domingo, 6 de enero de 2013

¿DISOLVER...EL CONGRESO?

¿DISOLVER… EL CONGRESO?
Por: Eudoro Terrones Negrete
En un diario nacional el tribuno Javier Valle Riestra manifestó que el presidente Humala debería “cerrar el Congreso y convocar a una Asamblea Constituyente”.
Sus razones: el congreso no sirve para nada, es un congreso anodino, es derrochador del dinero del pueblo al incrementarse exageradamente las remuneraciones por representación congresal, los congresistas no cumplen sus funciones de legislar, fiscalizar y representar a las mayorías, hay escasez de congresistas eficientes y honestos, y la tesis de que sea disuelto no sería objetada por la opinión pública, más bien aplaudida.
Las razones expuestas son casi similares cuando el ex presidente Alberto Fujimori cerró el congreso argumentando que los parlamentarios ganaban mucho y no hacían nada. Recordemos sus expresiones “He tomado la decisión de disolver…disolver…disolver el Congreso de la República”. Y el emolumento de los diputados de aquél entonces no pasaba de 1,300 dólares. ¿Ahora cuánto ganan los congresistas?
Valle Riesta propone al presidente Humala disolver el Congreso y convocar a una Asamblea Constituyente para “volver a la Constitución del 79 o reformar la actual (1993) para asegurarnos tener una democracia útil, con bicameralidad y dignos representantes”.
Según el Plan de Gobierno 2011-2016 de Gana Perú, la Constitución de 1993 redujo el espacio de las políticas públicas y propició el dominio del capital transnacional y de la ideología neoliberal en la determinación del contenido de estas política: se introdujo el concepto de subsidiariedad que limita el papel del Estado en la economía, se eliminó0 la estabilidad laboral y otros derechos de los trabajadores; el Estado perdió soberanía y el interés nacional pasó a segundo plano; la corrupción se ha hecho parte del actual sistema político y de gobierno. Pocos impuestos y mercado libre para los grupos de poder económico es parte de la ideología de este sistema. Y para revertir esta situación en aras del desarrollo de una economía nacional de mercado es necesario una nueva Constitución.
El planteamiento es muy discutible en sus propósitos y posibles consecuencias. Al respecto caben algunas preguntas: ¿La Asamblea Constituyente podría ser utilizado por el gobernante de turno para  eternizarse en el poder, tras la elaboración de una nueva Carta Magna hecha a su medida,  utilizando todos los instrumentos y recursos del Estado? ¿No sería imitar la  maniobra política de Hugo Chávez, que permanece mucho tiempo en el poder tras elecciones “democráticas”?
¿El aparato del Estado no podría ser utilizado para montar la maquinaria económica y política en la reconquista del poder con tirios y troyanos?, ¿no se generaría  inestabilidad política e inseguridad jurídica? ¿las inversiones extranjeras no se contraerían? etc., etc.
¿Qué dicen ahora los de GANA PERÚ con la propuesta de Valle Riestra?