Artículos periodísticos y de investigación

Translate

2 de marzo de 2026

José Ortega y Gasset: Un gran periodista cultural de la España del siglo XX

JOSÉ ORTEGA Y GASSET: UN GRAN PERIODISTA CULTURAL DE LA ESPAÑA DEL SIGLO XX

José Ortega y Gasset - Universo Lorca

José Ortega y Gasset - Universo Lorca


Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

PERIODISMO CULTURAL

El periodismo es un arte, una técnica y una profesión dedicada a recopilar, verificar, analizar y difundir información relevante sobre hechos actuales para informar a la sociedad. Su objetivo principal es ofrecer datos veraces y oportunos que permitan a los ciudadanos tomar decisiones informadas y ejercer sus plenos derechos.

Por sus especialidades temáticas, el periodismo se clasifica en periodismo político, periodismo deportivo, periodismo económico, periodismo de investigación y periodismo cultural.

Periodismo político: Analiza gobiernos, partidos políticos, procesos electorales y políticas públicas, con énfasis en sistemas políticos y debates en las sociedades, países y naciones del mundo.

Periodismo deportivo: Cubre eventos, atletas y análisis de competiciones, es muy popular por su conexión con audiencias masivas.

Periodismo económico: Informa sobre finanzas, mercados y negocios, requiriendo habilidades de interpretación compleja.

Periodismo de investigación: Revela hechos ocultos mediante pesquisa profunda, como corrupción o crímenes.

Periodismo cultural: El periodismo cultural es la rama del periodismo dedicada a informar, analizar e interpretar los hechos y procesos relacionados con la cultura en sus múltiples expresiones: literatura, arte, filosofía, música, danza, cine, teatro, patrimonio, pensamiento, eventos culturales y debates intelectuales para promover la sociedad. No se limita a anunciar eventos; busca comprender y explicar el sentido de las obras y fenómenos culturales, contextualizándolos histórica y socialmente.

El objetivo del periodismo cultural es informar, analizar y reflexionar sobre la cultura y su impacto en la sociedad.

El perodismo cultural incluye reseñas de libros, películas y exposiciones,entrevistas a escritores, artistas e intelectuales, crónicas de eventos culturales (festivales, congresos, presentaciones), ensayos breves de interpretación sobre tendencias culturales, análisis del impacto social de movimientos artísticos o ideas filosóficas.

El periodismo cultural es importante porque promueve la cultura, fomenta la crítica y la reflexión, y ayuda a entender y explicar con precisión y claridad la sociedad.

Comentar una novela de Mario Vargas Llosa, por ejemplo, no es solo resumirla, sino explicar su contexto, su estilo y su relevancia en la tradición literaria peruana y latinoamericana.

 El periodismo cultural se caracteriza por lo siguiente:

Análisis y reflexión: El periodismo cultural busca analizar y reflexionar sobre la cultura, más allá de simplemente informar sobre eventos o noticias.

Contextualización histórica: Relaciona la obra con su tiempo.

Diversidad de temas: El periodismo cultural abarca una amplia variedad de temas, desde la literatura y la arte hasta la música y el cine.

Enfoque crítico: El periodismo cultural a menudo adopta un enfoque crítico, analizando y cuestionando la cultura y su impacto en la sociedad.

Función pedagógicaForma criterio en la gran legión de lectores de una sociedad.

Lenguaje claro y eleganteTrata de llegar a un público amplio sin perder calidad intelectual.

Profundidad interpretativaVa más allá de la noticia inmediata.

Rigor informativo: Investigación y verificación de datos.

Algunos de los tipos de periodismo cultural son:

Crítica cultural: Se enfoca en la crítica de obras de arte, literatura, música, cine, etc.

Periodismo de arte: Se enfoca en la cobertura de eventos y noticias relacionadas con la arte y la cultura.

Periodismo literario: Se enfoca en la cobertura de la literatura y los escritores.

Periodismo musical: Se enfoca en la cobertura de la música y los músicos.

El periodismo cultural es importante porque ayuda a promover la cultura y a hacerla más accesible a un público más amplio; porque fomenta la crítica y la reflexión sobre la cultura y su impacto en la sociedad y porque ayuda a entender y explicar la sociedad y su cultura, lo que es fundamental para la toma de decisiones informadas.

Entre los periodistas culturales más destacados de España en el siglo XX (crítica literaria, crónica, ensayo cultural, crítica de arte,danza, teatro, música, etc.) podemos mencionar a los siguientes:

 

Azorín (José Martínez Ruiz, 1873-1967)maestro del periodismo literario y costumbrista, colaboró en El Imparcial, ABC y otros medios. Sus crónicas y artículos sobre literatura, paisaje español y cultura cotidiana son referentes del estilo impresionista y reflexivo. Considerado uno de los mejores prosistas del siglo XX español.

 

Julio Camba (1884-1962)cronista humorístico y viajero excepcional, escribió en El Mundo, ABC y La Nación. Sus crónicas sobre costumbres, viajes y observaciones culturales, como La rana viajera o sus textos sobre América, son clásicos del periodismo literario español, con ironía y agudeza.

 

Manuel Chaves Nogales (1897-1944)considerado el mejor periodista español del siglo XX, dirigió Ahora y escribió crónicas magistrales sobre cultura, tauromaquia, flamenco y figuras artísticas. Exiliado tras la Guerra Civil, sus obras como Juan Belmonte, matador de toros o Las máscaras del héroe combinan periodismo y literatura de alto nivel.

 

Gaziel (Agustí Calvet, 1887-1964)intelectual y director de La Vanguardia (1919-1936). Sus artículos y crónicas sobre política, literatura y cultura catalana/española son profundos y elegantes. Exiliado en Francia, escribió memorias y ensayos culturales de gran valor.

 

Carmen de Burgos (Colombine, 1867-1932)primera mujer periodista profesional en España. Colaboró en El Heraldo de Madrid, ABC y otros. Escribió sobre literatura, feminismo, teatro y cultura popular; pionera en entrevistas y crónica social-cultural.

 

César González-Ruano (1903-1965)cronista prolífico y elegante en ABC, Informaciones y Pueblo. Maestro de la columna y el artículo cultural, con textos sobre literatura, arte, toros y vida madrileña. Su estilo barroco y culto lo convierte en figura clave de la posguerra.

 

Francisco Umbral (1932-2007)aunque activo hasta el siglo XXI, su obra fundamental se desarrolla en la segunda mitad del XX. Columnista en El País, Diario 16, ABC. Crítico literario, cronista de la movida, la cultura pop y la Transición; autor de memorias y ensayos como Mortal y rosa.

 

Mariano de Cavia (1859-1920)cronista modernista de finales del XIX y principios del XX, escribió en El Liberal y El Imparcial y sus artículos sobre arte, literatura y vida cotidiana influyeron en generaciones posteriores.

 

Ramón Gómez de la Serna, autor de ensayos y crónicas vanguardistas en prensa.

 

María Luz Moralesprimera mujer directora de periódico en España, en La Vanguardia durante la República; crítica literaria.

 

Sofía Casanovacorresponsal y cronista en ABC, con textos sobre cultura y guerra.

 

Víctor de la Serna o Wenceslao Fernández Flórez, autor de crónicas costumbristas y literarias.

 

José Ortega y Gasset, autor de artículos filosóficos y culturales en El Sol y Revista de Occidente, que fundó; periodista de nota y que explicaremos en las líneas siguientes como un gran periodista cultural de la España del siglo XXI.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET: UN GRAN PERIODISTA CULTURAL 

José Ortega y Gasset fue el arquitecto intelectual de la España del siglo XX. No solo fue un filósofo de primer orden, sino el periodista cultural por excelencia, entendiendo el periódico no como un medio efímero, sino como la plataforma esencial para modernizar la mente de un país. Para Ortega, la prensa era el "púlpito de la modernidad". Fue, en definitiva, el hombre que enseñó a los españoles a pensar sobre su propia realidad a través de la prensa diaria.

Ortega no escribía para una torre de marfil. Su misión era la pedagogía social. Creía que para que España se incorporara a la modernidad europea, era necesario elevar el nivel cultural de la "masa" (un concepto central en su obra).

"Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo." — Esta máxima resume su periodismo: entender el entorno para poder transformar al individuo.

Nacido en el seno de una familia profundamente vinculada al periodismo —su padre, José Ortega Munilla, dirigió El Imparcial, fundado por su abuelo Eduardo Gasset—, Ortegay Gasset "nació sobre una rotativa", como se ha dicho en biografías recientes, y el periodismo marcó toda su trayectoria intelectual.

 

Su labor periodística no fue meramente accesoria: fue un instrumento esencial para intervenir en la realidad social, elevar el nivel cultural de España y difundir ideas europeas en un país que él diagnosticaba como "invertebrado". 

 

El periodismo le permitió a José Ortega y Gasset llegar a un público amplio, pulir sus ideas en contacto con los hechos actuales y convertir la filosofía en algo vivo y accesible, lejos de la academia pura.

José Ortega y Gasset (1883-1955) fue un filósofo, ensayista y periodista español  de talla internacional, que incorporó el periodismo como una dimensión esencial de su vida intelectual y se destacó como uno de los grandes periodistas culturales de la España del siglo XX. 

Su obra periodística es una muestra de su compromiso con la cultura, la filosofía y la sociedad de su época. Su obra periodística constituyó un puente fecundo entre la reflexión filosófica, el análisis político y la divulgación cultural, convirtiendo el periódico en un espacio de formación cívica y educación intelectual.

El periodismo cultural de Ortega trascendió las fronteras españolas. Su influencia se proyectó hacia América Latina, donde fue leído como maestro de pensamiento moderno y modelo de intelectual comprometido con su tiempo. 

Ortega y Gasset fue un periodista cultural en el sentido más amplio de la palabra. Sus artículos y ensayos abordaban temas como la literatura, la filosofía, la historia, la política, el arte, la técnica y la sociedad, y siempre lo hacía con una perspectiva crítica y reflexiva. Su objetivo era entender y explicar la realidad de su época, y para ello se valía de su amplia cultura y su aguda inteligencia.

Ortega y Gasset dirigió, impulsó y colaboró en medios clave: fundó el semanario España (1915), fue figura decisiva en la creación de El Sol (1917), dirigió Revista de Occidente (1923-1936), y mantuvo columnas en diarios de Argentina y en revistas como Blanco y Negro y El Socialista. Su periodismo abarcó géneros diversos: artículos políticos y editoriales, ensayos estéticos, críticas literarias, folletones filosóficos, crónicas de viaje y obituarios.

Desde joven, Ortega y Gasset demostró una profunda vocación periodística, influida por su entorno familiar: hijo del reputado periodista José Ortega Munilla (director de El Imparcial) y nieto de Eduardo Gasset y Artime (fundador del mismo diario). Esta herencia lo llevó a publicar su primer artículo en prensa a los 19 años, en el Faro de Vigo.

Ortega y Gasset defendía que el periodismo y la filosofía son inseparables: consideraba el periódico como la "plazuela intelectual" donde dialogar con la sociedad, más allá de los límites de la academia y el libro, que juzgaba insuficientes para transformar la cultura española. La obra periodística de Ortega y Gasset rompió fronteras académicas y se insertó en la dinámica social de su tiempo, consolidando la figura del “aristócrata en la plazuela”: alguien que, fiel a su vocación filosófica, interviene en la esfera pública con el propósito de educar y transformar. En el “Prólogo para alemanes” de La rebelión de las masas, Ortega señaló: “Quien quiera crear algo tiene que aceptar ser aristócrata en la plazuela... dócil a la circunstancia, he hecho que mi obra brote en la plazuela intelectual que es el periódico”.

José Ortega y Gasset concebía el periódico como herramienta para elevar el nivel cultural, educar y generar opinión independiente. Su estilo privilegiaba la claridad y la precisión léxica, ejerciendo un liderazgo intelectual fuera del ámbito estrictamente filosófico. Sostenía que los artículos periodísticos llegaban al público más amplio: “Sus artículos llegan al médico, al abogado, al juez, que los comentan después en la barbería”.

Ortega practicó un periodismo de ideas elevado: sus artículos no eran mera información, sino análisis profundos que buscaban "salvar" a España mediante la cultura y la europeización. Combinaba rigor intelectual con un estilo literario ágil, irónico y accesible, capaz de llegar tanto a élites como a lectores cultivados. Como se ha señalado en estudios recientes (por ejemplo, en obras como Nací sobre una rotativa de Ignacio Blanco), el periodismo fue determinante en la forma y el fondo de su filosofía: le obligaba a confrontar ideas abstractas con la realidad inmediata, a dudar de lo establecido y a proponer una "nueva sensibilidad" para el siglo XX.Su legado periodístico-cultural incluye: Elevación del nivel del debate público en España; difusión masiva de la cultura europea moderna; creación de proyectos editoriales que perduraron (la Revista de Occidente se reanudó tras su muerte); influencia en generaciones posteriores, desde la Generación del 27 hasta intelectuales latinoamericanos.


Para Ortega, el periodismo no era una actividad secundaria ni meramente informativa. Lo entendía como una tarea de orientación histórica, una forma de intervenir en la vida pública para elevar el nivel cultural de la sociedad española. Desde muy joven colaboró en diarios como El Imparcial, donde comenzó a perfilar un estilo que combinaba rigor conceptual y claridad expresiva.


Su pensamiento partía de una convicción central: España necesitaba una profunda renovación cultural. El artículo periodístico se convirtió así en instrumento de reforma espiritual y política.


La dimensión cultural de su periodismo alcanzó su punto culminante con la fundación de la Revista de Occidente en 1923, la que dirigió hasta 1936.. Esta publicación introdujo en España las corrientes filosóficas, científicas y literarias más avanzadas de Europa. Gracias a ella, autores como Husserl, Heidegger, Spengler o Einstein comenzaron a ser conocidos en el ámbito hispánico. Esta publicación se convirtió en el principal vehículo de introducción en España (y en gran medida en América Latina) de las corrientes filosóficas, científicas y artísticas europeas más avanzadas: tradujo y comentó a autores como Husserl, Spengler, Simmel, Huizinga, Russell o Heidegger. Fue un puente cultural decisivo en una España que buscaba modernizarse. Esta revista fue un puente con el mundo, el canal por el cual llegaron a España (y a Hispanoamérica) las vanguardias artísticas, la nueva psicología, la física cuántica y la filosofía alemana. Se convirtió en el espacio de encuentro de la Generación del 27, uniendo la creación literaria con el pensamiento científico.


José Ortega y Gasset comenzó muy joven colaborando en El Imparcial, el diario familiar, donde publicó sus primeros artículos.Este periódico, uno de los más influyentes de España a finales del siglo XIX y principios del XX, fue fundado en 1867 por su abuelo materno, Eduardo Gasset y Artime, un destacado liberal que lo convirtió en un referente del periodismo moderno y de orientación liberal. Tras la muerte del fundador (en 1884, poco después del nacimiento de Ortega), el diario pasó a ser dirigido por su padre, José Ortega Munilla (periodista, novelista y académico), y estuvo ligado a la familia Gasset-Ortega.José Ortega y Gasset (Madrid, 1883-1955) creció en un ambiente impregnado de periodismo: la redacción de El Imparcial era casi una extensión de su hogar familiar. Publicó su primer artículo en el diario en 1904 (con apenas 21 años), titulado «El poeta del misterio», en el suplemento literario Los Lunes de El Imparcial.Su colaboración fue intensa y regular, especialmente entre 1911 y 1917, período en el que escribió numerosos artículos, crónicas, reseñas y textos políticos. Durante su estancia en Alemania (1905-1907), envió series como «Notas de Alemania» o «La Universidad española y la Universidad alemana». Sus escritos en el diario contribuyeron a su proyección como intelectual joven y crítico con la situación española de la Restauración.La relación terminó abruptamente en 1917, cuando Ortega publicó el artículo «Bajo el arco en ruina» (11 de junio), una dura crítica a la monarquía de Alfonso XIII y al sistema político vigente. Esto chocó con la línea editorial más moderada y liberal del periódico (propiedad familiar y vinculado al Partido Liberal, donde destacaba su tío Rafael Gasset). Tras el enfrentamiento, Ortega abandonó El Imparcial, al igual que otros colaboradores.En resumen, El Imparcial representó el punto de partida periodístico de Ortega: allí se formó como escritor público, ejerció un periodismo intelectual y combativo.


José Ortega y Gasset fue el fundador y primer director del semanario España en 1915España (subtitulado Semanario de la vida nacional) fue una publicación semanal de orientación política e intelectual que apareció en Madrid el 29 de enero de 1915 y se mantuvo hasta 1924. Ortega y Gasset la fundó con el propósito explícito de intervenir en la crítica de la realidad española durante la Restauración borbónica, promover una regeneración nacional desde posiciones europeístas y reformistas, y sacudir las conciencias frente a lo que él y sus colaboradores veían como una política de "alucinación e inepcia".Ortega asumió la dirección desde el primer número hasta finales de 1915 (aproximadamente hasta noviembre o diciembre de ese año, según algunas fuentes precisas que indican su dimisión en noviembre de 1915 por desacuerdos internos y distanciamiento del Partido Reformista, al que inicialmente apoyaba). Durante ese período inicial (1915), ejerció un impulso decisivo: escribió numerosos artículos de fondo, series políticas (como «Política de la neutralidad» o comentarios sobre la Gran Guerra y la posición española), editoriales y textos programáticos. El semanario se convirtió en un foro clave para intelectuales de las generaciones del 98 y del 14.Entre los colaboradores más destacados en esa etapa inicial figuraron: Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Ramón Pérez de Ayala, Luis de Zulueta, Eugenio d´Ors, Fernando de los Ríos y otros como Juan Guixé o incluso aportes puntuales de Miguel de Unamuno. El semanario mantuvo una línea crítica con el turnismo liberal-conservador, defendió la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial (aunque con matices proaliados en muchos colaboradores), abogó por una modernización cultural y política, y se alineó con el regeneracionismo y el europeísmo orteguiano.Tras la salida de Ortega como director (a finales de 1915 o inicios de 1916), la revista continuó bajo otras direcciones (sucesivamente por varios de sus colaboradores) y evolucionó, pero perdió parte de su fuerza impulsora inicial. 


Asimismo, en 1917 participó activamente en la fundación del diario El Sol, desde donde ejerció un periodismo de alta reflexión política y cultural. Sus artículos no solo comentaban la actualidad: la interpretaban con profundidad histórica y filosófica. El diario El Soluno de los periódicos más influyentes e innovadores de la época, dirigido por Nicolás de Urgoiti, donde publicó como folletones dos de sus obras maestras: España invertebrada (1921) y La rebelión de las masas (1930). Estos textos, aparecidos primero en prensa, combinaban diagnóstico político, reflexión cultural y alta filosofía. Fue pieza clave en la creación de este diario, diseñado para ser un periódico "de élite" pero con vocación de servicio público, alejándose del sensacionalismo para centrarse en el rigor intelectual.


Ortega y Gasset colaboró en otros medios como Crisol, Luz, La Nación (Argentina) y publicó series como El Espectador (1916-1934), una especie de revista unipersonal donde meditaba sobre arte, amor, política, literatura y vida cotidiana con un estilo ensayístico-periodístico único.El Espectador no fue solo una publicación, sino una serie de ensayos donde él mismo era el único redactor, observando la vida, el arte y la política con una mirada crítica y estética.

 

Crisol (1931): Ortega participó activamente en la fundación y orientación de este diario republicano, que se publicó en Madrid desde abril de 1931 hasta 1933 (con subtítulo inicial Diario de la República). Surgió como escisión de El Sol tras desavenencias con Nicolás María de Urgoiti y parte del equipo. Dirigido por Félix Lorenzo (con Ortega como ideólogo principal, editorialista y supervisor de colaboraciones), contó con firmas como Azorín, Fernando de los Ríos, Américo Castro, Ramón Pérez de Ayala, Salvador de Madariaga y otros intelectuales de la Generación del 14. Ortega escribió artículos políticos y de fondo defendiendo la Segunda República en sus inicios, aunque con su habitual crítica constructiva y europeísta. Crisol representó su último gran intento de influir directamente en la prensa diaria española durante la República.

 

Luz (1932-1933): Fue la continuación inmediata de Crisol, que cambió de nombre y orientación tras problemas económicos y políticos (incluyendo la necesidad de adaptarse al nuevo contexto republicano). Ortega mantuvo su implicación como colaborador y orientador intelectual, publicando textos en esta etapa efímera (hasta 1933-1934 aproximadamente). Ambas publicaciones (Crisol y Luz) se enmarcan en el período 1931-1934 de su "empresas políticas", analizadas en obras como Las empresas políticas de José Ortega y Gasset: El Sol, Crisol, Luz (1917-1934) de Gonzalo Redondo. Reflejaban su compromiso con una República moderada, liberal y culturalmente regeneradora, aunque Ortega ya mostraba desencanto con ciertos excesos del régimen.

 

La Nación (Argentina, desde 1923): Este fue uno de los vínculos más duraderos y económicamente importantes de Ortega con la prensa hispanoamericana. Colaboró regularmente desde 1923 hasta alrededor de 1940 (con publicaciones puntuales hasta 1952), enviando cientos de artículos (al menos 226 entre 1923 y 1940, según recopilaciones). En La Nación publicó textos clave, como adelantos o fragmentos de obras mayores (La rebelión de las masas, En torno a Galileo), crónicas políticas, reflexiones sobre España, Europa y América Latina, y series sobre temas filosóficos y culturales. Mantuvo una relación especial con Argentina (donde viajó varias veces, en 1916, 1928-1929 y 1939), y el diario porteño le sirvió de tribuna transatlántica durante su exilio parcial y la Guerra Civil. Hubo un episodio de ruptura temporal en los años 30 por desacuerdos editoriales, pero se reanudó. Recopilaciones como Ortega y Gasset en La Nación reúnen estos textos seleccionados por él mismo para dialogar con el público argentino.

 

UN ESTILO PROPIO: CLARIDAD, IRONÍA Y DRAMATIZACIÓN


El estilo periodístico de Ortega se caracterizó por: Claridad pedagógica, evitando el tecnicismo innecesario; Ironía fina, que desnudaba contradicciones sociales y políticas; y Dramatización intelectual, presentando los problemas de España como desafíos históricos urgentes. Obras como La rebelión de las masas —publicada inicialmente en forma de artículos— muestran cómo su pensamiento nacía muchas veces en el espacio periodístico antes de convertirse en libro.

Una de sus frases más célebres define perfectamente su labor periodística: "La claridad es la cortesía del filósofo".

Evitaba el lenguaje críptico para que sus ideas sobre la Razón Vital o la Perspectiva permearan en la sociedad civil.Su prosa era elegante, metafórica y ágil, capaz de tratar temas densos con la fluidez que exige el papel de diario.

CARACTERÍSTICAS DEL PERIODISMO CULTURAL ORTEGUIANO

Algunas de las características que definen el periodismo cultural de Ortega y Gasset son: claridad y precisión, análisis profundo, independencia y compromiso con la cultura.

Claridad y precisión: Su escritura era clara y precisa, lo que le permitía comunicar sus ideas de manera efectiva.

Análisis profundo: Su periodismo era analítico y reflexivo, y buscaba entender las causas y consecuencias de los eventos.

Independencia: Ortega y Gasset fue un periodista independiente, que no se dejó influir por la presión política o económica.

Compromiso con la cultura: Su compromiso con la cultura y la educación era fundamental en su periodismo.

OBRAS RELEVANTES

Algunas de las obras de Ortega y Gasset que reflejan su periodismo cultural son"Meditaciones del Quijote" (1914), ensayo que explora la figura de Don Quijote y su relación con la cultura española;"El tema de nuestro tiempo" (1923), ensayo que aborda la crisis de la cultura europea y la necesidad de una nueva perspectiva;"La rebelión de las masas" (1930), ensayo que analiza la sociedad de masas y la crisis de la democracia; y "España invertebrada" (1921), ensayo que analiza la decadencia de España y la necesidad de una élite dirigente.

CONCLUSIÓN

José Ortega y Gasset fue un intelectual que supo hacer del periodismo una prolongación viva de su filosofía y una herramienta esencial para intervenir en la vida pública y cultural de España. Elevó el periodismo cultural a una categoría superior, convirtiéndolo en ensayo vivo, en reflexión pública y en herramienta de educación, pedagogía, transformación social y elevación espiritual. Su legado demuestra que el periodismo puede ser, a la vez, rigor intelectual, sensibilidad histórica y vocación pedagógica.

Ortega y Gasset fue un periodista cultural integral y ocupa un lugar destacado entre los grandes periodistas culturales de la Españadel siglo XX, no solo por lo que escribió, sino por la manera en que concibió la responsabilidad del intelectual frente a su tiempo, para la solución de sus problemas y la transformación de la sociedad en procura de su crecimiento, desarrollo y progreso permanente.

Su vocación periodística explica en buena medida el por qué su pensamiento sigue siendo tan vigente para entender crisis de masas, identidades nacionales o el rol de la cultura en tiempos de cambio.

El periodismo cultural de Ortega y Gasset ha tenido un impacto duradero en la cultura española y latinoamericana. Su obra ha influido en generaciones de intelectuales, escritores, ensayistas, literatos, filósofos y periodistas, y sigue siendo relevante hoy en día. Su compromiso con la cultura, la educación y la verdad es un ejemplo para todos los que se dedican al periodismo y a la cultura.

El periodismo cultural orteguiano se destacó, en definitiva y fundamentalmente por su claridad, profundidad y compromiso con la cultura de su épóca. Su obra sigue siendo una fuente de inspiración, lectura obligatoria y consulta para todos los que se interesan por la cultura y la sociedad.

Compartir:

Entradas anteriores