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17 de febrero de 2026

La crisis moral de la política en el Peerú

LA CRISIS MORAL DE LA POLÍTICA EN EL PERÚ



La política peruana atraviesa, desde hace varias décadas, una profunda crisis moral que se manifiesta en la pérdida de credibilidad de las instituciones y poderes del Estado, el descrédito de los partidos políticos y la creciente desconfianza ciudadana hacia quienes ejercen el poder. Esta crisis no es meramente coyuntural ni atribuible a individuos aislados, es una crisis estructural y sistémica y que nadie sabe cuándo terminará.

La ética pública ha sido desplazada por el pragmatismo, el oportunismo, los “partiduchos” convertidos en “vientres de alquiler”, y la lógica del beneficio personal o de grupo. La política, en lugar de concebirse como servicio al bien común, ha sido reducida a un medio de ascenso social, enriquecimiento ilícito o perpetuación del poder. Este deterioro moral ha generado un profundo divorcio entre la ciudadanía y la clase política.

Desde la perspectiva aprista, esta crisis representa no solo un problema institucional, sino una fractura ética que compromete la viabilidad misma de la democracia.

Uno de los rasgos más visibles de la crisis moral es la corrupción, entendida no solo como delito penal, sino como una práctica sistemática que normaliza el abuso del poder y la impunidad. La corrupción ha penetrado diversos niveles del Estado, debilitando la confianza ciudadana y erosionando la legitimidad de la autoridad pública.

Esta degradación ética se expresa en el uso patrimonialista del Estado,la captura de instituciones por intereses privados,la impunidad frente a actos ilícitos y la banalización de la falsa moral en el discurso político.

El ideólogo y político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre advertía que cuando la política pierde su dimensión ética, se convierte en un instrumento de dominación y saqueo. La corrupción no solo empobrece materialmente al país, sino que desmoraliza a los trabajadaores y al pueblo, generando cinismo, apatía y resignación.

La crisis moral de la política en el Perú está estrechamente vinculada al debilitamiento de la mayoría de los partidos políticos, que han dejado de cumplir su función formadora, representativa y programática. En muchos casos, han sido reemplazados por organizaciones electorales improvisadas, carentes de ideología, ética y compromiso histórico.

Este vacío ha dado lugar al fenómeno de la antipolítica, caracterizado por el rechazo generalizado a la actividad política, el surgimiento de liderazgos personalistas y caudillistas, la desvalorización del debate ideológico y la exaltación de soluciones autoritarias o tecnocráticas.

Desde la visión Hayista, la antipolítica no es una alternativa moral superior, sino una consecuencia de la “degradación ética de la política”. Lejos de resolver la crisis, la profundiza, al debilitar los mecanismos democráticos de participación y control ciudadano.

La crisis moral también se manifiesta en la desinstitucionalización del Estado, expresada en la fragilidad de las normas, la inestabilidad gubernamental y la instrumentalización de las instituciones con fines políticos inmediatos.

La falta de ética en el ejercicio del poder viene generado conflictos recurrentes entre los poderes del Estado,uso arbitrario de mecanismos constitucionales, pérdida de respeto por el Estado de derecho y debilitamiento de la cultura democrática.

Esta situación ha provocado un clima de incertidumbre permanente, que afecta la gobernabilidad y limita la capacidad del Estado para responder a las demandas sociales. Sin ética pública, la legalidad se vacía de contenido moral y se convierte en una herramienta manipulable.

La crisis moral de la política tiene profundas consecuencias sociales y culturales. La normalización de la corrupción y la falta de referentes éticos en la esfera pública contribuyen a la erosión de valores cívicos, especialmente entre las nuevas generaciones.

Se observa desconfianza generalizada en la autoridad,debilitamiento del sentido de pertenencia nacional,apatía frente a la participación política,aceptación resignada de prácticas inmorales.

Desde una perspectiva ética, este impacto es especialmente grave, pues compromete la formación de la conciencia ciudadana y la posibilidad de construir un proyecto colectivo de nación.

El Aprismo ofrece una lectura crítica y ética de la crisis moral de la política en el Perú. Para esta tradición, la raíz del problema no reside únicamente en la falta de normas o controles, sino en la pérdida de principios éticos y de conciencia histórica.

Haya de la Torre sostenía que la política sin moral conduce inevitablemente al autoritarismo o a la anarquía. Por ello, la superación de la crisis exige la recuperación de la ética como fundamento de la acción política, la reconstrucción de los partidos como escuelas de moral cívica,la formación ética de dirigentes y ciudadanos y la reafirmación de la política como servicio al pueblo.

La crisis moral de la política en el Perú constituye uno de los mayores desafíos del siglo XXI. No se trata solo de combatir la corrupción, sino de reconstruir el sentido ético de la política, restaurar la confianza ciudadana y reafirmar la dignidad del servicio público.

Este artículo evidencia que sin una profunda renovación ética, ningún proyecto político podrá responder de manera legítima y duradera a las demandas, exigencias, necesidades y esperanzas de las minorías y mayorías ciudadanas.

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