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22 de octubre de 2026

Todos estamos por un Congreso Nacional Aprista 2026/ Eudoro Terrones Negrete


A petición verbal de más de un centenar de militantes apristas debo explicar el mensaje que aparece contenido en la imagen.Y lo explico desde mi condición de militante aprista del Comité Distrital de Jesús María,Lima.

El texto de la imagen constituye un llamado político a la unidad, la participación democrática y la renovación institucional del aprismo, con el propósito de promover un Congreso Nacional Aprista que garantice los derechos de participación de sus militantes y el reconocimiento de sus líderes por sus capacidades, su honestidad, su lealtad y su vocación unitaria.


 «Todos estamos por un Congreso Nacional Aprista»

Esta expresión representa una invitación a la participación colectiva de los militantes y dirigentes del Partido Aprista Peruano. Busca expresar que la construcción del futuro del aprismo no debe ser responsabilidad exclusiva de un grupo de dirigentes, sino una tarea compartida por sus bases, cuadros políticos, líderes históricos y nuevas generaciones.

El Congreso Nacional Aprista debe concebirse como un espacio de deliberación, diálogo, evaluación crítica y adopción de acuerdos para definir el rumbo político, ideológico y organizativo del partido.


«Que defienda los derechos de participación de militantes y líderes»

Este planteamiento exige que los militantes tengan oportunidades reales de intervenir en la vida partidaria, expresar sus opiniones, presentar propuestas, elegir a sus representantes y participar en la toma de decisiones, de acuerdo con las normas internas aplicables.

También implica promover procedimientos transparentes, reglas claras y garantías frente a posibles exclusiones arbitrarias.

La participación democrática no debe limitarse a tener voz: debe permitir que las ideas y propuestas de los militantes sean escuchadas, debatidas y consideradas.


 «Militantes y líderes capaces»

La capacidad política supone preparación intelectual, conocimiento de la realidad peruana, experiencia organizativa y aptitud para formular propuestas viables frente a los problemas nacionales.

El aprismo necesita dirigentes capaces de comprender los desafíos del siglo XXI: el desempleo, la inseguridad ciudadana, la pobreza, la corrupción, las desigualdades sociales, la crisis educativa y el debilitamiento de las instituciones democráticas.

No basta con ocupar cargos partidarios; es necesario demostrar capacidad para organizar, proponer, dialogar y servir al país.


 «Honestos»

La honestidad es un principio indispensable para recuperar la confianza de los militantes y de la ciudadanía.

Un dirigente honesto debe actuar con transparencia, respetar los recursos partidarios, rendir cuentas de sus responsabilidades y mantener coherencia entre sus palabras y sus acciones.

La honestidad también exige rechazar el aprovechamiento personal de los cargos, el clientelismo y las prácticas contrarias a la ética política.

Sin ética, la política pierde su sentido de servicio público y se convierte en un instrumento de intereses particulares.


«Leales»

La lealtad partidaria significa respetar los principios ideológicos, la historia, los compromisos democráticos y los objetivos fundamentales del aprismo.

Sin embargo, la lealtad no debe confundirse con la obediencia ciega a una persona o a un grupo. Un militante puede discrepar, formular críticas y proponer cambios sin dejar de actuar con responsabilidad y respeto por la organización.

La verdadera lealtad se demuestra defendiendo los principios, contribuyendo al fortalecimiento institucional y anteponiendo el interés colectivo a las ambiciones individuales.


«Con vocación unitaria»

Esta expresión constituye uno de los componentes centrales del mensaje. Propone superar las divisiones internas, los enfrentamientos personales, los sectarismos y las disputas por el control de la organización.

La unidad no significa que todos deban pensar exactamente igual. Significa reconocer las diferencias, resolverlas mediante el diálogo y construir acuerdos sobre objetivos comunes.

Un Congreso Nacional Aprista con vocación unitaria debería promover la reconciliación interna, la renovación de cuadros, el respeto a las minorías y la participación de las distintas generaciones del partido.

La unidad aprista debe construirse con democracia, respeto, inclusión y compromiso con el pueblo peruano.


El significado de los símbolos de la imagen

•⁠  ⁠El color rojo: representa la identidad histórica y la tradición política aprista.

•⁠  ⁠La estrella aprista: simboliza la identificación con el partido y su trayectoria histórica.

•⁠  ⁠La bandera peruana: vincula la organización partidaria con el compromiso nacional.

•⁠  ⁠La multitud reunida: representa la participación colectiva, la militancia y la movilización ciudadana.

•⁠  ⁠La imagen de Víctor Raúl Haya de la Torre: evoca la tradición ideológica y el legado histórico del aprismo.

•⁠  ⁠La frase final, «Por un APRA más fuerte, unitario y al servicio del pueblo»: resume el propósito de fortalecer la organización, superar las divisiones y recuperar la vocación de servicio público.


 Mensaje político de fondo

En conjunto, el afiche plantea que el fortalecimiento del Partido Aprista Peruano requiere algo más que convocar una reunión nacional. Demanda una voluntad efectiva de democratización interna, reconocimiento del mérito, renovación generacional, integridad ética y construcción de consensos.

Para que ese propósito se concrete, sería necesario que el Congreso Nacional Aprista garantice procedimientos legítimos de representación, reglas electorales internas claras, rendición de cuentas y mecanismos para que las decisiones adoptadas se traduzcan en compromisos verificables.

El mensaje también invita a reflexionar sobre una cuestión fundamental: ¿cómo recuperar la confianza de la militancia y de la ciudadanía si no se garantiza primero la participación democrática dentro del propio partido?

La respuesta exige coherencia entre los principios proclamados y las prácticas organizativas.


 Conclusión

El texto de la imagen es una convocatoria a construir un aprismo participativo, ético, democrático y unido. Propone que los militantes no sean simples espectadores de las decisiones partidarias, sino protagonistas de su presente y de su futuro.

Un Congreso Nacional Aprista debería convertirse en una oportunidad para debatir ideas, renovar liderazgos, corregir errores, recuperar la confianza y formular propuestas concretas para resolver los problemas del Perú.

En definitiva, no se trata únicamente de celebrar un Congreso Nacional Aprista, sino de hacer de él un instrumento de democratización, renovación y unidad al servicio del pueblo peruano.

Jesús María, jueves, 22 de octubre de 2026.

Fraternalmente,

EUDORO TERRONES NEGRETE 

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