OCHO DÉCADAS DE VIDA,
SABER Y ESPERANZA
Mensaje del Dr.Eudoro Terrones Negrete,
en el marco de su 80.° aniversario natal
Señoras y señores;
Queridos amigos, colegas y familiares que me acompañan:
Al arribar a ocho décadas de existencia —recorridas entre las aulas universitarias, la investigación rigurosa, el periodismo comprometido y la vocación pedagógica— dirijo estas palabras a ustedes, en quienes descansa el destino histórico del Perú. No hablo desde la nostalgia, sino desde la convicción profunda de que cada época exige un compromiso renovado con la verdad, la ética y la patria.
Principios básicos
Al mirar hacia el horizonte del Perú que todos anhelamos construir, les comparto estos principios básicos:
El amor al Perú, a su variada riqueza natural y diversidad cultural, como garantía para responder con identidad y soberanía ante los desafíos globales del siglo XXI.
La verdad como compromiso e imperativo ético, en un mundo crecientemente saturado de desinformación, inmediatez, inseguridad ciudadana y posverdad.
La independencia de criterio, la responsabilidad social y la libre expresión son las columnas vertebrales de toda sociedad libre y democrática.
La universidad como centro de formación profesional, de investigación científica y tecnológica y de civismo, orientada a resolver los problemas del país.
La crisis moral se combate con políticas de Estado, con el ejemplo personal, la coherencia de vida y la intransigencia ante la corrupción.
A los jóvenes de hoy y ciudadanos del mañana
Quiero hablarles a los jóvenes de hoy y ciudadanos del mañana, porque son ellos los que recibirán la responsabilidad de conducir los destinos del Perú.Quiero decirles algo que he aprendido después de ocho décadas:¡Nunca pierdan la fe y la esperanza!.Porque un país sin fe y sin esperanza pierde la capacidad de imaginar su propio futuro.Pero tampoco confundan esperanza con espera.
La esperanza verdadera no consiste en sentarse a esperar que otros solucionen nuestros problemas.Esperar con esperanza significa levantarse, estudiar, trabajar, pensar, participar, servir y luchar democráticamente por aquello que creemos justo, digno y necesario.
A ustedes les corresponderá vivir un Perú diferente al que conocimos las generaciones anteriores.Encontrarán problemas difíciles: pobreza y desigualdad, corrupción, inseguridad, deterioro ambiental, crisis institucional, brechas educativas y sociales, desinformación y nuevos desafíos derivados de la ciencia y de la tecnología.Pero también encontrarán enormes oportunidades.
El Perú posee extraordinaria riqueza natural, cultural e histórica, cuenta con profesionales y técnicos calificados que desean construir una sociedad mejor.Y no permitirán que los problemas del presente les hagan perder la confianza en el futuro, antes bien dirán: “El Perú tiene muchos problemas, pero nosotros tenemos la responsabilidad de solucionarlos”.
La ética debe ser el norte
Vivimos tiempos en los que muchas veces parece que triunfa quien engaña, quien tiene más poder o quien consigue beneficios personales. No acepten esa lógica.No hagan de la corrupción una costumbre.No llamen “viveza” a la deshonestidad.No llamen “éxito” al enriquecimiento obtenido mediante el abuso y las malas artes.No llamen “pragmatismo” a la ausencia de principios.
La verdadera grandeza de una persona no está únicamente en lo que consigue para sí misma, sino en lo que es capaz de hacer por los demás y por el país, con sólidos principios y valores éticos, respetando la ley y al adversario, reconociendo sus errores, defendiendo la verdad y usando el poder político en aras del bien común.
Defensa de la libertad y la democracia
Las nuevas generaciones deben comprender que la democracia no se reduce a depositar un voto cada cierto número de años, cada cuatro o cinco años.La democracia es una forma de vida, es respeto, diálogo,tolerancia,participación,libertad de pensamiento.Es respeto a la ley,defensa de la dignidad humana.Por eso, no permitan que las diferencias políticas destruyan la fraternidad entre los peruanos.
Podemos pensar diferente, discrepar o defender distintas ideologías.Pero nunca debemos olvidar que, antes que adversarios políticos, somos seres humanos y compatriotas.El Perú necesita menos odio y más diálogo y concertación social.Menos insultos y más argumentos.Menos enfrentamiento estéril y más propuestas viables para alcanzar su desarrollo.
Necesitamos recuperar el valor de la palabra “servicio”.Porque una nación se transforma cuando sus ciudadanos dejan atrás la interrogante:“¿Qué puede hacer el Perú por mí?”y empiezan a preguntarse:“¿Qué puedo hacer yo por el Perú?”
A mis ochenta años
Hoy, al cumplir ochenta años, quiero decirles que la vida me ha enseñado que cada generación tiene sus propias preguntas y sus propios desafíos.Me ha enseñado que vale la pena actuar con sólidos principios y valores éticos, creer en el ser humano y mantener viva la esperanza.
Ochenta años pasaron como páginas de un gran libro. Y en las que están los rostros de quienes me enseñaron, de quienes caminaron conmigo, de quienes me dieron afecto y confianza; están las aulas, los libros, el periodismo, la investigación, la política, las instituciones, las luchas, las ilusiones, las decepciones, los éxitos y también los errores que forman parte inseparable de toda existencia humana.
Queridos amigos y familiares:El Perú no necesita espectadores de su historia.Necesita protagonistas y ciudadanos comprometidos, personas que conviertan sus sueños en realizaciones. El Perú necesita una esperanza activa, creadora y transformadora.
Porque mientras existan peruanos dispuestos a estudiar, pensar, trabajar, investigar, producir intelectualmente, servir y luchar democráticamente por un futuro mejor,el Perú seguirá teniendo razones para creer en sí mismo, crecer, desarrollar y progresar.
Hoy quiero mirar el futuro con optimismo, fe y esperanza. Porque mientras tengamos un sueño por realizar, una idea que compartir, un libro que escribir, una enseñanza que transmitir o una persona a quien ayudar, la vida siempre conservará plenamente su sentido y razón de ser.
Agradecimiento especial
Finalmente, agradezco a mi familia por su amor, comprensión y compañía a lo largo de estos años.A mis amigos, por la lealtad y tantos momentos compartidos. A mis colegas, y compañeros de trabajo, gracias por las enseñanzas, los diálogos, las discrepancias y las experiencias que enriquecieron mi vida.
¡Muchas gracias a todos ustedes por acompañarne y celebrar juntos mis primeros 80 años de vida! Pero también les expreso mis máximos deseos para que la Divina Providencia les conceda salud, prosperidad y satisfacción de ver cumplidos sus más nobles propósitos y proyectos de vida.
¡Brindemos por la amistad, la paz, la unión y por un Perú mejor! Salud y muchas gracias.
Dr.Eudoro Terrones Negrete. / Lima, 27 de setiembre de 2026.




