Artículos periodísticos y de investigación

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4 de julio de 2026

LUIS NEGREIROS VEGA, EL GRAN REVOLUCIONARIO Y MÁRTIR APRISTA EN EL SIGLO XX

LUIS NEGREIROS VEGA,

EL GRAN REVOLUCIONARIO Y MÁRTIR APRISTA EN EL SIGLO XX

Diario de Lima


Elaboración: Claude AI

Solicitado por: Dr.Eudoro Terrones Negrete

1908 – 1950

Pomabamba, Áncash — Lima, Perú 

Ensayo biográfico e histórico

Julio de 2026



Introducción

El 23 de marzo de 1950, en la esquina de las avenidas Petit Thouars y 28 de Julio, en el centro de Lima, una ráfaga de metralleta segó la vida de Luis Negreiros Vega, Secretario General del Partido Aprista Peruano (PAP) y Secretario General de la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP). Tenía apenas 41 años cumplidos, a punto de cumplir los 42. Su muerte, ejecutada por agentes de la policía política de la dictadura del general Manuel A. Odría, cerró de manera trágica la trayectoria de uno de los dirigentes sindicales y políticos más influyentes que tuvo el Perú en la primera mitad del siglo XX.

Este ensayo se propone reconstruir la vida de Negreiros Vega desde sus orígenes humildes en la sierra de Áncash hasta su conversión en figura simbólica del sacrificio aprista: un itinerario que atraviesa cárceles, sindicatos, congresos internacionales, la clandestinidad política y, finalmente, el asesinato que lo convirtió en mártir. Se aborda también la dimensión histórica de su legado: la memoria que de él conservó el Partido Aprista Peruano, el reconocimiento institucional que recibió décadas después de su muerte, y la continuidad de su obra a través de su hijo, Luis Negreiros Criado, también dirigente sindical y político aprista.

La figura de Negreiros Vega no puede comprenderse al margen del contexto político peruano de su época: la fundación y consolidación del Partido Aprista Peruano bajo el liderazgo de Víctor Raúl Haya de la Torre, las sucesivas persecuciones sufridas por el aprismo bajo distintos gobiernos, y en particular la dictadura de Odría (1948-1956), uno de los periodos de mayor represión antiaprista en la historia republicana. Negreiros encarnó, en ese escenario, la figura del dirigente obrero que ascendió desde las bases hasta la conducción máxima del partido, y que pagó ese liderazgo con su propia vida.

1. Orígenes: la infancia en Pomabamba

Luis Negreiros Vega nació el 21 de junio de 1908 en la ciudad de Pomabamba, capital de la provincia del mismo nombre, en el departamento de Áncash, una región de la sierra centro-norte del Perú caracterizada por su geografía andina y su tradición agrícola y ganadera. Cursó sus primeros estudios en el centro escolar de su ciudad natal antes de emprender el viaje a Lima, capital de la república, en busca de nuevos horizontes; un desplazamiento que replicaba el de miles de provincianos que durante las primeras décadas del siglo XX migraron hacia la capital atraídos por la naciente industrialización y la expansión de los servicios urbanos.

En Lima, Negreiros ingresó a la Escuela Nacional de Policía y posteriormente continuó su formación en el Colegio Modelo de la capital, para luego establecerse en el puerto del Callao. Quienes lo conocieron en esos años lo describieron como un hombre de contextura ancha y fuerte, de rostro cuadrangular y orejas prominentes, de mirada bondadosa pero de mentón firme; un temperamento jovial que combinaba con una seriedad notable a la hora de asumir responsabilidades. Esa combinación de cercanía humana y firmeza de carácter sería, según numerosos testimonios posteriores, uno de los rasgos que explican el ascendiente que llegó a tener sobre las bases obreras y policiales con las que tempranamente entró en contacto.

Contrajo matrimonio con Juana Criado Morales, unión de la cual nacería, en 1940, su hijo Luis Negreiros Criado, quien décadas más tarde continuaría la senda sindical y política de su padre dentro de las filas del aprismo.

2. De cabo de policía a rebelde: las insurrecciones de 1931 y 1932

A comienzos de la década de 1930, Negreiros Vega se desempeñaba como cabo del Tribunal Marítimo, dentro de la institución policial. El Perú atravesaba entonces una etapa de honda inestabilidad política: en 1930 había caído el régimen de Augusto B. Leguía tras once años de gobierno, y el país quedó sumido en sucesivas asonadas militares, entre ellas la del comandante Luis Miguel Sánchez Cerro, que instauraría un gobierno de mano dura frente a las nuevas fuerzas políticas emergentes, entre ellas el recién fundado Partido Aprista Peruano.

El 20 de febrero de 1931, Negreiros participó en la rebelión policial encabezada por el general Pedro Pablo Martínez contra el gobierno de Sánchez Cerro, su primer episodio documentado de insubordinación frente al poder establecido. Año y medio después, en julio de 1932, tomó parte en la llamada revolución de Huaraz, un levantamiento armado contra la dictadura de Sánchez Cerro que se enmarcó en la ola de sublevaciones apristas y antigubernamentales que sacudieron distintas regiones del país en esos años, entre ellas la más conocida y sangrienta insurrección de Trujillo de 1932. En esa jornada de Huaraz, Negreiros combatió junto a Carlos Phillips y bajo el mando del mayor Raúl López Mindreau, figuras que también se convertirían en referentes del sindicalismo y del aprismo temprano.

La participación en la revolución de Huaraz le costó la prisión. Ese fue apenas el primero de varios encarcelamientos que jalonarían su vida: la cárcel, lejos de amedrentarlo, se convirtió en el espacio donde forjó su formación política e ideológica.

3. Los años de cárcel: la universidad del preso político

En 1935, Negreiros fue nuevamente detenido, esta vez por realizar labores de propaganda política dentro de las filas policiales, un adoctrinamiento que las autoridades consideraron subversivo. Recluido en el penal de El Sexto, fundó allí una institución denominada "Pro Cultura", cuyo propósito declarado era elevar el nivel educativo de los guardias mediante la capacitación y la organización, pero que en realidad encubría una depurada labor de formación ideológica de contenido aprista, razón por la cual fue denunciado.

Fue precisamente en prisión donde Negreiros, autodidacta incansable y explorador permanente del conocimiento, absorbió las enseñanzas de los líderes veteranos —muchos de ellos viejos anarquistas y sindicalistas de larga trayectoria— con quienes compartió cautiverio. De ellos aprendió máximas de disciplina espiritual que marcarían su estilo de conducción: la importancia de mantener la serenidad ante la adversidad y la convicción de que el liderazgo auténtico se ejerce convenciendo, no imponiendo. Ese mismo año se fundaron, dentro del sistema carcelario, las escuelas de Educación Sindical vinculadas a las Universidades Populares González Prada, impulsadas por dirigentes como Arturo Sabroso en el penal de El Frontón y Ricardo Temoche en El Sexto, experiencias que se convertirían en antecedente directo del posterior trabajo educativo sindical de Negreiros.

Salió en libertad en 1938, después de años de reclusión intermitente, con una formación política mucho más sólida que la de un simple activista de base: Negreiros egresó de la cárcel convertido en un cuadro dirigente capaz de organizar, educar y conducir masas obreras.

4. El motorista tranviario: nace un líder sindical

Al recuperar la libertad en 1938, Negreiros ingresó a trabajar como motorista de los tranvías eléctricos de Lima, específicamente en la línea que conectaba Lima con San Miguel. El oficio, aparentemente modesto, resultó decisivo: le permitió tender redes con otros trabajadores del transporte urbano y, poco después, ser elegido Secretario General de la Federación de Motoristas, Conductores y Anexos, cargo desde el cual desplegó una intensa labor gremial entre 1938 y 1942.

Durante esos años negoció y participó en sucesivos pactos colectivos entre la Federación y las Empresas Eléctricas Asociadas, logrando mejoras salariales y laborales sustanciales para los trabajadores del riel. Junto con Ricardo Temoche, fundó la Escuela Sindical "Salomón Ponce", bautizada así en homenaje al obrero tranviario asesinado por las fuerzas del régimen leguiísta el 23 de mayo de 1923. Esta escuela se convirtió en modelo replicado en cerca de una docena de instituciones similares que llegaron a funcionar en distintos puntos de Lima, evidencia de la convicción de Negreiros de que la educación popular y la formación sindical constituían el instrumento decisivo para elevar las condiciones de vida de la clase trabajadora peruana.

Fue en esta etapa cuando se consolidó su cercanía con Arturo Sabroso Montoya, veterano dirigente sindical aprista con quien compartiría, en adelante, buena parte de su trayectoria gremial e internacional. Junto a Isaac Molero, otro destacado líder del gremio, Negreiros desplegó también su ingenio para poner al servicio de la actividad política clandestina del partido los propios recursos del oficio tranviario, en los años en que el aprismo se movía en la semilegalidad y la persecución.

5. 1944: la fundación de la Confederación de Trabajadores del Perú

El primero de mayo de 1944, ante la tumba del pensador socialista José Carlos Mariátegui, Negreiros pronunció, junto a Arturo Sabroso Montoya, un discurso breve pero contundente con el que quedó fundada la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), la central sindical que aglutinaría durante décadas al movimiento obrero organizado del país. En esa fundación, Negreiros alcanzó la Secretaría General de la nueva confederación, consolidando en un solo liderazgo su prestigio como dirigente tranviario y su ascendiente en el conjunto del movimiento sindical peruano.

La proyección de Negreiros trascendió pronto las fronteras nacionales. Entre 1940 y 1944 viajó junto a Sabroso a distintos congresos sindicales internacionales, entre ellos uno celebrado en Filadelfia —en el marco de una conferencia de la Organización Internacional del Trabajo— y otro en Santiago de Chile, experiencias que le permitieron vincular al sindicalismo peruano con las corrientes obreras hemisféricas. En 1948 contribuyó activamente a la formación de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), de la cual Arturo Sabroso fue el primer Secretario General, consolidando así la proyección continental de la CTP.

Reorganizó además la Federación de Trabajadores en Petróleos y Anexos del Perú, extendiendo su labor organizativa a un sector estratégico de la economía nacional. Para fines de los años cuarenta, Negreiros Vega era, sin exageración, el sindicalista más influyente del Perú.

6. El golpe de Odría y el cerco sobre el aprismo

El 27 y 28 de octubre de 1948, el general Manuel A. Odría encabezó un golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de José Luis Bustamante y Rivero, con quien el Partido Aprista Peruano había mantenido una alianza inicial que degeneró después en abierta confrontación, agravada por hechos como el asesinato —nunca esclarecido— de Francisco Graña Garland, director del diario La Prensa, atribuido por sus adversarios a sectores apristas. Odría, ya conocido por su antiaprismo declarado y que había ocupado el Ministerio de Gobierno y Policía desde enero de 1947, instauró tras el golpe una Junta Militar que suprimió las garantías individuales y desató una represión sistemática contra el APRA y el Partido Comunista.

El artífice de esa represión fue Alejandro Esparza Zañartu, primero Director de Gobierno y luego Ministro de Gobierno, cuya brigada política persiguió, encarceló, torturó y deportó a centenares de militantes apristas a lo largo de todo el régimen. Ante el acoso, Víctor Raúl Haya de la Torre, jefe fundador del partido, se vio obligado a solicitar asilo en la embajada de Colombia en Lima el 3 de enero de 1949, permaneciendo confinado en ella durante más de cinco años, mientras el gobierno le retiraba arbitrariamente la nacionalidad peruana.

En ese contexto de acoso sistemático, la dirigencia partidaria fue cayendo presa una tras otra. En 1948, cuando Arturo Sabroso fue apresado, Negreiros asumió en su reemplazo la Secretaría General de la CTP. Simultáneamente pasó a integrar el Comando Nacional de Acción clandestino del APRA, compartiendo la Secretaría General Colegiada del partido junto con Carlos Manuel Cox y Luis Felipe de las Casas Grieve. Cuando Cox y De las Casas cayeron sucesivamente presos, Negreiros quedó solo al frente del partido, asumiendo con ello la máxima responsabilidad política aprista en uno de los momentos más críticos de su historia, al tiempo que continuaba como cabeza del movimiento sindical peruano a través de la CTP.

7. Secretario General del Partido: la clandestinidad de 1949-1950

Con el partido proscrito y su jefe máximo asilado, Haya de la Torre encargó formalmente a Negreiros la conducción del Partido Aprista Peruano, cargo que ejerció entre 1948 y 1950. La responsabilidad no era menor: se trataba de sostener la organización, mantener la moral de miles de militantes perseguidos, encarcelados o desterrados, y preservar activa la estructura clandestina del partido frente al cerco cada vez más estrecho de la policía política.

Negreiros cumplió, según sus biógrafos partidarios, los tres deberes que Haya de la Torre exigía a todo militante aprista: el deber sindical, el deber político y el deber cultural. Como sindicalista, fue creador y organizador de sindicatos y federaciones; como dirigente político, llegó a la máxima instancia partidaria; y como militante cultural, se formó y se preparó de manera constante, convencido de que solo la elevación intelectual permitía a un dirigente estar a la altura de responsabilidades históricas de esa magnitud.

Cambiaba constantemente de domicilio para escapar a la vigilancia de los "soplones" de la brigada de Esparza Zañartu, que lo buscaba sin tregua. Uno de sus refugios se ubicó cerca de la avenida Mariátegui, en el distrito de Jesús María. A pesar de la persecución, mantuvo activa la organización partidaria y sindical, convirtiéndose, en palabras de sus contemporáneos, en un hombre temible para la dictadura por su dinamismo, su inteligencia y su decisión.

8. "A mí me van a agarrar muerto": el atentado de 1949

El 14 de mayo de 1949, Negreiros sufrió un primer atentado contra su vida, del cual logró salir con vida. Lejos de disuadirlo, el episodio pareció confirmarle que su destino estaba sellado. A su amigo y compañero de partido Laureano Carnero Checa —quien años después relataría el episodio en un artículo periodístico— le confesó, mostrándole el revólver que le habían obsequiado unos tranviarios mexicanos durante su etapa como dirigente de la CTP, que a él no lo tomarían con vida.

A mí me van a agarrar muerto.  — Luis Negreiros Vega, según el testimonio de Laureano Carnero Checa

Ese presentimiento, recogido por varios de quienes lo trataron en sus últimos meses, retrata a un dirigente plenamente consciente del riesgo que corría y, aun así, decidido a no abandonar su puesto de lucha. Mientras el cerco represivo se estrechaba y sus compañeros de dirección colegiada, Cox y De las Casas, caían presos uno tras otro, Negreiros permaneció al frente del partido y de la central obrera, sabiendo que esa doble responsabilidad lo convertía en el blanco prioritario de la dictadura.

9. El 23 de marzo de 1950: el asesinato en Petit Thouars

La noche del 23 de marzo de 1950, Negreiros fue citado —según la versión difundida después por la organización clandestina del APRA, a través de un delator infiltrado— a una reunión en la esquina de las avenidas 28 de Julio y Petit Thouars, en el centro de Lima. Apenas descendió del automóvil que lo trasladaba en secreto, una ráfaga de metralleta disparada por agentes de la policía política rompió el silencio de la calle. Negreiros cayó con la cabeza y el cuello acribillados por disparos hechos por la espalda; las crónicas de la época hablan de entre veinte y veintinueve balazos recibidos.

La policía de entonces jamás investigó el crimen. La versión oficialista intentó presentarlo como un ajuste de cuentas o un episodio confuso, mientras que la organización clandestina aprista denunció que se trató de una emboscada planificada, en la que el propio delator habría identificado a Negreiros ante los agentes apostados en la esquina antes de que estos abrieran fuego. Historiadores y memorialistas del aprismo, como César García Agurto, atribuyeron la responsabilidad última del crimen al círculo dirigente de la dictadura, singularmente a los generales Zenón Noriega y al todopoderoso Esparza Zañartu, verdadero artífice de la represión antiaprista durante el odriato.

Al momento de su muerte, Negreiros ostentaba simultáneamente la Secretaría General de la CTP y la Secretaría General del Partido Aprista Peruano, una acumulación de responsabilidades que, paradójicamente, tanto había fortalecido su prestigio entre los trabajadores como había cimentado su condición de objetivo prioritario para el régimen.

10. La repercusión: de las cárceles peruanas a la prensa internacional

La noticia del asesinato corrió con rapidez entre los presos políticos apristas confinados en distintos penales del país. Quienes se encontraban recluidos en El Sexto se enteraron a través del diario limeño Última Hora, cuyo titular anunciaba escuetamente la caída del dirigente. El impacto emocional entre los militantes encarcelados, imposibilitados de reaccionar ante la noticia, fue profundo: el episodio se transformó, según numerosos testimonios recogidos posteriormente por la prensa partidaria, en un símbolo de resistencia que alimentó la moral de los perseguidos durante los años más duros del odriato.

El crimen tuvo eco fuera de las fronteras peruanas. La Federación Americana del Trabajo (AFL) emitió una enérgica protesta internacional por el asesinato, calificándolo como un nuevo capítulo en la lista de mártires obreros de América y llamando a la solidaridad continental de las clases trabajadoras frente a la represión de los gobiernos totalitarios de la región. La revista estadounidense Time también se ocupó del crimen, recogiendo la versión difundida por la organización clandestina aprista sobre las circunstancias de la emboscada y concluyendo que buena parte de la opinión pública peruana llegaría a considerar a Negreiros como un mártir de sus convicciones políticas.

En el Perú, dirigentes y escritores vinculados al aprismo dedicaron a su memoria numerosos textos conmemorativos en las décadas siguientes. El destacado intelectual y político Luis Alberto Sánchez, una de las figuras históricas más prestigiosas del partido, escribió en distintas ocasiones sobre Negreiros, describiéndolo como un hombre fraterno, sencillo, leal e inteligente, representante genuino de un sector popular que había sabido tomar con valentía el rumbo de su propio destino.

11. Legado histórico y memoria

11.1 Homenajes institucionales

El reconocimiento oficial a la figura de Negreiros Vega se hizo esperar varias décadas, en sintonía con los vaivenes de la propia historia política peruana respecto del aprismo. En 2009, durante el segundo gobierno de Alan García Pérez, se inauguró en su honor el Hospital Luis Negreiros Vega, dependiente de EsSalud, en el Callao, ciudad donde el dirigente había residido buena parte de su vida adulta. Ese mismo año se realizó también un homenaje público en el propio cruce de las avenidas 28 de Julio y Petit Thouars, el lugar donde fue asesinado.

En 2008, con motivo del centenario de su nacimiento, el Partido Aprista Peruano organizó una ceremonia conmemorativa en el paraninfo de la Universidad Nacional Federico Villarreal, a la que asistieron sus hijos, dirigentes históricos de la CTP y representantes de distintas fuerzas políticas, incluidas voces ajenas al aprismo que reconocieron públicamente la vigencia de su lucha en defensa de los derechos laborales.

11.2 Continuidad familiar: Luis Negreiros Criado

El legado de Negreiros Vega tuvo una prolongación directa en la trayectoria de su hijo, Luis Negreiros Criado, nacido en Lima el 18 de diciembre de 1940. Iniciado en la política aprista desde los dieciséis años, Negreiros Criado ejerció como secretario general de la Juventud Aprista Peruana, ocupó distintos cargos en la dirección nacional del partido —incluida la Secretaría General entre 1987 y 1989— y desarrolló paralelamente una extensa carrera como dirigente sindical portuario en el Callao. Fue elegido diputado en varias legislaturas entre 1978 y 1992, llegando a presidir la Cámara de Diputados en el periodo 1985-1986, y posteriormente congresista de la República entre 2001 y 2011. Su trayectoria constituye, en el relato partidario aprista, una suerte de continuidad histórica del sacrificio paterno convertido en servicio público.

11.3 Un símbolo en la narrativa aprista

Dentro del calendario conmemorativo que el aprismo ha mantenido a lo largo de su historia —en el que se recuerdan fechas como la revolución de Trujillo de 1932 o el proceso judicial contra Haya de la Torre—, el 23 de marzo ocupa un lugar particular como fecha del asesinato de Negreiros Vega. Su nombre se inscribe así junto al de otros dirigentes obreros caídos en distintos episodios de represión antiaprista a lo largo del siglo XX, como Salomón Ponce, el tranviario asesinado en 1923 cuya memoria el propio Negreiros había honrado años antes al bautizar con su nombre la primera escuela sindical que fundó.

La construcción de Negreiros como mártir aprista responde a una operación de memoria política deliberada por parte del partido: la de presentar a sus dirigentes caídos como encarnación del sacrificio personal al servicio de una causa colectiva. Más allá de esa dimensión simbólica, sin embargo, la trayectoria efectivamente documentada de Negreiros Vega —su origen humilde, su paso por la cárcel, su ascenso desde la base obrera tranviaria hasta la conducción de la central sindical más importante del país y, finalmente, la máxima jefatura partidaria— lo sitúa como uno de los casos más representativos de liderazgo popular en la historia sindical peruana del siglo XX.

12. Conclusión

La vida de Luis Negreiros Vega resume, en apenas cuarenta y dos años, buena parte de las tensiones centrales de la historia política y social del Perú del siglo XX: la migración provinciana hacia la capital, la formación de una clase obrera urbana organizada, el surgimiento del Partido Aprista Peruano como fuerza de masas, y el ciclo recurrente de persecución y represión que ese partido sufrió bajo distintos regímenes autoritarios. Desde su formación como cabo de policía y su temprana rebeldía frente a las dictaduras de los años treinta, pasando por su reinvención como motorista tranviario y dirigente sindical, hasta su conducción simultánea de la CTP y del Partido Aprista en la clandestinidad, Negreiros construyó una trayectoria de ascenso social y político poco común para un hombre de origen humilde en el Perú de su tiempo.

Su asesinato el 23 de marzo de 1950, en una calle del centro de Lima, selló esa trayectoria con el sello del sacrificio que la tradición aprista ha reivindicado desde entonces como el de un mártir de la causa obrera y democrática. Independientemente de la lectura política que se haga de esos hechos, la documentación histórica disponible confirma que Negreiros Vega fue, en efecto, una de las víctimas de la represión sistemática ejercida por la dictadura de Manuel A. Odría contra el movimiento aprista y sindical peruano, y que su figura permanece, más de siete décadas después, como referencia obligada al hablar del sindicalismo y del aprismo del siglo XX.

Fuentes consultadas

      Infobae Perú, "Luis Negreiros Vega, el revolucionario que terminó asesinado con más de 20 disparos" (30 de noviembre de 2022).

      La República, "Hospital Luis Negreiros Vega: ¿quién fue el líder ancashino que dio nombre al hospital de EsSalud?" (28 de febrero de 2023).

      Agencia Andina, "Partido Aprista conmemora centenario del nacimiento de Luis Negreiros Vega".

      García Agurto, César, Tiempos de Tiranía. Páginas de una historia inédita, capítulo "Un crimen execrable: Luis Negreiros Vega".

      Sánchez, Luis Alberto, editorial sobre Luis Negreiros Vega, diario La Tribuna (27 de marzo de 1980).

      Ramírez Novoa, Ezequiel, artículo sobre Luis Negreiros Vega, El Observador (6 de abril de 1983).

      Hermoza Negreiros, Daniel; Hermoza Del Pozo, Ana Magdalena, "Luis Negreiros Vega: murió al pie de su ideal revolucionario".

      Congreso de la República del Perú, semblanza biográfica de Luis Alberto Negreiros Criado, Museo del Congreso.

      Wikipedia en español, "Luis Negreiros Criado".

      Find a Grave, memorial de Luis Negreiros Vega (1908-1950).

      Blog Herbert Cajo Escudero, semblanza de Luis Negreiros Vega.

      Blog "Neo Aprismo", calendario conmemorativo aprista.

 

Nota: este documento es un ensayo de divulgación histórica elaborado a partir de fuentes secundarias de acceso público, en su mayoría vinculadas a la tradición conmemorativa del Partido Aprista Peruano. Como ocurre con buena parte de la historiografía sobre dirigentes políticos caídos en circunstancias violentas, algunos detalles del relato —en particular los referidos a la delación y a las órdenes directas del crimen— provienen de versiones partidarias que no fueron esclarecidas por una investigación judicial independiente en su momento.

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