domingo, 12 de julio de 2009

EL NUEVO GABINETE:
RETOS Y RESPUESTAS

Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


Después de los lamentables sucesos de Bagua, de la frustrada censura al gabinete por el Congreso al no alcanzar el bloque de oposición conjunta los votos mínimos requeridos y luego de la fracasada huelga de transportistas, del paro sindical de la facción comunista CGTP, la renovación del gabinete era el clamor popular.

El presidente Alan García, nominó y juramentó en Palacio de Gobierno a los nuevos ministros, el 11 de julio del presente año. Y lo hizo con amplitud de criterio, pluralismo político, serenidad y responsabilidad.
El nuevo gabinete, presidido por Javier Velásquez Quesquén, parlamentario aprista por la región de Lambayeque y ex presidente del Congreso de la República, promete ser un gabinete funcional, operativo, dinámico dialogante, conciliador e identificado con las justas aspiraciones de desarrollo y progreso del Perú.

Ojalá que así sea, y que del dicho al hecho no haya mucho trecho, para la felicidad de más de veintinueve millones de peruanos.

FUNCIONES DEL PREMIER

Según la Constitución política, el Presidente del Consejo de Ministros es, luego del Presidente de la República, el portavoz autorizado del Gobierno y tiene la obligación de coordinar las políticas, acciones y funciones de todos los ministros y de refrendar los decretos legislativos, los decretos de urgencia y demás decretos y resoluciones que expide el Poder Ejecutivo

El Presidente del Consejo de Ministros tiene por funciones fundamentales realizar el monitoreo de las políticas y programas de carácter multisectorial del Poder Ejecutivo; coordinar acciones con el Poder Legislativo, con los organismos constitucionales autónomos y con las entidades y comisiones del Poder Ejecutivo, conciliando prioridades para asegurar el cumplimiento de los objetivos de interés nacional.

Coordinar con los ministerios y demás entidades del Poder Ejecutivo la atención de los requerimientos de información del Poder Legislativo, en el marco de lo dispuesto por la Constitución Política del Perú; y mantener relaciones de coordinación con los gobiernos regionales y locales, en lo que corresponda de acuerdo a ley.

Promover y participar en el diálogo y la concertación con la sociedad; normar, asesorar y supervisar a las entidades públicas en materia de simplificación administrativa, así como evaluar de manera permanente dichos procesos y actuar como ente rector del Sistema Nacional de Informática.

Asimismo, promover la mejora permanente de la gestión pública, mediante el perfeccionamiento de la organización de las entidades públicas, de la eficiencia de los procesos y sistemas administrativos y de la gestión del empleo público; supervisar el desarrollo de las políticas aprobadas por el Foro del Acuerdo Nacional; y desarrollar, en coordinación con el Poder Legislativo, el proceso de modernización de la gestión del Estado.

LA MALA SUERTE

Desde la época republicana, la población tuvo la mala suerte de contar con pocos ministros de Estado, idóneos, experimentados y de conducta moral ejemplar.

En cambio, abundaron ministros de escritorio, ministros fusibles, ministros secretarios, expertos en sonreír, experimentar emociones y satisfacciones el momento de juramentar sus cargos o posar ante las cámaras fotográficas y de televisión; hábiles en firmar papeles mojados en tinta que originan consecuencias fatales; puntuales al cobrar sus remuneraciones mensuales; pero sordos y mudos ante la prensa, cuando se trataba de dar cuenta de sus gestiones.

La mayoría de ministros culminaron sus gestiones a corto plazo, sin pena ni gloria.

NUEVOS MINISTROS Y NUEVAS IDEAS

De lo que se trata ahora es de la posibilidad de encontrar y contar con nuevos ministros, con nueva mentalidad para la acción y el cambio social profundo e irreversible que el Perú requiere, a fin de continuar en la ruta del crecimiento económico y del desarrollo social, y mantener por muchas décadas, su ubicación en el primer lugar entre los países de América Latina.

Los peruanos necesitan soluciones a sus históricos problemas; demandan ser escuchados y atendidos en sus peticiones racionales y realistas en educación, salud, vivienda, pesquería, electrificación, transporte, trabajo, alimentación, ecología, seguridad ciudadana, entre otros.

Los nuevos ministros deberían reflexionar seria, consciente y críticamente, sobre la ineficiencia, el burocratismo, la demagogia y la corrupción en cualquiera de los ministerios, en tanto y en cuanto afecta la imagen del gobierno, desprestigia a la democracia y al Estado de Derecho.

Cada ministro deberá ser un ejecutivo, un hombre de acción que, dejando el escritorio que burocratiza, se ponga en contacto con el pueblo y ayude al presidente García en la labor de pedagogía política, de solución de problemas in situ y de auténtico comunicador social respecto a las decisiones y acciones que vienen ejecutando el gobierno por el bien común.

MÁS SENTIDO PREVISOR Y DECISIONES OPORTUNAS


El nuevo equipo de ministros no debería esperar el desborde popular, las huelgas, los paros o las movilizaciones populares para recién practicar la política tradicional del bombero, de “apagador de incendios”.

El gobierno pierde mucho dinero con ministros dormilones, quedados, abúlicos, faltos de iniciativa y de capacidad de respuesta a los problemas de su sector. Haya de la Torre, decía en la Escuela de Dirigentes Apristas: “No preguntemos cuánto cuesta la obra; preguntemos y respondamos ahora, cuánto más costaría la misma obra el no hacerla en su oportunidad”.

Mal haría el nuevo equipo ministerial si se acostumbrara a seguir actuando bajo el imperio de la presión de las organizaciones, empresas y pueblos del interior del país. Seguro que correrían el riesgo de ser censurados por el Congreso o por el hombre común y corriente que transita por las calles, plazas y avenidas del Perú profundo.

En política (ciencia del buen gobierno o de posible), no hay que ser ingenuos o de muy buena fe ante la viveza de algunos dirigentes de oposición, que no pierden la oportunidad para denunciar, escandalizar, asumir actitudes hasta irrespetuosas o mostrar cartelitos en el hemiciclo del Congreso, contraviniendo su propio Reglamento.

La población aguarda con mucha expectativa un gabinete ágil, inteligente, creativo y dialogante, con voluntad e idoneidad para la acción, con nuevas ideas y respuestas para los antiguos y nuevos problemas.

De sus decisiones y acciones consecuentes y transparentes dependerá en mucho el bienestar para el mayor número de peruanos. De no ser así, la historia los juzgará con la máxima sanción, por no haber sabido responder a las necesidades y demandas de la inmensa mayoría nacional.

No interesa, por ahora, que los nuevos ministros sean independientes, apristas o no apristas, lo que importa es su eficiencia, honestidad, responsabilidad, sensibilidad social y oportunidad en la toma de decisiones ministeriales.

Lo que importa es que sepan compartir las ideas, iniciativas o sugerencias de los ciudadanos, más allá de sus posiciones políticas, religiosas, empresariales e institucionales.

Lo que importa es la capacidad de reacción y de respuesta inmediata a las demandas de los trabajadores manuales e intelectuales, a través de los medios de comunicación.

TRABAJO EN EQUIPO

Ahora, los nuevos ministros tienen el reto de efectuar un trabajo conjunto por la pacificación del país, por la afirmación política de la democracia social y hacer que los obreros, campesinos e indígenas sean copartícipes en la vida del Estado y no simples electores cada tres o cinco años, ante el aluvión de nuevos e improvisados partidos políticos y que compiten por llegar a la presidencia de la República o al Parlamento nacional.

Hacer menos pobres a los pobres; salvar al Perú del analfabetismo tecnológico y de la tiranía de la ignorancia; decir al pueblo toda la verdad sobre sus reales problemas; y acometer los problemas sociales y económicos con un sentido social, constructivo y visión global.

ESTADO DE INSTITUCIONES ORGÁNICAS

Los nuevos ministros deberán tener presente que la política es arte, técnica y ciencia, requiere de mucha preparación y práctica en el libre debate de las ideas, en el uso de la hermenéutica parlamentaria y del método dialéctico, para no dejarse arrastrar por la fácil palabrería de los catones de cartón o por el infantilismo mental de movimientos chauvinistas o nacionalismos atómicos y parroquiales que intentan hacer creer a los otros lo que pretenden ser, pero que, en realidad, no lo son todavía.

“El Perú no es un país de caciques, -decía Haya de la Torre-, sino un Estado de instituciones orgánicas en las cuales los individuos pierden importancia para darle paso a los equipos”, a fin de contribuir a la descaudillización del poder en el Perú.

MAYOR Y PERMANENTE DIÁLOGO

En sus diálogos con el pueblo, no olviden señores ministros que la verdadera política es por excelencia la ciencia y el arte de lo posible y de la terrenidad, por tanto tiene que ser realista y concreta.

Y como diría el filósofo peruano, Antenor Orrego, en su obra “Pueblo-Continente”: “La política tiene que manejar las fuerzas del nadir, y prenderse a las necesidades y anhelos de la multitud para que ésta pueda alzarse hacia el Espíritu. Toda política inteligente tiene que ser económica, debe fincarse en las relaciones de producción y de cambio, debe estructurar en su acción las necesidades primarias de la masa”.

RETOS Y RESPUESTAS URGENTES

Son grandes retos que esperan respuestas urgentes del nuevo gabinete profundizar y culminar la reforma estructural del Estado; garantizar la seguridad ciudadana, atender con mayores recursos económicos y control administrativo las peticiones de los pueblos olvidados del interior del país; ejecutar un plan de guerra contra la corrupción, inmoralidad e impunidad en los diferentes poderes del Estado.

Mejorar sustantivamente las remuneraciones de los trabajadores manuales e intelectuales, empleados y funcionarios del sector público que se mantienen congelados por más de una década. El crecimiento y desarrollo económico debe ir parejo al crecimiento y desarrollo social, para que el pueblo perciba, sienta y disfruta de mejores niveles de vida y de bienestar.

Mantener y profundizar las buenas relaciones internacionales con los países vecinos y del mundo desarrollado, sin “picarse” ni responder a las opiniones desatinadas de algunos gobernantes incultos y autoritarios que no ven con buenos ojos y se resisten a aceptar que el Perú sea el primer país que crece y avanza entre todos los países de América Latina, a pesar de la crisis financiera mundial.

Generar las mejores iniciativas y propuestas en sus sesiones de trabajo, para que la producción y el mercado interno se mantengan ágiles, fuertes, en movimiento y con capacidad de respuesta oportuna a la coyuntura económica actual.

Cumplir con los pactos y convenios internacionales, con los compromisos suscritos por anteriores ministros, sin esperar las movilizaciones o el desborde popular. Desactivar anticipadamente las denominadas “bombas de tiempo”.

Poner en marcha un Plan Integral de Desarrollo Nacional (PIDEN) para impulsar y garantizar el mejoramiento de la calidad educativa en todos los niveles y modalidades, en concordancia con los adelantos científicos y tecnológicos en información, comunicación y educación.

Finalmente, es urgente que el gobierno aplique una política efectiva, eficaz y eficiente de comunicación de todo cuanto realizan lis diferentes ministerios y sectores descentralizados, para que la población esté bien y oportunamente informado, cueste lo que cueste. Sólo así podrán contrarrestar a los bulistas informativos, a tránsfugas políticos y a malos representantes del pueblo que tratan de aprovecharse de las circunstancias, de la pobreza y del desempleo, a fin de jalar agua para sus molinos.(http://www.eudoroterrones.com/; e-mail: eudoro.terrones@yahoo.com; http://eudoroterrones.blogspot.com).lima,11/ de julio de 2009.