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17 de febrero de 2026

Homenajes selectos en vida a José Ortega y Gasset

            HOMENAJES SELECTOS EN VIDA  

   A JOSÉ ORTEGA Y GASSET

  • José Ortega y Gasset 1883-1955
  • José Ortega y Gasset

Los homenajes y reconocimientos que recibió José Ortega y Gasset durante su vida constituyen un testimonio excepcional del profundo respeto e influencia que el filósofo español logró tanto en España como en el ámbito internacional. Estos reconocimientos abarcaron desde celebraciones académicas y conferencias magistrales hasta fundaciones de instituciones educativas y numerosos banquetes en su honor, reflejando la admiración que despertaba su pensamiento filosófico y su labor intelectual.

Los primeros homenajes significativos a Ortega y Gasset comenzaron en el ámbito universitario español, donde su cátedra de Metafísica en la Universidad Central de Madrid se convirtió en un centro de atracción intelectual. En 1910, cuando obtuvo la cátedra, se le reconoció como "el gran capitán" de la cultura española, según las palabras que le dirigió Antonio Machado.

Una de las celebraciones más destacadas relacionadas con su labor docente fue el homenaje por sus 25 años como catedrático. En 1935, cuando se cumplían 25 años de su cátedra universitaria, sus discípulos y colegas organizaron una serie de actos de reconocimiento que incluyeron conferencias especiales y publicaciones conmemorativas.

La Sociedad de Cursos y Conferencias de la Residencia de Estudiantes, fundada en 1924 con una idea que Ortega había mostrado en su juventud, representó otro reconocimiento institucional importante. Esta sociedad permitió invitar a España a algunos de los científicos más importantes de la época como Albert Einstein y Marie Curie, así como a literatos como Paul Valéry, consolidando el papel de Ortega como mediador cultural.

LA VISITA DE ALBERT EINSTEIN Y EL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL

Uno de los homenajes más significativos a la influencia intelectual de Ortega fue su papel como anfitrión durante la visita de Albert Einstein a España en 1923. Ortega no solo organizó los eventos en la Residencia de Estudiantes el 9 de marzo de 1923, sino que también presentó al célebre físico ante el público español y le sirvió de intérprete.

Este evento consolidó el prestigio internacional de Ortega como filósofo y mediador cultural. La visita de Einstein, que había sido gestionada en gran parte por Ortega, representó un reconocimiento implícito a su estatus como figura intelectual de primer orden en Europa. La conferencia de Einstein en Madrid, con Ortega como presentador, fue uno de los eventos culturales más importantes de la España de los años veinte.

La visita de Albert Einstein a Madrid en marzo de 1923 fue un acontecimiento social y cultural sin precedentes en la España de la época. El encuentro más emblemático entre el físico y el filósofo José Ortega y Gasset tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes.


El 9 de marzo de 1923, Einstein pronunció una conferencia titulada "Resumen de las teorías de la relatividad" en la mítica "Colina de los Chopos".


El papel de Ortega: Ortega y Gasset no solo fue el encargado de presentar al Nobel, sino que también actuó como su traductor del alemán ante una audiencia que mezclaba a la élite intelectual con personas que apenas comprendían la complejidad de la física moderna.


El ambiente: La expectación fue tal que se convirtió en un evento de "alfombra roja". Se dice que Ortega, con su habitual elegancia retórica, intentó tender puentes entre la ciencia pura y la filosofía.


Más allá de la conferencia, Ortega acompañó a Einstein y a su esposa Elsa en una excursión a Toledo el 6 de marzo.

Acompañados también por el historiador de arte Manuel Bartolomé Cossío, visitaron la catedral y las obras de El Greco.


Einstein quedó tan impresionado que escribió en su diario: "Viaje a Toledo... Uno de los días más hermosos de mi vida". Ortega aprovechó el trayecto para discutir con él sobre la percepción del tiempo y el espacio.

Ortega y Gasset vio en la Teoría de la Relatividad una confirmación científica de su propia filosofía, el perspectivismo.


En su obra El tema de nuestro tiempo (publicada ese mismo año), Ortega incluyó un apéndice titulado "El sentido histórico de la teoría de Einstein".


Su tesis: Ortega argumentaba que la relatividad no significaba que "todo vale", sino que la realidad solo es accesible a través de una perspectiva concreta. Para él, Einstein había acabado con el "absolutismo" de la física clásica, del mismo modo que él quería acabar con el racionalismo absoluto en la filosofía.

Einstein cobró unas 3,500 pesetas de la época por sus conferencias en España, una cifra astronómica para entonces.


ANÉCDOTA POPULAR


Se cuenta que una mujer del pueblo, al verlo pasar por Madrid, exclamó: "¡Viva el inventor del invento!", resumiendo el aura de misticismo que rodeaba al científico, a quien casi nadie entendía pero todos admiraban.

La conferencia de Einstein en Madrid fue un evento destacado en 1923, cuando el físico alemán visitó España y se reunió con intelectuales como José Ortega y Gasset. Ortega, quien era un filósofo y ensayista español, presentó a Einstein en una de sus conferencias en el Ateneo de Madrid.


LA VISITA DE EINSTEIN A MADRID


Einstein llegó a Madrid el 1 de marzo de 1923 y se hospedó en el Hotel Palace. Durante su estancia, visitó el Museo del Prado, dio conferencias en la Universidad Central y se reunió con el rey Alfonso XIII. También recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Central de Madrid .


Ortega y Einstein mantuvieron una estrecha relación durante la visita del físico alemán a España. Ortega tradujo algunas de las conferencias de Einstein al español y se mostró interesado en sus teorías sobre la relatividad. En su ensayo "El sentido histórico de la teoría de Einstein", Ortega analiza la importancia filosófica de la teoría de la relatividad.


Durante su visita a Madrid, Einstein dio varias conferencias, incluyendo:"Consecuencias filosóficas de la teoría de la relatividad" en el Ateneo de Madrid;"Teoría especial de la relatividad" en la Universidad Central de Madrid y "Teoría general de la relatividad" en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

HOMENAJES EN ARGENTINA: RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL EXCEPCIONAL

Los homenajes que recibió Ortega durante sus visitas a Argentina fueron particularmente notables por su magnitud y carácter oficial. Durante su primera visita en 1916, fue objeto de numerosos reconocimientos que marcaron decisivamente su trayectoria profesional y sus relaciones culturales con Iberoamérica.

En 1928, durante su segunda visita, los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires le obsequiaron una medalla con el rostro de Kant como testimonio de su agradecimiento por sus magistrales comentarios a la "Crítica de la razón pura". Los alumnos también lo invitaron a la celebración del Día del Estudiante el 21 de setiembre, donde fue el orador central en el Teatro Nuevo, siendo ovacionado después de sus palabras.

Durante su residencia de seis meses en Argentina en 1939-1940, Ortega fue objeto de numerosos homenajes, banquetes, conferencias benéficas y muestras de amistad que lo llevaron a otras ciudades como La Plata, Rosario, Córdoba, Tucumán e incluso fuera del país. El Decano Coriolano Alberini declaró que la invitación a Ortega era "uno de los mejores éxitos de su decanato", reconociendo que había contribuido "como pocos, en la tarea de crear una auténtica cultura filosófica en la Argentina".

LA FUNDACIÓN DEL INSTITUTO DE HUMANIDADES: UN HOMENAJE A LA EXCELENCIA INTELECTUAL

En 1948, tras nueve años de exilio, Ortega fundó junto con Julián Marías el Instituto de Humanidades, que representó tanto un reconocimiento a su labor intelectual como una oportunidad para continuar su magisterio fuera de los canales oficiales. La creación de esta institución, aunque modesta, fue recibida como un homenaje a la figura intelectual de Ortega.

El Instituto se presentó con el lema "Organizado por José Ortega y Gasset y Julián Marías", y Ortega insistió en que ambos nombres se imprimieran en una sola línea, lo que evidenciaba la importancia que concedía a esta iniciativa. Los cursos del Instituto, que se desarrollaron entre 1948 y 1950, fueron seguidos con gran expectación por la comunidad intelectual española.

CELEBRACIONES DE CUMPLEAÑOS Y ANIVERSARIOS SIGNIFICATIVOS

Los 70 años de Ortega en 1953 fueron celebrados por sus discípulos con un ciclo de conferencias denominado "El Estado de la cuestión", organizado por Joaquín Vila. Este homenaje reflejó el reconocimiento continuo que mantenía en los círculos intelectuales españoles, a pesar de las circunstancias políticas de la época.

La prensa orteguiana de estos años también fue objeto de reconocimiento implícito. Sus obras posteriores siguieron siendo recibidas con interés y respeto por parte de la comunidad intelectual, tanto en España como en el extranjero.

EL PERIÓDICO “EL SOL” COMO TRIBUNA DE HONOR

La fundación del periódico El Sol en 1917, donde Ortega tuvo un papel fundamental como colaborador y asesor, representó un reconocimiento a su influencia intelectual. Nicolás María de Urgoiti, el fundador, reconoció la importancia de Ortega para el proyecto, describiéndolo metafóricamente como un arquero que "tiene un blanco".

El Sol se convirtió en la principal tribuna desde la cual Ortega publicó sus análisis más importantes sobre la crisis española de la época, consolidando su posición como uno de los intelectuales más influyentes del país. La relación entre Urgoiti y Ortega, basada en una "enorme estima recíproca", evidenció el reconocimiento empresarial y social que tenía el filósofo.

HOMENAJES POSTERIORES Y RECONOCIMIENTO PÓSTUMO INMEDIATO

Aunque este análisis se centra en los homenajes en vida, es significativo mencionar que la muerte de Ortega en 1955 provocó una reacción inmediata de reconocimiento que evidencia la estima en que se le tenía. Xavier Zubiri escribió un emotivo homenaje en ABC el 19 de octubre de 1955, describiendo a Ortega como "un espíritu egregio y excepcional" cuya figura "se agiganta ante los ojos de quienes le hemos visto desde su juventud".

Los estudiantes universitarios organizaron homenajes póstumos inmediatos, con discursos que comenzaban con "Aún podemos ser una juventud con maestro. José Ortega y Gasset ha muerto. Pero quedan sus libros". Esta reacción inmediata a su fallecimiento refleja el reconocimiento y respeto que había acumulado durante su vida.

LEGADO DE LOS HOMENAJES EN VIDA A JOSÉ ORTEGA Y GASSET

Los homenajes selectos que recibió Ortega y Gasset durante su vida establecieron las bases para el reconocimiento posterior de su obra. La creación de instituciones como la Fundación José Ortega y Gasset, los Premios Ortega y Gasset de Periodismo (establecidos en 1984), y la continuidad de sus cursos y conferencias internacionales, todos tienen su origen en el reconocimiento que se le tributó mientras vivía.

Los homenajes en vida de Ortega y Gasset no fueron simples ceremonias protocolarias, sino reconocimientos genuinos a una figura intelectual que logró trascender las fronteras nacionales y disciplinarias. Desde las aulas universitarias de Madrid hasta los salones académicos de Buenos Aires, desde las páginas de El Sol hasta la fundación del Instituto de Humanidades, estos homenajes reflejaron la admiración sincera hacia un pensador que supo combinar el rigor filosófico con la relevancia social y cultural de su época.

La diversidad y continuidad de estos reconocimientos - académicos, periodísticos, institucionales e internacionales - demuestran que Ortega y Gasset no solo fue un filósofo respetado, sino una figura cultural de primer orden que recibió el reconocimiento de sus contemporáneos mucho antes de convertirse en el referente intelectual que conocemos hoy.

 


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