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23 de marzo de 2026

PROPUESTA PARA SUPERAR LA FRAGMENTACIÓN POLÍTICA EN EL PERÚ

PROPUESTA PARA SUPERAR LA FRAGMENTACIÓN POLÍTICA EN EL PERÚ

Escribe:Dr.Eudoro Terrones Negrete

Desde hace varios años, en los ámbitos de la inteligencia humana y la inteligencia artificial se abrió un gran debate sobre la fragmentación política y el futuro de Perú, en las que se fijaron posiciones y propuestas para superar este desafío complejo y que, por considerarlas justas y necesarias, lo compartimos en este artículo para lograr un país unido, gobernable y con posibilidades de crecimiento, desarrollo y progreso.

Descripción de la problemática

La fragmentación política es uno de los rasgos notorios y preocupantes de la vida pública de Perú en el siglo XXI. En las últimas tres décadas la fragmentación se ha agudizado con la proliferación de lo que el ciudadano común y corriente los ha denominado “partidos cascarón”, “partidos -vientres de alquiler”, “partidos mercantilistas” y “partidos de los outsiders mediáticos”, que llegan a más de cuarenta (+40).

La ciudadanía percibe a las autoridades, a los gobernantes y políticos como personas que no representan a los intereses de la colectividad y que sólo utilizan los cargos para fines personales, fines de grupos y de sus partidos.

A decir verdad, la fragmentación política es un fenómeno estructural donde el poder se atomiza en múltiples organizaciones con escasa base social, sin sustento doctrinario e ideológico, sin planes de gobierno técnicamente elaborados, sin cuadros dirigenciales con amplitud de criterio, sin presencia territorial real, lo que dificulta la gobernabilidad y el consenso. Son partidos de un día para otro, que aparecen en períodos electorales y desaparecen poco después.

Causas

La fragmentación política es producto del colapso de algunos partidos tradicionales, del voto preferencial que fomenta competencia individual, del aventurerismo personal y de la ambición desmedida de querer seguir teniendo poder político mediante la reelección parlamentaria. 

La fragmentación política en Perú se debe a varios factores interconectados: debilidad de los partidos políticos por carecer de una base social sólida; el personalismo y el caudillismo; la debilidad institucional y la carencia de reglas claras y precisas que han permitido la proliferación de partidos políticos; la desigualdad y la pobreza en Perú genera descontento y desconfianza hacia la clase política; la corrupción y el clientelismo han erosionado la confianza en la política y generado un sistema de favores y lealtades; los cambios en la estructura social y económica del Perú han generado nuevas demandas y expectativas que los partidos políticos no han podido satisfacer; reformas electorales mal concebidad y pésimamente aplicadas abieron fácilmente la puerta a la proliferación de partidos políticos sin una base sólida.

Consecuencias 

Esta fragmentación política trae como consecuencia la división entre los peruanos, la proliferación de partidos políticos sin deología ni organización sólida, la debilidad institucional de organizaciones e instituciones, la constante confrontación entre los poderes del Estado, la inestabilidad política, la ingobernabilidad, la vacancia de los presidentes de la República, expresidentes en prisión por sonados casos de corrupción, y que van erosionado la legitimidad de las instituciones democráticas.

La fragmentación  atomiza la representación política, debilita la capacidad del Estado para formular políticas públicas coherentes y sostenidas en el tiempo y devalúa la importancia de la verdadera política científica y ética. 

En un contexto así, el gobierno nacional enfrenta enormes dificultades para construir mayorías estables en el Parlamento bicameral y para impulsar la reforma de los poderes del Estado y las reformas estructurales que el país necesita para alcanzar su crecimiento, desarrollo y progreso sostenible y acelardo.

Propuesta para superar la fragmentación política 

Superar este escenario requiere un enfoque multidimensional que abarque desde  reforma del Estado hasta los cambios en la cultura ciudadana. Pero también exige acciones y medidas inmediatas, para no continuar alentando frustraciones, lamentos y desilusiones. Por ejemplo, fortalecer el rol y la organización de los partidos políticos, partidos con identidad doctrinaria, militancia activa y presencia nacional permanente, partidos estructurados como  escuelas de formación política, cívica y liderazgo social, que aspiren a articular una propuesta política basada en la justicia social y la democracia dinámica y funcional.

Además es importante y perentorio la reforma del sistema electoral de manera efectiva, eficiente y eficaz; fijar mecanismos que incentiven la consolidación y permanencia de grandes partidos y desalienten la excesiva dispersión política; elevar los requisitos para la organización e inscripción como partido político, para mantener la inscripción partidaria; eliminar la subvención económica del Estado para las campañas de los partidos políticos inscritos; promover coaliciones electorales estables, con rigurosos e imparciales filtros de control; fortalecer la democracia interna en la selección de candidatos con una sola modalidad: un militante, un voto, que es más democrático; y recuperar la credibilidad de los partidos, fomentando la renovación permanente de sus cuadros de dirigentes mediante procesos eleccionarios internos transparentes, participativos y meritocráticos con el fin de asegurar su perdurabilidad en el tiempo y eliminar que las decisiones se concentren en pequeños grupos o liderazgos personalistas.

En el Perú se requiere fomentar y consolidar una cultura política y democrática basada en la concertación social, el diálogo, el consenso y en políticas de Estado que trasciendan los cambios de gobierno. La confrontación permanente entre actores políticos ha frustrado toda alternativa y ha debilitado la capacidad de alcanzar acuerdos sobre el crecimiento y el desarrollo económico, la lucha contra la pobreza y la educación. 

Urge fomentar una cultura de gestión pública transparente, donde el Ejecutivo busque el apoyo formal de bancadas políticas del Parlamento mediante acuerdos programáticos públicos, en lugar de negociaciones individuales "bajo la mesa" o de “repartija de ministerios”.Urge modernizar e impulsar el recambio generacional y la apertura de renovados liderazgos masculinos y femeninos en la mayoría de los partidos políticos. Construir y promover narrativas de progreso dinámico compartido entre las fuerzas políticas, tratando de evitar la insurgencia de “outsiders mediáticos” que nada bueno hicieron por el país.

Ningún esfuerzo y ninguna iniciativa por más buena que sea podrá superar la fragmentación política si no se erradica la corrupción, el manejo irresponsable de los gobiernos locales, gobiernos regionales y gobierno nacional, si no se promueve una mayor transparencia y rendición de cuentas de la gestión pública. 

En síntesis, el desafío está a la vista. Se trata de reconstruir la confianza entre ciudadanía, partidos políticos y Estado; reafirmar y consolidar la política científica y ética como instrumento legítimo para resolver los problemas colectivos; incrementar el porcentaje de votos necesarios para obtener representación y para mantener la inscripción del partido político (elevación de la valla electoral); prohibir alianzas tácticas efímeras; implementar y fortalecer el control de la ONPE sobre los fondos del estado asignados para la publicidad de los partidos participantes en los procesos electorales; implementar la carrera política profesional; crear organismos que monitoreen el cumplimiento de las promesas electorales de los partidos políticos con representación en las cámaras de diputados y de senadores y el Parlamento Andino.

Solo así, cuando menos y por ahora, el Perú podrá avanzar hacia un gobierno democrático y sistema político gobernable, más estable, representativo y capaz de conducir el desarrollo nacional con responsabilidad, transparencia, conciencia patriótica y visión de futuro.

Lima, 23 de marzo de 2026.

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