sábado, 3 de agosto de 2019

LA IGLESIA CATÓLICA Y LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO EN EL SIGLO XXI


LA IGLESIA CATÓLICA Y LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO EN EL SIGLO XXI

Escribe: Eudoro Terrones Negrete


En los países en vía de desarrollo hay una situación problemática imperante de desigualdad, discriminación, marginación y exclusión expresada en los campos social, laboral, económico, político, educativo y cultural.

Hay violencia física y psicológica contra las mujeres, acoso sexual y agresión sexual. Subsiste los problemas de racismo, homofobia, falta de respeto a la dignidad de las personas y a sus fundamentales derechos.

Estas y otras situaciones problemáticas aún no han sido superadas, por lo que motivan el interés y la preocupación de la Iglesia Católica y de vastos sectores de la población latinoamericana.

La equidad de género, el enfoque de género, la teoría de género, la perspectiva de género o la ideología de género forman parte del problema que en pocos años en el siglo XXI se ha convertido fundamentalmente en la plataforma de lucha de corrientes políticas, pedagógicas y culturales en los países de América Latina.

La ideología de género “Es un punto de vista (perspectiva) y conjunto de ideas (ideología) que sostiene que las diferencias entre varón y mujer no se deben a una naturaleza fija, sino que son construcciones culturales que responden a estereotipos impuestos a lo largo de la historia. Por lo tanto, el género asumido (su expresión a través de comportamientos) depende de la autopercepción. No considera que varones y mujeres sean diferentes, sino que existen espectros de género, independientemente del sexo biológico que cada uno tenga. De este modo, es posible que haya mujeres con pene y varones con vulva. Esto no tiene ningún asidero científico; no es ciencia. Sus premisas son falsas, confusas y contradictorias. Para entender este conjunto de ideas recurrimos a la biología, la psicología, la sociología, la política, al derecho y a la historia”[1]

Según la feminista radical Judith Butler, "El género es una construcción cultural; por consiguiente, no es ni resultado causal del sexo ni tan aparentemente fijo como el sexo… Al teorizar que el género es una construcción radicalmente independiente del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de ataduras; en consecuencia, hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino"(libro "Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity" (El Problema del Género: el Feminismo y la Subversión de la Identidad") de Judith Butler).

Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), "El género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo".

“Para la UNESCO (2014), la igualdad de género significa igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades para mujeres y hombres y para niñas y niños. La comprensión del principio de igualdad admite la existencia de diferencias reales entre las personas, en términos de características que las sociedades pueden valorar jerárquicamente como significativas o no”.[2]

Muchos estados, los Ministerios de Educación, los Ministerios de la Mujer y de Equidad de Género, las universidades públicas y privadas, los Tribunales de justicia, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, partidos políticos colonizados mentalmente por ideologías europeas, entre otros, no han podido a la fecha sustraerse a la penetración de esta ideología.

Martha Chávez Cossío, presidió la delegación oficial peruana ante la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, República Popular China, del 4 al 15 de setiembre de 1995, conforme a la Resolución Suprema No. 372-95-RE. Designación que recayó en ella por cuanto un mes antes se había convertido en la primera mujer en presidir el Parlamento peruano, luego de acceder a una curul para el período parlamentario 1995-2000. Chávez Cossío, en su artículo “Género” en la declaración y plataforma de acción de Beijing (I), publicado en el diario Expreso (Lima, 18 de junio de 2019), manifestó: “Era fácil advertir que se buscaba darle a la salud reproductiva el mayor protagonismo en el tema de la mujer, y convertir el aborto en símbolo de su empoderamiento, pese a que formalmente –quizás para desilusión de algunos- la Conferencia sobre Población y Desarrollo del Cairo, en 1994, lo había proscrito como método de planificación familiar. Los promotores del aborto y de la llamada ideología de género, aquella que pretende desconocer la diferenciación biológica natural impresa en cada célula humana de mujeres y hombres y el rol, también biológicamente diferenciado pero complementario, en la generación de vida, quieren justificar en Beijing 1995 el uso del vocablo “género” como algo distinto o ajeno a sexo femenino o masculino. Nada en los textos aprobados en Beijing sustenta tal ideología, por el contrario refuerza que el tema de fondo fue “igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres”.

Inicialmente el término género se utilizaba para referirse al género masculino o femenino, posteriormente se utilizó el término género neutro, para referirse a las personas, indicando a los hombres y a las mujeres, en su significado de “igualdad de género” teniendo por objetivo luchar contra la discriminación y subordinación de la mujer, es decir, el hombre y la mujer con igualdad de deberes y derechos, igualdad de dignidad, igualdad de trabajo, igualdad de remuneración e igualdad de oportunidades familiares, sociales, políticas, económicas y educativas.

El problema de la ideología de género tiene sus orígenes en las canteras del neomarxismo (caviares, progres, rojos radicales, comunistas criollos y comunistas reciclados), de la filosofía antropológica, del psicoanálisis y de la psicobiología. Tiene su fundamento teórico en los paradigmas histórico-crítico, cultural feminista, ético  y del desarrollo humano.

El pensamiento del neomarxismo ha sido desarrollado por Jürgen Habermas, Karl-Otto Apel, Oskar Negt, Alfred Schmidt, Albrecht Wellmer, Bertrand Russell, Simone de Beauvoir, Michel Foucault y Louis Althusser.

Simone de Beauvoir será quien, por primera vez se refiera al concepto de género en El segundo sexo (1949) con las siguientes palabras: “no se hace mujer, se llega a serlo”. Kate Millet acuñará el término de género en los años setenta (“Política Sexual”, ed. Cátedra, Madrid, 1995) y será en los noventa, sobre todo en torno a la IV Conferencia Mundial de las Mujeres de 1995, que pase a formar parte de las políticas públicas.[3]

La obra El segundo sexo, escrita entre los años 1948-1949 por Simone de Beauvoir, fue incluida en la relación de libros prohibidos por la Iglesia Católica. Esta obra constituye toda una enciclopedia sobre el papel que cumple la mujer en la sociedad, basado en la literatura, la historia y la mitología. “Cuando aparece el libro están ya superadas –por haber alcanzado sus objetivos- las reivindicaciones sufragistas, por lo que hay que considerar esta obra como explicativa, no reivindicativa. Simone de Beauvoir expone el desarrollo de la opresión masculina a través del análisis de la historia, la literatura y los mitos, atribuyendo los efectos contemporáneos de esta opresión al haberse establecido lo masculino como norma positiva. El mundo masculino se ha apropiado de lo positivo (ser hombre) y lo neutro (ser humano) y ha considerado lo femenino como una particularidad negativa, la hembra. A consecuencia de esto se ha identificado a la mujer como “lo otro”, lo que ha llevado a una pérdida de su identidad social y personal. El sexo femenino está limitado por el conjunto entero del patriarcado. De acuerdo con la filosofía hegeliana y sarteana, la autora está de acuerdo con que el sujeto necesita de “lo otro” para definirse. El problema es que la mujer ha sido constantemente definida por el mundo masculino como “lo otro”.[4]

“Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. En él elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina. Afirmó que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer perdía todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. Analizó la situación de género desde la visión de la biología, el psicoanálisis y el marxismo; destruyó los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. Sostuvo que la lucha para la emancipación de la mujer era distinta y paralela a la lucha de clases, y que el principal problema que debía afrontar el "sexo débil" no era ideológico sino económico”.[5]

Simone de Beauvoir, tras analizar lo que es la mujer desde el punto de vista biológico, psicoanalítico, materialista, histórico, literario y antropológico, llega a la conclusión sobre la insuficiencia para tener una definición completa, no obstante que cada uno de ellos nos da una definición de lo que es la mujer como la “Otredad”, “lo otro” frente a lo masculino. “Una no nace mujer: se hace mujer”.
La filósofa Simone de Beauvoir busca la reivindicación y emancipación de la mujer, aboga por la igualdad de deberes, derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, y que la mujer trascienda a través de sus propios proyectos de vida y no constituya la tradicional sierva y esclava de los hombres ni se mantenga históricamente bajo el yugo de los hombres o su mera utilización como objeto sexual de la publicidad y de los hombres.

Después de la segunda guerra mundial, junto con Simone de Beauvoir lucharon por la emancipación de la mujer Betty Friedman, Kate Millett, Gloria Steinem y Germaine Greer.

Renzo Paccini, en su artículo “Ideología de género en América Latina” afirma: “La ideología de género, elevada al rango académico de “estudios de género”, es impartida hoy en el postgrado de varias universidades en prácticamente todos los países latinoamericanos. Varios de estos “estudios de género” están coordinados por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), creada por la UNESCO en 1957, dedicada a la investigación, docencia y difusión de las ciencias sociales. Cuenta con unidades en quince países de la región, en los que ofrece, desde el año 2001, un Programa Regional de Formación en Género y Políticas Públicas, con el objetivo de capacitar profesionales que puedan introducir la perspectiva de género de manera transversal en instituciones educativas y universidades, instituciones gubernamentales y políticas, organizaciones regionales e internacionales, y en medios de comunicación. Así, la cultura latinoamericana viene siendo silenciosamente infiltrada en sus estructuras claves por esta ideología.”[6]

El Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, en el Prólogo a “Introducción a la ideología de género” señala: “Poco más adelante se proclamó la “identidad de género”, y la palabra género comenzó a incluir las diversas inclinaciones y autodefiniciones sexuales de los individuos. La palabra abarcó las inclinaciones lesbianas, gay, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI), además de las heterosexuales. Entre ellas, no se diferenciarían por ser ciertas tendencias las normales o naturales, mientras que otras las excepcionales. No. Todas ellas serían de igual valor. Así la palabra género se separó de la naturaleza del hombre y de la mujer, y de la diferencia biológica y procreativa entre ambos. Se afirmó que el contenido de cada identidad de género era un producto sociocultural e histórico y, por eso mismo, variable. Es más, en nombre de la libertad absoluta de cada individuo, se proclamó el derecho de toda persona a optar por su género. Un número reducido de personas, al hacer uso del “derecho” a optar por una tendencia diferente a su sexo biológico, recurrió a la cirugía para tener un cuerp0o lo más semejante posible a la opción hecha”. [7]

LA IGLESIA CATÓLICA FRENTE A LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

El 18 de diciembre de 2008, la delegación de la Santa Sede al expresarse en la 63° sesión de la Asamblea General de la ONU respecto a la “Declaración sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género” precisó que el documento francés “no es un documento destinado in primis a la despenalización de la homosexualidad en los países donde todavía es perseguida, como se dice en los medios de difusión masiva, simplificando”, sino más bien “promueve una ideología de la identidad de género y la orientación sexual” y “pone en riesgo el ejercicio de otros derechos humanos” como la libertad de expresión, de pensamiento, de conciencia y de religión.

El Papa Benedicto XVI, en la audiencia para la Curia Romana, el 22 de diciembre de 2012 expresó: “Dado que la fe en el Creador es parte esencial del Credo cristiano, la Iglesia no puede y no debe limitarse a transmitir a sus fieles sólo el mensaje de la salvación (…). También debe proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida correctamente. Cuando la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer, y pide que se respete este orden de la creación, no trata de una metafísica superada”.
“Lo que con frecuencia se expresa y entiende con el término “gender”, se reduce en definitiva a la auto-emancipación del hombre de la creación y del Creador. El hombre quiere hacerse por sí solo y disponer siempre y exclusivamente por sí solo de lo que le atañe. Pero de este modo vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador. (…) Grandes teólogos de la Escolástica calificaron el matrimonio, es decir, la unión de un hombre y una mujer para toda la vida, como sacramento de la creación, que el Creador mismo instituto y que Cristo, sin modificar el mensaje de la creación, acogió después en la historia de la salvación como sacramento de la nueva alianza”.

PAPA FRANCISCO: LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO ES UNA VERDADERA COLONIZACIÓN IDEOLÓGICA

Su Santidad el Papa Francisco, en su peregrinaje a Cracovia el 27 de julio de 2016 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, al término del diálogo con los obispos polacos sobre diversos temas se refirió en términos duros a la ideología de género calificándola como una verdadera colonización ideológica. He aquí su severa declaración:

“El problema es mundial: La explotación de la creación y la explotación de las personas. Estamos viviendo un momento de aniquilación del hombre como imagen de Dios. Quisiera concluir aquí con este aspecto, porque detrás de esto hay ideologías. En Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de éstas -lo digo claramente con “nombre y apellido”- es el gender. Hoy a los niños -a los niños- en la escuela se enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo. ¿Por qué enseñan esto? Porque los libros son los de las personas y de las instituciones que dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también p0or países muy influyentes. Y esto es terrible. Hablando con Papa Benedicto, que está bien y tiene un pensamiento claro, me decía: “Santidad, ésta es la época del pecado contra Dios creador”. Es inteligente. Dios ha creado al hombre y a la mujer. Dios ha creado al mundo así, así, y nosotros estamos haciendo lo contrario. (…) Lo que ha dicho el Papa Benedicto tenemos que pensarlo: “Es la época del pecado contra Dios creador”. Esto nos ayudará.”[8]

En la segunda exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia[9], del Papa Francisco, firmada el día 19 de marzo de 2016 y hecha pública el 8 de abril, manifestó: “56. Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo». Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar que «el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar». Por otra parte, «la revolución biotecnológica en el campo de la procreación humana ha introducido la posibilidad de manipular el acto generativo, convirtiéndolo en independiente de la relación sexual entre hombre y mujer. De este modo, la vida humana, así como la paternidad y la maternidad, se han convertido en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas». Una cosa es comprender la fragilidad humana o la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada”.

PRINCIPALES ELEMENTOS DE LA IDEOLOGÍA DEL GÉNERO SEGÚN LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

Según la Conferencia Episcopal Venezolana, es necesario, ver con perspectiva, los principales elementos de la así llamada ideología del género[10]:

A. Se desconoce el plan creador de Dios y se desconoce que somos criaturas creadas, que nos precede y nos orienta: “macho y hembra los crea” y los bendijo Dios. “Sed fecundos y poblad la tierra”.
B. El hombre se ha liberado en su cuerpo y en su alma de su ser natural o creado. No hay naturaleza humana, por tanto, el hombre se vuelve “creador”, capaz de descontrol y construir el género humano, su desarrollo. Vale todo, sin ningún respeto por el otro.
C. Niega la diferencia sexual entre hombre y mujer, por tanto, su complementariedad sexual y su reciprocidad en el amor.
D. La identidad sexual es fruto de una decisión libre y puede cambiar con el tiempo.
E. Si la familia no se funda en la diferencia sexual (varón y mujer), cualquier iniciativa de tipo afectivo sexual puede constituir “una familia". Por eso se está hablando de diversos tipos de familia.
F. Con motivo de la "inclusión” y de la libertad que tiene cada persona, se impone como “pensamiento único posible” aceptar cualquier decisión legal sobre esta materia. De tal manera que es atacado y perseguido el que habla o defiende que la familia la constituyen un hombre y una mujer. Esto hoy sucede en muchos países: persecución, penas y multas, expulsión de tareas docentes, etc.
G. El acto generativo se manipula y se desvincula del papel procreador del hombre y la mujer: paternidad y maternidad son realidades componibles y descomponibles.
H. Los proyectos educativos están inmersos de esta visión. Basta ver los ejemplos de familia en los libros de Educación sexual.
L. Los Tribunales expresamente legislan sobre los aconteceres en materia afectivo sexual porque ellos deben regular las libres iniciativas de vinculación afectiva de los seres humanos. Hay agenda legislativa mundial y en cada nación.
J. Los medios de comunicación muestran una apertura a estos planteamientos: por ejemplo, la publicidad de algunas publicaciones que colocan en portada una niña transexual y dedicar la edición a esta temática.






[1] Ideología de género. Mitos y verdades. http://conmishijosno.com/ideologia_de_genero.pdf
[2] -Gloria Calvo. La importancia de la equidad de género en los logros de aprendizaje. http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/Gloria-Calvo-UNA-Colombia.pdf
[3] En enfoque de género en la intervención social. https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/carmen_verde/manual.pdf
[4]La Enciclopedia del Estudiante. 19. Historia de la Filosofía. Santillana Educación, S.L., Buenos Aires, julio de 2011, p.265.
[5] Simone de Beauvoir. http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/beauvoir.htm
[6] Renzo Paccini. “Ideología de género en América Latina”. http://ucsp.edu.pe/cpsc/wp-content/uploads/2016/05/articulo6.pdf
[8] Papa Francisco, 27 de julio 2016.
[10] Conferencia Episcopal Venezolana. Orientaciones sobre la Familia y la Sexualidad. http://www.humanitas.cl/cuadernos/orientaciones-sobre-la-familia-y-la-sexualidad-cuaderno-h35