PRÓLOGO DE LA OBRA
DICCIONARIO DE EDUCACIÓN, PEDAGOGÍA E
INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
Íbico Rojas Rojas[1]
Es seguro que Johannes Gutenberg no habría imaginado la importancia y trascendencia histórica de la imprenta que inventó en Maguncia, en 1448, para publicar libros en serie, en lapsos breves, mediante la utilización de tipografía móvil y de una prensa. Desde un punto de vista cultural, con la puesta en funcionamiento de aquel artefacto innovador se determinaba la obsolescencia de las agobiantes copias manuscritas y la lentitud en la distribución del conocimiento, también periclitaba la Edad Media y comenzaba la Era Moderna, la nueva vida intelectual de Europa, impulsada por las ideas de los renacentistas, humanistas e ilustrados, difundidas con mayor celeridad y volumen, gracias a la imprenta.
En principio, Gutenberg imprimió pequeños documentos, pero en 1455, con el aporte financiero de dos socios, inició el plan de imprimir nada menos que 180 ejemplares de la Biblia luterana, de 1286 páginas, en dos volúmenes. Por desdicha, un mal cálculo sobre los costos del proyecto causó la quiebra del negocio; aun así, en una prensa que pudo preservar, Gutenberg imprimió un diccionario de la lengua latina, el Catholicon, de Johannis Balbi de Janua y perseveró en el perfeccionamiento y producción de tipos móviles. Las imprentas se multiplicaron muy pronto en las ciudades más importantes de la Europa de entonces: París, Florencia, Roma, Segovia, etc.
En el siglo xvi, además de los diccionarios de latín, fueron célebres los diccionarios bilingües y multilingües impresos en Europa. De acuerdo con el proceso evangelizador, la iglesia católica recurrió a la impresión de diccionarios bilingües destinados a la enseñanza y aprendizaje de las lenguas originarias más extendidas en las colonias españolas de Mesoamérica y América meridional. En Perú, en 1586, se imprimió el Arte y Vocabulario en la lengua general del Perú llamada Quichua y en la lengua Española. Fue la primera obra sobre gramática y lexicografía quechua, escrita por un peruano: el jesuita chachapoyano Blas Valera Pérez, considerado como el primer lingüista de América. Por su indiscutible calidad fue reeditado cuatro veces, entre fines del siglo xvi y principios del xvii. Los misioneros españoles que trabajaban en los Andes centrales lo usaron hasta fines del siglo siguiente.
En la época republicana, el literato y periodista Pedro Paz Soldán y Unanue, más conocido como Juan de Arona, en 1883, publicó en Buenos Aires su Diccionario de Peruanismos, reeditado en Lima en 1883, 1937 y 1974. En esa misma línea de investigación, Martha Hildebrand Pérez Treviño dio a conocer sus Peruanismos en 1969, cuya versión aumentada y corregida la editó en 1994 la Biblioteca Nacional del Perú. Antes (1963) había publicado el Diccionario guagiro-español, elaborado cuando se desempeñaba como profesora invitada del curso de lingüística descriptiva en la Universidad Central de Venezuela (en Caracas). En 1911 publicó Mil palabras y frases peruanas.
De tal manera que en nuestro país hay una extensa y fructífera raigambre lexicográfica, con muestras valiosas en los distintos campos del conocimiento, en esta tradición se inscribe ahora el periodista, político y experimentado docente universitario Eudoro Terrones Negrete con su Diccionario de Educación, Pedagogía e Investigación, obra que da continuidad a su voluminosa producción bibliográfica y cuya temática abarca un vasto campo de reflexión.
En las sociedades humanas la educación es como la columna madre de un inmueble, el eje de todas las estructuras de la edificación, según piensan los constructores, pero en el campo de la informática podría ser comparable a la tarjeta madre que posibilita el funcionamiento ordenado de todos los componentes de una computadora, a fin de que su funcionamiento sea eficiente. En la educación informal concurren todos los conocimientos populares de una comunidad específica, pero en las instituciones formales se sistematizan los conocimientos de las ciencias lógicas, naturales y humanísticas, así como los métodos de enseñanza y las reflexiones filosóficas sobre tales quehaceres. A esto se agrega el método científico que confiere carácter procesal, sistemático y falsable a los nuevos conocimientos racionalmente consistentes y el respectivo análisis epistémico.
Esto significa que para organizar el vocabulario de este inmenso campo disciplinar, Eudoro Terrones debió trabajar durante varios años, con gran perspicacia y voluntad, en la revisión de las numerosas fuentes de información relacionadas con la amplia temática abordada, en las 415 páginas de este libro. El resultado, en realidad, supera el ámbito intelectual que sugiere el título. Terrones ha logrado organizar una buena cantidad de glosas acerca de disciplinas autónomas como informática, semiótica, sicología, sociología, historia, teoría de la información, teoría de la comunicación, lingüística y filosofía; todo lo cual evidencia que en el ámbito educativo se conjuga el conocimiento humano íntegro.
Recuérdese que los diccionarios siempre fueron, son y serán fuentes de consulta permanente, con mayor razón cuando se trata de buenos diccionarios. Y no faltan argumentos para asegurar que el que tenemos entre manos o en la pantalla de un monitor, o en la de un celular, será de lectura provechosa y, en simultáneo, la revisión de cada lema será un reconocimiento al trabajo plausible de Eudoro Terrones, investigador perseverante y escritor prolífico.
Íbico Rojas Rojas
Lima, verano de 2025
[1] Íbico Rojas Rojas, maestro e investigador universitario, lingüista y escritor, Master of Arts en Lingüística oir ka State University of New York, ejerció la docencia en las universidades nacionales Mayor de San Marcos, Agraria de La Molina y Federico Villarreal. También en la Universidad de Lima y en la Ponitificia Universidad Católica del Perú. Ganó el Premio Nacional de Ensayo “José Gálvez Barrenechea. En 1980 y obtuvo el primer premio en el área de Humanidades del Concurso de Producción Intelectual de Docentes Universitarios en 1995. Autor de las obras “Blas Valera: Primer cronista, poeta y lingüista peruano”, Saussure: Signo y principios lingüísticos”. “Teoría de la información”.




