZAGUIRRE  ALZAMORA Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Carlos Alberto Izaguirre fue uno de los cuadros técnicos e intelectuales más sólidos del APRAespecialmente en el campo de la economía política y la planificación del desarrolloRepresenta al aprismo que buscó traducir la doctrina en propuestas económicas concretas, superando el mero discurso ideológico.

Izaguirre no solo fue un líder político del APRA (llegando a ser Senador), sino un estratega que buscaba aterrizar la ideología en planes concretos. Fue uno de los principales impulsores de la organización técnica del Estado, defendiendo la idea de que la economía no debía ser manejada solo por políticos, sino por los sectores productivos.

Izaguirre se destacó como representante aprista por Ancash y participó activamente en la defensa de presos políticos del partido durante los años 1930, como se documenta en archivos históricos. Su trayectoria incluyó ponencias sobre seguridad social y desarrollo económico, coautoradas con figuras como Romualdo Biaggi. En el contexto aprista, fue secretario disciplinario y figura relevante en la gestión partidaria.

Su aporte se inscribe en la línea de los aprendices de la “segunda generación aprista”, preocupados por dotar al movimiento de programas viables, modernos y científicamente fundamentados, en diálogo con la realidad peruana y latinoamericana.

El Congreso Económico Nacional: Contexto y sentido histórico

El Congreso Económico Nacional del APRA fue concebido como un espacio de reflexión programática profundadestinado a analizar la estructura económica peruana, diagnosticar las causas del subdesarrollo, la dependencia y la desigualdad y formular una estrategia económica nacional, democrática y antioligárquica.

Este Congreso no fue un acto coyuntural, sino un hito en la institucionalización del pensamiento económico aprista.

 

El papel de Carlos Alberto Izaguirre en el CEN

Izaguirre tuvo un rol destacado como analista económico, elaborador de propuestas estructurales y vinculador entre doctrina aprista y economía moderna.

Ejes de su contribución

Son ejes de contribución al CEN de parte de Alberto Izaguirre: la economía nacional al servicio del pueblo, la planificación democrática del desarrollo, la crítica al modelo primario-exportador y el rol activo del Estado.

1.     Sostuvo que la economía debía dejar de ser un instrumento de minorías privilegiadas y convertirse en un medio de justicia social y desarrollo nacional.

2.     Defendió la planificación económica no autoritaria, compatible con la democracia política, anticipándose a debates que luego dominarían América Latina.

3.     Izaguirre coincidió con el diagnóstico aprista: el Perú estaba atrapado en una economía dependiente, con escasa industrialización y fuerte concentración de la riqueza.

4.     Propuso un Estado orientador, regulador y promotor, sin caer en estatismos dogmáticos ni en el laissez-faire liberal.

Significado doctrinario para el aprismo

La participación de Carlos Alberto Izaguirre en el Congreso Económico Nacional del APRA reafirma que el aprismo no fue solo un movimiento político, sino un proyecto integral de transformación económica; apostó por la formación de cuadros técnicos y buscó una tercera vía entre el capitalismo oligárquico y el colectivismo autoritario

En ese sentido, Izaguirre encarna al aprismo reflexivo, técnico y responsable, comprometido con una economía nacionalista, popular y moderna.

Valor histórico y actualidad

Hoy, cuando el Perú enfrenta problemas estructurales similares —desigualdad, informalidad, dependencia económica—, las ideas debatidas en el Congreso Económico Nacional y los aportes de Izaguirre conservan vigencia intelectual y política.

Son testimonio de un aprismo que pensó el país con rigor, ética y vocación de futuro.

Carlos Alberto Izaguirre fue una figura fundamental en la historia del aprismo peruano, especialmente cuando hablamos de la estructuración técnica y económica del partido. Su labor estuvo intrínsecamente ligada a uno de los pilares programáticos de Víctor Raúl Haya de la Torre: el Congreso Económico Nacional (CEN).

La labor de Izaguirre en la promoción del CEN

Izaguirre fue el encargado de defender esta tesis en diversos fueros legislativos. Sus argumentos se centraban en despolitizar la economía, asegurar la justicia social y modernizar el Estado.

Argumentaba que las decisiones sobre agricultura, minería o industria no podían depender de los "vaivenes" de la política partidaria.

Veía al CEN como la herramienta para que el trabajador tuviera voz directa en las decisiones macroeconómicas del país, no solo a través de huelgas, sino de propuestas técnicas.

Para Izaguirre, el CEN era la transición de un estado empírico a un Estado Técnico.

Impacto y legado

Aunque la propuesta nunca se implementó de la forma integral que Haya de la Torre e Izaguirre soñaban, dejó una huella profunda:

Aspecto

Impacto del legado de Izaguirre

Institucional

Sentó las bases para lo que años más tarde serían los Consejos de Concertación Social (CCS)

Ideológico

Reforzó la idea de que el APRA era un “partido de técnicos” y no solo de agitación popular

Político

Generó resistencia en las élites tradicionales, que veían al CEN como una amenaza al poder legislativo clásico.

"El Congreso Económico Nacional es la democracia funcional frente a la democracia puramente formal". — Premisa defendida por Izaguirre.

Carlos Alberto Izaguirre Alzamora fue un destacado abogado y político aprista peruano, nacido en Huaraz en 1901 y fallecido en 1980, conocido por su militancia en el APRA y su rol en iniciativas legislativas clave.

Relación con el CEN

El Congreso Económico Nacional (CEN) es una propuesta histórica del APRA para crear un órgano representativo de los sectores productivos, como cuarto poder del Estado, con fines consultivos o resolutivos para democratizar la gestión económica. En 1967, Izaguirre impulsó su reactivación fugaz en el Congreso como representante por Ancash, reviviendo la idea programática de Víctor Raúl Haya de la Torre desde los años 1930. Esta iniciativa buscaba investigar la realidad económica peruana e integrar fuerzas productivas, alineada con la democracia funcional aprista.

VIII

ALFREDO SACO MIRÓ QUESADA  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

El presente artículo analiza la relación intelectual e histórica entre Alfredo Saco Miró Quesada la propuesta del Congreso Económico Nacional del APRA, formulada por Víctor Raúl Haya de la Torre en el contexto de la crisis estructural del Estado oligárquico peruano durante las primeras décadas del siglo XX. Se sostiene que, aun sin una militancia orgánica en el aprismo, Saco Miró Quesada formó parte del entorno intelectual que legitimó y enriqueció el debate sobre planificación económica, reforma institucional y justicia social, pilares del proyecto aprista. El estudio destaca el carácter plural, técnico y nacional de dicha propuesta y su trascendencia histórica en el pensamiento político peruano.

Alfredo Saco Miró Quesada fue una figura fundamental en la historia política y agraria del Perú, especialmente vinculado al APRASu legado está intrínsecamente ligado a la propuesta del Congreso Económico Nacional (CEN), una de las banderas históricas del aprismo para transformar la estructura del Estado. Fue un destacado dirigente aprista, experto en temas agrarios y planificación económica. A diferencia de otros políticos de su época, Saco Miró Quesada se enfocó en la técnica legislativa y en la modernización del campo. Especialista Agrario, tuvo una participación muy activa en la elaboración de propuestas de Reforma Agraria.Pensador del Estado, creía firmemente que la democracia no debía ser solo política (votar), sino también funcional y económica.

Saco Miró Quesada estudió Ingeniería Agrónoma y trabajó en México durante el exilio aprista (1937-1939), donde fue Secretario General del Comité Aprista. En 1945, elegido diputado por el APRA, destacó por interpelaciones como la al ministro de Agricultura sobre precios de pallares en Ica, que precipitó una renuncia.

Introducción

El Congreso Económico Nacional del APRA constituye uno de los intentos más ambiciosos de formular un proyecto integral de desarrollo para el Perú en el siglo XX. Concebido por Víctor Raúl Haya de la Torre, este planteamiento superó los marcos tradicionales de la lucha partidaria para proponer una reorganización estructural de la economía y del Estado, basada en la concertación de los sectores productivos y sociales de la nación.

En este contexto, resulta relevante examinar la participación —directa o indirecta— de intelectuales que, sin ser necesariamente militantes apristas, contribuyeron a crear el clima intelectual favorable a esta propuesta. Entre ellos destaca Alfredo Saco Miró Quesada, jurista e intelectual cuya reflexión sobre el Estado, el derecho y la economía dialogó con los objetivos centrales del Congreso Económico Nacional.

Alfredo Saco Miró Quesada no tuvo un rol específico documentado como ponente, organizador o delegado principal en el Congreso Económico Nacional (CEN) del APRA, que se convocó formalmente en 1982 como un órgano consultivo para definir la política económica partidaria.

Como Secretario Nacional de Organización y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del APRA en las décadas de 1930 y 1940, Saco participó en los debates fundacionales sobre el CEN, una propuesta emblemática de Haya de la Torre para crear un "cuarto poder" económico con representación sectorial.

El CEN del APRA: naturaleza y objetivos

La propuesta del Congreso Económico Nacional surge como respuesta a la crisis del modelo primario-exportadorla dependencia del capital extranjero y la exclusión social que caracterizaban al Perú de inicios del siglo XX. Para Haya de la Torre, el problema peruano no era meramente político, sino estructuralmente económico y social.

El Congreso Económico Nacional se planteaba como un espacio de diagnóstico científico de la realidad económica nacional; concertación entre trabajadores, campesinos, empresarios nacionales, técnicos e intelectuales; formulación de un plan de desarrollo orientado a la industrializaciónla defensa de los recursos naturalesla reforma agraria la intervención reguladora del Estado.

Este enfoque otorgaba al aprismo un carácter programático y técnico, alejándolo de la improvisación y acercándolo a una concepción moderna del Estado planificador y democrático.

Alfredo Saco Miró Quesada destacó como un intelectual preocupado por la modernización institucional del Perú. Su reflexión jurídica no se limitó al formalismo legal, sino que incorporó consideraciones sociales, económicas y políticas, propias de una visión integral del Estado.

Entre los rasgos centrales de su pensamiento se pueden identificar la defensa del Estado como garante del interés público; la necesidad de fundamentar las políticas públicas en criterios técnicos y racionales; y el rechazo a los privilegios oligárquicos y a la improvisación política.

Estos elementos lo acercaron, en el plano doctrinario, a los objetivos del Congreso Económico Nacional, aun cuando su vínculo con el APRA no fuese orgánico.

La relación entre Saco Miró Quesada y el Congreso Económico Nacional debe entenderse como una convergencia intelectual, más que como una adhesión partidaria.

Saco Miró Quesada compartía la idea de que el Estado debía superar su rol pasivo y convertirse en un actor activo del desarrollo, principio fundamental del proyecto aprista. Esta concepción coincidía con la propuesta del Congreso Económico Nacional de dotar al Estado de herramientas de planificación económica.

El jurista entendía que el derecho no podía ser neutral frente a la desigualdad social. Esta visión armonizaba con la propuesta aprista de articular justicia social, desarrollo económico y legalidad democrática, evitando tanto el autoritarismo como el liberalismo excluyente.

Aporte a la concertación nacional

Uno de los aportes más significativos del Congreso Económico Nacional fue su énfasis en la concertación de clases y sectores sociales, idea que Saco Miró Quesada consideraba indispensable para la estabilidad institucional y el progreso del país.

El diálogo entre el pensamiento de Alfredo Saco Miró Quesada y el Congreso Económico Nacional del APRA evidencia que el aprismo fue capaz de trascender los límites de un partido político, convirtiéndose en un movimiento articulador de intelectuales, técnicos y actores sociales.

Esta experiencia anticipó debates posteriores sobre: el rol del Estado en el desarrollo, la planificación económica democrática y la necesidad de proyectos nacionales inclusivos.

En este sentido, el Congreso Económico Nacional puede ser considerado un antecedente temprano de las políticas de desarrollo que marcarían América Latina en décadas posteriores.

El Congreso Económico Nacional

Esta fue la propuesta estrella del APRA, defendida ardientemente por Saco Miró Quesada. La idea central era crear una cámara técnica que complementara al Congreso de la República.

Objetivos y funciones

En lugar de elegir representantes solo por geografía, el CEN estaría integrado por representantes de los sectores productivos: gremios de trabajadores (sindicatos), empresarios, técnicos y el Estado.

Su meta era planificar la economía nacional a largo plazo, evitando que el desarrollo del país dependiera de los vaivenes políticos de cada gobierno.

Buscaba sentar en una misma mesa al "Capital" y al "Trabajo" para negociar leyes económicas antes de que pasaran al Parlamento tradicional.

"El Congreso Económico Nacional no buscaba reemplazar la democracia, sino perfeccionarla mediante la participación directa de quienes producen la riqueza del país."

 

Contexto histórico y desafíos

Saco Miró Quesada promovió esta idea con fuerza durante el periodo de 1945-1948 (Gobierno de Bustamante y Rivero), donde el APRA tenía una presencia mayoritaria en el Legislativo.

Aspecto

Detalle

Visión

Superar el Estado liberal tradicional para pasar a un Estado coordinador.

Oposición

Las élites económicas (la oligarquía) temían que el CEN les quitara poder de decisión directa sobre la moneda y el agro.

Resultado

Aunque se debatieron proyectos de ley y Saco escribió extensamente sobre el tema, el golpe de Estado de Manuel A. Odría en 1948 truncó la implementación de estas reformas.

 

 

Legado

Alfredo Saco Miró Quesada es recordado como el "arquitecto" de la propuesta programática del aprismo clásico. Sus textos sobre el CEN y la reforma agraria influyeron en las discusiones sobre concertación social que veríamos décadas después en el Perú y otros países de Latinoamérica.

Alfredo Saco Miró Quesada fue un destacado militante y dirigente del APRA en sus primeras décadas, con un rol clave en la organización partidaria y el exilio. Su vinculación con el Congreso Económico Nacional (CEN), una propuesta emblemática del aprismo para democratizar la economía mediante un órgano representativo de sectores productivos, se enmarca en su labor como Secretario Nacional de Organización y miembro del Comité Ejecutivo Nacional.

El CEN, idea fundacional de Haya de la Torre, buscaba un "cuarto poder" estatal para equilibrar desigualdades económicas vía democracia funcional, con censos nacionales y consejos sectoriales. Aunque Saco no se menciona como ponente principal en documentos clave de 1982, su posición directiva en los 1930-1940 lo posicionó en debates tempranos sobre esta reforma, rechazada por el Senado oligárquico.

Saco Miró Quesada, autor de obras como "De Síntesis Aprista", Saco sintetizó el programa máximo aprista, enfatizando regionalismo económico y antiimperialismo. Su trayectoria fusiona técnica agronómica con militancia, contribuyendo a la institucionalización del CEN como pilar programático.

Contribuciones indirectas

Su expertise como ingeniero agrónomo y militante exiliado influyó en la institucionalización temprana del CEN dentro del programa aprista máximo, aunque documentos clave no lo destacan en eventos posteriores. Autor de "De Síntesis Aprista", sintetizó principios económicos afines al CEN, como el regionalismo productivo

Organizadores iniciales

En el Congreso Constituyente de 1931, la Célula Parlamentaria Aprista (CPA), integrada por Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez, Carlos Manuel Cox y Alcides Spelucín, impulsó la propuesta como ente temporal auxiliar técnico, aunque fue rechazada por la mayoría conservadora.

Etapas posteriores

Durante el Frente Democrático Nacional (1945-1948), Carlos Manuel Cox presentó el proyecto de ley aprobado en Diputados en junio de 1946, con Seoane en Senado; el ausentismo derechista lo bloqueó. En 1982, la Comisión Nacional de Plan de Gobierno (CONAPLAN), presidida por Luis Alva Castro e impulsada por César Vásquez Bazán, editó el documento oficial del CEN.

Conclusión

El análisis de la relación entre Alfredo Saco Miró Quesada y el Congreso Económico Nacional del APRA permite afirmar que el aprismo histórico no fue únicamente un movimiento de masas, sino también un espacio de elaboración intelectual y técnica.

Saco Miró Quesada representa a un sector de la intelectualidad peruana que, desde fuera de la militancia estricta, contribuyó a legitimar y enriquecer una de las propuestas más avanzadas del pensamiento político peruano del siglo XX. Su convergencia con el proyecto aprista confirma el carácter plural, nacional y modernizador del Congreso Económico Nacional. 

IX

ALCIDES SPELUCÍN VEGA  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Alcides Spelucín Vega fue una de las figuras intelectuales y políticas más representativas del aprismo en su etapa de formación doctrinaria y de debate programático. Destacado poeta, ensayista, educador y dirigente comprometido, Spelucín encarnó el perfil del intelectual orgánico del APRA, profundamente vinculado a las luchas sociales y a la elaboración de propuestas para transformar la estructura económica del Perú.Se desempeñó como senador y diputado en el Congreso de la República. Su legado en el APRA y en la política peruana es recordado como un ejemplo de compromiso con la justicia social y la democracia.

Alcides Spelucín fue un destacado militante, organizador y propagandista del APRA en sus primeras décadas, involucrado en la Secretaría de Propaganda y en la difusión de ideas apristas. Su rol en el Congreso Económico Nacional (CEN), se centró en conceptualizarlo como un organismo técnico y democrático para integrar economía y política.

El Congreso Económico Nacional del APRA, concebido y promovido en los años treinta bajo el liderazgo de Víctor Raúl Haya de la Torre, fue un espacio fundamental para sistematizar el pensamiento económico aprista frente a la crisis del modelo oligárquico-dependiente. Su objetivo central era formular un programa económico nacional, antiimperialista y democrático, capaz de responder a las necesidades de las mayorías populares y sentar las bases de un desarrollo autónomo.

En este contexto, Alcides Spelucín aportó una visión crítica y humanista del problema económico. Desde su perspectiva, la economía no podía reducirse a cifras o tecnicismos, sino que debía estar al servicio del ser humano, la justicia social y la dignidad nacional. Coincidía con el planteamiento aprista de que el Perú padecía una estructura semicolonial, dominada por el capital extranjero y sostenida por una élite que excluía a trabajadores, campesinos y clases medias.

Spelucín respaldó las tesis del Congreso Económico Nacional orientadas a la defensa de los recursos naturales como patrimonio de la Nación; la intervención reguladora del Estado en sectores estratégicos;la industrialización nacional como camino para superar el atraso económico; la ampliación de derechos sociales y laborales como condición del desarrollo.

Su contribución fue especialmente relevante en el plano ideológico y cultural, pues ayudó a dotar al programa económico aprista de un sustento ético y pedagógico, conectando la teoría económica con la conciencia popular. Para Spelucín, el cambio económico debía ir acompañado de una revolución moral y educativacapaz de formar ciudadanos libres y solidarios.

Alcides Spelucín y el Congreso Económico Nacional del APRA representan la convergencia entre pensamiento, acción política y compromiso social. Su legado reafirma que el aprismo no fue solo un movimiento electoral, sino un proyecto histórico de transformación nacional, donde la economía se entendía como instrumento de justicia, soberanía y fraternidad en el Perú e Indoamérica.

Alcides Spelucín Vega fue una pieza clave no solo en la lírica peruana, sino en la estructuración ideológica del aprismo inicial. Su participación en el Congreso Económico Nacional propuesto por el APRA representa uno de los intentos más ambiciosos del partido por institucionalizar el diálogo técnico y social en el Perú del siglo XX.

Como diputado por La Libertad en 1931, Spelucín abogó por la creación de un Congreso Económico Nacional que permitiera a los diversos actores involucrados en la producción económica tener opinión y decisión.

Más allá de ser un reconocido poeta de la generación del Centenario y autor de El libro de la nave dorada, Spelucín fue un cuadro político fundamental. Como miembro de la "Vieja Guardia", entendía que la revolución aprista no solo era política, sino profundamente económica y estructural.

Concepto de Congreso Económico Nacional

Esta propuesta, impulsada fuertemente por Víctor Raúl Haya de la Torre y defendida por Spelucín, buscaba crear un órgano de carácter técnico y consultivo que superara las limitaciones del parlamento tradicional.

Objetivo: Planificar la economía nacional mediante la representación de las fuerzas vivas (trabajadores, capitalistas y el Estado).

Visión: Evitar que las decisiones económicas dependieran únicamente de los vaivenes políticos o de los intereses de las oligarquías.

Democracia Funcional: Spelucín defendía la idea de que quienes producen la riqueza debían tener voz directa en su administración.

Spelucín, desde su rol como constituyente y parlamentario, trabajó en la materialización de estas ideas. Para él, el Congreso Económico Nacional era la herramienta para nacionalizar progresivamente la riqueza, sin caer en estatismos radicales, pero asegurando el beneficio nacional; combatir el Imperialismo, a través de un control técnico de las inversiones extranjeras; modernizar el Estado, transformándolo en un ente coordinador del desarrollo industrial y agrario.

"No se trata de una asamblea de políticos, sino de una asamblea de competencias." — Esencia del pensamiento aprista sobre el Congreso Económico.

Impacto y legado

Aunque las constantes persecuciones políticas y las dictaduras de la época impidieron que el Congreso Económico Nacional se estableciera con la autonomía que Spelucín y Haya de la Torre proyectaban, el concepto dejó una huella en la administración pública peruana: sentó las bases para futuros organismos de planificación nacional (como lo fue el INP años después); introdujo el lenguaje de la economía técnica en el debate político peruano; y consolidó a Spelucín como un "político de ideas", capaz de transitar entre la sensibilidad poética y el rigor de la gestión pública.

Origen del CEN y estructura propuesta

El CEN surgió en el programa aprista como respuesta al fracaso de la "democracia política pura" por la desigualdad económica, proponiendo un plan basado en cifras reales y necesidades nacionales. Estaba pensado inicialmente como apoyo temporal a la Asamblea Constituyente, pero se institucionalizó en la Constitución de 1933 (artículo 182) como Consejo de Economía Nacional, con representantes de consumidores, capital, trabajo y Estado.

El CEN en su estructura incluía un presidente, vicepresidente, secretarios, plenario dividido en siete comisiones, consejo técnico permanente y consejos regionales. Spelucín y otros apristas lo defendieron como "cuarto poder" del Estado: permanente, unicameral, resolutivo y colegislador, para democratizar la planificación económica y lograr justicia social.

Rol de Spelucín

Spelucín enfatizó su carácter no solo consultivo, sino director de la economía con participación de fuerzas productivas y técnicos, como órgano de deliberación semestral en Lima. Participó en debates tempranos (años 30), vinculándolo al cambio social aprista, aunque su implementación plena enfrentó resistencias políticas.

                                                                              X

                            PEDRO MUÑIZ  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Pedro Muñiz fue constituyente aprista en el Congreso Constituyente de 1931–1933 y formó parte del núcleo de parlamentarios que defendieron, desde la tribuna legislativa, las propuestas programáticas del APRA, en particular las vinculadas al Congreso Económico Nacional (CEN).


Pedro Muñiz pertenece a la generación de militantes e intelectuales apristas que acompañaron a Víctor Raúl Haya de la Torre en la etapa fundacional del partido como movimiento político y doctrinario. Como constituyente, asumió el aprismo no solo como militancia, sino como proyecto integral de transformación económica, social y política del Perú.


El Congreso Constituyente de 1931–1933


En ese Parlamento, el APRA —aunque perseguido y con Haya de la Torre impedido de asumir su curul— tuvo una presencia decisiva en el debate ideológico, impulsando reformas estructurales frente al modelo oligárquico y primario-exportador.

Pedro Muñiz actuó junto a figuras como Luis Alberto Sánchez,Manuel Seoane Corrales, Luis Heysen Incháustegui y Antenor Orrego. Todos ellos comprometidos con llevar al texto constitucional las ideas centrales del aprismo.


Pedro Muñiz y el CEN del APRA


El Congreso Económico Nacional, propuesto por el APRA desde fines de la década de 1920, planteaba una innovación radical para la época: que el Estado peruano planifique el desarrollo económico con participación de trabajadores, técnicos, empresarios, campesinos y el Estado, superando tanto el liberalismo oligárquico como los autoritarismos.


Pedro Muñiz defendió este enfoque en el debate constituyente, resaltando puntos clave, entre ellos la planificación económica nacional como deber del Estado; la soberanía sobre los recursos naturales;la necesidad de una economía al servicio de la justicia social, no de minorías; y la articulación entre democracia política y democracia económica.


En ese sentido, Muñiz fue un difusor parlamentario del espíritu del CEN, entendiendo que sin una base económica justa, la Constitución quedaba incompleta.


Importancia histórica


Pedro Muñiz representa al constituyente aprista coherente, que llevó la doctrina a la práctica legislativa en un contexto de persecución política, censura, y fuerte resistencia de los sectores conservadores.

Su participación contribuyó a consolidar al APRA como el primer partido peruano con un programa económico orgánico, anticipando debates que hoy siguen vigentes: planificación, inclusión social y desarrollo nacional.

Pedro Muñiz pertenece a la primera generación de cuadros políticos apristas, formada en el clima intelectual y social de las décadas de 1920 y 1930, marcado por la crisis del Estado oligárquico, la desigualdad estructural, y la emergencia de nuevos movimientos populares en Indoamérica.

Desde sus inicios, Muñiz asumió el aprismo no solo como partido electoral, sino como una doctrina de transformación nacional, inspirada en el pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre, el antiimperialismo, la justicia social y la integración latinoamericana.

Diputado al Congreso Constituyente de 1931–1933

Elegido representante al Congreso Constituyente convocado tras la caída del oncenio de Augusto B. Leguía, Pedro Muñiz integró la bancada aprista, una de las más activas y doctrinariamente sólidas del Parlamento.

Este Congreso tuvo la misión de redactar una nueva Constitución, redefinir el rol del Estado, y responder a las demandas sociales emergentes.

En ese escenario, Muñiz destacó como constituyente disciplinado, ideológicamente consistente y comprometido con el programa del partido, actuando en un contexto adverso, pues el APRA sufría persecución política, encarcelamientos y restricciones a la acción parlamentaria.

Pedro Muñiz compartía la convicción aprista de que la democracia política debía completarse con democracia económica. Para él, una Constitución sin reformas estructurales en la economía solo reproducía las injusticias del pasado.

Sus intervenciones y posiciones se alinearon con ejes fundamentales del aprismo: defensa del interés nacional frente al capital extranjero,fortalecimiento del rol rector del Estado,reconocimiento de los derechos sociales y laborales, impulso de un desarrollo económico planificado.

Pedro Muñiz y el CEN del APRA

El Congreso Económico Nacional (CEN) fue una de las propuestas más originales del APRA. No se trataba de un simple órgano consultivo, sino de un mecanismo permanente de planificación democrática, donde confluyeran trabajadores,técnicos,empresarios nacionales,campesinos, y el Estado.

Pedro Muñiz fue uno de los defensores parlamentarios de esta propuesta, entendiendo que la economía debía organizarse con criterios científicos,el desarrollo debía ser nacional e inclusivo, y la Constitución debía abrir paso a nuevas formas de participación económica.

Para Muñiz, el CEN era la vía para superar el modelo primario-exportador, evitar la concentración de la riqueza, y garantizar que el crecimiento beneficiara a las mayorías.

Relación con otros líderes apristas

Muñiz actuó en estrecha sintonía con destacados intelectuales y políticos apristas, entre ellos Luis Alberto Sánchez, en el plano cultural y educativo,Manuel Seoane Corrales, en la acción política combativa,Luis Heysen Incháustegui, en la defensa de los derechos sociales, y Antenor Orrego, en la dimensión filosófica y ética del aprismo.

Todos compartían la idea de que el APRA era un movimiento histórico, no una agrupación circunstancial.

Significado histórico

Pedro Muñiz encarna la figura del constituyente aprista doctrinario, que llevó al debate constitucional ideas adelantadas a su tiempo:planificación económica,soberanía nacional,justicia social, participación de las masas en la vida del Estado.

Aunque muchas de las propuestas del APRA no fueron incorporadas plenamente en la Constitución de 1933, la labor de Muñiz y de la bancada aprista dejó una huella profunda en la historia del constitucionalismo social peruano.

Su trayectoria confirma que el APRA fue el primer partido peruano con un proyecto económico nacional sistemático,y que Pedro Muñiz fue uno de sus voceros leales y consistentes en uno de los momentos más decisivos del siglo XX peruano.

Intervención especifica de Pedro Muñiz en el Congreso

Haremos un análisis serio y contextualizado de una intervención específica de Pedro Muñiz en el Congreso Constituyente (1931–1933), sin inventar citas textualessino reconstruyendo una intervención representativa y documentable por su contenido doctrinariotal como aparece en los debates económicos y sociales donde la bancada aprista actuó de manera orgánica.

La intervención de Pedro Muñiz se sitúa en los debates del Congreso Constituyente relativos al papel del Estado en la economía,la superación del modelo liberal oligárquico, y la necesidad de incorporar principios sociales y económicos en la nueva Constitución.

En esos debates, la bancada aprista defendía —de forma sistemática— la idea del Congreso Económico Nacional,aunque este no siempre apareciera con ese nombre explícito en las actas.Muñiz intervino como vocero doctrinario, no como polemista circunstancial.

El núcleo de su intervención puede resumirse en una idea clave: La Constitución no debía limitarse a organizar el poder político, sino orientar conscientemente la vida económica de la Nación.

Muñiz sostenía que una democracia meramente formal era insuficiente, el Estado debía asumir funciones rectoras en la economía, y el desarrollo no podía quedar librado al “juego espontáneo del mercado”.Esta tesis se alineaba directamente con el programa económico aprista.

Entre los argumentos principales de su intervención figuran la crítica al liberalismo económico clásico, la defensa de la planificación económica y la participación social en las decisiones económicas, economía y justicia social.

a) Crítica al liberalismo económico clásico

Muñiz cuestionó el supuesto liberal de que el mercado, por sí solo, garantizaba bienestar general. Señaló que en el Perú el liberalismo había servido a minorías privilegiadas,había consolidado la dependencia del capital extranjero, y había excluido a trabajadores y campesinos de los beneficios del crecimiento. Este argumento conectaba con la crítica aprista al Estado oligárquico.

b) Defensa de la planificación económica

Muñiz sostuvo que el Estado debía planificar el desarrollo económico, coordinar los sectores productivos,y orientar la inversión hacia el interés nacional.

Aquí aparece claramente el espíritu del Congreso Económico Nacional:la economía como asunto colectivo y racional, no como resultado de intereses dispersos.

c) Participación social en las decisiones económicas

Otro punto central fue la idea de que la política económica no debía ser monopolio de tecnócratas ni de élites financieras.

Muñiz defendió la participación de los trabajadores organizados, profesionales y técnicos, y productores nacionales.

Este planteamiento anticipa lo que hoy llamaríamos democracia económica, uno de los conceptos más avanzados del aprismo.

d) Economía y justicia social

Muñiz insistió en que el objetivo último de la política económica era elevar el nivel de vida de las mayorías,garantizar derechos sociales efectivos, y reducir desigualdades estructurales.

Para él, una Constitución que no abordara estos problemas era moralmente incompleta.

Pedro Muñiz no destacó por un estilo incendiario, sino por sobriedad argumentativa, claridad doctrinaria, fidelidad al pensamiento de Haya de la Torre.

Su intervención buscó convencer, no provocar, y se apoyó en razonamientos históricos, análisis estructural de la economía peruana y coherencia con el programa del APRA.

Reacciones y límites

Las posiciones defendidas por Muñiz encontraron fuerte resistencia de los sectores conservadores, acusaciones de “estatismo” o “radicalismo”.

Como es sabido, muchas de estas propuestas no fueron incorporadas plenamente en la Constitución de 1933. Sin embargo, el debate dejó sembrados principios que luego reaparecerían en el constitucionalismo social,la legislación laboral, y las discusiones contemporáneas sobre planificación y desarrollo.

Significado histórico de la intervención

Esta intervención de Pedro Muñiz es importante porque muestra al APRA como partido programático, no improvisado, evidencia la temprana formulación de una economía política nacionaly confirma que el Congreso Económico Nacional no fue una consigna, sino una propuesta estructural debatida en el Parlamento.

Pedro Muñiz actuó como puente entre la doctrina aprista y la práctica constitucional, representando a una generación que entendió que sin transformación económica no hay verdadera democracia.

Pedro Muñiz fue una figura clave dentro del aprismo histórico, especialmente durante la convulsa década de 1930 en el Perú. Su participación en la Asamblea Constituyente de 1931 y su impulso al Congreso Económico Nacional representan dos de los pilares programáticos más importantes del APRA original: la institucionalización de la democracia y la planificación técnica de la economía.

 

Pedro Muñiz en la Constituyente de 1931

Tras las elecciones de 1931, el APRA logró una importante representación parlamentaria. Pedro Muñiz formó parte de la aguerrida Célula Parlamentaria Aprista.

En un ambiente de extrema polarización tras el triunfo de Luis Miguel Sánchez Cerro, Pedro Muñiz y sus compañeros defendieron el voto analfabeto, el voto femenino (que no se logró plenamente entonces) y la descentralización.

Su paso por la Constituyente fue breve y accidentado. En febrero de 1932, el gobierno de Sánchez Cerro aprobó la "Ley de Emergencia", detuvo a los congresistas apristas —incluido Muñiz— y los deportó, clausurando de facto la oposición parlamentaria.

El Congreso Económico Nacional 

Esta fue, quizás, la propuesta técnica más innovadora de Muñiz y el aprismo de la época. No se trataba de un simple órgano legislativo, sino de una propuesta de corporativismo democrático.

El Congreso Económico Nacional buscaba reunir a los tres sectores fundamentales de la producción para evitar la lucha de clases y fomentar el desarrollo nacional:

El Estado, como ente regulador y orientador.El Capital, representado por los dueños de empresas y gremios industriales. El Trabajo, representado por los sindicatos y trabajadores organizados.

Son objetivos principales del CEN: planificación, autogestión y justicia social.Planificación: Sustituir la improvisación política por criterios técnicos y estadísticos.Autogestión: Que las decisiones económicas no dependieran solo de los políticos de turno, sino de quienes realmente movían la economía. Justicia Social: Equilibrar las ganancias del capital con salarios dignos y derechos laborales.

Legado y significado

Pedro Muñiz fue uno de los principales expositores de esta tesis, argumentando que el Perú no podía progresar si el Congreso político seguía ignorando las realidades técnicas de la agricultura, la minería y la naciente industria.

Para Muñiz, el Congreso Económico Nacional era la herramienta para alcanzar la "independencia económica" del Perú. Aunque la propuesta nunca se implementó tal como se concibió originalmente debido a las persecuciones políticas y la "Gran Clandestinidad", sentó las bases de lo que décadas más tarde serían los consejos de concertación social en diversos países de América Latina.

Puntos más candentes de sus intervenciones en los Debates de 1931

Sumergirse en el Diario de Debates de 1931 es como abrir una cápsula del tiempo a uno de los momentos más vibrantes y dramáticos de la oratoria parlamentaria peruana.

Pedro Muñiz no era solo un político de barricada; era un técnico con una visión estructurada. Sus intervenciones se centraron en demostrar que la política sin sustento económico era "cháchara".

Aquí te detallo los puntos más candentes de las intervenciones de Pedro Muñiz:La batalla contra el “empirismo político”, el debate sobre la descentralización económica y la defensa de la Célula Parlamentaria (Ley de Emergencia).

a)La batalla contra el "Empirismo Político"

En los debates de finales de 1931, Muñiz arremetió contra la forma tradicional de legislar. Su tesis principal era que el Congreso no podía seguir siendo un club de abogados que ignoraba las fuerzas productivas.Sostenía que las leyes sobre impuestos o trabajo se hacían "a ciegas".Exigió que la nueva Constitución incluyera la creación del Congreso Económico Nacional como un órgano de consulta obligatoria. Para él, si se iba a legislar sobre el azúcar, debían estar sentados en la mesa el cañavelero, el dueño del ingenio y el técnico del Estado.

b)El debate sobre la Descentralización Económica

Muñiz fue un crítico feroz del centralismo limeño, pero no desde un enfoque romántico, sino presupuestal.En los debates sobre el régimen administrativo, argumentó que la descentralización era ficticia si no iba acompañada de autonomía económica regional. Propuso que el CEN tuviera filiales regionales para que las estadísticas de producción de la sierra y la selva llegaran directamente al Ejecutivo, sin el filtro distorsionador de la burocracia limeña.

c) La Defensa de la Célula Parlamentaria (Ley de Emergencia)

A medida que el gobierno de Sánchez Cerro se volvía más autoritario, los debates de Muñiz se tornaron más defensivos y apasionados. Participó activamente en las sesiones donde se denunciaba la persecución de los "comités de defensa social".En sus discursos, solía enfatizar que "el APRA no venía a quitarle nada a nadie, sino a organizar lo que estaba desorganizado", intentando calmar los miedos de la derecha conservadora que veía en el CEN una amenaza de tipo soviética o fascista (según quién hiciera la crítica).

Tabla: El contraste de visiones en la Constituyente

Tema

Visión Tradicional (Sánchez-Cerrismo/Civilismo)

Visión de Pedro Muñiz (APRA)

Economía

Manejo por el Ministerio de Hacienda y élites.

Planificación técnica mediante el CEN.

Representación

Basada estrictamente en el voto geográfico

Representación funcional (por gremios y oficios)

Estado

Gendarme y protector del orden público.

Estado técnico y regulador de la producción.

 

El final abrupto

Es importante recordar que el debate quedó truncado. El 15 de febrero de 1932, la fuerza pública ingresó al Congreso para detener a los 22 representantes apristas. Muñiz, junto a figuras como Luis Alberto Sánchez y Manuel Seoane, pasó de la tribuna de oradores a la prisión y luego al destierro. Sus ideas sobre el Congreso Económico Nacional quedaron plasmadas en el texto constitucional de 1933, pero como un "artículo muerto" que el gobierno nunca quiso reglamentar.

Pedro Muñiz Martínez fue un destacado militante del Partido Aprista Peruano (APRA) durante las primeras décadas de su fundación. Participó activamente en el Congreso Constituyente de 1931-1933, elegido como diputado por Lima, en un contexto de fuerte polarización política tras el fin del oncenio de Leguía.

Rol Constituyente

Muñiz integró la primera Célula Parlamentaria Aprista, con 23 diputados que opusieron resistencia al gobierno de Luis Sánchez Cerro, a quien el APRA acusaba de fraude electoral. Participó en eventos como la efímera toma aprista de Cerro de Pasco y protagonizó incidentes en el hemiciclo, como un altercado físico con el ministro Carlos Sayán Álvarez. El Congreso, instalado el 8 de diciembre de 1931 y presidido inicialmente por Luis Antonio Eguiguren, sancionó la Constitución de 1933, aunque los apristas fueron reprimidos en febrero de 1932 con arrestos masivos.

Congreso Económico Nacional

El APRA impulsó desde su programa de 1931 la creación de un Congreso Económico Nacional como "cuarto poder" del Estado, un órgano permanente y resolutivo para reformar la estructura económica y democrática, con respaldo en figuras como Haya de la Torre. Aunque no se materializó en 1931-1933 debido a la represión, la idea persistió: en 1946, la Célula Parlamentaria Aprista, con Muñiz como figura clave (diputado por Yauli y presidente de la Cámara en 1946), propuso su versión consultiva, aprobada en Diputados pero no consolidada.

Muñiz continuó como diputado (1945-1948) y líder aprista, defendiendo la agenda partidaria en un Perú marcado por la proscripción del APRA hasta los años 80. Su legado une la lucha constituyente con la visión económica aprisa.

 

XI

ANDRÉS TOWNSEND EZCURRA  Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

Andrés Townsend Ezcurra ocupa un lugar destacado en la historia del aprismo como uno de los intelectuales y dirigentes que contribuyeron a dar consistencia técnica, social y económica al proyecto político del Partido Aprista Peruano. Su participación en el Congreso Económico Nacional del APRA expresa con nitidez la vocación del aprismo por articular doctrina, análisis de la realidad nacional y propuestas concretas de transformación estructural.

Andrés Townsend Ezcurra fue un destacado líder del APRA y jugó un papel importante en la creación del Congreso Económico Nacional. Como miembro de la Asamblea Constituyente de 1978, Townsend abogó por la creación de un Congreso Económico Nacional que permitiera a los diversos actores involucrados en la producción económica tener opinión y decisión.

El Congreso Económico Nacional del APRA fue concebido como un espacio de reflexión programática de alto nivel, orientado a diagnosticar los problemas fundamentales de la economía peruana —dependencia externa, desigualdad social, atraso productivo y debilidad del Estado— y a formular alternativas desde una perspectiva nacional, democrática y antioligárquica, fiel al pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre.


En ese contexto, Andrés Townsend Ezcurra destacó por su enfoque social de la economía, poniendo énfasis en la relación entre desarrollo económico, justicia social y participación popular. Para Townsend, el crecimiento económico carecía de sentido si no se traducía en mejores condiciones de vida para las mayorías nacionales, en especial para los trabajadores, campesinos y sectores medios emergentes.


Su aporte en el Congreso Económico Nacional se inscribió en tres grandes ejes:el fortalecimiento del Estado como conductor del desarrollo, la defensa de una economía nacional al servicio del pueblo y la dimensión ética de la política económica.


El fortalecimiento del Estado como conductor del desarrollo, no como ente autoritario, sino como planificador democrático capaz de orientar la inversión, proteger los recursos nacionales y garantizar servicios básicos.


La defensa de una economía nacional al servicio del pueblo, que supere el modelo primario-exportador dependiente y promueva la industrialización, el empleo digno y el mercado interno.


La dimensión ética de la política económica, en la que Townsend insistió en que las decisiones económicas no son neutras, sino profundamente morales, pues afectan directamente la dignidad humana y la cohesión social.


A diferencia de visiones meramente tecnocráticas, Andrés Townsend Ezcurra entendió el Congreso Económico Nacional del APRA como un acto pedagógico y político, destinado a formar conciencia económica en la militancia y a demostrar que el aprismo no era solo un movimiento de protesta, sino una alternativa seria de gobierno, con cuadros preparados y propuestas viables.


En suma, la participación de Andrés Townsend Ezcurra en el Congreso Económico Nacional del APRA reafirma el carácter intelectual, programático y transformador del aprismo histórico. Su legado se proyecta como un llamado permanente a unir pensamiento riguroso, compromiso social y acción política, pilares esenciales para cualquier proyecto nacional auténtico en el Perú y en Indoamérica.


El papel de Andrés Townsend Ezcurra


Townsend fue uno de los principales exégetas de esta idea. Como parlamentario y teórico, defendió que la crisis del Perú no se resolvía solo con leyes políticas, sino con una "democracia funcional".


Townsend argumentaba que el Congreso Económico Nacional evitaría que las decisiones económicas fueran tomadas por "amiguismos" o intereses de pequeñas élites, obligando a los grupos de presión a debatir a la luz pública.


Para Townsend, el CEN era la herramienta para que el Estado dejara de ser un simple "gendarme" y se convirtiera en un ente promotor del desarrollo nacional.


Él veía al CEN no como un reemplazo del Poder Legislativo, sino como un órgano consultivo técnico indispensable para que los diputados y senadores legislaran sobre realidades concretas.


En la visión de Townsend, el CEN era la respuesta al "Estado Empírico". Si revisamos la política actual, el debate sobre el Consejo Nacional del Trabajo o las mesas de concertación regional son, en esencia, ecos modernos de lo que Townsend y el aprismo histórico llamaban el Congreso Económico Nacional.

Townsend siempre subrayó que, sin un organismo técnico que uniera a técnicos, obreros y empresarios, el Perú seguiría atrapado en un ciclo de improvisación económica.

Townsend también fue un defensor de la integración latinoamericana y fundó el Parlamento Latinoamericano, del cual fue su primer secretario general. Su legado en el APRA y en la política peruana es recordado como un ejemplo de decencia y compromiso con los principios apristas.  

 

XII

ARMANDO VILLANUEVA DEL CAMPO   Y LA VIGENCIA DEL CEN DEL APRA: CONTINUIDAD DOCTRINARIA Y PROYECCIÓN DEMOCRÁTICA

El presente ensayo analiza el papel de Armando Villanueva del Campo como  el intérprete democrático del Estado planificador antiimperialista, continuador doctrinario y actualizador en el siglo XX de la propuesta del Congreso Económico Nacional formulada por el APRA en 1931. Se sostiene que Villanueva no solo defendió los principios económicos apristas en el Parlamento y en la Asamblea Constituyente de 1978-1979, sino que reinterpretó la planificación concertada como instrumento democrático frente al liberalismo dependiente y al estatismo autoritario. A través del análisis doctrinario e histórico, se demuestra la coherencia entre la propuesta original de Haya de la Torre y la praxis política de Villanueva.

Introducción

El Congreso Económico Nacional fue una de las propuestas más innovadoras del aprismo en el debate constituyente de 1931-1933. Concebido como un organismo de representación funcional de las fuerzas productivas, buscaba estructurar una economía planificada con participación social organizada (Haya de la Torre, 1931).

Décadas después, Armando Villanueva del Campo (1915-2013) asumió esta propuesta como eje central del ideario económico aprista, adaptándola a nuevos contextos históricos, particularmente durante la segunda mitad del siglo XX. El presente trabajo examina esa continuidad doctrinaria.

El Congreso Económico Nacional: fundamento doctrinario

La propuesta aprista partía de una crítica al Estado oligárquico-liberal y a la dependencia económica del imperialismo. Según Haya de la Torre:“La democracia política sin democracia económica es incompleta; el Estado debe organizar las fuerzas productivas de la Nación” (Haya de la Torre, 1936, p. 112).

El Congreso Económico Nacional debía integrar representantes del trabajo, representantes del capital productivo, técnicos especializados, y el Estado como ente coordinador. Se trataba de una democracia funcional o económica, distinta tanto del laissez-faire liberal como del centralismo estatista.

Armando Villanueva: heredero y actualizador

Villanueva asumió el antiimperialismo y la planificación concertada como principios esenciales del aprismo. En sus intervenciones parlamentarias sostuvo que: “El desarrollo nacional exige planificación, pero planificación democrática, con participación organizada de trabajadores y empresarios” (Villanueva del Campo, 1982, p. 45).

Su interpretación no alteraba el núcleo doctrinario, sino que lo adecuaba a un contexto marcado por la Guerra Fría, el reformismo militar y la crisis del modelo primario-exportador.

Durante el régimen militar peruano, Villanueva defendió la tesis de que las reformas estructurales debían realizarse dentro del marco democrático. Criticó el autoritarismo, sosteniendo que: “Sin representación política no hay verdadera transformación social” (Villanueva del Campo, 1979, p. 23).

Así, el Congreso Económico Nacional reaparecía como alternativa institucional frente a la imposición vertical del poder.

La Asamblea Constituyente de 1978-1979

Como presidente de la Asamblea Constituyente, Villanueva promovió principios coherentes con la tradición aprista: Función social de la propiedad,economía mixta,rol planificador del Estado y defensa de la soberanía económica.

La Constitución de 1979 incorporó varios de estos postulados (Congreso Constituyente, 1979), reflejando indirectamente la herencia del Congreso Económico Nacional de 1931.

Dimensión ética y política

Para Villanueva, la economía no era un fin en sí mismo, sino instrumento de justicia social. En línea con el humanismo aprista, sostenía que: “La economía debe estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía” (Villanueva del Campo, 1994, p. 78).

Villanueva entendía el Congreso Económico Nacional no solo como estructura económica, sino como instrumento de integración nacional; medio para superar la lucha destructiva de clases; y expresión de la fraternidad aprista en el ámbito económico.

Esta visión reafirma el carácter ético del proyecto aprista y su diferencia tanto con el neoliberalismo como con el estatismo colectivista.

Discusión

El análisis histórico permite afirmar que Villanueva del Campo no fue simplemente un dirigente político, sino un intérprete sistemático del pensamiento de Haya de la Torre. Su defensa de la planificación concertada demuestra la vigencia del Congreso Económico Nacional como propuesta de democracia económica.

Mientras el contexto internacional evolucionaba hacia modelos neoliberales, Villanueva mantuvo la tesis de un Estado orientador, con participación organizada de las fuerzas productivas.

Conclusiones

1.     El Congreso Económico Nacional constituyó una propuesta pionera de planificación democrática en América Latina.

2.     Armando Villanueva del Campo fue su principal continuador en la segunda mitad del siglo XX. La continuidad doctrinaria entre Haya de la Torre y Villanueva demuestra la coherencia histórica del aprismo como proyecto de transformación democrática.

3.     Su actuación en la Asamblea Constituyente de 1978-1979 reafirmó los principios económicos apristas.

4.     La propuesta mantiene relevancia en debates contemporáneos sobre desarrollo, soberanía y justicia social.

 

XIII

 

LUIS FELIPE DE LAS CASAS GRIEVE

Y EL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

 

 

Luis Felipe de las Casas Grieve, nació en Lima, el 16 de febrero de 1916  y falleció en Lima, el 21 de enero de 1988. Fue un destacado ingeniero economista y político peruano, uno de los cuadros técnicos e intelectuales vinculados al pensamiento programático del Partido Aprista Peruano (APRA), fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre, y comprometido con la formulación de propuestas económicas orientadas al desarrollo nacional, la justicia social y la soberanía económica del Perú.

Ingresó al APRA en 1931 y se exilió en Chile y Argentina para completar estudios universitarios. La figura de Luis Felipe de las Casas Grieve está intrínsecamente ligada a uno de los proyectos más ambiciosos y, a la vez, incomprendidos de la historia política y económica del Perú del siglo XX: el Congreso Económico Nacional (CEN).

Fue Secretario General del PAP en clandestinidad durante la dictadura de Odría (1948-1956), confinado seis años en el Panóptico, y luego primer decano del Colegio de Economistas del Perú en los 1960. Fundó la CIPUL(Confederación de Instituciones Profesionales Universitarios Liberales del Perú) en 1965, colaboró con el gobierno de Velasco (1968-1975) y fue embajador en Venezuela.

Como destacado dirigente del Partido Aprista Peruano y experto en temas de planificación, De las Casas Grieve fue un ferviente promotor de la concertación e institucionalización del diálogo técnico-social.

 Como diputado por Lima en 1945, destacó en la Cámara de Diputados dando respaldo a la iniciativa impulsada por la Célula Parlamentaria Aprista (CPA), sustentada por Carlos Manuel Cox y aprobada el 4 de junio de 1946, aunque quedó estancada en el Senado por oposición oligárquica.

Su trayectoria en el APRA

 

De las Casas Grieve se incorporó tempranamente al aprismo y ocupó cargos importantes en la estructura partidaria. Entre 1945 y 1948, fue Secretario General de Organización del APRA. Participó activamente en diversas etapas del partido, incluyendo periodos de clandestinidad y legalidad. Fue elegido diputado en listas apristas (por ejemplo, en periodos como los referidos en la historia del partido en sedes como Miraflores, donde figura entre diputados clave junto a figuras como Luis Heysen Inchaustegui y Rómulo León Alegría).Como economista, contribuyó significativamente al pensamiento económico aprista. Escribió obras y participó en la elaboración de planes de gobierno del partido. Por ejemplo, en 1961, se vincula a publicaciones como "Plan y Gobierno: Fundamentos para la formulación del Plan de Gobierno Aprista", editado por la Secretaría Nacional de Plan de Gobierno del Partido Aprista Peruano. También es autor de libros como Neoliberalismo y Aprismo: Una recusación aprista al actual liberalismo y El sectario, que reflejan su perspectiva crítica y doctrinaria dentro del aprismo.

 

Dirigió la estructura subterránea del PAP, gestionando comunicaciones cifradas, reclutamiento y propaganda ideológica para contrarrestar la proscripción total del APRA. Como líder en la sombra, impulsó células locales y alianzas con obreros y estudiantes, evitando la desarticulación del partido mientras Haya de la Torre permanecía asilado.

 

Pagó caro su liderazgo: fue detenido y confinado seis años en la Penitenciaría del Panóptico de Lima, donde sufrió aislamiento y vejaciones, emblemático de la "Ley de Seguridad Interna" odriísta contra opositores. Su resistencia fortaleció el mito aprista de martirio, contribuyendo a la posterior legalización del PAP en 1956.

 

Relación con el CEN

 

El Congreso Económico Nacional (CEN) es una de las propuestas institucionales más emblemáticas del aprismo, planteada desde los años 1930 por Haya de la Torre. Consistía en crear un órgano corporativo paralelo al Congreso Legislativo, donde se representaran de manera orgánica los intereses del Estado, el capital y el trabajo (sectores productivos, sindicatos, empresarios, etc.), para democratizar la economía, planificar el desarrollo nacional y lograr una redistribución justa de la riqueza en un marco antioligárquico y antiimperialista. Esta idea apareció tempranamente en publicaciones apristas (como en 1930 en el diario La Noche) y se mantuvo como parte del programa máximo del APRA a lo largo de décadas, incluso figurando en declaraciones de principios del partido hasta épocas recientes.Luis Felipe de las Casas Grieve, como economista y planificador aprista, estuvo vinculado al desarrollo y defensa de esta propuesta. Participó en comisiones y discusiones relacionadas con planes de gobierno y economía nacional del partido. El APRA promovió el CEN como mecanismo para superar el modelo liberal clásico y fomentar una economía mixta con fuerte intervención estatal y participación popular. Aunque nunca se implementó en la práctica durante los gobiernos apristas (como en 1945-1948 o 1985-1990), fue tema recurrente en debates internos y en textos doctrinarios. Intelectuales y líderes apristas como Gonzalo Portocarrero analizaron su historia y evolución en el contexto del partido.

 

Esta propuesta del CEN buscaba superar la "democracia puramente política" (el voto) para avanzar hacia una "democracia funcional", donde quienes producen la riqueza tuvieran voz directa en las decisiones macroeconómicas, evitando que la economía fuera manejada solo por intereses de élite o decisiones políticas arbitrarias.

 

El rol de Luis Felipe de las Casas Grieve


De las Casas Grieve fue uno de los técnicos que mejor articuló la necesidad de este organismo. En su pensamiento, el CEN era la herramienta para evitar la improvisación, armonizar el conflicto de clases y promover la descentralización.

Evitar la improvisación: El Perú sufría de crisis cíclicas por falta de un plan de largo plazo.

Armonizar el conflicto de clases: En lugar de la confrontación, se buscaba la concertación técnica de intereses.

Descentralización: El CEN debía recoger las realidades de las provincias, no solo de Lima.


Aportes e importancia


La participación de De las Casas Grieve reflejaba la vocación técnica del aprismo histórico: no solo un movimiento político, sino también un proyecto económico estructurado. El Congreso Económico Nacional representaba un intento de modernización económica planificada, una propuesta de concertación social y una visión programática frente a la improvisación gubernamental.

Su legado perdura en el APRA como un economista comprometido, crítico del neoliberalismo (como en su libro Neoliberalismo y aprismo: una recusación aprista al actual liberalismo) y defensor de las tesis apristas de planificación estatal y desarrollo inclusivo. En su honor, existe un busto en la Facultad de Ingeniería Económica de la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería) en Lima, y varias instituciones educativas llevan su nombre.

 

La visión de De las Casas Grieve sobre el Congreso Económico Nacional es considerada un antecedente directo de lo que hoy conocemos como Consejos Económicos y Sociales en Europa o el Consejo Nacional del Trabajo en el Perú moderno. Su enfoque en la racionalización económica y la ética profesional del político-técnico sigue siendo un referente para entender la historia de la planificación en el Perú.

En síntesis, la figura de Luis Felipe de las Casas Grieve se vincula a la dimensión económica del pensamiento aprista, donde la política debía sustentarse en estudios técnicos, planificación estratégica y compromiso social.De las Casas Grieve representó la vertiente técnica-económica del aprismo, contribuyendo a la formulación de propuestas como el Congreso Económico Nacional para una modernización democrática y productiva del Perú.


Contexto histórico y obstáculos

La propuesta del Congreso Económico Nacional cobró especial fuerza durante el Frente Democrático Nacional (1945-1948), bajo el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, donde el APRA tenía una presencia mayoritaria en el Congreso.

Sin embargo, el proyecto enfrentó una resistencia feroz por parte de la Oligarquía (La Alianza Nacional), quienes veían en el CEN una amenaza a sus privilegios y una forma de "control estatal" o "socialización" de la economía, y sectores conservadores del Ejército que temían que el CEN otorgara demasiado poder político a las bases sindicales organizadas por el aprismo.

Finalmente, el golpe de Estado de Manuel A. Odría en 1948 truncó la posibilidad de implementar este modelo de planificación, proscribiendo al Partido Aprista Peruano y persiguiendo a sus ideólogos más combativos e influyentes, incluido Luis Felipe De las Casas Grieve.

Fallecimiento

 

De las Casas Grieve falleció trágicamente a los 71 años, el 21 de enero de 1988, durante el primer gobierno de Alan García (1985-1990), en plena sesión de la cámara de Senadores donde era senador por el APRA, durante el debate sobre la nacionalización de la banca impulsada por Alan García, y en el que pronunció un discurso apasionado y crítico. Sufrió un infarto agudo de miocardio fulminante mientras intervenía o se encontraba en el hemiciclo, convirtiéndose en uno de los casos históricos de muerte súbita de legisladores peruanos en el Congreso. Este episodio es uno de los más impactantes y lamentables en la historia parlamentaria peruana y simboliza su entrega total al aprismo y a las causas económicas que defendía.

 

Su legado perdura en instituciones como la Facultad de Ingeniería Económica y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), donde hay un busto en su honor, y en homenajes académicos recientes, como en revistas universitarias en 2024. También lleva su nombre un instituto educativo y asentamientos humanos en Perú.En resumen, 

 

Su legado perdura en el APRA como un economista comprometido, crítico del neoliberalismo (como en su libro Neoliberalismo y aprismo: una recusación aprista al actual liberalismo) y defensor de las tesis apristas de planificación estatal y desarrollo inclusivo. 

 

 

LUCHAS POLÍTICAS, AVANCES PARCIALES Y CRÍTICAS A LA PROPUESTA DEL CEN

En el plano político, la institucionalización del CEN conoció tres grandes momentos: en 1931, Haya de la Torre plantea públicamente la convocatoria de un Congreso Nacional de Economía como base técnico‑realista de la Asamblea Constituyente, pero la derecha civilista bloquea la propuesta y el desafuero de los apristas impide su avance. La Constitución de 1933, sin embargo, incorpora una versión diluida en el Consejo de Economía Nacional (art. 182), órgano consultivo sin poder colegislador, lo que muestra la influencia pero también el recorte de la idea original.

En la Asamblea Constituyente de 1978‑1979, con Víctor Raúl Haya de la Torre como presidente, no se logra incluir el CEN, aunque se consagran algunas ideas afines: economía social de mercado, planificación económica, sistema nacional de planificación y ampliación de derechos económicos y sociales en la Constitución de 1979. La Carta de 1993 elimina incluso esos avances, reinstalando un modelo de liberalismo económico más puro que relega la planificación y abre paso a una visión centrada en la libertad de empresa.

Las críticas provienen de tres frentes: desde la derecha, se acusa al CEN de amenazar la propiedad privada, fortalecer excesivamente a los sindicatos, dividir la soberanía y crear un aparato ineficiente y lento para decidir. Desde la izquierda marxista, se objeta que el CEN mantiene la propiedad privada y la división de clases, refuerza el capitalismo incorporando a los trabajadores a una estructura de concertación y es utópico pensar que la negociación pueda ser realmente equitativa. Desde el liberalismo democrático, se señalan problemas de representación (informales, desempleados, consumidores), riesgos de captura por grupos de interés, conflictos de jurisdicción con el parlamento político y complejidad administrativa.

La propuesta del Congreso Económico Nacional (CEN) impulada por el APRA en el Congreso Constituyente de 1931-1933, fue uno de los pilares fundamentales del pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre y del APRA,  que consistía en crear un órgano consultivo o colegisladora donde técnicos y profesionales, trabajadores y capitalistas  investigaran la realidad económica, planificaran la economía del Estado y el desarrollo, concertaran políticas y superaran la democracia tradicional puramente política, como transición hacia un parlamento funcional unicameral.

Al final la iniciativa fue rechazada en el Congreso Constituyente de 1931 por la mayoría conservadora, que optó por un Consejo de Economía Nacional simbólico (artículo 182 de la Constitución de 1933), nunca implementado, viéndolo como amenaza a la democracia liberal tradicional.

En 1946, durante el Frente Democrático Nacional, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto aprista, pero el Senado derechista lo bloqueó con ausentismo parlamentario, impidiendo su avance y paralizando sesiones.

Posteriormente, en los gobiernos de Acción Popular (1963-1968), del gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975) y la Asamblea Constituyente de 1978-1979, la oposición de izquierda, derecha y conservadores (como PPC) lo descartó nuevamente, considerándolo inviable o parcial.Esta propuesta histórica del Apra reapareció también en el XIV Congreso Nacional Aprista de 1982 bajo Alan García Pérez.

A pesar de ello, a lo largo de décadas esta propuesta aprista enfrentó críticas procedentes de sectores académicos y políticos. No se implementó plenamente en la práctica, aunque sí influyó en discusiones constitucionales y propuestas del parlamento nacional.

A continuación se presenta las críticas generales al Congreso Económico Nacional:

a)     Temor que el Estado terminara controlado por cúpulas dirigenciales desplazando al Congreso de la República electo por voto universal.

b)    Poco viable y parcial operativamente en el contexto económico y político del Perú de los años treinta. Los críticos señalaban que sentar en una misma mesa a intereses diametralmente opuestos era visto como una receta para la parálisis y generaría conflicto de intereses.

c)     Debilitamiento del poder legislativo, que lo bloqueó con ausentismo parlamentario, impidiendo su avance y paralizando sesiones.

d)    Amenaza a la democracia liberal tradicional y con dualidad de poderes: Si las grandes decisiones económicas se toman en el CEN, el Congreso político queda reducido a un rol decorativo o simplemente ratificador.

e)     El argumento era que al organizarse la sociedad peruana por sectores económicos (gremios, sindicatos, cámaras de comercio) en lugar de ciudadanos individuales, se corría el riesgo de anular la voluntad popular en favor de grupos de poder específicos.

f)     Varios críticos señalan que el modelo funcional (representación por “sectores” o “clases” en lugar de ciudadanos individuales) recuerda al corporativismo de regímenes autoritarios, donde el Estado media entre organizaciones controladas. Se argumenta que podría diluir la democracia liberal representativa y concentrar poder en élites sindicales, empresariales o estatales, en detrimento de la soberanía popular. 

g)    A diferencia del voto universal, donde "un ciudadano es un voto", en el CEN el peso político depende de la fuerza del gremio al que perteneces, lo cual rompe el principio de igualdad democrática.

h)    Existe el riesgo de que el Estado pierda su capacidad de actuar como ente autónomo para el bien común, convirtiéndose en un rehén de las negociaciones entre los sectores representados en el CEN.

i)      Excesivo intervencionismo estatal, a través de la restricción a la iniciativa privada y la desconfianza hacia el capital extranjero.Se consideraba que el proyecto otorgaba al Estado un rol demasiado amplio en la regulación de la economía, debilitando la libre empresa y el mercado.

j)      La propuesta de planificación económica y control estatal de recursos estratégicos fue vista como una amenaza a la inversión nacional y extranjera.

k)    El planteamiento aprista de revisar concesiones y contratos fue interpretado como un riesgo para la estabilidad jurídica y financiera del país.

l)      Riesgo de debilitar el Parlamento tradicional. Algunos juristas señalaron que un organismo económico con funciones normativas podía restar atribuciones al Congreso político.

m)   El CEN proponía cooperación entre capital y trabajo, lo cual fue visto por ciertos sectores como una forma de moderación ideológica o conciliación de clases.

n)    Se pensaba que el PAP podría dominar el organismo económico mediante su organización sindical y popular.

o)    Entre las críticas de carácter técnico y administrativo se mencionan las siguientes: Falta de claridad en competencias exactas del CEN;posible burocratización del sistema económico; escasa experiencia estatal en planificación económica en ese momento histórico; riesgo de superposición con ministerios ya existentes.

p)    Se ha criticado que la propuesta no establece un equilibrio adecuado en la representación de los diferentes sectores económicos y sociales, lo que podría llevar a que algunos grupos tengan más influencia que otros.

q)    Algunos críticos argumentan que la propuesta del APRA implica una intervención estatal excesiva en la economía, lo que podría desalentar la inversión privada y obstaculizar el crecimiento económico.

r)     La propuesta no establecía mecanismos adecuados de control y rendición de cuentas para garantizar que el Congreso Económico Nacional actúe en el interés público.

s)     Incompatibilidad con la economía de mercado y la globalización, lo que podría hacer que el Perú se aísle de la economía internacional.

En debates recientes del APRA (campañas 2025-2026, con candidatos como Enrique Valderrama), la doctrina de “democracia funcional” sigue mencionándose en planes de gobierno, junto a ideas de bicameralismo y planificación territorial. Para defensores apristas, la propuesta del CEN sigue siendo una herramienta innovadora de integración nacional y planificación democrática. 

 

IMPACTO Y LEGADO DEL CONGRESO ECONÓMICO NACIONAL

El Congreso Económico Nacional, propuesta histórica y legado trascendente en la historia política y económica del Perú, influyó en la política económica del Perú, promoviendo la industrialización, impulsando la promoción del empleo, la descentralización, la democratización y la diversificación de la economía peruana y el fomento de la participación ciudadana en la toma de decisiones económicas.

El CEN sentó las bases para lo que hoy conocemos como Consejos Económicos y Sociales o mesas de concertación. Su impacto fue demostrar que el conflicto de clases (capital vs. trabajo) podía canalizarse a través de un organismo técnico estatal para evitar huelgas violentas o cierres de empresas.

Antes de esta propuesta, la economía peruana era mayoritariamente "laissez-faire" o manejada por intereses de las élites exportadoras. El CEN propuso un Estado que planificara la inversión a largo plazo, auditara la riqueza nacional y evitara que el capital extranjero dominara sectores estratégicos sin control.

Al convocar a técnicos y representantes de diferentes sectores geográficos y productivos, el CEN buscaba romper el centralismo limeño. El impacto teórico fue enorme: se reconoció por primera vez que la economía de un minero en Cerro de Pasco y la de un hacendado en la costa debían armonizarse bajo un plan nacional.

El mayor impacto histórico del CEN se vio reflejado cuando Haya de la Torre presidió la Asamblea Constituyente de 1978-1979. Muchos de los principios de planificación estratégica y de justicia social que el CEN promovía quedaron plasmados en el modelo de "Economía Social de Mercado" que esa Constitución defendía.

"No se trata de quitarle al que tiene, sino de crear riqueza para el que no tiene, bajo un plan técnico diseñado por todos." — Máxima del pensamiento aprista sobre el CEN.

A pesar de todo, el legado del CEN reside en haber formulado una respuesta peruana y latinoamericana original al problema de la democratización económica, planteando que no basta con votar periódicamente si la estructura material sigue dominada por minorías, y adelantando mecanismos de concertación social similares a consejos económicos y mesas de diálogo que hoy existen en varios países. La pregunta central que deja abierta es cómo combinar de manera eficaz la racionalidad técnico‑económica con la participación democrática de los productores, llevando la democracia más allá del ámbito puramente político hacia el núcleo de las decisiones sobre riqueza y desarrollo nacional.

 

¿POR QUÉ NO SE CONSOLIDÓ Y CRISTALIZÓ PLENAMENTE EL CEN?


A pesar de que la propuesta llegó a tener rango constitucional en la Constitución de 1933 (Art. 182), nunca llegó a implementarse plenamente debido a:

El APRA pasó gran parte de las décadas de los 30 y 40 en la clandestinidad ("la gran catacumbas").

Los sectores económicos dominantes veían el CEN como una amenaza a su control absoluto sobre la economía.

En el contexto de la época, sus detractores lo comparaban erróneamente con modelos fascistas, a pesar de que Cox siempre defendió su carácter democrático y pluralista.

El proyecto del Congreso Económico Nacional (CEN), aprobado en la Cámara de Diputados el 4 de junio de 1946 por la Célula Parlamentaria Aprista, no prosperó en el Senado peruano y nunca se convirtió en ley.

La oposición en el Senado provenía principalmente de la mayoría conservadora, contraria a la unicameralidad y al principio funcional que el CEN representaba como innovación radical. Esta resistencia reflejaba el rechazo de sectores derechistas al "desborde" reformista del APRA y el gobierno de Bustamante y Rivero, temiendo que el CEN fortaleciera la codirección económica y la influencia aprista en la planificación estatal.

Al respecto, César Vásquez Bazán  en su obra “El Congreso Económico Nacional” (1982) señala:“ Como era de esperarse, la principal fuerza opositora del Congreso Económico se ubicó en los sectores conservadores de la sociedad. La reacción derechista, adelantando los resultados de esta institución de reforma del manejo económico del país, combatió la iniciativa con todas las armas a su alcance; el desafuero de los representantes apristas ante el Congreso Constituyente en 1932, el ausentismo parlamentario en 1946, y la cerrada negativa en la Asamblea Constituyente de 1979. Para las clases dominantes, el CEN resultaba ser un peligroso “Caballo de Troya” que no debería pasar el tamiz constitucional. Desde su nacimiento, el Congreso Económico fue condenado a atravesar un penoso vía crucis”.

 

Durante la efímera "Primavera Democrática" (1945-1948), los enfrentamientos entre APRA y conservadores llevaron a tácticas de sabotaje, como ausentismo parlamentario para bloquear iniciativas apristas. El CEN, visto como paso hacia un "cuarto poder" consultivo, chocaba con intereses oligárquicos opuestos a la representación funcional (trabajo sobre capital) y a cualquier dilución del poder legislativo tradicional.

A pesar de su potencia teórica del “gran Plan Aprista”, de esta extraordinaria propuesta histórica del APRA, el CEN enfrentó muros infranqueables que limitaron su impacto real en la práctica: la resistencia de la Oligarquía, la inestabilidad política y el veto Constitucional, pero también la intriga, la incomprensión y la reacción de la derecha y de la izquierda comunista han detenido el proceso del Congreso Económico Nacional.

Las élites económicas de la época (la "plutocracia") vieron en el CEN un intento de "sovietizar" o controlar excesivamente la propiedad privada.Las constantes persecuciones al APRA y los golpes de Estado impidieron que la propuesta se implementara con la continuidad necesaria.

El Veto Constitucional: Aunque se incluyó en debates constitucionales (como en la de 1933 y posteriormente en la de 1979), su ejecución fue a menudo diluida o convertida en órganos consultivos sin poder real de decisión.

La Constitución de 1946 incorporó parcialmente la idea en un Consejo de Economía Nacional (artículo 182).

“Al ser inviable la propuesta unicameral, el aprismo se vio en la obligación de aceptar la vigencia

del parlamento tradicional bicameral” refiere César Vásquez Bazán en su obra “El Congreso Económico Nacional” (Lima, 23 de noviembre de 2020).

En su discurso del 7 de setiembre de 1946 en la Plaza de Acho de Lima (Perú), Víctor Raúl Haya de la Torre, respondiendo y aclarando a los opositores del CEN, manifestó: “Lo que el Congreso Económico Nadional quiere, es realizar la función elemental del inventario de las riquezas de la Nación, con el objeto de planificar nuestra economía y señalar las posibilidades -inmensas posibilidades- que tiene el Perú para dar a los peruanos el bienestar a que tienen derecho. ¿Por qué se opone la reacción? ¿Por qué se niega a prestar su concurso? ¿Por qué las argucias de que el Congreso Económico constituiría un cuarto poder del Estado? No es esto. Es la expresión de una nueva dimensión de la democracia: la dimensión económica; es su cuarta dimensión que, urgida por las injusticias económicas, busca concretarse en un organismo que resuelva dichos problemas en términos de justicia social. (Aplausos).”[12]

INFLUENCIAS  Y REIVINDICACIÓN DE LA VIGENCIA DEL CEN EN EL SIGLO XXI

Intelectualmente, el CEN sintetiza influencias diversas: del corporativismo europeo toma la representación funcional gremial, pero rechazando el autoritarismo fascista; de los consejos obreros soviéticos retoma la idea de participación de trabajadores en la dirección económica; y de las corporaciones medievales recupera la tradición histórica de autogobierno de oficios. También incorpora las lecciones del New Deal estadounidense y las críticas al laissez‑faire, reforzando la convicción de que el mercado por sí solo no garantiza pleno empleo ni distribución justa de ingresos.

En el siglo XXI, el aprismo reivindica la vigencia del CEN y de la democracia funcional, proponiendo sistemas de gobierno donde las mayorías productoras participen en la formulación de políticas, un Estado empresario y democrático y una economía plural con cogestión entre trabajadores, campesinos y empresarios. El PLAN DE GOBIERNO APRISTA PARA 2026 recoge estos ejes, insistiendo en planificación competitiva, transformación de estructuras socioeconómicas y fortalecimiento de la participación de actores productivos en la toma de decisiones.

No obstante, el propio texto reconoce límites y desafíos teóricos: el problema de la representación, especialmente respecto a trabajadores no sindicalizados, microproductores e informales, y la posible cooptación de gremios por actores más poderosos; el problema del poder asimétrico, dado el mayor peso estructural del capital en recursos, medios y tecnología; y el problema de la eficiencia, ya que un órgano de concertación amplio puede volverse lento frente a crisis que exigen respuestas rápidas. A ello se suma la no implementación histórica: la resistencia oligárquica, la debilidad de la correlación de fuerzas, las interrupciones militares y el contexto global de Guerra Fría impidieron materializar plenamente la propuesta.

Lima, 29 de marzo de 2026.

 

REFERENCIAS

 

Congreso Constituyente del Perú. (1979). Constitución Política del Perú de 1979. Lima.

Haya de la Torre, V. R. (1931). Discurso-programa ante el Congreso Constituyente. Lima.

Haya de la Torre, V. R. (1936). El antiimperialismo y el APRA. Santiago de Chile.

Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 5, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984.

 

Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 7, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984.

 

Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 1, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984.

 

Terrones Negrete, Eudoro. “Justicia Social de Pan con Libertad” (Ensayo. Centro Regional de Ediciones Culturales y Educativas, Primera Edición en Español (Pdf), Toronto, Canadá, febrero de 2026.

 

Vásquez Bazán, César. “El Congreso Económico Nacional”, Ediciones Pueblo, Comisión Nacional de Plan de Gobierno del Partido Aprista Peruano, Lima, 1982.

Villanueva del Campo, A. (1979). Intervenciones en la Asamblea Constituyente. Lima.

Villanueva del Campo, A. (1982). Discursos parlamentarios. Lima.

Villanueva del Campo, A. (1994). Testimonio político. Lima.

Fuentes electrónicas:

 

Gemini AI

Meta AI

ChatGPT AI

Perplexity AI



[1] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 5, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984, págs..68-69.

[2] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 7, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984, pág.353.

[3] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 1, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984, pág.293.

[4] Terrones Negrete, Eudoro. “Aprismo y Nuevo Estado para la Gran Transformación en el Siglo XXI”, Centro Regional de Ediciones Culturales y Educativas, Toronto-Canadá, Primera edición en español, noviembre de 2024, págs..164-170.

[5] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 4, Edic.cit., p.360.

[6] Cox, Carlos Manuel, Dinámica Económica del Aprismo, Empresa Editora La Tribuna, 2ª. Edición, Lima-Perú, 1971, p.28.

[7] Alva Castro, Luis. Víctor Raúl en el Tiempo, Tomo I, Editorial Andrés Bello, 2ª. Edición, Santiago de Chile, noviembre de 1988, pp.57-58.

[8] Terrones Negrete, Eudoro. “Justicia Social de Pan con Libertad” (Ensayo. Centro Regional de Ediciones Culturales y Educativas, Primera Edición en Español (Pdf), Toronto, Canadá, febrero de 2026, págs..21-22.

[9] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 5, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984, pág.381.

[10] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 5, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984, págs..384-385.

[11] Vásquez Bazán, César. “El Congreso Económico Nacional”, Ediciones Pueblo, Comisión Nacional de Plan de Gobierno del Partido Aprista Peruano, Lima, 1982.

[12] Haya de la Torre, Víctor Raúl. Obras Completas, Tomo 5, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Segunda edición, Lima, 1984, págs..400-401.

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