PENSAMIENTO, APORTES, OBRAS Y LEGADO DE JÜRGEN HABERMAS
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| Jürgen Habermas, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX e inicios del XXI |
EL PENSAMIENTO HABERMASIANO
El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, es considerado uno de los pensadores más influyentes del siglo XX e inicios del XXI, es la voz más lúcida y persistente de la Ilustración europea en el siglo XX-XXI y uno de los últimos grandes intelectuales públicos de Europa.
Nació el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf y falleció en Starnberg, cerca de Múnich, Alemania, el 14 de marzo de 2026a los 96 años, cerrando una era de la teoría crítica de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt[1]. Hasta sus últimos días mantuvo una extraordinaria lucidez intelectual, intervino en debates públicos sobre Ucrania, Trump, la reunificación alemana, la Unión Europea, defendiendo una integración política más profunda, el multiculturalismo, la bioética y la crítica al posmodernismo.
Habermas creció en un entorno marcado por el nazismo. Con el paladar hendido, fue sometido dos veces a una cirugía correctiva durante la infancia, discapacidad del habla que lo sensibilizó tempranamente con la comunicación.
Estudió en universidades como Gotinga, Zúrich, Bonn y Fráncfort, doctorándose en 1954, y fue ayudante de Th. W. Adorno en el Instituto de Investigación Social (1956-1959), de H.G.Gadamer y de K.Löwith. Fue conocido internacionalmente con su publicación “Conocimiento e interés” (1968).
Fue profesor universitario en Frankfurt y Heidelberg, durante doce años dirigió el Instituto Max Planck de Investigación Social (1971-1983). Ha sido un intelectual público que participó en los debates sobre el pasado nazi, la reunificación alemana, la guerra de Irak, la crisis de la UE, Ucrania y el populismo.Continuó activo hasta su jubilación en 1994, recibiendo premios como el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el año 2003, el Erasmus, el Holberg y el Adorno.
En el contexto del siglo XXI caracterizado por crisis democráticas, desinformación en redes sociales, fragmentación y polarización política, politización de la justicia, criminalización de la política, auge del populismo, crisis de representación, crisis de las democracias liberales, la transformación digital de la esfera pública y la globalización. En un momento de descrédito de las élites, auge de la posverdad, concentración de grandes medios de comunicación, crisis climática existencial y guerras que cuestionan el orden liberal, el pensamiento de Jürgen Habermas sigue siendo una referencia central poderosa e inevitable en el debate público, de renovada relevancia y trascendencia, continúa siendo analizado, discutido, criticado y reinterpretado precisamente porque ofrece una propuesta normativa sólida y potente: una sociedad democrática basada en la comunicación racional, la deliberación pública participativa e inclusiva y el consenso argumentado.
El pensamiento de Jürgen Habermas es una herramienta fundamental e imprescindible para reflexionar y encarar los complejos dilemas de nuestro tiempo en el debate filosófico, político, social y ético contemporáneo.
Si bien es cierto que la aparición y expansión de Internet y de las redes sociales ha ampliado las oportunidades y posibilidades de participación ciudadana y de los profesionales de la información y comunicación, también es verdad que ha generado nuevas formas de manipulación informativa.
Habermas nos recuerda en sus diversas obras que la democracia no es solo votación, sino proceso discursivo que exige instituciones fuertes, sólidamente organizadas y una ciudadanía racional y ética.La razón no es opresiva ni explotadora por naturaleza; su patología surge cuando es instrumentalizada por el poder o por el dinero.
Tras su muerte, Habermas nos dejó una pregunta incómoda: ¿cómo discutimos en democracia cuando las condiciones materiales (medios, algoritmos, desigualdades) erosionan la posibilidad misma de un debate racional e inclusivo? Su respuesta sigue siendo apostar por instituciones que defiendan, protejan y amplíen la deliberación pública democráticamente, en lugar de rendirse e inclinarse al cinismo o al decisionismo que a nada bueno conducen a la humanidad.
En los últimos años de vida, Habermas, el gran filósofo público de la modernidad europea, manifestó categóricamente que la modernidad no ha terminado; solo está en peligro y hay que defenderla a través del pensamiento lúcido, dialógico y sin concesiones. El objetivo final de Habermas es salvar la posibilidad de una convivencia humana basada en la palabra y no en la fuerza, en el diálogo y no en la imposición o el autoritarismo.
El pensamiento de Jürgen Habermas mantiene una vigencia notable en debates actuales sobre democracia y comunicación digital. Desarrolló una teoría crítica centrada en la comunicación, la racionalidad, la democracia deliberativa, la esfera pública, la filosofía del lenguaje y la ética discursiva.
Sus ideas centrales, como la acción comunicativa y la esfera pública, siguen aplicándose a desafíos contemporáneos. Entre sus obras más destacadas se encuentran “La transformación estructural de la esfera pública” (1962), “Teoría de la acción comunicativa” (1981) y “Facticidad y validez” (1992).
Entre los autores influenciados por Habermas figuran Axel Honneth, filósofo alemán que ha desarrollado la teoría del reconocimiento; Nancy Fraser, filósofa estadounidense que ha trabajado sobre la justicia social y la democracia; y Seyla Benhabib, filósofa turco-estadounidense que ha desarrollado la teoría de la democracia deliberativa.
La racionalidad comunicativa de Habermas se usa para criticar la "colonización del mundo de la vida" por sistemas como el dinero y el poder en la era digital. En América Latina, influye en reflexiones sobre política deliberativa y ética del discurso, adaptadas a contextos locales de polarización.
La obra de Jürgen Habermas representa uno de los intentos más ambiciosos de reconstruir el proyecto filosófico de la modernidad.A través de la ética del discurso y la democracia deliberativa, Habermas ofrece un modelo normativo que intenta reconciliar la libertad individual con la legitimidad colectiva.
Su vida y obra se definen por una defensa inquebrantable del proyecto de la modernidad, entendida como un proceso inacabado de racionalización comunicativa, emancipación y democratización. Marcado por el trauma del nazismo (del que fue testigo en su juventud), Habermas convirtió el pensamiento crítico en una herramienta para prevenir el retorno del autoritarismo y para construir sociedades basadas en el diálogo racional y la inclusión.
En vida recibió diversos Premios: Premio Hegel de la ciudad de Stuttgart (1974) y el Premio S. Freud de la Academia de la Lengua y la Poesía de Darmstadt (1976), el Premio Gottfried Wilhelm Leibniz de la Deutsche Forschungsgemeinschaft (1986), Premio Kluge (2015), los doctorados Honoris Causa de la Northwestern University (1991), de las universidades de Tel Aviv (1994), de Bolonia (1996), la Sorbona (1997), Cambridge (1999) y Harvard (2001), por la universidades de Jerusalén,Buenos Aires, Hamburgo, etc; el premio Karl Jaspers (1995) de la ciudad de Heidelberg; el Premio a la Paz de la Asociación Alemana del Libro (2001), el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2003).
Habermas fue un intelectual público activo en temas como la guerra de Kosovo, ética científica y conflictos religiosos, llegando a promover la razón optimista para el cambio emancipatorio.
José María Carabante Muntada refiere que: “Se ha dicho de él que es el teórico alemán más influyente después de Heideger… “Heredero de la tradición marxista de la Escuela de Frankfurt, Habermas sintetiza y asimila diversas corrientes filosóficas —desde la fenomenología hasta la hermenéutica y el psicoanálisis—, proponiendo una nueva teoría de la sociedad”.
En su obra “Historia y crítica de la opinión pública” (1962), diagnosticó el declive de la esfera pública burguesa y su colonización por los medios de masas y el poder económico. En su obra“Un nuevo cambio estructural de la esfera pública y la política deliberativa” (Trotta, 2025), alertó sobre cómo las redes sociales fragmentan el debate, fomentan la polarización y erosionan la democracia deliberativa. Actualiza su teoría clásica de 1962 sobre la esfera pública, criticando plataformas como X (Twitter) por fomentar opiniones plebiscitarias en vez de deliberación racional.
En “Teoría de la acción comunicativa” (1981), distinguió entre acción instrumental (orientada al éxito) y acción comunicativa (orientada al entendimiento mutuo) y propuso que la legitimidad social y política surge de discursos libres de coacción donde prevalece el mejor argumento.
La moral se fundamenta en el consenso racional, no en la imposición. Las normas morales son válidas si todos los afectados pueden aceptarlas racionalmente en un diálogo libre.Esta propuesta busca una ética universal basada en la argumentación y la participación de todos.
Habermas desarrolla su teoría de la democracia deliberativa que sostiene que la legitimidad del poder político proviene del debate público racional;las decisiones colectivas deben surgir del diálogo entre ciudadanos libres e iguales; y la opinión pública cumple un papel central en la formación de la voluntad democrática. Esta teoría ha influido en los estudios sobre gobernanza democrática.
Habermas sostuvo que la sociedad no se mantiene solo por el poder o el dinero, sino también por la comunicación racional entre las personas y que los seres humanos pueden llegar a acuerdos mediante el diálogo libre, inclusivo, participativo, argumentado y orientado al entendimiento.
Respecto a la Ética del discurso y Democracia deliberativa afirma que la norma moral y la ley legítima deben poder ser aceptadas por todos los afectados en un proceso discursivo ideal. Esto fundamenta su teoría del derecho y la democracia desarrollada en su obra “Facticidad y validez” (1992).
Habermas defendió una identidad europea y alemana basada en principios constitucionales universales, no en etnia o nación. En este sentido puede afirmarse que fue un convencido europeísta crítico, aunque en algún
Rechazó el posmodernismo (Lyotard, Foucault) y las narrativas de declive. En la obra “También una Historia de la Filosofía” (2019-2025, publicada también en inglés 2023-2025), ofreció una genealogía del pensamiento occidental para rescatar y radicalizar la razón moderna frente al relativismo y las regresiones autoritarias.
Reconoció que las sociedades modernas no son seculares en sentido estricto; la religión persiste y puede aportar recursos éticos valiosos, siempre que se traduzca al lenguaje secular en el espacio público.
Su teoría de la acción comunicativa ha sido fundamental para entender la sociedad moderna y la comunicación humana.Su concepto de democracia deliberativa ha influido en la teoría política y en la práctica de la democracia participativa.Su trabajo sobre la filosofía del lenguaje ha influido en la comprensión de la comunicación y la racionalidad.Su ética del discurso ha sido influyente en la filosofía moral y política.Su trabajo sobre la integración europea ha influido en la construcción de la Unión Europea.Su defensa de los derechos humanos y la justicia social ha inspirado a movimientos sociales y políticos.
Su trabajo sobre la globalización y la justicia global sigue siendo relevante en la actualidad. También su análisis de la crisis de la democracia y la necesidad de una democracia más participativa.
PRINCIPALES APORTES
La extraordinaria y vasta producción intelectual sigue inspirando a nuevas generaciones de pensadores, intelectuales, comunicadores, filósofos y escritores por un mundo civilizado, participativo, justo y humano.
Habermas renovó la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt (heredada de Adorno y Horkheimer) al desplazar el énfasis del pesimismo hacia una visión más reconstructiva y comunicativa de la razón. Sus ideas centrales incluyen la esfera pública y su transformación, la teoría de la acción comunicativa vs. Estratégica, la democracia deliberativa y la defensa de la modernidad como proyecto inacabado.
Desde su clásico “Historia y crítica de la opinión pública” (1962), analizó cómo surge una esfera pública burguesa en el siglo XVIII como espacio de debate racional-crítico, pero cómo el capitalismo tardío y los medios masivos la convirtieron en un espacio de manipulación y "refeudalización". En las últimas décadas, este diagnóstico se ha actualizado para criticar las redes sociales, la polarización algorítmica y la fragmentación de la opinión pública. Sus conceptos siguen siendo referencia para analizar si las plataformas digitales permiten o destruyen deliberación genuina.
Distingue entre acción orientada al entendimiento mutuo (comunicativa, basada en pretensiones de validez: verdad, corrección normativa, sinceridad) y acción orientada al éxito (estratégica, manipuladora o instrumental). Esta distinción es clave en debates actuales sobre desinformación, populismo, posverdad y el deterioro del discurso público en democracias.
En obras como “Facticidad y validez” (1992) Propone una democracia no solo representativa ni meramente agregativa (voto como suma de preferencias), sino deliberativa: las normas legítimas surgen de procesos inclusivos de argumentación racional en los que todos los afectados puedan participar como iguales. Este modelo influye enormemente en discusiones contemporáneas sobre fortalecimiento institucional frente a crisis democráticas,inclusión de minorías y grupos marginados,educación cívica y formación de ciudadanía crítica y respuestas a la polarización (buscar consenso racional en vez de mera confrontación o "clash") Habermas defendió siempre recuperar el debate democrático orientado al bien común, no a convencer al adversario o imponer visiones, sino a dialogar reconociendo al otro como copartícipe.
Frente al posmodernismo (Lyotard, Foucault, etc.), Habermas insistió en que la modernidad no debe abandonarse, sino radicalizarse y realizarse plenamente. En entrevistas y textos recientes (hasta 2025), reiteró que los ideales ilustrados de autonomía, razón y derechos universales siguen siendo vigentes y necesarios, especialmente ante regresiones autoritarias, nacionalismos y rechazos reaccionarios a la modernidad.
Habermas mantuvo una intervención activa en controversias: Críticas al populismo y nacionalismos en Europa; debate sobre Europa como proyecto cosmopolita; posicionamientos sobre antisemitismo, Israel-Palestina (por ejemplo, su declaración de 2023 junto a otros intelectuales); diálogo entre razón secular y religión.
En América Latina y en contextos como el peruano, sus ideas resuenan en discusiones sobre democracia frágil, rol de los medios, participación ciudadana y en la necesidad de superar lógicas clientelares o polarizadas hacia formas más deliberativas de hacer política constructiva y de mejor significación democrática.
OBRAS PRINCIPALES
Habermas publicó más de 175 libros y textos (incluyendo compilaciones, ensayos y diálogos), muchos traducidos al español por editoriales como Trotta, Taurus, Tecnos o Cátedra y a decenas de idiomas.
1. Historia y crítica de la opinión pública (1962),
2. Teoría y práctica (1963),
3. La lógica de las ciencias sociales (1967),
4. Conocimiento e interés (1968),
5. Ciencia y técnica como ideología (1968),
6. Problemas de legitimación en el capitalismo tardío (1973),
7. La crisis de la racionalidad en el capitalismo evolucionado (1973),
8. Cultura y crítica (1973),
9. La reconstrucción del materialismo histórico (1976),
10. Teoría de la acción comunicativa (1981),
11. Moralidad y ética discursiva o Conciencia moral y acción comunicativa, (1983/1990),
12. El discurso filosófico de la modernidad (1985),
13. Acción comunicativa y razón sin trascendencia,
14. Pensamiento postmetafísico (1990),
15. Conciencia moral y acción comunicativa (1991),
16. Aclaraciones a la ética del discurso (1991),
17. La necesidad de revisión de la izquierda (1991),
18. Facticidad y validez (1992),
19. La inclusión del otro (1996),
20. Textos y contextos (1996),
21. Más allá del Estado nacional (1998),
22. Perfiles filosófico-políticos (2000),
23. Acción comunicativa y razón sin trascendencia (2001),
24. El futuro de la naturaleza humana (2001),
25. “Más allá del Estado nacional” (2001),
26. Tiempo de transiciones (2001),
27. Entre naturalismo y religión (2005),
28. El Occidente escindido (2006),
29. Ciencia y Técnica como Ideología (2007),
30. Identidades nacionales y postnacionales (2007),
31. La constitución de Europa (2008),
32. Normas y valores (con Hilary Putnam, 2008).
33. Ay, Europa (2009),
34. Sobre el derecho y el Estado democrático de derecho en términos de teoría del discurso (2010),
35. Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad (2011),
36. En la espiral de la tecnocracia (2013/2015),
37. Esta vez, tampoco: Crítica de la Unión Europea (2013),
38. Mundo de la vida, política y religión (2015),
39. En la espiral de la tecnocracia (2016),
40. Verdad y justificación (2018),
41. Aclaraciones a la ética del discurso (2018),
42. Una historia de la filosofía (2019),
43. Fragmentos filosófico-teológicos. De la impresión sensible a la expresión simbólica (2020),
44. Tiempo de transiciones (2020),
45. Un nuevo cambio estructural de la esfera pública y la política deliberativa (2022/2023),
46. “Refugiados, migrantes e integración” (2022),
47. Una historia de la filosofía 1. La constelación occidental de fe y saber (2024),
48. Una historia de la filosofía 2. Libertad racional. Huellas del discurso sobre fe y saber (2024),
49. Un nuevo cambio estructural de la esfera pública y la política deliberativa (2025).
LEGADO
El legado de Jürgen Habermas (1929-2026) es inmenso. Intelectuales de primer nivel consideran que Habermas es uno de los más importantes e influyentes en la filosofía, la sociología, la ética, la teoría de la comunicación y la teoría política del siglo XX y principios del XXI.
Habermas, nacido en el contexto de la crisis moral y política de la Alemania del siglo XX, marcada por el trauma del totalitarismo y la reconstrucción democrática posterior a la Segunda Guerra Mundial, desarrolló una obra muy comprometida con la defensa de la razón crítica, la democracia deliberativa, la ética del discurso, la epistemología, la crítica de la modernidad y la dignidad humana.
Según su ética del discurso las normas solo pueden considerarse legítimas cuando todos los afectados por ellas pueden aceptar racionalmente su validez en un proceso de diálogo libre, sin presiones e inclusivo y que permiten la construcción de consensos en sociedades plurales y democráticas.
Habermas diagnosticó con precisión las patologías de la modernidad (colonización del mundo de la vida por sistemas, erosión de la esfera pública, posverdad digital, auge autoritario) e insistió en que la razón comunicativa y las instituciones democráticas deliberativas siguen siendo las únicas vías realistas para su superación en procura de un mundo con paz y justicia social.
Habermas desarrolló la teoría de la acción comunicativa, distinguiendo entre acción estratégica (orientada al éxito) y comunicativa (buscando consenso racional vía lenguaje). Criticó la "colonización del mundo de la vida" por sistemas como el dinero y el poder, proponiendo una racionalidad comunicativa para superar crisis de legitimación en el capitalismo tardío.
La modernidad no ha fracasado; está en peligro y debe ser defendida. Defenderla exige más que nunca el tipo de pensamiento riguroso, dialógico y sin concesiones. Aún con su muerte, su pensamiento permanece como brújula crítica en tiempos de incertidumbre y regresión.
Habermas insistió en que el diálogo racional sigue siendo la mejor herramienta contra la irracionalidad, el autoritarismo y la fragmentación social y política.
Habermas defendió la idea de que la racionalidad no debe reducirse a la técnica o a la instrumentalización del mundo, sino que también posee una dimensión comunicativa orientada al entendimiento entre los seres humanos.
Planteó que la sociedad no solo se organiza a partir de relaciones de poder o de intereses estratégicos, sino también mediante procesos de diálogo orientados al entendimiento mutuo. Esta perspectiva permitió replantear el fundamento normativo de la democracia y de la convivencia social.
Habermas afirma que la verdad no es algo que se descubre de forma aislada, sino algo que se acuerda mediante el mejor argumento en una "situación ideal de habla".
Su concepción de la democracia deliberativa ha tenido una influencia notable en la teoría política actual. Según Habermas la legitimidad democrática no depende únicamente del voto o de la representación formal, sino también de la calidad del debate público y de la participación activa de la ciudadanía en la formación de la voluntad colectiva. La gran conclusión de su pensamiento es el paso de una "razón solitaria" (el individuo pensando solo) a una "razón comunicativa" (sujetos hablando entre sí).
La obra de Habermas postula la defensa rigurosa y sin concesiones de los ideales emancipadores de la modernidad: la razón, el diálogo, la libertad y la democracia. Su pensamiento crítico bien asimilado y aplicado permite a la clase política enfrentar los desafíos de las sociedades contemporáneas, caracterizadas por la complejidad cultural, la globalización y las crisis de legitimidad política. Y en el entendido de que pese a las tensiones y conflictos del mundo moderno, es posible construir una sociedad más justa y democrática mediante el ejercicio de la razón crítica, el diálogo argumentativo y la participación ciudadana en la esfera pública.
Su conclusión fundamental es que la humanidad no está condenada al autoritarismo, a las dictaduras, a los golpes de Estado, a las vacancias presidenciales, a la fuerza o al engaño, sino que posee en el lenguaje la herramienta para construir una sociedad libre.
La biografía de Habermas es la de un intelectual que convirtió el trauma histórico en responsabilidad ética. Marcado por la caída del nazismo en su adolescencia, dedicó su existencia a asegurar que las condiciones que permitieron la barbarie no se repitan. Su vida demuestra que el filósofo no debe ser un espectador, sino un actor crítico en la esfera pública, interviniendo en los debates sobre la Unión Europea, el nacionalismo y la biotecnología.
La solución que propone su vasta bibliografía no es volver al pasado, sino democratizar cada vez más los espacios de decisión para que la lógica del entendimiento prevalezca sobre la lógica del beneficio.
La obra de Habermas es un “himno a la palabra empeñada”. Su legado nos dice que, mientras seamos capaces de sentarnos a dialogar bajo reglas de igualdad y respeto, la democracia tiene una oportunidad frente a la manipulación técnica y el odio ideológico. Es la transición definitiva de la "razón instrumental" que domina las cosas, a la "razón comunicativa" que libera a las personas."La democracia depende de la creencia de que podemos llegar a un entendimiento racional sobre cómo queremos vivir juntos".
Su obra se centra en tres grandes ejes: la racionalidad comunicativa,la ética del discurso, y la democracia deliberativa como base de una sociedad democrática justa, inclusiva y participativa.
Habermas propuso una visión de la sociedad basada en la razón comunicativa, el diálogo y la deliberación democrática. Afirma que la legitimidad política y la moralidad pueden fundamentarse en el intercambio libre de argumentos entre ciudadanos, lo que convierte su pensamiento en una referencia imprescindible para comprender los desafíos éticos y políticos del mundo contemporáneo. Hizo una defensa incondicional de la razón y la democracia frente al escepticismo posmoderno. Supo desplazar el enfoque de la filosofía desde el "sujeto individual" (que piensa solo) hacia la interacción entre sujetos y supo rescatar el potencial liberador del lenguaje humano.
Propuso que el lenguaje tiene una función intrínseca: el entendimiento mutuo. Si nos comunicamos, es porque aceptamos implícitamente que nuestras ideas pueden ser criticadas y que buscamos la verdad.
Legó una forma de entender la moral que no depende de mandatos religiosos o tradiciones culturales, sino del consenso.Una norma solo es válida si todos los afectados por ella pueden aceptar sus consecuencias tras un diálogo libre y sin presiones y donde el único poder que prevalece es “la fuerza del mejor argumento”, ideal que sirve comobrújula para criticar las democracias actuales cuando están manipuladas por el dinero o el poder político.
Frente a las corrientes posmodernas que proclamaban el fin de la verdad y de los grandes relatos, Habermas sostuvo que la Ilustración no falló, sino que aún no se ha completado.
Su legado incluye la advertencia de que el "Sistema" (la burocracia estatal y el mercado económico) está colonizando el "Mundo de la Vida" (la familia, la cultura y la educación), convirtiendo a los ciudadanos en simples clientes o administrados.
Propuso que la unión de un pueblo no debe basarse en la sangre, la raza o la religión, sino en el compromiso compartido con los valores de una Constitución democrática. Dejó un legado de apertura hacia lo sagrado, reconociendo que la religión conserva intuiciones morales y de solidaridad que la razón pura a veces olvida. Propuso una sociedad postsecular donde creyentes y no creyentes aprendan unos de otros en la esfera pública.
Para Habermas la democracia no depende del solo votar cada cuatro o cinco años o del poder fáctico, sino de un flujo constante de debate público donde la sociedad civil influya en el Estado.
En el ámbito político, sus ideas han sido fundamentales para la construcción de la identidad europea y la teoría democrática moderna. Y es la base de la teoría del Derecho Internacional; de los estudios sobre la opinión pública y del impacto de las redes sociales; y de la resolución de conflictos a través de la mediación.Su idea de democracia deliberativa influye hoy en teorías políticas, instituciones europeas y propuestas de participación ciudadana global.
Participó activamente en debates contra el nacionalismo, a favor de la integración europea, crítica al neoliberalismo, bioética (contra la eugenesia liberal), multiculturalismo, religión en la esfera pública (postsecularidad), y digitalización de la opinión pública.Habermas es uno de los filósofos más citados del mundo. Su pensamiento inspira movimientos por una democracia más participativa, crítica al populismo autoritario y defensa de instituciones multilaterales en un mundo globalizado.
Habermas legó una visión optimista y exigente sobre la sociedad contemeporánea y que podría ser mejorada si todas las personas apostaran por el poder del argumento inclusivo y la razón compartida, en lugar de por el poder fáctico o la manipulación.
Lima, 26 de marzo de 2026.
[1] “Para quien no esté familiarizado con este movimiento, la Escuela de Frankfurt desarrolló una interpretación del marxismo abierta al diálogo con otras disciplinas, incorporando herramientas de la sociología, el psicoanálisis, la ciencia política, e incluso del derecho. Sus análisis se centraron especialmente en fenómenos como el fascismo europeo, el totalitarismo soviético y el surgimiento de la cultura de masas en las sociedades industriales del siglo XX”. (En: Periódico UNAL / “Habermas el filósofo del diálogo y la democracia” / https://periodico.unal.edu.co/articulos/habermas-el-filosofo-deldialogo-y-la-democracia)




