Artículos periodísticos y de investigación

Translate

14 de abril de 2026

LO QUE TODO PERUANO DEBE SABER ACERCA DE LA ANEMIA INFANTIL


Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

Los resultados obtenidos de diversas investigaciones demuestran que la anemia infantil en el Perú durante sigue siendo y uno de los principales problemas de salud pública y una deuda social pendiente. La prevalencia nacional se mantiene alrededor de 43–44 % en niños de 6 a 35 meses, lo que demuestra que aproximadamente cuatro de cada diez niños peruanos siguen afectados por esta enfermedad. La persistencia de cifras elevadas revela que el país aún no ha logrado garantizar condiciones básicas de nutrición y desarrollo para todos los niños.


La lucha contra la anemia infantil requiere de políticas públicas más eficaces y de una transformación social más amplia orientada a reducir la pobreza y la desigualdad. La anemia infantil debe ser considerada no solo como una enfermedad médica, sino como una expresión de la desigualdad social y de la persistencia de la pobreza en el Perú.Mientras estas condiciones persistan, la anemia infantil continuará limitando el futuro de miles de niños peruanos.

ALGUNAS CONCLUSIONES BÁSICAS

1.     La anemia infantil genera importantes pérdidas económicas para el país, debido al aumento del gasto en salud y a la disminución de la productividad futura de la población afectada.

2.     La investigación confirma que existe una estrecha relación entre anemia infantil y pobreza. Los niños que viven en hogares con bajos ingresos, limitada educación materna, falta de agua potable y escaso acceso a servicios de salud presentan una probabilidad mucho mayor de padecer anemia.

3.     La lucha contra la anemia infantil requiere un enfoque multisectorial e integral. No basta con distribuir hierro o micronutrientes; también es indispensable mejorar la alimentación, la educación nutricional, las condiciones sanitarias, el acceso a servicios de salud y las oportunidades económicas de las familias.

4.     La principal causa de la anemia infantil en el Perú sigue siendo la deficiencia de hierro. Sin embargo, las investigaciones demuestran que este problema no depende únicamente de factores biológicos o nutricionales, sino también de factores sociales, económicos, culturales y educativos.

5.     La anemia produce graves consecuencias sobre el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de los niños. Entre sus efectos se encuentran el retraso en el crecimiento, las dificultades de aprendizaje, la disminución del rendimiento escolar y la reducción de las oportunidades futuras.

6. Las políticas públicas implementadas por el Estado peruano han logrado avances parciales, especialmente en la ampliación de la suplementación con hierro, el tamizaje de hemoglobina y la distribución de micronutrientes. Sin embargo, estos esfuerzos han sido insuficientes para reducir sustancialmente la prevalencia nacional.

7.     Las principales limitaciones de los programas estatales son la falta de seguimiento domiciliario, la escasez de personal de salud en zonas rurales, la distribución irregular de suplementos y la débil coordinación entre los sectores de salud, educación y desarrollo social.

8.     Las regiones rurales, andinas y amazónicas presentan los niveles más altos de anemia infantil. Entre las regiones más afectadas se encuentran Puno, Huancavelica, Loreto y Ucayali, donde la prevalencia supera ampliamente el promedio nacional.

9.     Los factores culturales también influyen significativamente. Muchas familias desconocen cuáles son los alimentos ricos en hierro o mantienen creencias erróneas sobre el consumo de sangrecita, hígado, carnes rojas y suplementos de hierro.

10.  Los niños menores de dos años constituyen el grupo más vulnerable, debido a que en esta etapa del desarrollo existe una mayor necesidad de hierro y una elevada frecuencia de prácticas alimentarias inadecuadas.

11.  Los resultados muestran que sí es posible reducir la anemia cuando existen programas integrales, continuidad en la atención y participación comunitaria. Algunas regiones del país lograron disminuir sus cifras durante 2024–2025, lo que demuestra que la mejora es alcanzable.

12.  Reducir la anemia infantil constituye una prioridad nacional y una responsabilidad compartida entre el Estado, la familia, la escuela, los servicios de salud y la comunidad, porque de ello depende el desarrollo presente y futuro de la niñez peruana.

RECOMENDACIONES PRINCIPALES

1.     Considerar la anemia infantil como una prioridad nacional permanente, integrándola en los planes de desarrollo, reducción de la pobreza y mejora de la calidad de vida de la niñez peruana.

2.     Coordinar las acciones entre el Ministerio de Salud del Perú, el Ministerio de Educación del Perú, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, los gobiernos regionales y las municipalidades, a fin de implementar estrategias integrales y sostenidas.

3.     Desarrollar materiales educativos diferenciados para la costa, sierra y selva, considerando los alimentos disponibles y las costumbres alimentarias propias de cada región del Perú.

4.     Diseñar programas de apoyo económico y alimentario para las familias más vulnerables, de modo que puedan acceder regularmente a alimentos nutritivos y ricos en hierro.

5.     Establecer sistemas de monitoreo y evaluación permanentes para medir el impacto real de las políticas públicas y corregir oportunamente las deficiencias encontradas.

6.  Fomentar nuevas investigaciones sobre la anemia infantil, especialmente estudios regionales, longitudinales y multidisciplinarios que permitan comprender mejor las bibliogragíadiferencias entre zonas urbanas y rurales.

7.  Fortalecer el trabajo comunitario mediante visitas domiciliarias, promotores de salud y agentes comunitarios que acompañen a las familias en la prevención y tratamiento de la anemia.

8.  Fortalecer las políticas públicas de prevención y control de la anemia infantil, incrementando el presupuesto destinado a los programas de nutrición, salud materno-infantil y seguimiento domiciliario.

9.     Fortalecer los programas sociales como Programa Juntos, Programa Nacional de Alimentación Escolar Wasi Mikuna y Cuna Más, orientándolos específicamente a la prevención de la anemia infantil.

10.  Garantizar el acceso a agua potable, saneamiento y eliminación adecuada de excretas, porque las infecciones y parasitosis contribuyen significativamente al desarrollo de anemia.

11.  Implementar campañas permanentes de educación nutricional dirigidas a las familias, especialmente en zonas rurales y de pobreza, para enseñar de manera práctica qué alimentos contienen hierro y cómo prepararlos.

12.  Incorporar la educación sobre alimentación saludable y prevención de la anemia en las instituciones educativas, especialmente en inicial y primaria, involucrando también a los padres de familia.

13.  Incrementar la cobertura y calidad de los controles de crecimiento y desarrollo en los establecimientos de salud, especialmente en las zonas rurales y de difícil acceso.

14.  Intensificar la suplementación con hierro y micronutrientes desde los primeros meses de vida, garantizando que los establecimientos de salud cuenten permanentemente con sulfato ferroso, gotas, jarabes y multimicronutrientes.

15.  Mejorar la capacitación del personal de salud en diagnóstico, tratamiento y consejería sobre anemia infantil, para que puedan brindar una atención más eficaz y cercana a las familias.

16.  Mejorar la orientación a las madres y cuidadores sobre el uso adecuado de los suplementos de hierro, explicando cómo administrarlos, cuáles son sus posibles efectos secundarios y cómo evitarlos.

17.  Priorizar la atención de los niños menores de dos años y de las mujeres gestantes, debido a que constituyen los grupos con mayor riesgo de presentar anemia.

18.  Priorizar la intervención en las regiones con mayores niveles de anemia, como Puno, Huancavelica, Loreto y Ucayali, destinando mayores recursos y personal especializado.

19.  Promover el consumo de alimentos accesibles y ricos en hierro, como sangrecita, hígado, bazo, pescado, carne roja, menestras y verduras verdes, adaptando las recomendaciones a la realidad económica y cultural de cada región.

20.  Promover la participación activa de las familias, líderes comunales, organizaciones sociales y medios de comunicación, porque la lucha contra la anemia no depende solo del Estado, sino del compromiso de toda la sociedad.

 

Lima, 14 de abril de 2026.

Compartir:

LA PERSISTENCIA DE LA ANEMIA INFANTIL EN EL PERÚ: UN ANÁLISIS MULTIDIMENSIONAL DE SUS CAUSAS Y LIMITACIONES DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS (Ensayo)

LA PERSISTENCIA DE LA ANEMIA INFANTIL EN EL PERÚ: UN ANÁLISIS MULTIDIMENSIONAL DE SUS CAUSAS Y LIMITACIONES DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

(Ensayo)



Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

Resumen

La anemia infantil sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública en el Perú, particularmente en niños de 6 a 35 meses. A pesar de los esfuerzos multisectoriales del Estado, como el Plan Multisectorial para la Prevención y Reducción de la Anemia Materno Infantil (2024-2030), la prevalencia nacional alcanzó el 43,7 % en 2024 según la ENDES y subió al 45,3 % en el primer semestre de 2025 (datos preliminares). Este ensayo analiza las causas multidimensionales del problema —biológicas, nutricionales, socioeconómicas, culturales, territoriales e institucionales— y las limitaciones estructurales de las políticas públicas. Se argumenta que el enfoque predominantemente biomédico y reactivo, centrado en la suplementación con hierro, resulta insuficiente ante determinantes estructurales como la pobreza, la inseguridad alimentaria y las brechas en saneamiento. Se proponen recomendaciones para un abordaje integral, preventivo y territorialmente adaptado que priorice la articulación intersectorial y la equidad. Solo así se podrá avanzar hacia una reducción sostenible de este indicador de desigualdad y de rezago en el desarrollo humano.


Palabras clave: anemia infantil, políticas públicas, determinantes sociales de la salud, Perú, ENDES.

Introducción

La anemia infantil constituye uno de los principales problemas de salud pública en el Perú, especialmente en niños menores de tres años. A pesar de los múltiples programas e intervenciones implementados por el Estado peruano durante las últimas décadas —suplementación con hierro, fortificación de alimentos, campañas de nutrición y el Plan Multisectorial de Lucha contra la Anemia—, los niveles de prevalencia continúan siendo alarmantemente altos en el periodo 2024-2025.


Según los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la prevalencia nacional de anemia en niños de 6 a 35 meses alcanzó el 43,7 %, un ligero incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto al 43,1 % de 2023. Los resultados preliminares del primer semestre de 2025 muestran un aumento adicional hasta el 45,3 %. Esta tendencia persiste a pesar del Plan Multisectorial para la Prevención y Reducción de la Anemia Materno Infantil en el Perú (2024 2030), aprobado mediante Decreto Supremo N.° 002-2024-SA, que establece una meta de reducción al 37,2 % para 2030 —más modesta que la del plan anterior (19 % para 2021), que no se cumplió.


El presente ensayo sostiene que la persistencia de la anemia infantil en el Perú se explica por la convergencia de factores estructurales, limitaciones en el diseño e implementación de las políticas públicas y la naturaleza multidimensional del problema. Lejos de ser un fenómeno exclusivamente nutricional o biomédico, la anemia refleja desigualdades sociales profundas y requiere enfoques integrales, sostenidos y culturalmente pertinentes. El objetivo es analizar estas causas y limitaciones para proponer vías hacia intervenciones más efectivas.

1. Magnitud y tendencias recientes de la anemia infantil en el Perú

De acuerdo con la ENDES 2024, la prevalencia nacional fue del 43,7 %, con marcadas desigualdades territoriales: 51,9 % en áreas rurales frente a 40,2 % en urbanas. Las regiones más afectadas incluyen Puno (70,7 %), Loreto, Apurímac y Madre de Dios, mientras que la sierra y la selva registran tasas superiores a la costa.

Desde 2024, el Ministerio de Salud (MINSA) adoptó la nueva directriz de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 2024 mediante la Resolución Ministerial N.° 251-2024-MINSA (Norma Técnica de Salud N.° 213-MINSA/DGIESP-2024). Esta ajusta los puntos de corte de hemoglobina y reduce las cifras reportadas en aproximadamente 6,3 puntos porcentuales a nivel nacional. Aun así, los niveles siguen clasificados como problema de salud pública severo.⁠Scielosp


Los datos preliminares de la ENDES 2025 (I semestre) confirman la persistencia: 45,3 % nacional, con un incremento de 1,6 puntos respecto a 2024. Aunque se reportan mejoras en 10 regiones en 2024 (por ejemplo, Lima Provincias -5,5 p.p., Ucayali -4,8 p.p.), el panorama general no muestra una tendencia clara de reducción sostenida.⁠Www

2. Causas multidimensionales de la anemia infantil

La anemia infantil no puede reducirse a una simple deficiencia de hierro. Se trata de un problema multifactorial que involucra causas inmediatas, subyacentes y estructurales.


2.1 Factores biológicos y nutricionales. La principal causa directa es la deficiencia de hierro, agravada por el bajo consumo de alimentos ricos en hierro hemínico (de origen animal), la pobre absorción de hierro no hemínico (vegetal) y deficiencias concurrentes de zinc, vitamina A, B12 y ácido fólico. A esto se suman parasitosis intestinales, infecciones crónicas y diarreas recurrentes que comprometen la absorción de nutrientes. La disminución de la lactancia materna exclusiva (de 69,3 % en 2023 a 67,4 % en 2024) y la alimentación complementaria inadecuada después de los seis meses agravan el panorama.


2.2 Factores socioeconómicos y estructurales. La anemia está profundamente vinculada a la pobreza, la desigualdad y la inseguridad alimentaria. Existe una brecha superior a 20 puntos porcentuales entre los quintiles de riqueza más pobres y más ricos. Es un fenómeno intergeneracional: la anemia materna (alrededor del 24-25 %) afecta las reservas de hierro del recién nacido. El incremento de la pobreza y el costo de la canasta básica han “carbonizado” las dietas familiares, priorizando carbohidratos baratos en detrimento de proteínas y micronutrientes. La precariedad habitacional y el limitado acceso a agua potable y saneamiento básico (especialmente en zonas rurales) generan un círculo vicioso de infecciones que anulan los efectos de la suplementación.


2.3 Factores culturales, territoriales y de género. En regiones altoandinas y amazónicas, las prácticas alimentarias tradicionales, barreras lingüísticas y culturales limitan la adherencia a las intervenciones estatales. La altitud afecta la medición de hemoglobina, lo que plantea desafíos metodológicos ya parcialmente abordados por la nueva directriz OMS. Además, la sobrecarga de cuidados en las madres y la baja empoderación femenina en el ámbito nutricional perpetúan el problema.

3. Limitaciones de las políticas públicas

El Estado peruano ha invertido recursos significativos (aumento del 16 % en el presupuesto del MINSA en 2025, programas como Juntos, Cuna Más, tamizaje universal y suplementación). Sin embargo, las intervenciones han sido predominantemente reactivas y biomédicas.


3.1 Enfoque reduccionista y falta de integralidad. Los programas se centran en la distribución de suplementos de hierro y micronutrientes, asumiendo que la anemia es básicamente una deficiencia nutricional aislada. Estudios demuestran que las infecciones y la inflamación crónica explican una proporción importante de casos. La suplementación pierde eficacia en entornos insalubres. Aunque la cobertura de tamizaje supera el 88 % en algunos indicadores y se reportan tasas de recuperación del 40,9 % en niños de 12-18 meses, la adherencia familiar es baja por efectos secundarios (estreñimiento, sabor metálico) y falta de seguimiento continuo.


3.2 Debilidades en implementación y articulación. Persisten brechas en la ejecución presupuestal por regiones, sobrecarga del personal de salud (especialmente en la sierra y selva), irregularidad en visitas domiciliarias y limitada participación de gobiernos regionales y locales. La fragmentación institucional entre sectores (salud, educación, desarrollo social, saneamiento y agricultura) impide intervenciones integrales. El enfoque asistencialista prevalece sobre la prevención estructural (educación nutricional, agricultura familiar, mejora de saneamiento).


3.3 Contexto post-pandemia y factores estructurales. La crisis económica y el deterioro de las condiciones socioeconómicas desde 2023 han revertido avances previos. La pandemia exacerbó la pobreza y la inseguridad alimentaria, con efectos persistentes.

4. Análisis de la persistencia: un círculo vicioso no desarticulado

La anemia infantil persiste porque las políticas no han logrado romper los determinantes estructurales. Los suplementos actúan como paliativos mientras no se resuelvan la falta de agua segura, el saneamiento básico, la inseguridad alimentaria y las brechas de género y territoriales. Los costos económicos son elevados (pérdidas estimadas en miles de millones de soles por menor productividad y desarrollo cognitivo). Sin un enfoque multisectorial basado en evidencia, con mayor uso de herramientas digitales para seguimiento, articulación real y énfasis en prevención desde la gestación, los avances seguirán siendo parciales y reversibles.

Conclusiones y recomendaciones

La persistencia de la anemia infantil en el Perú durante 2024-2025 evidencia las limitaciones de un modelo de políticas públicas fragmentado y predominantemente reactivo. Lejos de ser un problema exclusivamente nutricional, constituye un fenómeno multidimensional que refleja desigualdades estructurales y limita el desarrollo humano y económico del país.

Para lograr una reducción sostenible se requiere:

1.     Fortalecer la articulación intersectorial real (salud, saneamiento, agricultura, educación y desarrollo social) con metas vinculantes y presupuestos consolidados.

2.     Pasar de un enfoque asistencialista a uno preventivo e integral: priorizar educación nutricional, promoción de la lactancia materna, agricultura familiar y acceso universal a agua segura y saneamiento.

3.     Mejorar la adherencia y el seguimiento mediante visitas domiciliarias sistemáticas, uso de herramientas digitales y adaptación cultural de las intervenciones.

4.     Incorporar el enfoque de género e intergeneracional, actuando sobre la anemia materna y fortaleciendo el empoderamiento de las cuidadoras.

5.     Evaluar con rigor el Plan 2024-2030 mediante indicadores desagregados y ajustar estrategias con base en evidencia local.

La anemia no es solo un indicador de salud; es un espejo de las desigualdades que frenan el progreso nacional. Superarla exige voluntad política, transformación institucional y un compromiso sostenido con la equidad territorial y social. Solo así el Perú podrá romper el círculo vicioso que afecta el futuro de sus niños.


Lima, 14 de abril de 2026.

Referencias

·       Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2025). Perú: Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024. Lima: INEI.

·       Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2025). Resultados preliminares ENDES 2025 – I semestre. Lima: INEI.

·       Ministerio de Salud (MINSA). (2024). Plan Multisectorial para la Prevención y Reducción de la Anemia Materno Infantil en el Perú, periodo 2024-2030. Decreto Supremo N.° 002-2024-SA.

·       Ministerio de Salud (MINSA). (2024). Resolución Ministerial N.° 251-2024-MINSA. Norma Técnica de Salud N.° 213-MINSA/DGIESP-2024.

·       Organización Mundial de la Salud (OMS). (2024). Directrices sobre los valores de corte de hemoglobina para definir la anemia. Ginebra: OMS.

·       Inteligencias artificiales Perplexity, ChatGPT, Grok, Gemini y Meta.

Compartir:

Entradas anteriores